por la libre asociación sindical
Con el propósito de reiterar las razones por las cuales en Colombia hay ausencia de libertades para el ejercicio de la acción sindical, hemos convocado, con la aquiescencia de los compañeros de la AFL-CIO de Estados Unidos y del sindicalismo colombiano, ruedas de prensa simultáneas en Washington y en Bogotá, para que el mundo conozca cómo se siguen vulnerando los derechos fundamentales de los trabajadores, los convenios de la OIT, la Constitución Nacional y el Acuerdo Tripartito.
En esta línea ponemos a consideración la sustentación de los puntos relacionados, no sin antes decir que el Acuerdo Tripartito, viene siendo incumplido, ya que en materia de garantías sindicales, el Gobierno continua desconociendo las comisiones sindicales, suspendiéndolas a las organizaciones sindicales estatales.
1. La afiliación sindical
AñosProgresivamente el sindicalismo colombiano ha venido perdiendo presencia entre los trabajadores colombianos, como lo muestra el cuadro anterior, entre otras razones por la violencia a que ha sido sometido y por la profunda y preocupante precarización del trabajo, veamos:
xxLos bajos niveles de sindicalización que caracterizan a Colombia se reflejan en la realidad de los derechos del trabajo, que distan mucho de lo que ordena la Constitución y de la propia noción de Trabajo Decente promovida por la OIT.
2. La negociación colectiva
Los datos del cuadro anterior no incluyen los tribunales de arbitramento que se convocan cada año.
Hasta 1998 se estaban negociando en Colombia un promedio de 795 convenios colectivos de trabajo por año, que beneficiaban en promedio a 202.948 trabajadores por año.
A partir del 2000 el número promedio de convenios negociados baja a 517, es decir, una caída del 34.96% y baja también el promedio de trabajadores beneficiados, a 130.786, una disminución del 35.55%
3. La inexistente inspección del trabajo
Aunque el Estado colombiano ratificó los convenios 81 de 1947 y 129 de 1969, relativos a la inspección del trabajo en la industria, el comercio y la agricultura, excluyó de su aplicación la inspección relativa a la actividad del comercio, justamente una de las actividades con mayores problemas en la aplicación de los derechos del trabajo (el 54.15% de las personas vinculadas a esta actividad devengan menos de un salario mínimo).
Estos Convenios comprometen al Estado para que el número de inspectores del trabajo sea el suficiente a fin de garantizar el desempeño efectivo de sus funciones. Según lo informa el Ministerio de la Protección Social, "para realizar la función de Inspección, vigilancia y control del trabajo, (en 1094 municipios y 4 distritos), el ministerio cuenta con dos niveles de gestión: el central y el territorial, compuesto por 32 Direcciones Territoriales en las capitales de Departamento, 2 oficinas especiales, y 112 sedes de las Inspecciones del Trabajo con jurisdicción sobre la totalidad de los municipios a las que se les ha asignado 273 inspectores para operar un sistema de prevención, inspección, vigilancia y control de trabajo" (1).
La consecuencia de tan exiguo número de inspectores del trabajo ha sido la de que, en la práctica, no exista la labor de inspección que tiene la obligación de realizar el Estado, que consiste "en entrar libremente y sin previa notificación en todo establecimiento sujeto a inspección"; "proceder a cualquier prueba, investigación o examen que considere necesario para cerciorarse de que las disposiciones legales se observan estrictamente"; exigir la presentación de libros, registros u otros documentos que la legislación nacional relativa a las condiciones de trabajo ordene llevar, a fin de comprobar que están de conformidad con las disposiciones legales" (2).
4. El registro sindical
Según datos del Ministerio de la Protección Social en el año 2005 no fueron autorizadas en el registro sindical:
Estos datos muestran la cantidad de obstáculos que encuentran las organizaciones sindicales para su creación y funcionamiento, y la inseguridad jurídica que genera el ministerio de la Protección Social dejando desprotegidos con sus actos a un numero muy importante de ciudadanos que en ejerció de su derecho a la libertad sindical intentan pertenecer y organizar sindicatos en Colombia.
