Buscar  
Manuel Sacristán Luzón (1925-1985), 25 años después. Para leer el Manifiesto Comunista
Después del material de 1956-1957, no volvió a escribir Sacristán con cierto detalle sobre el Manifiesto Comunista hasta unos diez años más tarde.
Salvador López Arnal | Para Kaos en la Red | 18-1-2010 a las 19:07 | 2063 lecturas | 3 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/manuel-sacristan-luzon-1925-1985-25-anos-despues-para-leer-manifiesto-
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb

Manuel Sacristán Luzón (1925-1985), 25 años después. Materiales en la red 

Para leer el Manifiesto Comunista (II) 
 


            Después del material de 1956-1957, no volvió a escribir Sacristán con cierto detalle sobre el Manifiesto Comunista hasta unos diez años más tarde.

          Fue en 1967 cuando colaboró  con tres entradas en la edición castellana de la Enciclopedia Larousse: “Materialismo”, “Lógica formal” y “Marx” [1]. Había en esta última voz una breve referencia al Manifiesto al referirse a las obras en las que Marx había ido formulando por primera vez las ideas nucleares del materialismo histórico:

[…] En 1845 Marx tuvo que abandonar París. Pasó a Bruselas y en 1847 a Londres. De este período son las obras en las cuales se suele ver la primera formulación del materialismo histórico: La sagrada familia, La ideología alemana, Miseria de la filosofía y el Manifiesto del Partido comunista (escrito en 1847, publicado en 1848). Engels ha fechado en esos años el punto de inflexión, caracterizándolo como un rebasamiento de las ideas de Feuerbach: “Pero había que dar el paso que no dio Feuerbach; el culto del hombre abstracto, que constituía el núcleo de la nueva religión, se tenía que sustituir por la ciencia del hombre real y de su evolución histórica. Este ulterior desarrollo del punto de vista feuerbachiano más allá de Feuerbach empezó en 1845, por obra de Marx, en La sagrada familia”. En esa obra y en La ideología alemana, Marx (con la colaboración de Engels) va explorando, con ocasión de motivaciones polémicas, su nueva concepción de las relaciones entre lo que a partir de entonces se llamaría en el marxismo la sobreestructura (las instituciones y las formaciones ideológicas) y lo que recibiría el nombre de base de la vida humana, paulatinamente entendida como el sistema de relaciones (o condiciones, pues la palabra alemana Verhältnisse, siempre usada en plural en este contexto, significa ambas cosas, y también circunstancias) de producción y apropiación del producto social. En el Manifiesto (por tanto en 1847 a más tardar) está ya presente, además de la clásica tesis marxista que aparece en la primera frase del célebre texto (“La historia de toda sociedad hasta hoy es la historia de luchas de clase”) también el esquema dinámico de la evolución histórica tal como lo entiende el marxismo, a saber: la tensión dialéctica entre las condiciones o relaciones de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas.  

          En el Manifiesto, apuntaba Sacristán, Marx afirmaba, por ejemplo, que las “modernas fuerzas productivas” estaban en tensión “desde hace decenios” con “las modernas relaciones de producción, con las relaciones de propiedad que son las condiciones de vida de la burguesía y de su dominio”. En 1847, proseguía,  Marx era miembro de la Liga de los comunistas y trabajaba intensamente en la organización del movimiento obrero. La situación política de 1848 le llevó a Alemania, igual que a Engels, en abril de ese mismo año, con objeto de colaborar en la revolución democrática alemana. Marx había publicado en Colonia por esas fechas la Neue Rheinische Zeitung [Nueva Gaceta renana], de vida efímera por lo demás, entre 1848 a 1849. Tras el fracaso de la revolución, Marx partió para Londres, expulsado de París en 1849, y fue en 1850 cuando se disolvió la Liga de los comunistas, la organización que les había encargado la redacción del MC.

            Hasta aquí  las referencias al MC en este texto sobre Marx de 1967. Fue sobre todo en otra voz de enciclopedia, escrita en 1974, la dedicada a “Karl Marx” en la Enciclopedia Universitas de Salvat [2], cuando Sacristán se aproximó nuevamente con mayor detalle al MC.

          En Bélgica, señala Sacristán en su escrito, Marx, y con él Engels, intensificó  su actividad política y entró en relación con una asociación obrera, la “Liga de los Justos” que, en gran parte por influencia suya, pasará a llamarse “Liga de los Comunistas”, Marx organiza unos comités de correspondencia a cuyo trabajo epistolar dedica muchas horas, destinados a ir armonizando el pensamiento de todos los comunistas europeos “desembarazándolo de los límites de la nacionalidad”. Este primer conato de internacionalismo proletario organizado, apunta Sacristán

[…] es ocasión del texto de Marx y Engels (principalmente del primero) con el que se concluye el período belga: el Manifiesto del Partido Comunista, común y abreviadamente llamado Manifiesto Comunista

          Fue en noviembre de 1847 cuando Marx y Engels recibieron el encargo de la Liga de los Comunistas de redactar una exposición breve de los objetivos de la asociación y de los conocimientos en que se fundamentaban sus finalidades. La versión definitiva del texto que satisfizo el encargo era más obra de Marx que de Engels, recordaba Sacristán. Era el texto del Manifiesto Comunista. Se editó por vez primera en febrero de 1848.

[…] Febrero de 1848: dos o tres días antes de la aparición del Manifiesto estalla en Francia una revolución que se puede considerar como la última en que la clase obrera de ese país ha promovido inconscientemente, con su lucha y sus muertos, los intereses de la clase burguesa, o la primera en la cual se ha dado cuenta de ello; en junio del mismo año los obreros de París se lanzarían de nuevo a la insurrección, pero esta vez contra la clase empresarial a la que en febrero habían llevado definitivamente al poder. 

                      El Manifiesto Comunista preveía una revolución, así como la oleada de agitación que a partir de París sacudió gran parte de la Europa occidental y central. En muchos puntos, recordaba Sacristán, los autores del MC habían adelantando previsiones que no llegaron a cumplirse pero, destacaba con énfasis, “lo asombroso es que se cumpliera en líneas generales con esta precisión la previsión de una crisis revolucionaria”.

