De manera similar a lo que está ocurriendo en el resto del mundo árabe, las masas libias llevan desafiando desde hace varias semanas al gobierno de Gaddafi, en el poder desde 1969. Los acontecimientos avanzan rápidamente, por el momento el gobierno libio reconoce 300 muertos y las Naciones Unidas y organizaciones humanitarias hablan de más de 1000 personas asesinadas. Amplias zonas del este y del oeste del país han caído en manos de las y los revolucionarios, incluyendo las zonas más ricas en petróleo, y los insurgentes se encuentran ya a pocos kilómetros de la capital, Trípoli, donde resiste Gaddafi y una parte del régimen, ya que las deserciones de diplomáticos y militares no hacen más que crecer. Pero más allá de una simple descripción de los hechos que podemos ver en distintos medios de comunicación, cada uno con sus motivaciones e intereses, en el presente artículo se pretende hacer un análisis del régimen encabezado por el antiguo coronel Muammar al-Gaddafi, desmontado el falso progresismo que todavía parte de los gobernantes y de la izquierda internacional le atribuyen, y mostrar el verdadero carácter del gobierno libio en el presente y a lo largo de su historia. Libia constituye un territorio poblado desde tiempos inmemoriales; romanos, griegos, fenicios, árabes, etc. son algunos de los pueblos e imperios que han pasado por el país norteafricano. Ya en fechas históricas más modernas, Libia fue colonia italiana desde 1912 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, siendo considerada por el régimen fascista de Mussolini parte natural de Italia, por lo que animó a que italianos, sobre todo procedentes de Sicilia, marcharan al país africano, desplazando a los pobladores autóctonos de las mejores tierras para el cultivo. Cuando Libia alcanzó la independencia en 1949, se constituyó como una monarquía con tintes absolutos comandada por el rey Idris. Desde la independencia hasta que fue derrocado por el golpe de estado de Gaddafi en el año 1969, Libia fue un fiel aliado de occidente, que entre otras cosas se benefició de la extracción del petróleo de su territorio.
La Libia “socialista”
Como hemos hablado en líneas anteriores, en el año 1969, un grupo de militares encabezados por un joven capitán de 27 años, Gaddafi, aprovechando que el rey Idris se encontraba en Turquía, da un golpe de estado, inspirándose en Nasser (uno de los padres del “socialismo” árabe), y también en Mao Tse Tung y en el Che Guevara. El nuevo gobierno realizó una nacionalización del petróleo y una reforma agraria desde arriba, afectando de esta manera a los intereses que los países occidentales (sobre todo Estados Unidos) tenían sobre el país africano, invirtiendo parte de los beneficios de la nueva economía estatal en programas que supusieron una mejora en la sanidad y en la educación.
De manera similar a otras revoluciones del siglo XX como la cubana o la china o a muchos regímenes del llamado “socialismo real”, las grandes mayorías, la clase trabajadora y el pequeño campesinado no jugaron un papel relevante y activo en estos acontecimientos que sí apoyaron frente a la represión y la miseria a las que le condenaba el régimen de turno. Estos procesos revolucionarios estuvieron apoyados fundamentalmente en sectores de la pequeña burguesía antiimperialista y otros sectores que buscaban la modernización de sus países dentro de los parámetros burgueses. Esto queda reflejado en el sistema político libio, denominando entonces al país como la Yamahiriya (Estado de las masas), una mezcla de nacionalismo árabe, islamismo y socialismo, una tercera vía entre el socialismo soviético y el capitalismo según su gran mentor Gaddafi y cuyos fundamentos quedaron establecidos en su Libro Verde, una forma de gobierno definido como democracia directa, pero que en realidad es un estado donde está prohibido cualquier partido político (incluidos los obreros), no existen sindicatos libres de la tutela del Estado y la fuente primaria de organización política es la estructura tribal.
Asimismo, la política exterior de Libia, fundamentada en principio en el panarabismo y el africanismo, apoyó atrocidades e intervenciones en el continente africano, como en el caso de Chad, anexionando territorio chadiano o apoyando a líderes dictatoriales y aunque parezca contradictorio, prooccidentales como el todavía presidente, Déby. Por otra parte apoyó al IRA, a Al-Fatah o alcanzó acuerdos militares con la URSS capitalista de estado, lo que propició que se convirtiera en un “estado canalla” para Estados Unidos, ya que aunque era un hijo de puta no era su hijo de puta, del que se podía controlar su petróleo. Por consiguiente, el gobierno belicista e imperialista de Reagan bombardeó Bengasi y Trípoli en 1986, muriendo una hija adoptiva de Gaddafi en uno de estos ataques. Asimismo, el gobierno Libio estuvo implicado en el derribamiento de un avión civil en Lockerbie, Escocia, en 1988, en el que murieron 270 personas y en una bomba en una discoteca de Berlín en 1986 donde murieron 3 personas y hubo más de 200 heridos.
