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La manipulación mediática: el golpe en Honduras
La oligarquía hondureña dirigió un golpe de Estado que ha perdurado más de 100 días. Se analiza la cobertura mediática de El País y El Mundo, su evidente manipulación informativa.[TAMBÉ EN CATALÀ]
Pau Alarcón (En lucha / En lluita - La hiedra / L'heura) | Para Kaos en la Red | 6-11-2009 a las 9:56 | 1473 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/manipulacion-mediatica-golpe-honduras
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Honduras es uno de los países con mayores desigualdades en el mundo. Junto a una élite muy poderosa y ligada a intereses multinacionales, se encuentra un 60% de la población por debajo de la línea de la pobreza y más de un tercio por debajo de la línea de pobreza extrema. La tasa de desempleo alcanza el 30%.

El sistema político está muy marcado por el elitismo y la corrupción. Sin embargo, el último presidente hondureño surgido de las urnas, Manuel Zelaya, dio un viraje político que sorprendió tanto a las élites políticas, económicas y militares como a los movimientos de base. Este terrateniente del Partido Liberal decidió empujar reformas como el aumento del salario mínimo en un 50%, el ingreso en el ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) o la paralización de la privatización del sector energético, los puertos y el sistema sanitario, entre otras medidas de carácter social.

Un proyecto que amenazaba con abrir la caja de Pandora del cambio social consistía en plantear el inicio de un proceso de reforma constitucional. La Constitución vigente, redactada en 1981, refleja los intereses de la oligarquía económica y política, así como la sumisión ante las inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses. En ese contexto surgió el término “República bananera” para referirse a Honduras.

En palabras del dirigente campesino Rafael Alegría, “Zelaya dio esperanza al pueblo”. Frente a la creciente simpatía de sectores sindicales, campesinos, indígenas y populares hacia las reformas impulsadas por Zelaya, crecía la hostilidad de la oligarquía hondureña. El resultado fue el golpe de Estado cívico-militar que situó a Roberto Micheletti en el poder, que a su vez impulsó el desarrollo de una alentadora resistencia exigiendo la restitución de Zelaya y puesta en marcha del proceso constituyente.

La prensa española y Zelaya

Para abordar la cobertura de los medios de comunicación españoles se han analizado todas las noticias referentes a la realidad hondureña publicadas en El País y El Mundo durante los tres primeros días del golpe.

De entrada, las referencias a la figura de Manuel Zelaya se encuentran plagadas de caracterizaciones peyorativas. En una entrevista al presidente hondureño que El País publicó el mismo día del golpe, se le describe como un “populista surgido de las clases altas del país centroamericano, [que] se ha quedado solo frente al Parlamento, los jueces y el Ejército” (El País 28/06/09).

La calificación de “populista” ha sido muy recurrente. Así, por ejemplo, se señala en un artículo que “Honduras era un país golpeado por la pobreza y la delincuencia, gobernado por un mandatario populista con un punto de fanfarrón y otro de fullero (El País 30/06/09).

Por su parte, en El Mundo las descalificaciones adquieren mayores dimensiones todavía. En este periódico se caricaturiza a “un presidente que quiere imitar a Hugo Chávez” como el “ex terrateniente ganadero del eterno sombrero de cowboy” (El Mundo 28/06/09).

En un artículo de opinión firmado por Raúl Rivero se comenta que “Zelaya tiene en Latinoamérica su espacio natural como parte del folclor de la región. Con su sombrero tejano y su bigotazo criollo. Un pícaro que ha hallado en la pobreza que avivaron él y otros pícaros, y en el populismo salvaje, la plataforma para tratar de imponer un régimen que le facilite mover los lindes de su hacienda privada hasta el borde de las fronteras del país. Esa fórmula para el poder eterno es un éxito en Latinoamérica, una región donde se puede hallar un dictador debajo de cualquier piedra. O de cualquier sombrero” (El Mundo 29/06/09).

La mentira de la reelección

Un elemento central en la descripción de las motivaciones del golpe de Estado gira en torno a la supuesta pretensión de Zelaya de perpetuarse en el poder, acusación común contra diversos presidentes latinoamericanos que, sin embargo, se omite al hablar del presidente derechista colombiano Uribe.

Cuando se habla sobre la consulta que convocó Zelaya como un intento de perpetuarse en el poder, o siquiera posibilitar su reelección, estamos ante una evidente mentira. Para empezar, se denomina referéndum a lo que era una simple consulta no vinculante, donde se pedía la opinión sobre la conveniencia de que en las próximas elecciones se incluyera una urna para preguntar si se está de acuerdo con redactar una nueva Constitución. En esa consulta no se hacía referencia a la reelección en ningún momento. Además, incluso en el caso de que se iniciara realmente un proceso constituyente tras las elecciones de enero de 2010 y se incluyera finalmente la reelección presidencial, el mandato de Zelaya habría finalizado y ya habría sido nombrado otro presidente.

El punto central de la manipulación informativa de El País y El Mundo se relaciona con las atribuciones a las causas del golpe de Estado. Se afirma con insistencia que “Manuel Zelaya convocó un referéndum para pedir luz verde a una reforma constitucional que permitiese su reelección” (El Mundo 30/06/09). Así, Zelaya “de repente, se unió al ALBA y siguió el libreto marcado por el bolivariano: reforma constitucional, reelección y desprecio al resto de poderes del Estado” (El Mundo 29/06/09).