                      El MC, por lo demás, era un folleto de sólo veintiséis páginas, en las que se condensaban varias cosas que eran resumidas del modo siguiente por Sacristán

[…] una entera explicación de la historia (cincuenta y cuatro párrafos), la relación entre los comunistas y el resto de la clase obrera (setenta y seis párrafos) y la política de los comunistas en la coyuntura de 1848 (once párrafos); los autores encuentran aún espacio en aquellas veintiséis históricas páginas para una crítica de las varias corrientes socialistas y comunistas (cincuenta y seis párrafos). A pesar de que en el Manifiesto faltan algunos conceptos científicos de importancia en el marxismo, la intensa condensación del texto indica que sus autores dominaban ya con mucha seguridad el esquema general de su concepción. 

                      En la primera parte del escrito -“Bourgeois  y proletarios”- Marx y Engels explicaban la historia documentada de todas la sociedades como historia de las luchas de clases. En la historia de Europa la última posibilidad considerada -la catástrofe común de las principales clases en lucha- había ocurrido por última vez con la caída del Imperio Romano de Occidente. Desde entonces, la lucha de clases en la historia europea se había desarrollado sin roturas civilizatorias tan profundas “hasta constituir el sistema capitalista, dominado por la clase a la que se suele llamar “burguesía” en recuerdo de su origen urbano (en los “burgos”)”.

                      El Manifiesto destacaba los dos aspectos, característicos en su unión, de la sociedad capitalista: el enorme crecimiento de las fuerzas productivas y de la riqueza en comparación con las sociedades anteriores, y la destrucción de los lazos personales cualitativos e individualizados entre las personas.

[…] De todos modos, estas consecuencias culturales o morales del capitalismo no son toda la causa, ni la causa principal, de la posibilidad de una revolución que supere esa sociedad. En realidad, ni siquiera se puede decir que tales efectos sean sólo nocivos. Los lazos idílicos pre-capitalistas eran en gran parte recubrimiento hipócrita de una realidad vital mucho más siniestra, que el capitalismo ha puesto al descubierto:  

          Este “poner al descubierto” fue comentado con muchos más matices en otras ocasiones por el propio Sacristán. Lo que posibilitaba la superación de la sociedad capitalista era la contraposición entre la tendencia a incrementar las fuerzas productivas y las “relaciones de producción”, las relaciones en que entran los hombres divididos en clases, que eran el marco en el cual se movían aquellas fuerzas. Este conflicto se manifiestaba de muchas maneras

[…] Por ejemplo: el capitalismo ha aumentado mucho la productividad del trabajo y, sin embargo, aumenta también la dureza laboral de la vida de los niños y de las mujeres, por no hablar ya del obrero industrial adulto. O también: el capitalismo ha hecho plenamente social el trabajo, la producción, hasta el punto de que ni siquiera es ya concebible un trabajo artesano aislado, que no dependa profundamente del resto de las actividades productivas; y en la “fábrica” el lugar por antonomasia del trabajo capitalista, los trabajadores son como miembros de un organismo colectivo que es el verdadero productor; sin embargo, las relaciones de producción capitalistas no son nada socializadas, sino individualistas y privatistas.  

          Sacristán apuntaba a continuación que las contradicciones señaladas no suponían más que la posibilidad de abolir y superar el sistema, pero, sin duda, la ausencia de coherencia lógica estructural no bastaba “para que sea superada una cosa que es de algún modo viva, compuesta de vidas, como es la sociedad”. Las contradicciones internas sólo eran “armas” empujando las cuales se podía derribar un desorden social, lo que era llamado habitualmente “el Orden”. La burguesía, Sacristán citaba nuevamente el MC, no sólo había forjado las armas que le darían muerte como clase social; también había engendrado a sus propios enterreadores: los trabajadores modernos, los proletarios. Estos tenían que tomar consciencia de la posibilidad que se les ofrecía si combatían unidos contra el mal que les oprimía. Por ello, el MC terminaba con una divisa célebre: ¡Proletarios de todo los países, uníos! 

          Sobre este artículo que Sacristán escribió  para la enciclopedia Universitas, hay dos cartas del ministerio de Información y Turismo franquista, fechadas el 14 de marzo y el 15 de marzo de 1974, en las que el “director general de cultura popular” aconsejaba, por una parte, “la supresión de los pasajes señalados en las páginas 221 a 233 (reducir, sin exaltación, la biografía de Marx)”, y, en segundo lugar, “la supresión de los pasajes señalados en las páginas 219-220” [3].

            A raíz de esta colaboración en Universitas, Jesús Mosterín, por aquel entonces consejero editorial (o similar) de Salvat Editores, escribió  a Sacristán el 8 de mayo de 1974 en los siguientes términos [4]:

Querido amigo:

            Muchas gracias por haber escrito un artículo sobre Marx para la enciclopedia Universitas. Siempre es agradable conseguir que quien más sabe sobre un tema sea el que escribe el artículo sobre ese tema. Y dado lo ocupado que siempre estás, lo reacio que eres a colaboraciones de este tipo, y el hecho de que no eres precisamente hombre de pluma alegre y desenfadada, tu colaboración resulta aún más de agradecer.

            Aquí  te envío tres ejemplares de cada uno de los fascículos [5] en que apareció una parte de tu artículo. Estos fascículos se encuadernan posteriormente constituyendo el tomo 9 de Universitas.

            Como dato curioso te contaré  que la censura previa  (a la que han de someterse todas las obras que aparecen por fascículos) prohibió tu artículo, ordenando que o se suprimiese o fuese considerablemente reducido. Como puedes suponerte, yo me opuse a ello, y finalmente el artículo salió sin cambiar ni una coma. Te envío la fotocopia de uno de los oficios de la censura, que se autodenomina "ordenación editorial".

            Un abrazo,  Jesús Mosterín 

            Amable carta a la que Sacristán respondía el 9 de junio de ese mismo año:

Querido Jesús:

            Perdona que haya tardado un mes en contestarte: he estado bastante pachucho.

            Te agradezco tu envío y te pongo en guardia contra tu generosa declaración según la cual yo sería el ciudadano más competente in rebus Marxi (este es un raro país y a lo mejor en Tomelloso o Vicálvaro hay un eminentísimo marxólogo cuya existencia ignoramos) y te pregunto si puedo adquirir a su precio de venta corriente una docena más de ejemplares de cada fascículo.

          Con un abrazo... 

          Cuatro años más tarde, el 24 de abril de 1978, Sacristán  intervenía en una mesa redonda que, con el título “Actualidad del Manifiesto Comunista”, se celebró en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona. Se conserva el esquema de su intervención en Reserva de la Biblioteca Central de la UB. El papel está dividido en cinco apartados.

