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Los principios de la paz
Todo empieza por dejar en paz a tu pareja, a tu vecino, a tu congénere. Todo empieza por no empeñarte en proteger a quien no te ha pedido protección, ni por que te inventes que te la pidió.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 20-6-2009 a las 15:05 | 1385 lecturas | 3 comentarios
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  Todo empieza por el man­damiento uniersal dictado por la naturaleza de las cosas: "no  te entrometerás". No trates de globalizar, y menos de imponer mediante amenaza o por la fuerza, tus ideas. Es lo que han hecho a lo largo de la Historia todos los sátra­pas, absolutistas, emperadores, tiranos, inquisidores, dogmáticos, necios y canallas... No te preocupes, si tus ideas y tu con­ducta son excelsas y benefacto­ras para la humanidad, ya se difundi­rán, ya germinarán como la semilla de la vida brota allá donde las condi­ciones biológi­cas se dan.

  Todas las disensiones internacionales entre los países occidenta­les de la Europa vieja y Estados Unidos, y los países de cultura orien­tal y especialmente islámica, todas las invasiones y todas las ocu­paciones llevadas a cabo por España, Estados Unidos e Inglate­rra, todos los desencuentros y arremetidas contra esos mismos territo­rios desgraciados viene de lo mismo: de la injerencia, de la prepo­tencia, del espíritu dominador, de la soberbia y de la ambición del oro del momento y de la ambición de poder de los occidentales a cuyo frente estuvieron y están los que sabemos de memoria.

  Véase principalmente entre nosotros "hispanos" y anglosajones histó­rica y supuestamente más preocupados y mejor intencionados de la cristiandad dual de protestantes y católicos: caridades a la fuerza, organizaciones no gubernamentales que acuden prestos a resta­ñar carencias, misiones humanitarias, militares y civiles, y un sin fin de desvelos presididos por la filosofía de "los ayudadores" a los que nadie pidió ayuda... Todo un sistema de "valores" prefabrica­dos por el pensamiento cristianizador, por el altruismo y por la filantro­pía humanista que forman parte de una idea nuclear común: tratándose de cristianos, la idea de que es "necesario" que haya po­bres que salven sus almas por la resignación y ricos que las salven por la caridad; y tratándose de laicistas, la idea a menudo incons­ciente de que se alcanza la catarsis por la gran aventura de la ten­sión y pulsión de ayuda, no solicitada, socorriendo a los "necesita­dos" de su atención. Y ambas clases de ayudadores bajo la severa sospecha de que siempre al final hay un beneficio que no es necesaria­mente la salvación del alma, sino mucho antes el logro de un modo de vida excitante y aventurero como otros consumen su vida retando a un cinco mil...

  Lo cierto es que si los cristianos se atuvieran al segundo y fundamen­talista mandamiento del "amarás a tu prójimo", lo primero que harían es interpretarlo en las claves de "déjale en paz", sean cua­les sean las costumbres de tu prójimo. Sin embargo, consignas que han calado desde los teólogos y milicianos de la cristiandad que las formularon, la acción del cristiano y la política cristiana de Eu­ropa y sus descendientes estadounidenses son todo lo contrario: hosti­gamiento, injerencia, conquista, desprecio de las culturas aje­nas, evangelizaciones genocidas, invasiones y ocupaciones milita­res horrendas que llegan hasta el mismísimo siglo XXI. Y en cuanto a los filántropos sin sentimiento religioso propiamente oficial, pues más de lo mismo pero sin Evangelio. Son al fin y al cabo productos o subproductos del mismo tronco y con la misma filosofía de la injeren­cia cuya destilación a menudo consiste en preparativos para la penetración mercantil, para la complacencia de intereses multinacio­nales.

