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Marquetalia, Colombia: 45 años de política fariana
Recientemente, los farianos han insistido ante la opinión pública colombiana, de los países de nuestra América y de todo el mundo en la necesidad de buscar y conseguir el Acuerdo Humanitario
Fernando Acosta Riveros | ABP México | 23-5-2009 a las 21:57 | 1593 lecturas | 5 comentarios
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Huila y Tolima son dos departamentos de Colombia, famosos por sus gentes trabajadoras, la belleza de sus paisajes, la música de bambuco y guabina, así como los manjares exquisitos que complementan la riqueza gastronómica del país andino y caribeño. Marquetalia es una zona que se encuentra en los límites de los dos departamentos. En el año 1964 se alojaba allí un grupo de campesinos que trabajaba la tierra y vendía sus productos a precios justos.

Entre ellos se encontraban curtidos insurgentes liberales que habían eludido la tramposa pacificación decretada en 1957 por el general y presidente Gustavo Rojas Pinilla.  Centenares de familias campesinas huilenses y tolimenses habían emigrado a capitales de otros departamentos como Bogotá (Cundinamarca), Manizales (Caldas) y Cali (Valle del Cauca). Huían de la violencia entre liberales y conservadores que se había agudizado desde abril de 1948 con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán Ayala, liberal patriota y progresista.

En Marquetalia se hablaba de política, de reforma agraria, de paz y justicia social, aspiraciones de los campesinos pobres. Dos dirigentes políticos se destacaban en aquellas comunidades, en los años sesenta del siglo XX: Jacobo Prías y Manuel Marulanda Vélez ó Pedro Antonio Marín quien cumplía 34 años de edad el 12 de mayo de 1964.

Colombia era gobernada entonces por el presidente Guillermo León Valencia, de filiación conservadora y aliado a la administración estadounidense en los planes por detener “la subversión comunista que amenazaba al continente americano”. Transcurría el quinto mes del año 1964 y Valencia designó al coronel Hernando Correa Cubides para adelantar la “Operación Marquetalia” como parte del Plan Latin American Security Operation (LASO). La oligarquía y el imperialismo aseguraban que en Colombia surgía una nueva Sierra Maestra, en alusión al escenario geográfico donde triunfó la Revolución Cubana.

El gobierno de Valencia movilizó 16 mil soldados para detener a 48 campesinos que se oponían a los proyectos económicos excluyentes de la burguesía liberal-conservadora. Los medios de prensa, al servicio del régimen, mostraban las regiones de Marquetalia, Riochiquito y Guayabero, como zonas donde se refugiaban “antisociales, enemigos del orden y peligrosos para la estabilidad nacional y regional”. Los guerrilleros marquetalianos no fueron intimidados a pesar de la región fue bloqueada y los aviones militares volaban desafiantes sobre Marquetalia.

Resistencia es un concepto clave en la historia insurgente de Colombia. Los marquetalianos constituían un núcleo de combatientes con conciencia política y definición clasista, altiva y beligerante. Cuarenta y ocho seres humanos extraordinarios enfrentaron los acosos y bombardeos ejecutados por 16 mil soldados del gobierno colombiano, apoyados y controlados por la administración estadounidense desde Washington. Así surgieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), convertidas ahora en 2009 en FARC-Ejército del Pueblo con presencia combativa en todas y cada una de las regiones colombianas.

Los departamentos de Huila y Tolima se han convertido en escenarios de combates durante 45 años. Neiva, capital huilense, ha recibido miles de desplazados por la guerra. Ibagué, capital tolimense, ha realizado encuentros académicos y políticos en aras de la paz. Desde la Universidad del Tolima, estudiantes, profesores y trabajadores se unen para apoyar un Acuerdo Humanitario que permita el canje de soldados retenidos por las FARC por insurgentes farianos o simpatizantes del movimiento de liberación nacional que se encuentran como presos políticos en condiciones atroces en las cárceles del régimen.