          El primero señala que la  cuestión de la actualidad del MC –“de su lectura desde el punto de vista de hoy en Europa Occidental”- tenía una justificación considerable, no era meramente pretexto para conmemorar un escrito sin duda influyente.

1.1.1. Sin despreciar, claro, la conmemoración misma.

1.2. No pienso, al decir eso, en el interés que sin duda tiene, a propósito de todo texto que ha influido e influye, el formar la típica lista de "lo vivo y lo muerto".

1.2.1. Pero ese enfoque del asunto queda excluido por los 20 minutos.

1.2.2. Y tal vez no sea tampoco lo más interesante

1.3. Lo que me parece más interesante es un aspecto muy general del MC, un rasgo característico que resultó  particularmente moderno a mediados del XIX. 

          En el segundo punto del esquema, Sacristán se centrada en la finalidad central del Manifiesto Comunista:

2.1. El M es un "Manifiesto" destinado a poner brevemente en claro ante el público las ideas de un grupo reducido.

2.2. Pero grupo activo, popular y proletario en gran parte, no de sólo ideólogos, como lo eran hasta entonces los grupos productores de reflexión emancipatoria (no de la práctica, claro).

2.3. Eso repercute en la importancia del M para partido moderno

2.3.1. Lo normal entonces era o bien los partidos electorales de notables, o bien la escuela o secta sin acción social

2.3.1.1. Los casos cartistas y reformistas agrarios americanos en trabajador,

2.3.2. El M, aunque no muy categórico, explicita y origina la idea de un partido obrero como instrumento directo de la lucha de clases.

2.3.3. La cuestión del nombre. Cambio a MC en la edición alemana de 1872.

2.3.3.1. Probablemente por las vicisitudes de la AIT 

          En el tercer apartado, Sacristán reflexionaba sobre el papel de los partidos obreros como vínculos entre ideología y política, idea abstracta y ética pública [6]:

3.1. El cuajar de la idea de partido obrero de clase implicaba el paso de la especulación al pensamiento de la práctica obrera, de la idea abstracta a la ética, de la ideología a la política.

3.1.1. En las construcciones sociológicas: programa.

3.1.2. En el fundamento: no esencialismo, sino análisis sociológico.

3.2. Así  se explica la sección III del M y, en particular, la parte de crítica del socialismo filosófico.

3.2.1. Ejemplo de III.

3.3 Pues bien: en lo más esencial, la actualidad o la caducidad completa del M se decide en torno a eso. 

          En el cuarto punto, Sacristán se centraba en algunas reacciones antimarxistas de la época:

4.1.Y, tras la moda marxista, la antimarxista es parte de una amplia reacción antipráctica, especulativa.

4.1.1. Dejo de lado el anarquismo.

4.2. Desactivación, en realidad pro-reformista.

4.3. Des-sociologización ("poder"), que lo mismo

4.4. Precedentes o materiales de la nueva hegemonía:

4.4.1. La crítica conservadora académica tradicional. Hayek hoy.

4.4.2.  La crítica especulativa pseudo-revolucionaria: Adorno

4.4.2.1.Sus alumnos

4.4.2.1.1. Saint-Just. 

                      El último apartado del esquema reflexionaba sobre el papel del MC en las discusiones que entonces se mantenían en el interior de la tradición marxista:

5.1. No son ignorables motivos interesantes para todos

5.1.1. La práctica del "socialismo real". En serio.

5.1.2. Huecos y errores del pensamiento praxeológico

5.1.2.1. La cuestión del poder (Russell)

5.1.2.2. La de las fuerzas productivas

5.2. Ni tampoco las causas sociales: es la compleja reacción de la ambigua capa de los intelectuales.

5.3. Lo que está  en juego

5.3.1. Abandono negativista del intento revolucionario programático, racional

5.3.2. o volver a empezar con la motivación del M: redescubrir la posibilidad programática

5.4. La actualidad del M consiste en que está en el comienzo de un proyecto hoy en crisis, y su tendencia encarna una de las dos reacciones posibles a la crisis: la del proyecto. 

            No fueron estas en todo caso las últimas referencias de Sacristán sobre el clásico de Marx y Engels. En un escrito de 1983 sobre “¿Qué Marx se leerá en el siglo XXI?” hay una interesante reflexión que es necesario estudiar detalladamente. 

Notas:

[1] La voz ha sido incorporada por Albert Domingo Curto en su edición de Manuel Sacristán, Lecturas de filosofía moderna y contemporánea. Madrid, Trotta, 2007, pp. 181-187.

[2] Ahora reimpreso en M. Sacristán, Sobre Marx y marxismo. Barcelona, Icaria, 1983, pp. 277-308.

[3] De una de las carpetas de “Correspondencia” depositada en Reserva de la Biblioteca Central de la UB, fondo Sacristán

[4] Ibidem.

[5] Fueron los fascículos 131 y 132 de la Enciclopedia. Se pusieron a la venta los días 11 y 18 de abril de 1974. Podían adquirirse en quioscos o establecimientos similares.

[6] Sobre el papel del partido obrero, se expresaba así Sacristán en febrero de 1978 en una carta dirigida a Joan Martínez Alier que puede consultarse en Reserva de la Biblioteca Central de la UB, fondo Sacristán, y que fue publicada hace unos 30 años en el número 8 de la revista Materiales junto con otras cartas de Joan Martínez Alier, Daniel Lacalle y del propio Sacristán.

[…] Sólo por no ocultar cómo creo que hay que trabajar estos problemas discutiré brevemente una de las tesis problemáticas, la que afirma que la consciencia espontánea de la clase obrera es sólo reivindicativa de lo inmediato, reformista, no revolucionaria, y que el partido político es imprescindible para que la clase llegue a una consciencia revolucionaria, no subalterna. Esa tesis (de dudosa importancia para el marxismo y, en cualquier caso, no compartida por todos los marxistas, sino contradicha, incluso, por algún clásico importante, señaladamente Historia y consciencia de clase de Lukács) es, en mi opinión, la formulación metafísica, no científica, de una generalización histórica susceptible de formulación empírica, pero vacía. Los usos de esa tesis -ingenuos, o ideológicos, o instrumentales- son semánticamente vacíos, puramente pragmáticos: cuando se afirma hoy (un hoy comenzado hace mucho) que la consciencia espontánea de la clase obrera no es revolucionaria, sino corporativa, se afirma una vaciedad (un “condicional contrafáctico”), porque hace mucho tiempo que no hay consciencia espontánea en la lucha de clases. Tal vez sea verdad que si la consciencia de clase de una clase dominada es espontánea, entonces es reformista: pero esa implicación sirve para poco en el mundo euroamericano, a más tardar desde el libro I del Capital  y la I Internacional, y probablemente desde antes. Hoy sirve principalmente para consolidar ciertos poderes políticos (de los gobiernos) o sociales (de los intelectuales).