El día del golpe, El País definía así la situación: “Si el presidente del Gobierno consigue que los ciudadanos vayan a votar a favor de la reelección presidencial sin que el Ejército intente evitar una consulta que considera ilegal, habrá ganado” (El País 28/06/09).

Ese mismo día, en la entrevista al presidente hondureño se afirma que “Zelaya sigue adelante con su proyecto de consultar a los hondureños hoy domingo si están de acuerdo con que en el futuro los presidentes puedan ser reelegidos”. Por el contrario, en esa entrevista el propio Zelaya niega la pretensión de prolongar su mandato presidencial: “No tengo ninguna opción de quedarme en el poder. La única sería romper el orden constitucional y no lo voy a hacer […] yo voy a terminar mi gobierno el 27 de enero del 2010. Eso es lo que voy a hacer. Pero sí voy a dejar un proceso para abrir la democracia, abrir la economía abrir la posibilidad de que un presidente pueda ser reelegido en el futuro. Aunque no sé si para entonces voy a estar disponible” (El País 28/06/09).

Pero en El País las intenciones expresadas por Zelaya son ignoradas en todas las noticias anteriores y posteriores a esta entrevista, exponiendo constantemente los argumentos de la oposición golpista. Como ejemplo, tenemos que Zelaya “pretende reformar la Constitución de forma que pueda presentarse a una nueva legislatura” (El País 29/06/09). Asimismo, al día siguiente a la entrevista una editorial se titulaba: “La vuelta del golpe. El Ejército hondureño derroca al presidente Zelaya para evitar un referéndum reeleccionista” (El País 29/06/09).

Aunque condena el golpe, esta editorial de El País asume como propios los argumentos de los golpistas: “Pero aunque la condena ha de ser inequívoca y se debe exigir el inmediato regreso del presidente a Tegucigalpa para reasumir funciones, porque el Ejército no es quién para juzgar los actos de Zelaya, no parece que pretenda amodorrarse en las instituciones. Y lo cierto es que ayer domingo el presidente o los militares, unos u otros, iban inevitablemente a violar la legalidad. Zelaya, con una consulta no prevista por la Constitución, y a la que se habían opuesto el Congreso, la autoridad electoral y el Supremo, y los militares tomándose por su mano una justicia que no les corresponde” (El País 29/06/09). Como se puede comprobar, se pone al mismo nivel al presidente electo Manuel Zelaya y a los militares golpistas.

En esta editorial, queda más clara la línea de El País en relación a los intereses económicos y geoestratégicos que defiende en América Latina, cuando se afirma: “Lo que aquí se dirimía era, en definitiva, el equilibrio de fuerzas en América Latina, de forma que si Zelaya se salía con la suya en la consulta reeleccionista, ganaba terreno el chavismo en América Central” (El País 29/06/09). Se asume así que, en caso de surgir gobiernos que pretendan romper con el neoliberalismo, la enorme desigualdad social de la región y las relaciones de dominación Norte-Sur, se está poniendo en peligro la democracia en la zona. Pero esta afirmación no se basa en hechos reales, sino en manipulaciones informativas, como la supuesta intención reeleccionista de Zelaya.

En otro artículo de El País se acentúa esta idea al argumentar que “estos acontecimientos, sin embargo, vienen a poner sobre la mesa algunos asuntos inequívocamente latinoamericanos que parecían olvidados: la fragilidad de las instituciones democráticas, el papel anticonstitucional de los militares y el efecto desestabilizador del presidencialismo populista” (El País 29/06/09). De nuevo se iguala la responsabilidad de los militares y los presidentes “populistas” en la motivación de los golpes de Estado.
Dos días después del golpe, en un artículo de opinión de Joaquín Villalobos, presentado como “ex guerrillero salvadoreño, es consultor para la resolución de conflictos internacionales”, se afirma que en Honduras “la influencia de Venezuela logró polarizar a un sistema de partidos de más de un siglo de existencia, dividiendo como nunca a los hondureños. El resultado ha sido el derrocamiento del presidente Zelaya”. Así, “El miedo que generó el acercamiento del derrocado presidente Zelaya al coronel Chávez condujo a que la clase política hondureña hiciera lo que sabe hacer en esos casos” (El País 30/06/09).

De modo similar a la editorial anterior, aunque de forma menos disimulada, Villalobos rechaza el golpe a la vez que lo justifica: “Sin duda hay que rechazar el golpe, pero la comunidad internacional debe tener en cuenta que las políticas autoritarias en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se han convertido en una seria provocación para las fuerzas conservadoras y centristas de toda la región. Las expropiaciones de empresas, los cierres de medios de comunicación, la intimidación callejera, las arbitrariedades judiciales, las reelecciones perpetuas y los fraudes son como golpes de Estado graduales. La polarización ideológica chavista está debilitando sociedades amenazadas por miles de pandilleros y poderosos carteles. Centroamérica puede convertirse en un bastión del crimen organizado que dé refugio a mafiosos y terroristas en medio de un caos y una inseguridad endémica que genere millones de emigrantes” (El País 30/06/09).

La criminalización del presidente electo también se reproduce con énfasis en El Mundo: “Al pulso lanzado por el jefe de Estado […] el Ejército respondió con la contundencia de épocas pasadas [...] tensó una cuerda que ayer terminó de romperse” (El Mundo 29/06/09). Constantemente se exponen las argumentaciones de la oposición golpista: “Zelaya ha desatado una crisis política en el país al convocar una consulta, declarada ilegal por el Congreso y la Corte Suprema y que ha terminado con su salida del poder tras un golpe de Estado militar” (El Mundo 29/06/09).