Once presidentes colombianos desde 1964 han querido acabar con las FARC. Los farianos han resistido y realizan propuestas políticas de diálogo para resolver el conflicto. Guillermo León Valencia (1962-1966); Carlos Lleras Restrepo (1966-1970); Misael Pastrana Borrero (1970-1974); Alfonso López Michelsen (1974-1978); Julio César Turbay Ayala (1978-1982); Belisario Betancourt Cuartas (1982-1986); Virgilio Barco Vargas (1986-1990); César Gaviria Trujillo (1990-1994); Ernesto Samper Pizano (1994-1998); Andrés Pastrana Arango (1998-2002) y Álvaro Uribe Vélez, el paramilitar que quiere reelegirse, después de gobernar durante casi siete años con acciones criminales y mentiras (agosto de 2002-mayo de 2009), han demostrados que su sistema oligárquico y represivo no funciona para la mayoría de los colombianos.

Los dirigentes, militantes y simpatizantes de las FARC han propuesto durante 45 años, políticas culturales, deportivas, económicas y sociales que favorecen a campesinos, familias, estudiantes, intelectuales y trabajadores. Una reforma agraria que le entregue gratuitamente la tierra a los campesinos que no la posean, sobre la base de la confiscación de los grandes latifundios improductivos cualquiera que sea el tipo de propiedad o concesión, sugieren los farianos.

Las familias colombianas deben ser protegidas mediante la implantación de sistemas educativos y de promoción y protección de la salud. Educación y salud de calidad para todos, es otra propuesta fariana. Ofrecer todas las facilidades a los trabajadores de la cultura, habilitando espacios para la creación artística en sus diferentes manifestaciones, así como promover el conocimiento y estudios de la cultura indígena y de todas las poblaciones que habitan en comisarías, intendencias y departamentos alejados de los centros del poder. Todas estas aspiraciones humanas del pueblo colombiano han sido defendidas en la lucha política de las FARC.

Recientemente, en abril de 2009, los farianos han insistido ante la opinión pública colombiana, de los países de nuestra América y de todo el mundo en la necesidad de buscar y conseguir el Acuerdo Humanitario. Esa propuesta ha recibido el apoyo de políticos y personalidades progresistas que reconocen que la lucha fariana está inspirada en ideales y propuestas humanistas. Sin embargo, el régimen de Álvaro Uribe Vélez responde con amenazas e intimidaciones. Siguiendo el ejemplo del coronel Hernando Correa Cubides, en 1964, los militares que comandan la IV Brigada del Ejército y el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía, señalan en mayo de 2009 a las organizaciones políticas Alianza Social Indígena y Polo Democrático Alternativo como los nuevos brazos políticos de la guerrilla. Es decir, en 45 años de historia colombiana, las FARC-EP avanzan, mientras la burguesía y el imperio estadounidense, se estancan y retroceden.

 
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|24-05-2009

297 militares muertos y 340 heridos viernes, 22 de mayo de 2009

En el mes de marzo, indican las Farc en su cuarenta y cinco aniversario. ”La máscara ha caído. A Uribe lo ronda insistente el fantasma de Fujimori condenado en el Perú a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Prevé que los cobardes asesinatos de civiles no combatientes, estimulados por la insania de mostrar a todo trance resultados con sangre de su política fascista de seguridad, no quedarán en la impunidad”.

ANNCOL

Para conocimiento de toda la comunidad internacional y nacional.

***

45 Aniversario Farc-Ep

Secretariado del Estado Mayor de las Far-Ep/Montañas de Colombia

Las circunstancias políticas son propicias para el accionar del Movimiento armado y el Movimiento Bolivariano. Manuel Marulanda Vélez

En este pensamiento de Manuel está pintada el alma de las FARC como bandera al viento. Hace 45 años surgimos en las alturas de Marquetalia, la montaña de la resistencia de los pueblos, buscando paz para Colombia, justicia y dignidad. Desde entonces somos la respuesta armada de los desposeídos y los justos a las múltiples violencias del Estado.

La paz es nuestra estrategia, y el accionar del Movimiento armado empuñando la bandera de la alternativa política, la táctica para llegar a ella. Lo decimos también con la palabra de fuego de Bolívar: “la insurrección se anuncia con el espíritu de paz. Se resiste al despotismo porque éste destruye la paz, y no toma las armas sino para obligar a sus enemigos a la paz”. Por ella entregaron su vida Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán, Raúl Reyes, Iván Ríos y toda esa invencible legión de comandantes y combatientes a quienes hoy recordamos con veneración. Para todos ellos, honor y gloria en este aniversario de las FARC.