            Ahora bien: ese análisis no me permite afirmar que los partidos obreros sean simplemente aparatos de poder burocrático sobre la clase obrera. La falta de fundamentación metafísica del partido obrero no es falta de fundamentación sin más. El partido obrero tiene un fundamento práctico: es conveniente para la lucha de la clase en una sociedad que es política. Es conveniente pese a todas sus lacras, entendidas no ya con la banalidad de la ingenua propaganda anarquista, sino también con el pesado rigor de los grandes analistas reaccionarios, principalmente Michels y Mosca. A todo lo cual hay que añadir que, como lo enseña con cierta frecuencia la práctica de algunas aguerridas aristocracias anarquistas, la falta de organización política estable de la clase obrera abre camino a una demagogia carismática, caudillista, que maneja a una masa inarticulada y alienada en nombre, para colmo, de su supuesta espontaneidad. La mística del partido profesada por muchos marxistas y la mística antiburocrática profesada por muchos anarquistas se alimentan de reacciones contrapuestas a un mismo fantasma: la espontaneidad. El giro mental marxista que critico aquí sublima en una afirmación absoluta lo que no es más que resultado relativo de una inferencia histórica: el sesgo anarquista consiste en ignorar la realidad, lo empírico, actitud que suele llevar a entender los hechos como fruto de voluntades perversas: el partido obrero no se fundará en rasgos de la vida social moderna, sino en la maldad de unos burócratas, etc. [el énfasis es mío].

http://manuelsacristan.blogspot.com/2009/11/msl-per-llegir-el-manifest-comunista.html
 
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre

|18-01-2010

MSL. Per llegir el Manifest Comunista. Edició clandestina del CE del PSUC el febrer del 1972 1 El naixement del Manifest

En el pròleg de l'edició alemanya de 1872, Marx i Engels diuen que el Manifest és un document històric i assenyalen diverses parts d'ell que consideren caducades. Si així ocorria el 1870, més ha d'ocórrer un segle després. El Manifest va ser escrit entre novembre del 1847 i mitjans de gener de 1848 per encàrrec de la Lliga dels Comunistes, una organització clandestina formada per emigrats alemanys, sobre tot en França. Regnava llavors en aquest país Lluís Felip d'Orleans,anomenat el "Rei Burgès". El seu règim havia començat el 1830 mitjançant una revolució que va enderrocar la monarquia absoluta i va implantar la monarquia constitucional (en la qual el rei no pot fer legalment el que vulgui com en la primera, sinó que es troba sotmès a la constitució). Però aquest règim anava buscant des de feia anys un compromís amb les velles monarquies absolutes d'Europa (principalment amb Àustria) per consolidar el poder d'una aliança entre la burgesia i l'aristocràcia. El desenvolupament del proletariat a Alemanya era molt escàs. A França era més considerable; el proletariat francès havia protagonitzat l'esmentada revolució del 1830; el febrer de 1848 (però aquesta experiència ja no pot recollir-la el Manifest) enderrocaria la monarquia burgesa i el juny de 1848 anava a intentar (fracassant) enderrocar la república burgesainstaurada el febrer. Entre els obrers francesos (i els alemanys emigrats) tenia en 1848 una gran influència el socialisme antic o utòpic. Per això el Manifest dedica bastants pàgines a la crítica de les diverses branques d'aquest socialisme.

(Si es té ocasió d'estudiar amb algun detall aquest període de la història d'Europa cal fer-se com a estudi important per comprendre millor les circumstàncies en les quals va cristal·litzar gairebé definitivament el pensament de Marx; els anys 1830 i 1848 constitueixen un últim període revolucionari burgès, en el qual fa els seus primers actes de presència revolucionària la classe obrera com a tal, és a dir, amb consciència de ser una classe i amb perspectives polítiques diferents a les dels seus ocasionals aliats. Sobre la revolució de 1848 a França es pot veure el llibre de Karl Marx La lluita de classes a França.)

En la mateixa Lliga dels Comunistes que va encarregar la redacció del Manifest les idees eren encara poc precises. El propi Marx no havia construït encara la seva teoria de la plusvàlua i molts membres de la Lliga eren més o menysel que avui anomenaríem anarquistes. Aquestes dues circumstàncies ens permeten comprendre millor, per una banda, que en el Manifest falti alguna idea importantdel pensament clàssic de Marx, i per altra que Marx i Engels hagin estat (potser intencionalment o per faltar-les encara claredat a ells mateixos) ambigus o foscos en alguns punts, potser amb l'objectiu de que els membres de la Lliga de tendències anarquistes aprovessin l'escrit (Bakunin, que 23 anys després es va separar de la Internacional amb els anarquistes, acceptava el Manifest encara el 1879, data en la qual el va traduir al rus).

Com es veu, ni tant sols un dels textos més clàssics del marxisme com és el Manifest pot llegir-se com si fos una peça definitiva en totes les seves parts i sobre la qual no calgués ja tornar mai per comprovar si encara recull suficientment la realitat. La persona que s'interessa per l'estudi del marxisme ha de saber des de les seves primeres lectures que el marxisme no pot ser un dogma que es presenti fet i acabat, detallat i perfecte.

Algunes de les raons per les quals el marxisme no pot veure's com a un dogma poden resumir-se així:

1r El marxisme (contra el que fan creure els manuals) no és un sistema filosòfic per explicar-lo tot. Engels, d'acord amb Marx, escriu que l'explicació dels fets del món és cosa de cada ciència (de l'economia, de la física, etc...), i que la vella filosofia, que és com una mena de superciència que pretén explicar-lo tot, fins i tot les mateixes ciències, està cridada a desaparèixer, perquè aquesta pretensió respon en realitat a insatisfaccions humanes que es superaran, com la necessitat de religió. La filosofia tradicional i el dogma són bàsicament ideologia, no coneixement. El marxisme, vist com a teoria encara que no és només teoria sinó també pràctica revolucionària inspirada en aquest aspecte teòric, és la pressa de consciència de l'actitud científica. La consciència científica és la clau de la ciència, però no és la ciència.