En un artículo de opinión de Raúl Rivero, se atribuye a Zelaya “su proyecto izquierdista de atosigar de libertad y riquezas a Honduras […] Zelaya había convocado una consulta popular con la intención de que los pobres lo apoyen para cambiar el contenido de un simple papel que le impide montarse en las ancas del caballo blanco de Simón Bolívar y recorrer América junto a otros liberadores de pueblos (El Mundo 29/06/09).

Según una editorial de El Mundo, “el pulso entre el presidente de Honduras, Manuel Zelaya —que había convocado ayer un inopinado referéndum para modificar la Constitución y poder presentarse a la reelección— y el Ejército terminó en un golpe de Estado. […] Zelaya ha jugado con fuego al forzar las reglas de juego democráticas de su país, que impiden la repetición de mandato al frente de la jefatura del Estado. En contra tenía no sólo al Ejército, sino también al poder judicial y a su propio partido. Pero, como líder populista, se sentía arropado por la población más pobre, y también por mandatarios extranjeros como el venezolano Chávez y el ecuatoriano Correa” (El Mundo 29/06/09).

Al día siguiente, en otra editorial titulada “La normalidad democrática en Honduras pasa por inhabilitar a Zelaya” se da un paso más lejos: “El ejército hondureño ha tratado de solucionar una ilegalidad manifiesta con un golpe de Estado que sitúa al país al borde del abismo […] Siguiendo una estela muy frecuente en toda Latinoamérica —desde la Venezuela chavista a la Bolivia de Evo Morales—, el presidente hondureño violentó la legalidad para perpetuarse en el poder más allá de 2010, cuando expira su mandato. Zelaya debe rendir cuentas, pues, ante su país por saltarse la Constitución a la torera, pero la intervención del Ejército es inadmisible y sólo ha servido para estimular las bravatas belicistas de Chávez, Ortega y Correa” (El Mundo 30/06/09).

Como vemos, en los medios de comunicación de masas se genera la imagen de un golpe de Estado perpetrado contra un aspirante a dictador.

Las alianzas de Zelaya

En ambos periódicos podemos encontrar constantes alusiones a que Zelaya se ha quedado sin apoyos internos, por ejemplo con la afirmación de que “hasta el momento, nada hace pensar que un movimiento de protesta en Honduras pueda propiciar la vuelta de Zelaya” (El Mundo 30/06/09). Sin embargo, las multitudinarias y constantes protestas contra el gobierno golpista, aún en un contexto de fuerte represión, desmienten este supuesto aislamiento del presidente elegido en las urnas.

Por otro lado, un elemento muy recurrente en la crítica hacia Zelaya por parte de ambos medios hace referencia a sus alianzas y apoyos regionales.

En esta línea, El País remarca que Zelaya “había obtenido el firme respaldo de los presidentes amigos —Hugo Chávez, Daniel Ortega, Raúl Castro” (El País 29/06/09). En una editorial de ese mismo día, se determina cuáles son “los aliados de Zelaya, el bloque chavista” (El País 29/06/09). Como contrapartida de estas afinidades políticas, en otro artículo se hace referencia al “aspecto de la política hondureña que más preocupa en Washington: la estrecha colaboración entre Zelaya y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez” (El País 29/06/09).

La vinculación con el eje bolivariano se acompaña de referencias a la conflictividad. Así, en un artículo titulado “Hugo Chávez y sus aliados llaman a los hondureños a la rebelión”, se comenta que “el eje llamó al pueblo hondureño a rebelarse contra el Gobierno de Roberto Micheletti” (El País 30/06/09).

El efecto desestabilizador atribuido a Chávez destaca en el artículo de Joaquín Villalobos, quien refiriéndose a Centroamérica apunta que “Estados muy débiles están recibiendo la embestida simultánea de narco-dólares criminales procedentes de EEUU y de petrodólares ideológicos procedentes de Venezuela. [...] los segundos compran alineamientos políticos que están rompiendo la unidad de los países: y ambos destruyen a las instituciones” (El País 30/06/09).

Por su parte, El Mundo destacó desde el mismo día del golpe que “el apoyo más importante de Zelaya llegó desde Venezuela, cuando Hugo Chávez señaló que los países del ALBA están dispuestos a defender a Zelaya. Otorgó de esta forma una dimensión casi militar a lo que es una asociación económica” (El Mundo 28/06/09).

Dos días después del golpe de Estado se publicó un artículo con el título “Los aliados de Zelaya. La izquierda bolivariana y su ‘batalla continental’”. Aquí se comenta, en relación a Chávez, que “fiel a su histriónico carácter castrense, había amenazado con ‘atacar militarmente’ a Honduras si la delegación diplomática de Venezuela era agredida” (El Mundo 30/06/09).

En otro artículo de opinión firmado por Luis María Ansón, presentado como “miembro de la Real Academia Española”, se comenta que “en nombre de la democracia, también condenó el golpe de Estado el caudillo bufón Chávez que está implantando en Venezuela una dictadura comunista, extirpando día a día las libertades. El presidente Zelaya debería buscarse valedores distintos a Castro y Chávez. El aspirante a caudillo vitalicio por la gracia de Castro se permitió, por cierto, amenazar con enviar sus tropas a Tegucigalpa” (El Mundo 30/06/09).

Mientras Zelaya y sus aliados regionales son denunciados por “desestabilizar” la región, Obama se presenta como el garante de la estabilidad y la pacificación.

