Los Neotramposos
Los Tramposos
Los Tramposos es una película española del 1959 de Pedro Lazaga en la que Tony Leblanc y Antonio Ozores interpretan a un dúo de trileros, pillos, timadores que escenifican lo que se ha dado en llamar el timo de la estampita; un retrasado portando un sobre del que se le caen billetes, mientras es observado por un paleto –el primo para el caso-, que es inducido por el gancho a dar rienda suelta a su codicia, a su afán lucrativo, para quedarse el sobre o “paquetito” –luego volveremos a usar este termino-previo pago de una cantidad, muy inferior al valor del contenido del sobre. Cuando el dúo de avispados se retira de la escena, el nuevo portador del sobre, no tarda en abrirlo y darse cuenta que este solo porta papeles viejos, vamos nada, cero.
En las primeras líneas del capitulo primero del 18 Brumario de Luís Bonaparte, Marx escribió; Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos dos veces. Pero se olvido de agregar una vez como tragedia y otra vez como farsa.
John K. Galbraith en su libro “El Crac del 29”, explica de cómo la anterior gran crisis del sistema capitalista comenzó en un primer momento con una burbuja inmobiliaria especulativa en la Florida, donde se llegaron a vender opciones sobre futuras casas en terrenos pantanosos de imposible realización. Pero alguien aviso del negocio que sería la construcción en este estado de los EEUU debido a la bondad de su climatología, por lo que dicho y hecho, comenzó a crecer la bola especulativa.
Galbraith, señalaba algunos de los puntos débiles del sistema económico, que en su opinión, de los que por su vigencia al momento actual por similitud con “nuestro crac”, podemos citar;
¿Pero como se ha originado el actual crac financiero? Bueno, pues tras el 11S, la administración Bush pensó que para desarrollar sus planes de guerra con nombres tan impactantes como falsos -LIBERTAD DURADERA- necesitaba que aumentase la circulación en los mercados, por lo que a la reserva federal se le ordeno bajar los tipos de interés (1%). Una vez dado este primer paso, necesitan que la población se endeudase, ¿qué manera mejor de hacerlo que convertirlos en propietarios de una vivienda hipotecada?, pero claro llega un momento que a los bancos se les acaban las “buenas personas” a las que darles créditos, y se encuentran ante la tesitura de tener que seguir sacando dinero al mercado financiero, mediante estos prestamos-vivienda. Deciden dárselos a clientes que en el futuro serían potencialmente morosos a la más pequeña contricción de la economía real.
Con los contratos de las hipotecas buenas y las malas o ninja, y gracias a la permisividad de la reserva federal, y la colaboración de entidades de valoración de riesgo subordinadas al poder bancario, se hicieron “paquetitos” de productos financieros derivados a colocar en los mercados como riesgo seguro, y una muy alta rentabilidad.
Aquí es donde viene el timo de la estampita, después de tantos años, de tanto progreso de la humanidad, tantos grandes economistas, tan lucidos dirigentes políticos, adiestrados corredores de bolsa, gabinetes de inversión de entidades, todo se reduce a utilizar el mismo mecanismo de engaño que, se usan para dar uno de los timos más antiguos y conocidos en la historia de la picaresca hispánica.
Por esto aludía a Marx cuando dice estar de acuerdo con Hegel en que la historia se repite una como tragedia y otra como farsa, en este caso se repite esperpénticamente el mecanismo de un engaño en el que unos avispados dan un “paquetito” lleno de papeles a un fulano con avidez por lucrarse de forma rápida y por otra parte se repite como una farsa grotesca algunos de los hechos que dieron lugar al llamado crac del 1929.
En nuestro caso no se distingue a los timadores de los timados, lo que si es cierto es que al final cuando el “paquetito” se ha abierto y los banqueros a los que les ha tocado ver su contenido, al igual que el paleto timado en la película de Lazaga gritaba; ¡Guardias que me han robado!, ahora los banqueros gritan: ¡Estado que me han robado! Y estos –los estados, los gobernantes- salen a socorrer a los que por codiciosos han generado tan inmenso desastre de incalculables consecuencias. Por que ahora lo que nos invade es el miedo ante la crisis, durante el primer trimestre del próximo año -ya se habla de unos 3 millones de parados en España- cundirá en pánico y luego empezaremos a sufrir las consecuencias de esta recesión.
Una cosa si es segura, al final de esta historia de timadores-timados-timadores, los paletos que vamos ha pagar las ligerezas de los banqueros, financieros, bancos centrales y gobiernos candidos, seremos los trabajadores; la UE dará aproximadamente –que sepamos- unos dos billones con B de burro, a estos pirómanos, que han provocado el incendio.
Miguel A. Jordán L.
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