2n En segon lloc, la pressa de consciència de l'actitud científica davant la realitat és històrica; depèn del grau de coneixement de la realitat, i per això canvia.



2 El "nucli" del Manifest

Pel que fa al concret període històric en el qual van viure els clàssics del marxisme i vivim nosaltres, el període de la societat capitalista burgesa i més engeneral, el període de les societats precomunistes, els propis Marx i Engels assenyalaren allò permanent del marxisme; en el pròleg a l'edició anglesa del Manifest de 1888 varen dedicar unes línies a definir "la idea bàsica que constitueix el seu nucli".

"Aquesta idea consisteix en el següent: que en cada període històric el mode predominant de producció econòmica i de canvi, així com l'organització social que se'n deriva necessàriament, constitueix l'única base damunt la qual s'aixeca i a través de la qual es pot explicar la història política i intel·lectual d'aquest període; que consegüentment, tota la història de la humanitat, d'ençà de la dissolució de l'ordre gentilici primitiu amb la seva propietat comunal damunt la terra, ha estat una història de lluites de classes. Lluites entre classes explotadores i explotades, entre classes dominants i oprimides; que la història d'aquestes lluites de classes representa una sèrie d'evolucions, i que en l'actualitat han assolit un grau de desenvolupament, en què la classe explotada i oprimida el proletariat no podrà aconseguir el seu alliberament del jou de la classe explotadora i dominant la burgesia sense alliberar, simultàniament i per a sempre, tota la societat de tota l'explotació i opressió de totes les diferències de classe i de totes les lluites de classe."



3 Qüestions per a la discussió

A continuació algunes qüestions de fons discutibles avui. Segons el punt de vista i els interessos pràctics de cada alumne o grup d'alumnes aquestes qüestions semblaran més o menys importants. Per això la llista següent és només una indicació de temes o continguts possibles per a la discussió no ja de la qüestió "Què és el que diu el Manifest?, sinó de la qüestió "És veritat el que diu el Manifest aquí? Si ho és, "Com ho és? Com el 1848? D'una altra manera?"...



3.1 Qüestions teòriques generals

3.1.1 El paper dels factors sobreestructurals

En el "nucli" del Manifest es diu que el mode de producció que ocasiona un mode d'estar organitzats els homes socialment, és la base de la seva manera d'organitzar-se i viure políticament i culturalment. El problema està en precisar què vol dir que la vida política i la vida cultural es construeixen sobre la base economicosocial. Si es vol dir que tot el que hi ha en la política o en la cultura ve directament i immediatament sense marrades o mediacions, de la base economicosocial, llavors cap element de la política i la cultura (cap factor sobreestructural) no tindria mai influència en la base. Però en el mateix Manifest es citen al menys dos fets sobreestructurals (fets que són tot d'una peça polítics, tècnics, científics, militars, ideològics i religiosos) dels quals Marx i Engels diuen que han influ‹t sobre la base, sobre la marxa de l'economia burgesa que en aquell temps s'anava fent capitalista; aquests dos fets són el descobriment d'Amèrica i la circumnavegació d'Àfrica. A propòsit d'ells pot plantejar-se la qüestió de la importància dels factors sobreestructurals (de la política, la ciència, la tècnica, la cultura, la religió, el dret, etc.) i de la seva completa (dialèctica) relació amb la base.


3.1.2 El comunisme primitiu

En el Manifest es diu que tota la història és història de la lluita de classes. En un dels pròlegs posteriors a la seva redacció se exceptua d'aquesta afirmació l'anomenat comunisme primitiu. La hipòtesi del comunisme primitiu permet teoritzar sobre el començament de la lluita de classes, sobre el començament de la història a partir de la prehistòria. Engels ho fa en l'Anti-Dühring i en L'origen de la família, de la propietat privada i l'estat, però ja en el Manifest la qüestió planteja un problema i permet fer una observació que paga la pena discutir:

(a) El problema consisteix en la validesa que tingui avui la hipòtesi del comunisme primitiu en l'actual ciència prehistòrica, en l'antropologia i l'etnologia, a les quals en definitiva cal atendre. Ja que Marx i Engels es basaven en els treballs de Haxthausen, Mayer, i Morgan que tenen més d'un segle d'antiguitat.

(b) L'observació és que la hipòtesi del comunisme primitiu no els hi fou necessària a Marx i Engels per formular el "nucli" del marxisme i que la introducció posterior d'aquesta hipòtesi no obliga a rectificar res, sinó que els va permetre només complementar una tesi sobre la prehistòria. Això vol dir que en el marxisme hi ha fets comprovats i hipòtesis que són més o menys essencials.


3.1.3 La falta del concepte de plusvàlua en el Manifest

La teoria marxista de la plusvàlua consisteix en resum en el següent: l'origen del benefici de la burgesia capitalista considerada globalment com a classe i no com empresari per empresari, per simplificar la qüestió està en el fet de que el salarique el capitalista paga a l'obrer representa allò que l'obrer necessita per viure (amb família etc.) durant la jornada (entenen per "salari" "jornal"). Però l'obrer, com en general l'espècie humana, és creador mitjançant el treball; crea durant la jornada de treball més valor del necessari per alimentar-se, vestir-se, etc. I com per la relació capitalista entre el treball i el capital, tot el valor que l'obrer crea durant la jornada passa a ser propietat del capitalista, aquest es beneficia de la diferència entre el valor pagat a l'obrer (salari) i el valor creat per l'obrer durant la jornada. Aquesta diferencia s'anomena plusvàlua. (En la societat capitalista l'obrer no té més remi que sotmetre's perquè ell està mancat dels mitjans de producció la terra, les màquines, les matèries primeres, etc. que són propietat del capitalista. Per això, a diferència de la socialdemocràcia, el moviment marxistaleninista es proposa, més que suavitzar l'explotació de l'obrer sense eliminar el mode de producció capitalista, fer que els mitjans de producció passin a mans de la classe obrera.

