LES LIAISONS VIRTUELLES (Addenda a LAS AMISTADES VIRTUALES)
En los comentarios al artículo editado en esta misma web el pasado mes ya introduje algunas “addendas” al texto inicialmente colocado. Una de ellas, por ejemplo, reformaba el propio título por el que ahora en su lugar aparece. Explicaba por qué había evitado éste último, a pesar de incurrir a cambio en un vicio, de los más practicados en esta materia, consistente en remedar los nombres de las películas más famosas, aunque con ello contribuyera de manera indirecta a perpetrar y perpetuar una mala traducción también del original “Les liaisons dangereuses” (En España, “Las amistades peligrosas”) en todos los conceptos. Porque el término amistad sólo me podía servir muy vagamente y sólo en el sentido amplísimo en que suele utilizarse con alegre impropiedad. (Por eso, que a menudo es necesario calificar de buen amigo al que verdaderamente lo es. Luego a sensu contrario no todos los amigos son tan buenos, con lo que queda verificado el uso inflacionista de palabra con tan buena prensa). Más que de amistades deberíamos hablar de relaciones. Porque éste sí es un término neutro donde caben todas lasclases posibles. Y se corresponde con el sentido en que quiero que se entienda preferentemente la expresión. Liaison, literalmente indica enlace, conexión o unión –como explicaba en el comentario aludido-; pero también podría traducirlo más castizamente como lío, lío amoroso. Esa es la acepción, por otra parte más correcta, aunque parezca menos seria, de esas amistades peligrosas del film citado.
< script>< /script>
El artículo ha circulado autónomamente por la red y foros, donde ha recibido alguna opinión tal vez confusa y trivial en parte debida aese título equívoco y al tratamiento breve y sencillo con que lo abordé, según pienso. Reproduzco uno de los mismos:
Es que lo de las amistades es muy relativo; amigos hay muy poquitos (por mucho que la gente, llama amigo a cualquiera y muy a la ligera y la realidad (muy terca ella, dice que son con el tiempo, o al menos pueden serlo) y ya hace mucho que pude comprobar que algunos son volátiles aunque no sean virtuales, pero no hay problema, con el tiempo los fuí encontrando mejores y sin buscarlos ¿para qué lamentarse?
Sin discutir su particular suerte esa misma opinión constata la volatilidad de las amistades, y no sólo las virtuales. Volatilidad, liquidez. Mi lectora insiste en el tiempo como el natural proceso de decantación de las amistades. Pero es que ese es el verdadero problema y, a menudo, la prueba de la falta de solidez, de estabilidad y de seguridad crecientes de las relaciones humanas. Es lo que Zygmunt Bauman llama sociedad líquida. En él pensabayo sin citarle y considero este el momento oportuno para hacerlo.
Sin ánimo –ni ganas para ser sinceros- de extenderme mucho más, otra cita: el importantísimo libro del psiquiatra Guillermo Rendueles Egolatría con prólogo de Carlos Castilla del Pino. (Os lo podéis bajar desde < script>< /script>Rebelión.org). La prueba de esa falta de amigos, incluidos los familiares, es la psicologización o psiquiatrización de los tiempos presentes, la llamada “modernidad líquida” volviendo a Bauman. El psicólogo y el psiquiatra estánreemplazando al amigo, amiga o familiar quetradicionalmente consolaban al cónyuge separado, al trabajador despedido o a los caídos en desgracia, en general. Los nombrados profesionales se han convertido en palabras de Rendueles en el coche escoba que va detrás recogiendo a los rezagados en esta cada vez más loca carrera de la vida social. (De los residuos humanos se ocupa en el ¿último? libro traducido al español, el profesor emérito Bauman, Vidas desperdiciadas.La modernidad y sus parias, si bien se refiere a las víctimas del “orden económico”). Después de un 11-M ú 11-S, después de cada tragedia colectiva llega tambiénel furgón de los psicólogos, cuando se está viendo que las personas atendidas “profesionalmente” a medio plazo requieren más de estos mismos servicios que el resto. Se demuestra así que el sentimiento de duelo vivido y compartido con las personas más cercanas (cuando afortunadamente, al menos, quedan) no admite sucedáneos. Y que la autoridad médica se arroga un poder dentro de la sociedad, como denunciara tan brillantemente Foucault, que los psiquiatras y psicólogos actualmente vienen prolongando. Todo ello esposible porque la sociedad líquida del siglo XXI ya no tiene a su alcance volvera las protecciones y lazos tradicionales. Acude al psiquiatra más que por estar enferma, por estar perdida. Otra prueba, el boom de los libros de auto-ayuda, de espiritualidad. Que un autor como Paulo Coelho, que personalmente me merece todos los respetos, pero que sea mucho más influyente hoy en día –y desde luego vende mucho más- que lo fuera Sartre lo dice todo. Y yo nada más.