“Aquel que asegura su honor -decía el Libertador- dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad al dejar el marco de la materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad”… Es lo que ocurre con todos ellos, que a pesar de haber partido siguen vivos en los fusiles y el proyecto político de las FARC, con Bolívar combatiendo por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo, hombro a hombro con el pueblo y sus guerrilleros.

Queremos el país que vislumbran el Manifiesto de las FARC y la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia. Lo queremos surgido de un Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz rubricado por todas las fuerzas dispuestas a protagonizar el cambio de las injustas y anacrónicas estructuras, sin exclusiones. Emanado de un pacto social rodeado de pueblo que instrumente la articulación de una alternativa política con miras a la conformación de un nuevo gobierno nacional, patriótico democrático, bolivariano, hacia el socialismo. Sí, hacia el socialismo, que es justicia y redención de pueblos, el arca de salvación de la humanidad frente al hundimiento del sistema capitalista mundial.

La dignidad de Colombia y el rescate del sentimiento de patria reclaman un nuevo liderazgo que privilegie la unidad y el socialismo al avanzar hacia el horizonte futuro. Un nuevo grito de independencia nos convoca mostrándonos el campo de batalla del Ayacucho del siglo XXI donde flamea la certeza del triunfo de la revolución continental, la de Bolívar y nuestros próceres.

Es hora de superar la vergüenza nacional que significa un gobierno ilegítimo e ilegal, generador de muerte y de pobreza. Un gobierno que apoyado por el de Washington, sólo actúa para perpetuar la guerra y la discordia mientras garantiza a sangre y fuego la seguridad inversionista a las trasnacionales que saquean nuestros recursos. Un régimen apátrida, que a pesar del alto número de tropas norteamericanas que intervienen en el conflicto interno de Colombia, permite que nuestro suelo sagrado sea hollado por más tropas extranjeras, las expulsadas de Manta, permitiéndole a los Estados Unidos operar en esta tierra una base de agresión para el asalto a los pueblos hermanos del continente. Un gobierno desvergonzadamente narco paramilitar, que ya no se inmuta ante las contundentes confesiones de capos paramilitares que aseguran, como “Don Berna”, haber financiado con dólares de la cocaína las campañas presidenciales de Álvaro Uribe Vélez. Un gobierno y un Presidente que convirtieron el Palacio de Nariño en oscuro antro de conspiración entre mafiosos para desestabilizar a la Corte, obstruir a la justicia y dejar sin efecto la independencia de los poderes públicos. Que extraditó a los Estados Unidos a los cabecillas paramilitares cuando estos empezaron a vincular al entorno de Uribe, a los generales, a los empresarios y a los ganaderos, en la estrategia paramilitar del Estado que aún desangra a Colombia.

El país nacional no sale del asombro ante el autismo de la Fiscalía que prefiere clavar su cabeza en la arena para no emprender ninguna acción de responsabilidad penal contra las empresas Chiquita Brand -la misma de la masacre de las bananeras en 1928- la Drummond, Postobón, Brasilia, Carbones del Caribe…, denunciadas por el jefe paramilitar Salvatore Mancuso como financiadoras del paramilitarismo. El mismo Cabecilla ha revelado que la masacre de la Gabarra en la que fueron asesinados 40 campesinos, perversamente atribuida a la guerrilla para desprestigiarla, fue realmente ejecutada por los paramilitares, el ejército y la policía.

La máscara ha caído. A Uribe lo ronda insistente el fantasma de Fujimori condenado en el Perú a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Prevé que los cobardes asesinatos de civiles no combatientes, estimulados por la insania de mostrar a todo trance resultados con sangre de su política fascista de seguridad, no quedarán en la impunidad. Claman justicia al cielo el desplazamiento forzoso de más de 4 millones de campesinos, el despojo de sus tierras, las miles de fosas comunes, y la vinculación del presidente a masacres de indefensos ciudadanos. El jefe paramilitar que denunció la responsabilidad directa de Uribe en la espantosa masacre de El Aro, Antioquia, acaba de ser asesinado para satisfacción del tirano del Palacio de Nariño Sabe que tarde o temprano tendrá que responder por sus crímenes.

Debe ser revocado el mandato de un presidente que ha impuesto el deshonroso récord de tener a más del 90% de su bancada parlamentaria vinculada al proceso de la narco-parapolítica; que mantiene como ministros de Estado a delincuentes de cohecho; que utiliza el poder para enriquecer a sus hijos, que convierte el servicio diplomático en refugio de asesinos como el general Montoya tantas veces denunciado, y que promueve referendos inconstitucionales para perpetuarse en el poder como mecanismo de escape a la justicia. Uribe es un verdadero bandido amparado tras la banda presidencial.