La falta de la teoria de la plusvàlua en el Manifest té una importància diferent que la falta de la hipòtesi del comunisme primitiu. L'afegit d'aquesta última hipòtesi, efectivament no ocasiona cap correcció del marxisme del Manifest, sinó només una ampliació no essencial; li permet parlar de la prehistòria a més a més de la història (això últim és el seu objectiu essencial) i explicar el començament de la història. En canvi, l'afegit de la teoria de la plusvàlua ocasiona una ampliació essencial i una correcció del marxisme del Manifest:

(a) L'ampliació essencial consisteix en que la teoria de la plusvàlua permet una explicació del benefici capitalista i de l'acumulació del capital industrial, qüestions essencial per comprendre el funcionament de l'economia capitalista i que falten en el Manifest.

(b) La correcció és que ja no pot dir-se, com diu el Manifest que l'obrer ven treball al capitalista pel salari; allò que ven és força de treball, o sigui, la seva capacitat creadora de valor nou durant la jornada.


3.1.4 L'alienació

En el capítol III del Manifest al parlar del socialisme alemany, Marx i Engels rebutgen que els problemes socials o bàsics es considerin filosòficament (vegis allò dit més amunt a propòsit de la filosofia tradicional). I així, rebutgen per exemple, el tema de l'alienació. Aquest tema és avui molt discutit entre elsmarxistes; uns d'ells pensen que es tracta d'un residu idealista (procedent de Hegel) en Marx. Altres pensen en canvi, que és un tema essencial al marxisme. Per aquesta divisió els ideòlegs antimarxistes que escriuen sobre Marx, han trobat aquí un terreny molt adient per crear confusió i divisió en el moviment revolucionari (especialment entre les forces de cultura, estudiants, etc.). Naturalment, no s'aconsegueix res si davant d'aquests intents es contraposa només una simple ignorància del problema.

L'enfocament del tema de l'alienació en els textos clàssics del marxisme és en resum el següent.

(a) Abans del Manifest: Marx ha parlat d'alienació en el sentit general següent: l'home ha estat sempre sotmès, com si fossin forces per complet independents d'ell, a coses que ell mateix crea, com són les relacions interhumanes (l'organització economicosocial i política), les idees religioses, les idees morals i jurídiques i també els productes del seu treball. Encara que són obra seva, les creia i les continua creient poders externs independents que manen sobre ell; a això s'anomena estar alienat. (Pot veure's al respecte: Karl Marx, Manuscrits, economia i filosofia. Ha d'observar-se que en la seva joventut Marx donava poca importància a les relacions econòmiques que gairebé no havia estudiat encara.)

(b) En el Manifest: Marx i Engels es desentenen de consideracions filosòfiques tan generals, i veuen en els autotitulats socialistes alemanys que s'ocupen d'elles com les úniques o les més importants del socialisme uns paralitzadors de l'acció socialista concreta. Avui pot dir-se el mateix de la majoria dels filòsofs antimarxistes que escriuen sobre el tema de l'alienació (com el llibre del jesuïta Calvez).

(c) Després del Manifest: Marx (en el llibre I d'El Capital) va parlar d'un fenomen descobert per ell al qual anomena "fetitxisme de la mercaderia" que consisteix en el següent: quan un producte de l'activitat humana un pa, per exemple, passa al mercat, adquireix en el mercat un valor de canvi que és un valor abstracte, una relació matemàtica del canvi d'aquest producte per altres. Aquesta quantitat abstracta pot expressar-se en diners; per exemple, el pa val 100 ptes. El valor de canvi no coincidei amb el valor d'ús que és el valor nutritiu, estètic, moral, etc. del pa, des de les calories que doni a qui el menja, fins a les seves qualitats de sabor, tacte, etc. El producte humà dotat de valor de canvi s'anomena mercaderia i l'economia en la qual els productes apareixen de manera general com a mercaderies, s'anomena economia mercantil. Doncs bé: les mercaderies malgrat ser obra dels homes, estan regides per lleis que són independents de la voluntat d'aquells que han produ‹t els bens, així com independents també de la voluntat dels consumidors, d'aquells que aprofiten el seu valor d'ús; aquestes lleis són sovint fins i tot contràries a la seva voluntat.

La societat burgesa i especialment la capitalista generalitzen l'economia mercantil, mercantilitzen gairebé totes les relacions humanes: fins i tot la prestació d'un metge, d'un sacerdot, d'un artista es converteix en una mercaderia. El valor de canvi penetra fins i tot en aquestes relacions tan directament personals. Per això la societat capitalista presenta en general les relacions entre persones com regides per les lleis objectives de la mercaderia, independents de la voluntat d'aquestes persones. El producte humà convertit en mercaderia s'ha tornat un "fetitxe" com el fetitxe del salvatge primitiu, la mercaderia està produïda per l'home, però l'home se sotmet a ella com el primitiu al fetitxe. El món humà dominat pel fetitxe-mercaderia, es "fetitxitza" tot ell i l'home que viu en ell és un "fetitxista" a la força.

(d) En els últims anys de Marx: aquest i Engels, al parlar de la societat comunista com a "regne de la llibertat" i del comunisme com l'alliberament de l'home, pensen que en la societat comunista la producció no causarà aquesta fetitxització en els productes ni el fetitxisme generalitzat per l'economia capitalista (pot veure's sobre això Karl Marx, Crítica del Programa de Gotha).

Aquest breu repàs permet segurament pensar que s'equivoquen elsmarxistes que consideren el tema de l'alienació com a no marxista. En tot cas, ésavui un punt de discussió important.


3.1.5 L'igualitarisme

S'entén per igualitarisme l'aspiració a la igualtat, però cal precisar. La desigualtat existent pot ser de tipus natural (uns més llestos o forts que altres) o social (diferencies de classe). Pel text del Manifest es pot veure que el comunisme marxista pretén destruir les societats dividides en classes, però que no ha estat igualitarista en el sentit acientífic anarquitzant ni tant sols en els seus començaments.



3.2 Anàlisi de la societat capitalista

Es probable que en 1847-48 Marx i Engels no creguessin que la societat capitalista aconseguís resistir durant tant de temps com està resistint. El fet de que Lenin hagués d'assenyalar-se a ell mateix la tasca d'escriure sobre l'estructura econòmica de tendència monopolista de tombant del segle XIX, és un indici prou convincent d'això. Per aquesta raó l'anàlisi de la societat capitalista que es troba en el Manifest no es correspon suficientment amb la situació de la societat d'avui. Marx i Engels, al suposar poca vida al capitalisme, no van preveure segurament fases de desenvolupament i trets del capitalisme que potser ja es podien percebre en la segona meitat del segle XIX. Per això la ideologia burgesa disposa en aquest àmbit, el de l'anàlisi de la societat capitalista i la seva evolució, d'una sèrie de conceptes de propaganda que resulta útil considerar per al desenvolupament del marxisme.