De enemigo a amigo
Desde la ONU, y animadas por Estados Unidos, se establecieron sanciones en 1992 contra el gobierno libio por su implicación en los atentados citados. Asimismo, Estados Unidos mantuvo una política de sanciones económicas unilateral desde 1986. Cuando Gaddafi aceptó entregar a los implicados en los atentados de Lockerbie a la justicia internacional, la ONU levantó las sanciones. Ya en 2004, el gobierno de Bush levantó las sanciones sobre Libia, reflejo también de la política contra el “terror” islamista de Bush que Gaddafi hizo suya desde el 11 de septiembre de 2001, usando como su homólogo americano el supuesto peligro islamista para justificar todo tipo de atrocidades contra sus adversarios políticos.
Por otra parte, la aceptación del occidente capitalista encabezado por Estados Unidos del ingreso de Libia en la comunidad internacional tuvo su otro reflejo en la política económica aplicada por entonces por Gaddafi, con la que estimuló la inversión extranjera y la privatización de los recursos naturales, bajo la supervisión del FMI, que pasaron a manos de compañías chinas, estadounidenses o españolas, como el caso de Repsol o Abengoa. Asimismo, países como Alemania, Francia o el Estado español vendieron cantidades ingentes de armas al gobierno libio, armas que han servido para masacrar al pueblo en las revueltas actuales. Ni que decir el apoyo de la Italia de Prodi y Berlusconi a la buena consideración de Libia como gendarme de la inmigración africana, contando el suelo libio con cárceles donde a los inmigrantes africanos (nigerianos, eritreos, etíopes, etc) devueltos por la UE se les tortura y se les asesina.
Por una política de clase y no de bloques
Pero, por otra parte, tenemos gobernantes más o menos progresistas como en Cuba, la Nicaragua de Daniel Ortega o la Venezuela de Chávez, que o bien condenan tímidamente la represión de Gaddafi contra su pueblo o, en el caso del presidente de Nicaragua, muestran su apoyo incondicional al régimen libio. Que gobiernos y gobernantes supuestamente de izquierdas no se posicionen claramente junto a las reivindicaciones sociales, económicas y políticas de las masas libias, que luchan contra la corrupción, la autocracia, la pobreza y el neoliberalismo, es un grave error más propio de la URSS en su momento que apoyaba regímenes supuestamente progresistas pero que eran brutales dictaduras o el actual gobierno de Irán, que se muestra favorable a las protestas en los países aliados de Estados Unidos pero no en el suyo propio. Esta política de bloques imperialistas versus antiimperialistas no refleja nada más que las muchas debilidades de gobiernos que no han roto con el capitalismo y que mantienen intereses con países que nada tienen que ver con el socialismo del que presumen los países del ALBA.
El argumento para no apoyar las actuales protestas de gran parte de la izquierda internacional se basa en la excusa de que se trata de una insurrección financiada por la CIA y que eso se refleja en que los manifestantes muestran la antigua bandera monárquica, la única anterior al gobierno actual. Por un lado, este argumento muestra el simplismo de gran parte de la izquierda (el ahora enemigo -que hasta ayer era amigo- de mi enemigo es mi amigo) y la poca confianza en la capacidad del pueblo libio para no dejarse manejar como marionetas. Por otro lado, que los manifestantes porten la antigua bandera no significa que quieran la restauración de la monarquía o las protestas sean reaccionarias, sino que era la bandera con la que se alcanzó la independencia y el único símbolo nacional pre-Gaddafi.
Mientras tanto, tanto desde la UE como desde Estados Unidos, así como desde la OTAN, se hacen declaraciones en torno a una agresión militar a Libia para liberar al pueblo de las atrocidades de un tirano que ellos mismos han armado y apoyado. Como marxistas debemos rechazar toda injerencia en los asuntos internos de cualquier país por parte del imperialismo, que provocaría miles de muertos y lo convertiría, de nuevo, en un títere de Occidente como lo ha sido en los últimos años. Debemos apoyar la independencia del pueblo libio que ya empieza a autoorganizarse en las zonas liberadas en comités revolucionarios controlados desde abajo.
Santi Amador es militante de En Lucha / En lluita.
http://enlucha.org/site/?q=node/15792
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#1
02-03-2011 12:55
Para "socialismo auténtico" el suyo y el de su organización, señor Amador...¡no te jode con los curas de la "revolución"!...  no mueven un puto dedo en sus países, corroídos por un capitalismo salvaje, y se dedican a plantar libelos dando lecciones a diestro y siniestro...¡qué cinismo!