Bueno sí, el título rebautizado más que referirse especialmente a las relaciones virtuales, que también, las abarca todas. Es una metáfora, ¿verdad, don Pablo? Cuentan con la realidad de ser relaciones, y ya jugando con las palabras controvertidas, la virtualidad de llegar a ser amistades, pero son sólo eso: relaciones virtuales en el siglo de la modernidad líquida, liaisons virtuelles.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
Pablo, y hablando de capitalismo...
11-04-2006 12:44
BILL GATES (uno de los responsables de todo esto)
Cuando apareció el teléfono, hace más de un siglo, muchos cuestionaron su utilidad. Es que en esa época no había autos y la mayoría de la gente siempre permanecía cerca de su vivienda o de su trabajo. Para hablar con un amigo bastaba con salir a la calle o ir a la casa de al lado. ¿Quién hubiera imaginado entonces que el principal objetivo del teléfono era comunicar a las personas? Hoy la historia parece repetirse. Aunque el correo electrónico crece en forma vertiginosa, la gente piensa en los sitios de Internet como una vía para enviar mensajes. Tal vez la red sea una revolucionaria herramienta de difusión de noticias y de anuncios publicitarios, pero creo que tiene un potencial mucho mayor como medio de expresión entre los seres humanos. En las dos últimas décadas, a medida que se redujo el precio de las computadoras personales, cada vez más gente pudo aumentar su productividad y obtener mejor acceso a todo tipo de información. Ahora que baja el precio de las comunicaciones, las PC están simplificando la tarea de comunicación entre las personas. Las conversaciones electrónicas y la participación comunitaria se extendieron. La conversación es un fenómeno fascinante. Se realiza en salones imaginarios, donde se reúnen personas con intereses comunes. En general, escriben mensajes y les responden a seres que nunca vieron. Muchas personas pueden comunicarse con otras de manera simultánea. Y las tarifas por ese intercambio de mensajes son mucho más baratas que las telefónicas. Los salones de conversación cibernética están poblados por todo tipo de gente, que disfruta el hecho de tener una actividad social sin abandonar el confort del hogar. Conozco gente que pasa mucho tiempo en estos salones. Una gerenta (¡sic!) de Microsoft, que diseña programas de comunicación, se hizo adicta a ellos tras investigarlos. Les dedica dos o tres horas diarias y dice que se logran excelentes amistades. En la mayoría de estos salones se tolera el anonimato. En otros, se permite cambiar de nombre cada vez que se hace una visita, pero a veces eso genera una conducta antisocial. Cuando la gente debe usar siempre el mismo nombre, aunque sea un seudónimo, se comporta de manera responsable porque se siente obligada a mantener su reputación. El diálogo y otras actividades sociales en Internet seguramente evolucionarán. Me fascinan los esfuerzos por crear mundos virtuales, espacios imaginarios donde los participantes eligen una imagen para representarse a sí mismos. Esos avatares, como se los denomina, sólo en pocas ocasiones se parecen a quien los encarna. En los salones virtuales también hay representaciones de muebles y de otros objetos. Quien retorne a un salón tras una semana de ausencia, posiblemente lo encontrará igual a como lo dejó, aunque haya cambiado la gente que lo frecuenta. La exploración sobre las posibilidades de los mundos virtuales recién comienza. Mi empresa está participando en un experimento en el Centro de Investigaciones oncológicas Fred Hutchinson, de Seattle. Se llama HutchWorld y reflejará muchas de las instalaciones del lugar, porque uno de sus objetivos es que los pacientes y sus familias lo conozcan antes de visitarlo. También ofrecerá un grupo de apoyo y permitirá que los pacientes puedan mantenerse en contacto después de volver a sus hogares. Tiene un conserje que responde preguntas, un lugar donde dejar mensajes y hasta un sitio para depositar obsequios, como flores o chocolates virtuales. Eventualmente, podrá brindar actividades educativas y comerciales. El experimento aún no terminó. Pero igual ya estoy convencido de los beneficios que brinda Internet. Es un medio social, como el teléfono. Y creo que ofrecerá mejores formas de comunicación -incluidos mundos virtuales- al universo real.