5. Violencia sistemática contra el sindicalismo colombiano. (1991 - 2006)
En Colombia el sindicalismo es víctima de una violencia sistemática, lo que se corrobora al evidenciar que la larga tradición de violaciones a los derechos humanos del sindicalismo no se explica bajo un contexto o época determinada y mucho menos se trata de un resultado específico del conflicto interno armado colombiano.
La crisis humanitaria del sindicalismo colombiano no remite a la existencia de una violencia difusa e indiscriminada, como se pretende mostrar para ocultar la real dimensión del problema. Se trata, por el contrario, de una crisis marcada por las violaciones sistemáticas, permanentes y selectivas de los derechos humanos de los trabajadores colombianos, en un contexto general de impunidad que corrobora la fragilidad de nuestra democracia y la distancia que existe entre ese país formal, que consagra el derecho fundamental a la asociación sindical, y el país real donde se violan permanentemente los derechos de los sindicalistas.
La mayoría de las violaciones a los derechos humanos de los sindicalistas en Colombia se encuentran ligadas a conflictos laborales (paros, huelgas, negociaciones colectivas y creación de sindicatos); aunque ellas ocurran en el contexto de la guerra y sean cometidas, en la mayoría de los casos, por alguno de los actores de la guerra, es necesario considerar que en Colombia, la guerra y los actores armados funcionan como procesos o instituciones paralelas e ilegales de regulación del conflicto laboral colombiano.
Por ello, la violencia contra los sindicalistas se inscribe como una acción estratégica y sistemática que obedece a un interés específico que busca anular las acciones sindicales de reivindicación y defensa de los derechos laborales. Estas consideraciones evidencian que las violaciones se han realizado en momentos marcados por el aumento de las reivindicaciones laborales y no como razón o consecuencia del conflicto armado; de ahí que los y las sindicalistas no aparecen como víctimas casuales o colaterales del conflicto armado.
Entre el 1 de Enero de 1991 y el 31 de Diciembre de 2006, según datos del Banco de Datos de la ENS (Escuela Nacional sindical) y de la CUT, se han registrado 8.105 casos de violaciones a la vida, integridad física y la libertad personal de trabajadores afiliados a sindicatos en Colombia, discriminadas así: 2.245 homicidios, 3.400 amenazas, 1.292 casos de desplazamiento, 399 detenciones arbitrarias, 206 hostigamientos,192 atentados, 159 secuestros, 138 desapariciones, 37 casos de tortura y 34 allanamientos ilegales. (ver cuadro anexo)
En los diez y seis años comprendidos entre 1991 y 2006 han sido asesinados en Colombia 2.245 trabajadores y trabajadoras sindicalizados. En términos generales es posible afirmar que el promedio anual de asesinatos en estos quince años es de 140.
Aproximadamente el 22% de los asesinatos se han cometido contra dirigentes sindicales pertenecientes a juntas directivas de las organizaciones sindicales, es decir 496 dirigentes asesinados, lo que equivale a un promedio anual de 31 asesinatos, cifra que si se observa el número de dirigentes asesinados en los 16 años presenta un comportamiento bastante regular con algunas variaciones señalando su menor rango en el 2005 y 2006 los mayores picos en 2001 y 2002.
Los grupos paramilitares son responsables presumiblemente de 285 asesinatos, los grupos guerrilleros de 147, a los organismos del estado se les atribuyen 21 casos, y en 858 casos no se posee ninguna información, y en 923 casos no es posible identificar el responsable.
De los 464 casos que se posee información sobre el presunto responsable de los asesinatos, los grupos paramilitares aparecen como responsables del 61% de los casos, los grupo guerrilleros del 31%, los organismos del estado 4,5% y la delincuencia común del 2%
Presuntos ResponsablesAntioquia ha sido el departamento más peligroso para el ejercicio sindical en Colombia, pues de los homicidios cometidos contra trabajadores y trabajadoras sindicalizados en todo el territorio nacional, cerca del 50% ha ocurrido en suelo antioqueño. Ello equivale a 1.078 homicidios, cifra que revela con contundencia la difícil situación que han enfrentado las organizaciones sindicales antioqueñas, particularmente en la década del noventa, cuando ocurrieron la gran mayoría de los casos.
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