  Antes de llevar a países africanos en el siglo XIX los paños de Man­chester, los misioneros anglicanos imbuían de pudor y recato de la­boratorio a los habitantes autóctonos del continente. Antes de domi­nar la ruta de las especies en el siglo XIV, los portugueses se intro­ducían con zalemas, adulaciones y regalos en las Molucas y las Célebes. Hoy, o­nce millones de votos separan al candidato ganador en Irán de su oponente. Europa, los Estados Unidos, los medios y los voceras desestabilizan la zona más de lo que está, asegurando sin pruebas que hubo trampa... Este último es un botón de muestra sobre­saliente de la actualidad. Los dos anteriores dos muestras irrele­vantes y menos co­nocidos que la inmensa cantidad de ejem­plos en la historia de la infamia y de la abominación a cuenta de la colo­nización, de la con­quista y de la ramera libertad. 

  Aquí, en España, lo tenemos bien cerca. Cuánta preocupación por oponerse a decisiones y políticas respetuosas de la autonomía de la voluntad cuyo espíritu impregna los códigos napoleónicos europeos. Cuánta algarabía a cuenta de ello por parte de los cristianos principal­mente en absoluto no practican­tes, de los clérigos que debi­eran ceñirse a pastorear exclusiva­mente sus rebaños, y cuánta sinra­zón de los políticos falsa­mente conservadores que sólo lo son de su riqueza pues mien­tras braman contra la aprobación de "malas costumbres" en los parla­mentos -y sólo por eso se jactan de conserva­dores- se aprove­chan para sí de los avances institucionales en esas costumbres introducidos por sus enemigos políticos.

  La no injerencia y el respeto por otros pueblos, aunque guerreen entre ellos -ellos al final se arreglarán- son el principio de la libertad colectiva, el principio de la vida en paz y el principio de la verdadera civilización. Y sin embargo son los occidentales los primeros en no cumplirlos, los primeros en despreciarlos, los primeros en sodomi­zarlos. ¿Dices que amas a tu prójimo, a tus congéneres, al mundo? Déjales en paz.

 
 
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Comentarios (3)

#1.- Sigo discrepando contigo

Alicia|20-06-2009 16:06

Puede que no te expreses bien, o bien, que yo no sepa interpretar tus palabras. Pero en este mundo, precisamente lo más urgente es desarrollar la capacidad de compromiso y de solidaridad. Y lo único  que hay que dejar en paz es la violencia,  pero jamás el abuso y  la injusticia, porque sin justicia nunca habrá paz.

Y la injusticia es ese camino que invade el límite donde reposa en paz la  mía y  también mis derechos como ser humano. No conozco otros derechos.

Toma este comentario como un intercambio de pensamiento; nada más.

Y gracias por ayudar a pensar, siempre tan necesario.

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#2.- Exactamente es éso

Gustavo Acevedo|20-06-2009 16:15

Sr Ricart, se ha expresado vd perfectamente, y además ha dado en el clavo. Es tremendo como tan solo en el mundo, al menos el de habla española en internet, no más de media docena de analistas como vd, como Manuel Freytas, como Thierry Meyssan, están hablando claro, mientras toda la prensa sionista, al servicio de los sionistas usa-europeos nos pintan la realidad que no existe, como en el caso iraní. Pírrica victoria la de ellos: la de contar una vez más con la aquiesciencia de los abonados a sus lavados de cerebro, los alienados programados. Mientras tanto el mundo islámico, y en especial los combatientes revolucionarios iraníes se desbordan de desprecio y odio a ese sistema imperial y prepotente , habitado por medio idiotas, en su gran mayoría. Un saludo y gracias Ricart

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#3

21-06-2009 00:45

Todo empieza por el man­damiento uniersal dictado por la naturaleza de las cosas: "no  te entrometerás". No trates de globalizar, y menos de imponer mediante amenaza o por la fuerza, tus ideas. Es lo que han hecho a lo largo de la Historia todos los sátra­pas, absolutistas, emperadores, tiranos, inquisidores, dogmáticos, necios y canallas...

http://www.youtube.com/watch?v=Ri4yqLtHAk4

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