Cuántos problemas internacionales ha generado su absurda pretensión de trasnacionalizar la política fascista de seguridad con la que el gobierno de Colombia se cree en el derecho de actuar extraterritorialmente en desarrollo de su particular visión y de su estrategia contrainsurgente, por encima de los pueblos y sus gobernantes, pisoteando la soberanía de las naciones y desestabilizando la región, siempre apoyado por el gobierno de Washington.

Quiere incendiar al país indefinidamente con el fuego de la guerra y de la violación de los derechos humanos aferrado a la quimera del triunfo militar. Con inconsecuencia niega la existencia del conflicto político y social, pero coloca su enfermiza ilusión en el Plan Patriota del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, creyendo inútilmente que la inconformidad social puede ser abatida a tiros y tecnología militar de última generación.

Incrementar el pie de fuerza a más de 450 mil efectivos por cuenta de la mayor ayuda militar de los gringos en el hemisferio no lo mantendrá en el poder, porque así lo dice la experiencia histórica y la sensatez. “Los pueblos que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”. Pero además un gobierno desprestigiado, amarrado a la ilegitimidad y acosado por la crisis del capitalismo mundial es un gobierno condenado al fracaso.

La Colombia de hoy no quiere el guerrerismo ultramontano del gobierno. Quiere soluciones al creciente desempleo y la pobreza. Reclama la inversión social sacrificada en aras de la guerra. Pide educación, vivienda, salud, agua potable, derechos laborales, tierra, carreteras, electricidad, telefonía y comunicaciones, mercadeo de productos, renacionalización de las empresas que fueron privatizadas, castigo a la corrupción, soberanía del pueblo, protección del medio ambiente, democracia verdadera, libertad de opinión, liberación de presos políticos, fin a la irracional extradición de nacionales que mantiene de rodillas la soberanía jurídica, información veraz, relaciones internacionales de respeto recíproco entre las naciones, integración y Patria Grande, justicia social y paz.

Uribe le teme, como el diablo al agua bendita, al clamor creciente de los que piden paz, castigo a los crímenes de Estado, y nuevo gobierno. Por eso exige con angustia que el tema de la paz sea proscrito del debate electoral que se avizora. Es la locura y el absurdo transfigurados en un mandatario que quiere encadenar el país a sus odios y resentimientos. Nadie podrá desligar de un proyecto de nueva sociedad y de gobierno, la paz que anhelan las mayorías nacionales. Ella es la bandera que unirá a los colombianos contra la tiranía, la guerra y la injusticia.

Todos debemos estar alerta para impedir la maniobra uribista de cambiar al actual Registrador Nacional por uno de sus serviles. La única esperanza del guerrerismo hirsuto ante el anhelo de las mayorías, es el fraude. Y es lo que debemos impedir ahora, ya que éste fue amo y señor de las elecciones del 2002 y del 2006. La reelección de Uribe es un asqueroso monumento al dolo y a la estafa erigido por el ex director del DAS Jorge Noguera, y el capo narco-paramilitar Jorge 40. En las 4 millones de firmas recogidas por los uribistas a favor del referendo con apoyo de dineros de DMG, están estampadas las firmas de un millón y medio de muertos. Eso es fraude y robo.

Fraude a la opinión es también la peregrina fábula de la derrota militar de la guerrilla, argumento falaz, pariente de los “falsos positivos”, utilizado en el fondo para justificar los terribles desafueros del Estado contra la población civil. Como siempre quisieron con Manuel Marulanda Vélez, han querido matar a las FARC con los fusiles del deseo y el ensordecedor tableteo de las rotativas. Ninguna guerrilla puede ser exterminada con disparos de tinta. No hay era del post-conflicto sino en el sueño delirante del guerrerismo sin futuro de un régimen en decadencia.