3.2.1 Les dues classes úniques

El Manifest afirma que la societat capitalista tendeix a dividir-se en dues classes úniques: la capitalista i la proletària. A això s'oposa avui la ideologia burgesa i en general conservadora amb dues afirmacions principals: la primera és unasimple confusió de conceptes, però la segona és més seriosa.

(a) La primera és: que els obrers molt qualificats de les indústries més avançades, que a vegades "tenen cotxe", a l'igual que els empleats (treballadors de la banca, de les oficines, etc.) constitueixen una nova classe mitjana; que els tècnics i els funcionaris constitueixen una altra; o es diu que "el conflicte social s'ha desplaçat de la producció al consum". Totes aquestes afirmacions es basen en un concepte de classe que no és el marxista.

Una classe és, segons el concepte marxista, un conjunt d'individus definits per la seva relació amb els mitjans de producció. I ni els obrers "amb cotxe", ni els empleats, han alterat les seves relacions amb els mitjans de producció; aquests segueixen sent propietat del capital. I tampoc altera aquest fet l'augment del consum quan es produeix.

(b) La segona objecció, la més important, és la següent: la gran indústria capitalista desenvolupa la necessitat de petites indústries a vegades artesanals, no capitalistes pròpiament dites. Per exemple, electricistes, lampistes, etc. Aquests artesans constitueixen una tercera classe intermèdia; són en efecte propietaris dels mitjans de producció que ells mateixos utilitzen; però aquests no són suficients per explotar la força de treball aliena d'una manera considerable i permanent; per tant no són capitalistes.

La qüestió és si aquesta situació pot ser duradora i compatible amb el progrés de l'economia capitalista, o si no és més bé un residu antiquat. Ja hi ha grans empreses de serveis tècnics i fins i tot científics, o companyies capitalistes que supleixen treballs anteriorment artesanals del tipus pintat, feina de paleta, empaperat, reparacions elèctriques, etc. Per altra banda, l'estat burgès probablement pot mantenir d'una manera artificial petites empreses artesanals, com manté en molts pa‹sos l'existència del petit propietari agrari. Però això últim és una despesa política, no econòmica que constitueix un fre a la producció capitalista mateixa.

La confusió possible en aquesta qüestió és la següent: una cosa és que amb la gran indústria capitalista i la seva evolució, sigui naturalment compatible amb una indústria artesana, els membres de la qual formarien efectivament una classe mitjana entre el proletariat i la classe capitalista, i una altra cosa és que amb la gran indústria i la seva evolució siguin compatibles indústries petites o menors, però també capitalistes, ja que en aquest cas no hi ha una tercera classe, sinó una capa especial de la burgesia capitalista potser amb més matisos i complicacions de les previstes pels clàssics del marxisme.

Per últim, ha d'observar-se que les tesis marxistes al respecte, les tesis de les dues classes úniques, són allò que s'anomena "lleis de tendència" o simplement "tendències". Les coses que afirmen les ciències socials són diferents de les que afirmen les ciències formals com per exemple la geometria; en geometria una línia no pot ser més o menys recta, sinó que és recta o no ho és; una societat capitalista en canvi, pot ser-lo en més o en menys, és a dir, les relacions de producció capitalistes, a banda de ser predominants, poden entrar en més o menys zones de la vida social. Així, al nostre país, l'entrada massiva dels monopolis en el sector dels serveis (el turisme, per exemple), és relativament recent.


3.2.2 L'estat burgès com a administrador dels interessos de la burgesia

Aquesta tesi suggereix una discussió sobre els punts següents:

(a) En quina mesura la lluita de la classe obrera en els últims cent anys pertorba aquesta funció de l'estat burgès.

(b) En quina mesura la divisió de la mateixa burgesia en capes i grups d'interès (per exemple, propietaris agraris, propietaris industrials, rendistes...) fa indirecta aquesta funció de l'estat, és a dir, impedeix que l'estat burgès pugui ser un administrador eficaç de tots els interessos de totes les capes burgeses al mateix temps.

(c) En quina mesura el trànsit del capitalisme competitiu al capitalisme monopolista afecta aquesta funció de l'estat, és a dir; si el sector monopolista predomina sobre tots els altres sectors burgesos, en quina mesura l'estat pot fer-se ressò dels interessos del sector no monopolista i ser "democràtic" per a tota la burgesia.


3.2.3 El canvi en la societat burgesa

La tesi del Manifest segons la qual és de la societat capitalista un canvi ràpid en la producció mateixa pot semblar contradictòria amb el "nucli" del Manifest, que suposa que un canvi en les relacions de producció és un canvi de tota la base social.

En realitat, les relacions de l'època burgesa estan canviant constantment per l'aparició de tècniques, matèries primeres, etc., noves. Aquests canvis són generalment en quantitat (per exemple, aparició de noves branques industrials, o canvis en la proporció entre capitalistes i obrers en una branca determinada).

Cada un d'aquests canvis per ell mateix no altera el quadre general de la relació de producció bàsica que es refereix a la disponibilitat dels mitjans de producció (els bens que serveixen per produir altres) i a l'apropiació consegüent del producte. Cada classe segueix en la mateixa relació en que estava amb els mitjans de producció. Però en l'economia capitalista, en part per l'alliberament parcial de la ciència que és un dels èxits de la civilització burgesa, es produeixen moltes innovacions tècniques i pel principi del benefici s'acostumen a aprofitar gairebé totes. Tanmateix, l'acumulació ràpida de canvis quantitatius tendeix a preparar un canvi qualitatiu. aquesta qüestió té molta importància a propòsit de les perspectives de l'automatització en l'economia socialista. Amb tot, en la discussió d'aquest punt no ha d'oblidar-se que els canvis socials qualitatius, encara que tinguin el terreny preparat per canvis en la tècnica, etc., precisen de voluntat social per arribar a produir-se plenament.