En todas estas noticias se construye la opinión de que la oposición al golpe de Estado por parte de los presidentes latinoamericanos citados constituye un elemento de desestabilización y alerta. Esta forma de comunicar esconde un posicionamiento muy claro. Se puede constatar fácilmente si se contrasta con la participación militar en la guerra de Afganistán. Tanto El País como El Mundo defienden que las tropas extranjeras en Afganistán se encuentran en una misión humanitaria, que partió de la destitución del régimen talibán y ahora pretende colaborar en la instauración de la democracia. Sin embargo, ante el golpe de Estado militar en Honduras, los posicionamientos que plantean el apoyo a Zelaya en todas las dimensiones necesarias para restablecer el orden democrático y enfrentar el golpe de Estado se vinculan a unos supuestos intereses desestabilizadores.

En contraste, la posición de Obama se presenta como un intento de restablecer la situación de forma pacífica. En otro artículo de ese mismo día, titulado “Obama intenta reinstalar a Zelaya. El presidente de EEUU pretende desmontar los argumentos de Chávez”, se afirma que “el Gobierno de Estados Unidos está tratando discretamente de reinstalar en el poder al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, con el propósito de demostrar su compromiso con la legalidad democrática, y de paso quitarle a Hugo Chávez un argumento con el que amplificar la tensión y la demagogia en la región” (El País 30/06/09).

Periodismo beligerante

Destaca la falta de rigurosidad en la consulta de las fuentes por parte de estos dos medios, donde se omite la información vertida por sectores sociales hondureños opuestos al golpe. El posicionamiento hipócrita, que condena el golpe de Estado en abstracto mientras lo justifica o lo exculpa en la práctica, queda retratado cuando, en la editorial de El País del día siguiente al golpe, se comenta que “la última asonada con éxito se produjo en Ecuador el año 2000 […] y la siguiente oportunidad ya no pasó de intentona, con ocasión de que el Ejército venezolano depusiera al presidente Hugo Chávez, aunque volvió al poder 48 horas después. La condena era general en América y Europa” (El País 29/06/09). Esta supuesta atribución de una posición antigolpista resulta falsa. Tras el golpe de Estado, diversos presidentes y representantes políticos de EEUU y Europa se apresuraron a legitimar el golpe, como por ejemplo el entonces presidente español, José María Aznar, y el presidente estadounidense, George W. Bush.

La hipocresía que esconde la anterior afirmación de El País queda totalmente evidenciada en el primer párrafo de la editorial que publicó dos días después del golpe de Estado contra Chávez: “Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón. El ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño de una retórica revolución bolivariana encabezada por un ex golpista que ganó legítimamente las elecciones para convertirse desde el poder en un autócrata peligroso para su país y el resto del mundo. Las fuerzas armadas [...] han obrado con celeridad al designar como jefe de un gobierno de transición a un civil, Pedro Carmona Estanga, presidente de la patronal venezolana” (El País 13/04/02).

En conclusión, destaca la cobertura que dan ambos medios de las argumentaciones que han motivado el golpe de Estado, acusando a Zelaya e incluso a otros presidentes latinoamericanos de provocar la intervención militar. Asumen así, como información imparcial, los mismos argumentos que defiende la derecha golpista hondureña. Como indica Patricia Rivas, “el rotativo estandarte de la socialdemocracia española [El País] rechaza, única y exclusivamente, el aspecto militar del golpe, mientras avala a los protagonistas civiles de la asonada: la Corte Suprema, el Congreso y el poder electoral” (Rebelión 01/07/09). De este modo, “El País se opone única y exclusivamente a la intervención de los militares en política, pero avala completamente las tesis de la oligarquía golpista que controla el poder legislativo, judicial y electoral” (Rebelión 01/07/09).

Así, al condenar el golpe, pero al avalar las tesis de los golpistas, en la práctica estos medios están abogando y presionando por una solución al “conflicto” que pase por frenar el proceso de cambio social que pretendía iniciar Zelaya, al considerarlo ilegal y antidemocrático. En consecuencia, aunque se restablezca la normalidad democrática bajo estos condicionantes, el golpe de Estado habrá triunfado en sus pretensiones de impedir el proceso de reforma constitucional, sentando a su vez un peligroso precedente en la región latinoamericana. Entretanto, el presidente electo lleva más de un mes recluido en la embajada de Brasil.


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La manipulació mediàtica: El cop a Honduras

L’oligarquia hondurenya va dirigir un cop d’Estat civicomilitar que ha perdurat més de 100 dies. Ací s'analitza la cobertura mediàtica de El País i El Mundo, en un clar exemple de manipulació informativa.

Hondures és un dels països amb majors desigualtats dEl Mundo. Al costat d’una elit molt poderosa i lligada a interessos multinacionals, es troba un 60% de la població per sota de la línia de la pobresa i més d’un terç per sota de la línia de la pobresa extrema. La taxa de desocupació assoleix el 30%.

El sistema polític està molt marcat per l’elitisme i la corrupció. No obstant això, l’últim President hondureny sorgit de les urnes, Manuel Zelaya, va donar un viratge polític que va sorprendre tant a les elits polítiques, econòmiques i militars com als moviments de base. Aquest terratinent del Partit Liberal va decidir empènyer reformes com l’augment del salari mínim en un 50%, l’ingrés a l’ALBA (Aliança Bolivariana per a les Amèriques) o la paralització de la privatització del sector energètic, els ports i el sistema sanitari, entre d’altres mesures de caràcter social.

