El 26 de julio de 2007 varios técnicos de Red Eléctrica de España (REE) se personaron en el Ayuntamiento de la localidad gerundense de Benascó (4.242 habitantes) con la intención de firmar las actas previas de expropiación de los terrenos por donde actualmente pasa la línea eléctrica de Muy Alta Tensión (MAT) que, en palabras de la compañía, unirá Francia y España en 2013. Un grupo de personas de la Plataforma No a la MAT se concentró en señal de protesta y el alcalde de la localidad, de CiU, les impidió usar las dependencias municipales, después de invitarles a abandonar la comarca. Casi un año después, los operarios eléctricos llegaron al mismo lugar para comenzar las obras de la polémica línea de 400.000 vatios y se toparon con un recibimiento similar: un grupo de vecinos bloqueó el paso de las excavadoras.
Estos hechos, que se han repetido en numerosos pueblos afectados desde que el proyecto comenzó a ser ejecutado, dan muestra de la implantación territorial de un movimiento que se extiende a ambos lados de la frontera. Si en la Catalunya sur ha conseguido unir en un mismo espacio de oposición a los ayuntamientos afectados, colectivos ecologistas y vecinales y a empresas locales (del sector turístico, sobre todo), en la parte francesa esta unión se extiende a los partidos parlamentarios y a grandes instituciones y empresas.
Como muestra aparece el Juramento de Montferrier, un documento firmado en agosto de 2004 con el que todos los alcaldes de los departamentos de los Pirineos orientales franceses se comprometieron a dimitir en bloque cuando se levantase la primera pilona de las torres de la MAT. En total, 180 municipios de ambos lados de los Pirineos se han posicionado en contra de la red de 200 km que el consorcio Inelfe (formado por REE y el Réseau de Transport d’Electricité) pretende levantar entre Bescanó y la localidad francesa de Baixàs. En la Catalunya Nord, el Colectif non a la THT (MAT) dinamiza la protesta, mientras que en la Sur lo hace, desde 2004, la Plataforma No a la MAT. La coordinación entre ambos es estrecha. Junto a la Plataforma, con una visión más pragmática, 62 Ayuntamientos se oponen al proyecto desde la Asociación de Municipios Afectados por la MAT (AMMAT) que actualmente pide el soterramiento completo de la línea y la paralización de las obras.
Y es que, a pesar de la intensa actividad de las plataformas en estos cinco años, que ha estado jalonada por decenas de manifestaciones (algunas multitudinarias), actos informativos, bloqueos de obras, acampadas, concentraciones y recursos judiciales, entre otras acciones, más de 80 km de la polémica línea de doble circuito, desde Sentmenat a Bescanó, ya se han construído. Ni siquiera las decenas de sabotajes realizados por grupos autónomos contra la maquinaria de las obras ni el recurso contencioso administrativo que la Plataforma mantiene en el Tribunal Supremo, han conseguido impedir hasta ahora el desarrollo de los trabajos.
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