3.2.4 La pauperització

Aquest tema és un dels més discutits avui, s'ha enriquit i ara es distingeix entre:

(a) Pauperització absoluta és el fet de que l'obrer guanyi cada vegada menys en valors d'ús (salari real) que determina la possibilitat d'adquirir els bens, els valors d'ús.

(b) Pauperització relativa: el fet de que l'obrer encara que guanyi cada vegada més (fins i tot en salari real) vegi augmentar el seu salari real menys del que augmenta la productivitat del seu treball.

I com és aquesta la que determina les necessitats humanes de cada època (ja que també les necessitats depenen de l'època, per exemple, la necessitat d'instrucció fa mil anys i avui), l'obrer, malgrat guanyar més és cada vegada menys capaç d'aconseguir els bens que es van fent necessaris per a la vida en un món de major productivitat del treball.

La discussió d'aquest tema en el Manifest (al final del capítol primer) conté na presentació molt interessant del problema que no ha estat estudiada com es mereix. Es diu que en el fons, la burgesia "no és capaç de dominar perquè no és capaç d'assegurar al seu esclau la seva existència". I Marx i Engels afegeixen que el sistema capitalista obliga a la classe dominant al comportament següent respecte del proletariat: se li deixa decaure, però després s'arriba fins al punt en què la burgesia és la que ha de mantenir a extensos sectors del proletariat (nombroses persones que no produeixen: parats, dones en part... cal pensar en allò que Marx va anomenar posteriorment "exercit industrial de reserva") en lloc de ser mantinguda per ells. Això es fa per exemple, mitjançant despeses per al manteniment d'institucions assistencials, etc. Aquestes despeses no estan justificades econòmicament; des d'aquest punt de vista són un malbaratament.

Però sí estan justificats per a la burgesia políticament; es tracta d'uns pagaments per evitar que es produeixi una revolució.

Aquesta idea té molt interès tant per interpretar fets actuals com les assegurances d'atur, etc., com per fer previsions sobre la transformació tècnica nova que avui s'està produint en el món. Per exemple, tornant a la qüestió de l'automatització; podrà el capitalisme mantenir amb despeses polítiques a les grans masses de força de treball que probablement alliberarà l'automatització, (el que s'anomena "desocupació tecnològica")? O serà això massa antieconòmic per resultar compatible amb el principi del benefici capitalista? Podrà per tant realitzar la transformació tècnica de l'automatització la societat capitalista fins a les últimes conseqüències?


3.2.5 L'economia capitalista posa l'explotació al descobert

Aquesta idea del Manifest, com la que s'assenyala en el número 3.2.6 a continuació, correspon només a una situació que la societat capitalista ja ha superat. El capitalisme ha posat a punt tècniques de propaganda i publicitat, de manipulació massiva, que amaguen amb prou eficiència el caràcter directe de l'explotació del treballador assalariat. Precisament avui és tasca dels grups
revolucionaris proposar-se posar l'explotació al descobert.


3.2.6 L'obrer industrial no necessita aprendre res

En les indústries més avançades que han arribat a néixer encara en la societat capitalista, com a mínim, s'ha donat un desenvolupament de la tècnica que fa falsa aquesta afirmació. En aquestes indústries els treballadors han de saber força coses.


3.3 Els problemes del pas al comunisme

3.3.1 Presa i exercici del poder per la classe obrera

En el Manifest no es diu pràcticament res sobre la presa del poder per la classe obrera i molt poc sobre l'exercici del poder per ella. Parlen de mesures dictatorials, però no (encara) d'un canvi total en l'organització de l'estat. D'això últim van parlar a partir del 1871 (per l'experiència de la Comuna de París), sobre tot en les obres de Marx La guerra civil a França i la Crítica del Programa de Gotha. La qüestió per tant, és històrica i depèn de la situació en cada època. Lenin la va examinar para la seva època en el seu treball L'estat i la revolució. És de molt interès plantejar-se quina és avui la situació al respecte i si és o no la mateixa en tots els països.


3.3.2 Família, moral, cultura

Allò que la societat comunista ha de fer amb les relacions corresponents, és a dir, alliberar-les de qualsevol caràcter no personal, no humà (per exemple en el matrimoni o en l'esclavitud econòmica dels fills respecte dels pares), i fer-les lliures i purament humanes. El Manifest és molt fosc sobre aquest punt, probablement per manca de maduració del problema. Així per exemple, el Manifest presenta al proletariat deslliurat del passat cultural, com si no tingués res a veure amb les conquestes de la humanitat sota la dominació d'altres classes (per exemple, una d'aquestes conquestes és la ciència). Això és avui un punt de discussió important també.

picard|18-01-2010

Y aquí lo tienen en castellano, en edición facsímil...

http://manuelsacristan.blogspot.com/2008/02/para-leer-el-manifiesto-comunista-1972.html


Comentarios (3)

#3.- gracias de nuevo por recordar a Sacristán

Magda|18-01-2010 19:51

Esperemos que la iglesia ortodoxa que boicotea sistemáticamente las "herejías" heterodoxas, no vuelva a destrozar el recuerdo de un "outsider" como Sacristán.

Este trabajo revela su profunda sensibilidad marxiana, sin catecismos. Sin duda fue Sacristán quien alumbró conceptos complementarios a la tradición marxista como el de la ecología política. Su empuje ha dejado huella en multiples familias de la izquierda social i política: libertarios, comunistas de izquierda, consejistas, trotskistas, ecosocialistas anticapitalistas, rebeldes del pensamiento y de la acción.

Su huella es innegable. Contra viento y marea. Pese a los dogmáticos, pese a los reformistas y pese a los protectores de la santa inquisición izquierdista de manual. Pese, sobre todo, a la inverosimil infracultura del liberalismo imperante. 

Valoración: 9    |  Avisar provocación

#6.- Su apellido es significativo.

19-01-2010 00:50

¿MacNolo Sacristán? Revisionista marxiólogo  del copón. El Manifiesto no es sólo eso, también es del Partido de la clase de los proletarios.

Valoración: -8    |  Avisar provocación

#7.- Sacristan revisionista?

elviespuña|19-01-2010 08:48

Vaya hombre, ya estan los de siempre repartiendo certificados de ortodoxia y de herejia.Yo admiro y respeto a Sacristan y no entiendo este afan en cargarse a todo aquel que se sale lo mas minimo de la estrecha linea del Sacro Santo Dogma.Asi nos luce el pelo.

Valoración: 6    |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Cultura Estado Español Internacional Izquierda a debate

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)