Un projecte que amenaçava amb obrir la caixa de Pandora del canvi social consistia a plantejar l’inici d’un procés de reforma constitucional. La Constitució vigent, redactada el 1981, reflexa els interessos de l’oligarquia econòmica i política, així com la submissió davant les inversions estrangeres, principalment nord-americanes. En aquest context va sorgir el terme “República bananera” per referir-se a Hondures.

En paraules del dirigent camperol Rafael Alegria, “Zelaya va donar esperança al poble”. Davant de la creixent simpatia de sectors sindicals, camperols, indígenes i populars cap a les reformes impulsades per Zelaya, creixia l’hostilitat de l’oligarquia hondurenya. El resultat va ser el cop d’Estat cívic-militar que va situar Roberto Micheletti en el poder, qui al seu torn va impulsar el desenvolupament d’una encoratjadora resistència exigint la restitució de Zelaya i posada en marxa del procés constituent.

La premsa espanyola i Zelaya


Per abordar la cobertura dels mitjans de comunicació espanyols s’han analitzat totes les notícies referents a la realitat hondurenya publicades a El País i El Mundo durant els tres primers dies del cop.

D’entrada, les referències a la figura de Manuel Zelaya es troben infestades de caracteritzacions pejoratives. En una entrevista al President hondureny que El País va publicar el mateix dia del cop, se’l descriu com un “populista sorgit de les classes altes del país centre-americà, [qui] s’ha quedat sol enfront del Parlament, els jutges i l’Exèrcit” (El País 28/06/09).

La qualificació de “populista” ha estat molt recorrent. Així, per exemple, s’assenyala en un article que “Hondures era un país copejat per la pobresa i la delinqüència, governat per un mandatari populista amb un punt de fanfarró i un altre de trampós (El País 30/06/09).

Per la seva banda, a El Mundo les desqualificacions adquireixen majors dimensions encara. En aquest periòdic es caricaturitza a “un president que vol imitar Hugo Chávez” com l’“exterratinent ramader de l’etern barret de cowboy” (El Mundo 28/06/09).

En un article d’opinió signat per Raúl Rivero es comenta que “Zelaya té a Llatinoamèrica el seu espai natural com a part del folklore de la regió. Amb el seu barret texà i el seu bigotàs crioll. Un astut que ha trobat en la pobresa que van avivar ell i altres astuts, i en el populisme salvatge, la plataforma per tractar d’imposar un règim que li faciliti moure els límits de la seva hisenda privada fins al límit de les fronteres del país. Aquesta fórmula per al poder etern és un èxit a Llatinoamèrica, una regió o­n es pot trobar un dictador sota de qualsevol pedra. O de qualsevol barret” (El Mundo 29/06/09).

La mentida de la reelecció

Un element central en la descripció de les motivacions del cop d’Estat gira entorn de la suposada pretensió de Zelaya de perpetuar-se en el poder, acusació comuna contra diversos presidents llatinoamericans que, no obstant això, s’oblida de parlar del president dretà colombià Uribe.

Quan es parla sobre la consulta que va convocar Zelaya com un intent de perpetuar-se en el poder, o tan sols possibilitar la seva reelecció, estem davant una evident mentida. Per començar, es denomina referèndum a allò que era una simple consulta no vinculant, o­n es demanava l’opinió sobre la conveniència que en les pròximes eleccions s’inclogués una urna per preguntar si s’està d’acord de redactar una nova Constitució. En aquesta consulta no es feia referència a la reelecció en cap moment. A més a més, fins i tot en el cas que s’iniciés realment un procés constituent després de les eleccions de gener de 2010 i s’inclogués finalment la reelecció presidencial, el mandat de Zelaya hauria finalitzat i ja hauria estat anomenat un altre president.

El punt central de la manipulació informativa d’El País i El Mundo es relaciona amb les atribucions a les causes del cop d’Estat. S’afirma amb insistència que “Manuel Zelaya va convocar un referèndum per demanar llum verd a una reforma constitucional que permetés la seva reelecció” (El Mundo 30/06/09). Així, Zelaya “de sobte, es va unir a l’ALBA i va seguir el llibret marcat pel bolivariano: reforma constitucional, reelecció i menyspreu a la resta de poders de l’Estat” (El Mundo 29/06/09).

El dia del cop, El País definia així la situació: “Si el President del Govern aconsegueix que els ciutadans vagin a votar a favor de la reelecció presidencial sense que l’exèrcit intenti evitar una consulta que considera il·legal, haurà guanyat” (El País 28/06/09).

Aquest mateix dia, a l’entrevista al President hondureny s’afirma que “Zelaya segueix endavant amb el seu projecte de consultar als hondurenys avui diumenge si estan d’acord amb què en el futur els Presidents puguin ser reelegits”. Al contrari, en aquesta entrevista el propi Zelaya nega la pretensió de prolongar el seu mandat presidencial: “No tinc cap opció de quedar-me en el poder. L’única seria trencar l’ordre constitucional i no ho pensó fer […] jo acabaré el meu govern el 27 de gener del 2010. Això és el que faré. Però sí que deixaré un procés per obrir la democràcia, obrir l’economia, obrir la possibilitat que un Ppresident pugui ser reelegit en el futur. Encara que no sé si per a llavors estaré disponible” (El País 28/06/09).

Però a El País les intencions expressades per Zelaya són ignorades en totes les notícies anteriors i posteriors a aquesta entrevista, exposant constantment els arguments de l’oposició colpista. Com a exemple, tenim que Zelaya “pretén reformar la Constitució de manera que pugui presentar-se a una nova legislatura” (El País 29/06/09). Així mateix, l’endemà a l’entrevista una editorial es titulava: “La volta del cop. L’Exèrcit hondureny enderroca el president Zelaya per evitar un referèndum reeleccionista” (El País 29/06/09).