Desde las montañas de la resistencia, como lo hemos venido haciendo desde hace 45 años, convocamos a los colombianos a movilizarse resueltamente por la paz, la que nos negaron los santanderistas y el imperio washingtoniano cuando mataron a Bolívar y a la Colombia de la unidad de pueblos en 1830. El pasado cuenta en la construcción de la sociedad futura. Nadie nos puede desligar del destino señalado por el Libertador en los orígenes de la República. La incitación del senador Álvaro Gómez Hurtado a comienzos de la década del 60 a someter a sangre y fuego, lo que consideró “República Independiente de Marquetalia”, no ha sido suficiente para entender que los problemas nacionales no se solucionan a través de la violencia del Estado. Hay que construir una Nueva Colombia sobre el sólido cimiento de la paz concertada.


El Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz debe tener como norte estratégico la formación de un nuevo gobierno que garantice al pueblo “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de garantías sociales y la mayor suma de estabilidad política”, como lo exigía el Libertador. Un gobierno patriótico, democrático, bolivariano, hacia el socialismo, como lo consigna la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

Como garantía de paz y de soberanía nacional debemos erigir unas nuevas Fuerzas Armadas compenetradas con la doctrina militar bolivariana que inculca el amor al pueblo y el odio a la tiranía. No debemos olvidar que el ejército patriota fue el creador de Colombia y la República en las fulgurantes victorias de Boyacá y de Carabobo, y que su comandante Bolívar lo definió como “defensor de la libertad”, agregando que “sus glorias deben confundirse con las de la república, y su ambición debe quedar satisfecha al hacer la felicidad de su país”. Así deben ser las nuevas Fuerzas Armadas y estamos seguros que muchos de los actuales oficiales sueñan con jugar ese papel.

Nos solidarizamos con la justa lucha de las familias de los soldados regulares que reclaman el derecho a no ser obligados a entrar en combate mortal con la guerrilla. La guerra que niega el gobierno para no reconocer el carácter político de la insurgencia que lucha por el poder, en el sólo mes de marzo produjo 297 militares muertos y 340 heridos. Llamamos a los soldados a no dejarse utilizar más como carne de cañón defendiendo unos intereses que no son los suyos sino los de una oligarquía podrida y criminal, insolidaria, que muy poco hace por ellos si caen prisioneros o resultan mutilados. Estamos seguros que sus familiares también quisieran gritarle al gobierno, con el profesor Moncayo, que sus hijos no fueron paridos para la guerra de la oligarquía.

Para lograr el propósito de Colombia Nueva es necesario reorganizar el Estado sobre la base de la soberanía del pueblo, tal como lo concibió el Libertador en Angostura. A las tres ramas del poder público debemos agregarles los poderes moral y electoral, instituyendo la revocatoria del mandato en todas las instancias de elección popular. No más copias de leyes extranjeras para resolver nuestros asuntos internos. No más sistema penal acusatorio. Requerimos un nuevo gobierno que castigue ejemplarmente la corrupción y cierre espacios a la impunidad; que proscriba la política neoliberal causante de nuestras desgracias económicas y sociales. El país y el gobierno que soñamos deben asegurar el control de las ramas estratégicas, estimular la producción en sus diversas modalidades, hacer respetar nuestra soberanía sobre los recursos naturales. Hacer realidad la educación gratuita en todos los niveles, llevar justicia al campo con una verdadera reforma agraria que genere empleo y soberanía alimentaria, y sembrar la infraestructura del progreso nacional. Los contratos con las trasnacionales que sean lesivos para Colombia deben ser revisados, así como los pactos militares, los tratados y convenios que mancillen nuestra soberanía, anulados. En este mismo sentido el país no tiene por qué pagar la deuda externa en aquellos préstamos viciados de dolo en cualquiera de sus fases. Solución no militar ni represiva al problema social de la narco producción. Nuestra política internacional debe reorientarse hacia la integración solidaria de los pueblos de Nuestra América en la Patria Grande bolivariana, y el Socialismo.

La etapa definitiva de la lucha por la paz ha comenzado. El pueblo colombiano no puede aflojar hasta no ver concretado este derecho.

¡Con Bolívar, con Manuel, con el pueblo, al poder! Manuel vive en la lucha del pueblo colombiano.

Hemos jurado vencer, y venceremos.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP Montañas de Colombia, mayo de 2009


Comentarios (5)

#2.- para el 1

LCL|24-05-2009 17:27

sos demasiado tonto para ser cierto!! por qué no t d dedicás un poco a la historia? por qué no buscás referencias de Uribe más alla de las q ves en RCN, CARACOL o CNN?? dejá d hacer el ridículo por acá!! coje oficio!
por equivocados como vos es q la patria querida va d mal en peor, por gente como vos q tragás entero, q no ves más allá de tu naríz, q t come vivo el egoismo!!
AGUANTE FARC-EP
Marquetalia es Caldas! Colombia hoy y siempre!!