¿PERO USTEDES, TODÓLOGOS TROSKISTAS  QUE AUTORIDAD MORAL OSTENTAN PARA SENTENCIAR LO QUE PASA EN CUALQUIER RINCÓN DEL MUNDO?
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#2
02-03-2011 13:04
No a la ingerencia extrangera, abajo gadafi, viva el pueblo libio, ni paz entre las clases ni guerra entre los pueblos
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#3.- al 1
un@ de en lucha|02-03-2011 13:09
Vaya argumentos más sólidos que ofrece el comentario número uno... es usted un secreta que quiere malmeter o simplemente un sectario exaltado?
Si usted fuera un militante de la izquierda en el Estado español, habría coincidido seguramente con compañer@s de En lucha construyendo el sindicalismo combativo, el movimiento estudiantil, el movimiento antifascista, contracumbres anticapitalistas, foros sociales y movilizaciones de todo tipo. Movemos muchos dedos, no somos precisamente una organización pasiva.
Y sí, tenemos derecho a opinar sobre las cosas que pasan en el mundo, aunque no estemos de acuerdo con usted, faltaría más. No hacerlo implicaría dejar a los medios de comunicación convencionales el papel de desinformar impúnemente y, por ejemplo, justificar una intervención imperialista en Libia, como se critica en el artículo. 
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#4.- Reconsiderando al #1
espartako|02-03-2011 13:13
Quizás tampoco sea del todo como dices... Seguramente Santi Amador practicará tactica revolucionaria en el salón de su casa. Con el perro, la suegra y la cuñada soltera,  representando a las masas enfurecidas, prestas a tomar el "Palacio de Invierno". No es el del todo seguro que el perro le entienda y si le medioentiende, que le haga caso, además ante tamaño personaje, seguro que la suegra le tiene una inquina especial que a la primera de cambio le monta una contrarevolución...
Esto no es serio, no es serio que Kaos no filtre los artículos. Sobran artículos y falta calidad y seriedad.
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#5.- al tal espartako
el del comentario 2|02-03-2011 13:38
Lo que no es serio son comentarios acusadores sin fundamento como el tuyo.
Precisamente algo positivo de kaos es su pluralidad, si no te gusta, monta tu super-página-web donde solo estén tus argumentos y los de tus amig@s y punto.
Y si no conoces al autor, como es el caso, critica sus ideas (con argumentos, claro) y no su imaginaria vida privada. Lo conozco desde hace años, los que ha estado militando en la universidad y en la calle, dando el callo. Ahora mismo está en Granada organizando esta charla-debate:
http://enlucha.org/site/?q=node/15786
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#6.- Incoherencia de "En Lucha"...
Prometeo|02-03-2011 14:10
Estaría muy bien todo lo que dice, si luego no fueran hipócritas y apoyasen a Irán, Hamás y Hizbolá, en nombre del "antiimperialismo".
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#7.- la coherencia de En lucha
02-03-2011 14:50
De nuevo, estaría bien dar más argumentos... ¿cuándo hemos apoyado a Irán desde En lucha? Todo lo contrario, cuando hubo las protestas allí las apoyamos clarísimamente.
Te paso, a modo de ejemplo, este artículo:
http://www.enlucha.org/site/?q=node/1488
Sí hemos apoyado a Hamas (que por cierto, ganó las elecciones en Palestina y les quitaron por la fuerza, violando el derecho del pueblo palestino a elegir a sus representantes) y a Hizbolá cuando han sufrido agresiones de Israel y EEUU. Pero nunca hemos tenido un apoyo acrítico, ni mucho menos.
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#8.- Me parece un análisis con faltas
ossa|02-03-2011 16:36
Estimado Santi, me parece que hay algunas omisiones y un juicio liviano por parte de un sostener de la revokución antimperialista. Libya no es Kadafi ni Kadafi tiene el control del poder absoluto y militar. Habría que profundizar más sobre la democracia libia.
Kadafi es un Berlusconi economicamente poderoso pero si su poder no residiera en los emiratos no ocurriría lo que ocurre.
Diferente es Arabia, Jordania e incluso Irán..
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#9.- El poder corrompe.
02-03-2011 17:46
Los pueblos que desean ser libres   luchan contra el poder, y apoyan a todos los pueblos que luchan contra el poder, contra cualquier poder.
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#10.- al 9 El poder es una charca pestilnte.
02-03-2011 17:51
Tienes razón. En este entuerto ¿quien puede dar lecciones de justicia a quien, si son todos una panda de corruptos vividores a costa de sus propios pueblos, a los que roban, engañan y matan si les es preciso?
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