Encara que condemna el cop, aquesta editorial d’El País assumeix com a propis els arguments dels colpistes: “Però encara que la condemna ha de ser inequívoca i s’ha d’exigir la immediata tornada del president a Tegucigalpa per reassumir funcions, perquè l’Exèrcit no és qui per jutjar els actes de Zelaya, no sembla que pretengui ensopir-se en les institucions. I el ben cert és que ahir diumenge el president o els militars, uns o altres, anaven inevitablement a violar la legalitat. Zelaya, amb una consulta no prevista per la Constitució, i a la qual s’havien oposat el Congrés, l’autoritat electoral i el Suprem, i els militars prenent-se per la seva mà una justícia que no els correspon” (El País 29/06/09). Com es pot comprovar, es posa al mateix nivell al President electe Manuel Zelaya i als militars colpistes.

En aquesta editorial, queda més clara la línia d’El País en relació als interessos econòmics i geoestratègics que defensa a Amèrica Llatina, quan s’afirma: “Allò que aquí es dirimia era, en definitiva, l’equilibri de forces a Amèrica Llatina, de manera que si Zelaya se sortia amb la seva en la consulta reeleccionista, guanyava terreny el chavisme a Amèrica Central” (El País 29/06/09). S’assumeix així que, en cas de sorgir governs que pretenguin trencar amb el neoliberalisme, l’enorme desigualtat social de la regió i les relacions de dominació Nord-Sud, s’està posant en perill la democràcia a la zona. Però aquesta afirmació no es basa en fets reals, sinó en manipulacions informatives, com la suposada intenció reeleccionista de Zelaya.

En un altre article d’El País s’accentua aquesta idea en argumentar que “aquests esdeveniments, no obstant això, vénen a posar sobre la taula alguns afers inequívocament llatinoamericans que semblaven oblidats: la fragilitat de les institucions democràtiques, el paper anticonstitucional dels militars i l’efecte desestabilitzador del presidencialisme populista” (El País 29/06/09). Novament s’iguala la responsabilitat dels militars i els presidents “populistes” en la motivació dels cops d’Estat.
Dos dies després del cop, en un article d’opinió de Joaquín Villalobos, presentat com a “exguerriller salvadorenc, és consultor per a la resolució de conflictes internacionals”, s’afirma que a Hondures “la influència de Veneçuela va aconseguir polaritzar un sistema de partits de més d’un segle d’existència, dividint com mai els hondurenys. El resultat ha estat l’enderrocament del President Zelaya”. Així, “la por que va generar l’acostament de l’enderrocat president Zelaya al coronel Chávez va conduir que la classe política hondurenya fes el que sap fer en aquests casos” (El País 30/06/09).

D’una manera similar a l’editorial anterior, encara que de forma menys dissimulada, Villalobos rebutja el cop alhora que el justifica: “Sens dubte cal rebutjar el cop, però la comunitat internacional ha de tenir en compte que les polítiques autoritàries a Bolívia, Equador, Nicaragua i Veneçuela s’han convertit en una seriosa provocació per a les forces conservadores i centristes de tota la regió. Les expropiacions d’empreses, els tancaments de mitjans de comunicació, la intimidació del carrer, les arbitrarietats judicials, les reeleccions perpètues i els  fraus són com cops d’Estat graduals. La polarització ideològica chavista està debilitant societats amenaçades per milers de bergants i poderosos càrtels. Amèrica Central pot convertir-se en un bastió del crim organitzat que doni refugi a mafiosos i terroristes enmig d’un caos i una inseguretat endèmica que generi milions d’emigrants” (El País 30/06/09).

La criminalització del President electe també es reprodueix amb èmfasi en El Mundo: “Al pols llançat pel cap d’Estat […] l’Exèrcit va respondre amb la contundència d’èpoques passades […] va tensar una corda que ahir va acabar de trencar-se” (El Mundo 29/06/09). Constantment s’exposen les argumentacions de l’oposició colpista: “Zelaya ha deslligat una crisi política al país en convocar una consulta, declarada il·legal pel Congrés i La Cort Suprema i que ha acabat amb la seva sortida del poder després d’un cop d’Estat militar” (El Mundo 29/06/09).

En un article d’opinió de Raúl Rivero, s’atribueix a Zelaya “el seu projecte esquerrà d’afeixugar de llibertat i riqueses a Hondures […] Zelaya havia convocat una consulta popular amb la intenció que els pobres ho recolzin per canviar el contingut d’un simple paper que li impedeix muntar-se en les anques del cavall blanc de Simón Bolívar i recórrer Amèrica al costat d’altres alliberadors de pobles (El Mundo 29/06/09).

Segons una editorial d’El Mundo, “el pols entre el President d’Hondures, Manuel Zelaya —qui havia convocat ahir un inopinat referèndum per modificar la Constitució i poder presentar-se a la reelecció— i l’Exèrcit va acabar en un cop d’Estat. [...] Zelaya ha jugat amb foc en forçar les regles de joc democràtiques del seu país, que impedeixen la repetició de mandat al capdavant del Cap de l’Estat. En contra tenia no sols l’Exèrcit, sinó també el poder judicial i el seu propi partit. Però, com a líder populista, se sentia abrigat per la població més pobra, i també per mandataris estrangers com el veneçolà Chávez i l’equatorià Correa” (El Mundo 29/06/09).