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!! 

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#5.- vhkhk,jk,

lupe|27-05-2009 02:15

Los defensores seculares de terroristas y tiranos buscan de cualquier forma justificar sus desmanes, excesos y crímenes. El comunismo internacional, se convirtió en la tiranía más férrea del siglo pasado.
Todos ellos creyeron que sus acciones por muy violentas que fueran siempre iban a ser necesarias para obtener su logros. Por lo tanto, puede justificarse sin que siquiera les remuerda la conciencia, los ajusticiamientos en masa perpetrados por el Che Guevara, Raúl Castro y otros durante los primeros meses de la Revolución Cubana. Si cayeron inocentes, no importa, porque redundo en beneficio del propósito revolucionario.
Al ejercer de abogados del diablo, claro esta, mencionan figuras egregias de la historia como Sarmiento, Bolívar y San Martín.  pero mil veces peor es ver como un pais como colombia se desmorona con el terrorismo satanico de las farc

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#6.- de No3 para No 2

27-05-2009 23:48

es esto lo que usted tanto defiende de las bondades de la guerrilla asesina? pedazo de imbecil entonces muera con su puta ideologia,lea lo siguiente buscado de fuentes que no son rcn ni caracol, este es el pensamiento de toda colombia aterrize terrorista....Cada acción terrorista de las Farc lleva implícito un fondo político enmascarado de insurgencia. Mediante respuestas simplistas los guerrilleros explican a los campesinos que el asesinato de labriegos hace parte de la limpieza social del lumpen contra-revolucionario, pues lo único bueno es lo que sea revolucionario, e inclusive los justifican como los efectos de la guerra. De remate, las autodefensas ilegales utilizan argumentos similares, y el único perdedor es el habitante de la zona donde se escenifica el desangrante conflicto.La destrucción despiadada de pequeños poblados, escudada en el argumento que atacan los cuarteles de policía o las bases de las autodefensas ilegales, hace parte de una línea de conducción estratégica global tendiente a debilitar la defensa de los municipios y caseríos alejados del poder político central


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#7.- perros

joly|27-05-2009 23:51

En América Latina es hora de empezar a llamar a todas las cosas por su nombre. Las FARC no es esa guerrilla romántica setentera que combatía a las dictaduras militares; es un grupo terrorista que actúa contra los civiles con la más absoluta cobardía y cuyo ideal que persigue es el de su enriquecimiento propio, como cualquier organización mafiosa, y la meta de implantar un Estado marxista, supongo que para equiparar a Colombia con los niveles de calidad de vida de Corea del Norte.

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#8.- para el 5, 6 y 7

28-05-2009 21:05

TAN LINDOS COMO SE DEVANAN LOS SESOS UTILIZANDO PALABRAS REBUSCADAS PARA ELUDIR EL COMENTARIO DEL 2 sólo es q les hablen medio mal de Uribe y ya están haciendo lo mismo que el narco-paraco este: hablando de TODO, menos de lo que deberían hablar... saquen ps un comentario defendiendo a Uribe de alguna fuente distinta a las del imperio o las multi y trasnacionales d la comunicación!! noooooooo q coincidencia!! seguro y no encuentran ninguna... será q esa neurona q tienen si les da para entender porq nadie (fuera de los gringos y de los manipulados por los "medios de comunicación")   tiene nada bueno para decir de él?? respetable lo q piensen de las FARC pero tampoco hablen tanta basura. Y para el q cita la fuente q no es ni RCN ni CARACOL... cual es?? creo q se te olvidó poner comillas y el nombre del autor del "artículo" no les digo!! igualitos a Uribe!! hablan de todo pero no sostienen nada!! a mi me da es como tristeza q tanto Colombiano echado para adelante se esté desperdiciando con tanta ignorancia y bajo la influencia de los mal llamados medios de comunicación... seguro q ustedes son de los q aplauden q McDonalds haya llegado a Colombia... no les digo!! q tristeza!! se contentan viendo por encima de las cosas sin indagar más allá ¿será q les da miedo?

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