L’endemà, en una altra editorial titulada “La normalitat democràtica a Hondures passa per inhabilitar a Zelaya” es fa un pas més enllà: “L’exèrcit hondureny ha tractat de solucionar una il·legalitat manifesta amb un cop d’Estat que situa al país al caire de l’abisme […] Seguint un solc molt freqüent a tot Llatinoamèrica —des de la Veneçuela chavista a la Bolívia d’Evo Morales—, el President hondureny va violentar la legalitat per perpetuar-se en el poder més enllà de 2010, quan expira el seu mandat. Zelaya ha de retre comptes, doncs, davant el seu país per saltar-se la Constitució a la torera, però la intervenció de l’Exèrcit és inadmissible i només ha servit per estimular les bravates bel·licistes de Chávez, Ortega i Corretja” (El Mundo 30/06/09).

Com veiem, en els mitjans de comunicació de masses es genera la imatge d’un cop d’Estat perpetrat contra un aspirant a dictador.

Les aliances de Zelaya

En ambdós periòdics podem trobar constants al·lusions a què Zelaya s’ha quedat sense suports interns, per exemple amb l’afirmació que “fins al moment, res no fa pensar que un moviment de protesta a Hondures pugui propiciar la volta de Zelaya” (El Mundo 30/06/09). No obstant això, les multitudinàries i constants protestes contra el govern colpista, encara en un context de forta repressió, desmenteixen aquest suposat aïllament del President escollit a les urnes.

D’altra banda, un element molt recurrent en la crítica a Zelaya per part d’ambdós mitjans fa referència a les seves aliances i suports regionals.

En aquesta línia, El País remarca que Zelaya “havia obtingut el ferm recoltzament dels presidents amics —Hugo Chávez, Daniel Ortega, Raúl Castro” (El País 29/06/09). En una editorial d’aquest mateix dia, es determina quins són “els aliats de Zelaya, el bloc chavista” (El País 29/06/09). Com a contrapartida d’aquestes afinitats polítiques, en un altre article es fa referència a l’“aspecte de la política hondurenya que més preocupa a Washington: l’estreta col·laboració entre Zelaya i el President de Veneçuela, Hugo Chávez” (El País 29/06/09).

La vinculació amb l’eix bolivarià s’acompanya de referències a la conflictivitat. Així, en un article titulat “Hugo Chávez i els seus aliats criden als hondurenys a la rebel·lió”, es comenta que “l’eix va cridar al poble hondureny a rebel·lar-se contra el govern de Roberto Micheletti” (El País 30/06/09).

L’efecte desestabilitzador atribuït a Chávez destaca en l’article de Joaquín Villalobos, el qual referint-se a Amèrica Central apunta que “Estats molt febles estan rebent l’envestida simultània de ‘narcodòlars’ criminals procedents d’EUA i de ‘petrodòlars’ ideològics procedents de Veneçuela. [...] els segons compren alineaments polítics que estan trencant la unitat dels països: i ambdós destrueixen les institucions” (El País 30/06/09).

Per la seva banda, El Mundo va destacar des del mateix dia del cop que “el suport més important de Zelaya va arribar des de Veneçuela, quan Hugo Chávez va assenyalar que els països de l’ALBA estan disposats a defensar a Zelaya. Va atorgar d’aquesta manera una dimensió gairebé militar a allò que és una associació econòmica” (El Mundo 28/06/09).
Dos dies després del cop d’Estat es va publicar un article amb el títol “Els aliats de Zelaya. L’esquerra bolivariana i la seva ‘batalla continental’”. Aquí es comenta, en relació a Chávez, que “fidel al seu histriònic caràcter castrense, havia amenaçat amb ‘atacar militarment’ Hondures si la delegació diplomàtica de Veneçuela era agredida” (El Mundo 30/06/09).

En un altre article d’opinió signat per Luis María Ansón, presentat com a “membre de la Reial Acadèmia Espanyola”, es comenta que “en nom de la democràcia, també va condemnar el cop d’Estat el cabdill bufó Chávez que està implantant a Veneçuela una dictadura comunista, extirpant dia a dia les llibertats. El president Zelaya hauria de cercar-se valedors diferents de Castro i Chávez. L’aspirant a cabdill vitalici per la gràcia de Castro es va permetre, per cert, amenaçar d’enviar les seves tropes a Tegucigalpa” (El Mundo 30/06/09).

En totes aquestes notícies es construeix l’opinió que l’oposició al cop d’Estat per part dels presidents llatinoamericans citats constitueix un element de desestabilització i alerta. Aquesta forma de comunicar amaga un posicionament molt clar. Es pot constatar fàcilment si es contrasta amb la participació militar en la guerra d’Afganistan. Tant El País com El Mundo defensen que les tropes estrangeres a Afganistan es troben en una missió humanitària, que va partir de la destitució del règim talibà i ara pretén col·laborar en l’instauració de la democràcia. No obstant això, davant el cop d’Estat militar a Hondures, els posicionaments que plantegen el suport a Zelaya en totes les dimensions necessàries per restablir l’ordre democràtic i enfrontar el cop d’Estat es vinculen a uns suposats interessos desestabilitzadors.

En contrast, la posició d’Obama es presenta com un intent de restablir la situació de forma pacífica. En un altre article d’aquest mateix dia, titulat “Obama intenta reinstal·lar a Zelaya. El president d’EUA pretén desmuntar els arguments de Chávez”, s’afirma que “El Govern dels Estats Units està tractant discretament de reinstal·lar en el poder al deposat President d’Hondures, Manuel Zelaya, amb el propòsit de demostrar el seu compromís amb la legalitat democràtica, i de pas treure-li a Hugo Chávez un argument amb què amplificar la tensió i la demagògia a la regió” (El País 30/06/09).

Periodisme bel·ligerant


Destaca la falta de rigor en la consulta de les fonts per part d’aquests dos mitjans, o­n es silencia la informació abocada per sectors socials hondurenys oposats al cop. El posicionament hipòcrita, que condemna el cop d’Estat en abstracte mentre ho justifica o l’exculpa en la pràctica, queda retratat quan, en l’editorial de El País del dia següent al cop, es comenta que “l’últim motí amb èxit es va produir a Equador l’any 2000 […] i la següent oportunitat ja no va passar de temptativa, amb ocasió que l’Exèrcit veneçolà deposés el president Hugo Chávez, encara que va tornar al poder 48 hores després. La condemna era general a Amèrica i Europa” (El País 29/06/09). Aquesta suposada atribució d’una posició anticolpista resulta falsa. Després del cop d’Estat, diversos presidents i representants polítics d’EUA i Europa es van apressar a legitimar el cop, com per exemple el llavors President espanyol, José María Aznar, i el President nord-americà, George W. Bush.

La hipocresia que amaga l’anterior afirmació d’El País queda totalment evidenciada en el primer paràgraf de l’editorial que va publicar dos dies després del cop d’Estat contra Chávez: “Només un cop d’Estat ha aconseguit tirar Hugo Chávez del poder a Veneçuela. La situació havia aconseguit tal grau de deteriorament que aquest cabdill erràtic ha rebut un empenta. L’exèrcit, esperonat pel carrer, ha posat fi al somni d’una retòrica revolució bolivariana encapçalada per un excolpista que va guanyar legítimament les eleccions per convertir-se des del poder en un autòcrata perillós per al seu país i la resta dEl Mundo. Les forces armades [...] han obrat amb celeritat en designar com a cap d’un govern de transició a un civil, Pedro Carmona Estanga, president de la patronal veneçolana” (El País 13/04/02).

En conclusió, destaca la cobertura que donen ambdós mitjans de les argumentacions que han motivat el cop d’Estat, acusant Zelaya i fins i tot a altres Presidents llatinoamericans de provocar la intervenció militar. Assumeixen així, com a informació imparcial, els mateixos arguments que defensa la dreta colpista hondurenya. Com indica Patricia Rivas, “el rotatiu estàndard de la socialdemocràcia espanyola [El País] rebutja, únicament i exclusivament, l’aspecte militar del cop, mentre avala als protagonistes civils del motí: La Cort Suprema, el Congrés i el poder electoral” (Rebel·lió 01/07/09). D’aquesta manera, “El País s’oposa únicament i exclusivament a la intervenció dels militars en política, però avala completament les tesis de l’oligarquia colpista que controla el poder legislatiu, judicial i electoral” (Rebel·lió 01/07/09).

Així, en condemnar el cop, però en avalar les tesis dels colpistes, en la pràctica aquests mitjans estan advocant i pressionant per una solució al “conflicte” que passi per frenar el procés de canvi social que pretenia iniciar Zelaya, en considerar-ho il·legal i antidemocràtic. En conseqüència, encara que es restableixi la normalitat democràtica sota aquests condicionants, el cop d’Estat haurà triomfat en les seves pretensions d’impedir el procés de reforma constitucional, establint al seu torn un perillós precedent a la regió llatinoamericana. Mentrestant, el President electe porta més d’un mes reclòs a l’ambaixada del Brasil a Hondures.

http://www.enlucha.org/?q=node/1725

http://www.enlucha.org/?q=hiedra
 
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Comentarios (5)

#1

06-11-2009 12:50

por eso es muy importante acudir, apoyar  y extender los medios alternativos.
es escandaloso el tratamiento de los medios de masas sobre el golpe de estado en honduras y sobre américa latina en general...

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#2.- boicot a la prensa golpista

el demoño dojo|06-11-2009 17:39

Los que sabemos diferenciar la libertad de expresión y la libertad de prensa deberíamos llamar al boicot a los medios que justifican el golpismo.

con el lema "Golpe a los golpistas"

Valoración: 2    |  Avisar provocación

#3.- Panfletos pro multinacionales

Paz|06-11-2009 17:41

A estos panfletos pro-multinacionales, se les ve el plumero, pues estan al servicio de estas, como la gran parte de falsimedia made in Spain, la suerte es que cada vez engañaran  a menos y se quedaran solitos con sus mentiras. Paz

Valoración: 1    |  Avisar provocación

#4.- La democracia burguesa

Garcia|06-11-2009 22:03

Aqui se aclara uno perfectamente, de lo que significa la palabra "democracia" para la burguesia, esta que sea totalmente a su favor y por contra cuando alguien intente hacer justicia social, es "antidemocrata" y "anticonstitucional"  vaya,  todo atado y bien atado.    Garcia

Valoración: 1    |  Avisar provocación

#5.- iniciativas

antonio|09-11-2009 17:44

Creo que deberiais tambien canalizar o ayudar con links donde se canalicen iniciativas de presion  (sobre todo a traves de la web) sobre situaciones puntuales.
Os digo esto por quse estoy intentando encontrar iniciativas para presionar a instituciones o grupos para que no sean reconocidas las elecciones de los golpistas Hondureños y contribuir al aislamiento internacional del regimen. ¿ Conoceis alguna web que haga algo parecido?

Saludos

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