Valoración: 0
Las amistades virtuales
Blas|11-04-2006 12:50
Para quienes no leyeron el artículo mío del que éste es continuación. Os lo pego aquí:
Las amistades virtuales.
En un film francés llamado Irene como su protagonista asistimos a la soledad y mal de amor de su joven treintañera. Es otra Bridget Jones más decente, ya que a eso nos tienen acostumbrados los franceses. Las tentativas de Irene de abordar al género masculino son más que patéticas. Cuando al fin fija su vista en un compañero de trabajo (es abogada, aunque no del nivel de Ali Mc Beal), ¡de manera tan torpe que éste no puede menos que pensar si no ocupará plaza de discapacitada por evidentes taras psíquicas! Podría ser este el motivo por el que se interesa y le facilita su e-mail. En esta dimensión de lo virtual hallarán ambos su mejor medio de expresión, ¿para qué bajar a tomar un café? Pero Irene sí busca un acercamiento más que virtual. Su desolación conocerá dos fases, una primera motivada por ese afán de querer llevar la relación a lugares tan comunes como las citas, aunque sólo sea para ir al cine o tomar algo. El virtual caballero le comunicará desde su teclado que es imposible. ¡Le han trasladado al Japón! Y aprovecha la coyuntura para decírselo. Un poco lejos, según ellos mismos reconocen. Irene sufre el golpe y prefiere dejarlo si son años los que él puede permanecer allí. Sin embargo, este moderno donjuán la “enredará” para continuar y por los modos (sexo virtual) que él tenía determinados. Porque es falso que trabaje y viva en Japón. ¡Continúa trabajando en el mismo lugar que ella! Irene no lo ha visto, pero si una compañera subiendo por las escaleras mecánicas a las magníficas terrazas de la Défense, el moderno entorno de su centro de trabajo. Y ésta es su mayor desolación, tan cerca, tan lejos….como en Tokio.
Son tiempos líquidos, de forma reticular. Esta estructura de red define muy bien las nuevas relaciones humanas, las nuevas amistades, los nuevos amores. (Internet es una palabra híbrida: de esas que irritaban al sabio Unamuno por mezclar las lenguas clásicas con las modernas, aunque después él como amante de la papiroflexia prefirió llamar a esa distinguida distracción, a juzgar por sus distinguidos aficionados, cocotología. Del francés cocotte –pajarita de papel- y del griego lógos. Volviendo a Internet, como sabéis, viene del latín inter y del inglés net. Esto es red, pero adjetivado es también neto, líquido. Si tomamos su valor sustantivo y adjetivo de forma unitaria la misma palabra Internet nos advierte de su cualidad principal: estamos entre redes, entre líquidos). Por tanto, el medio es la red y la imagen -y la palabra- es también la red porque si cada nudo es una persona nunca tantas personas han estado urdidas y ligadas por un mismo tejido que sin embargo nos la ata ni las une. Así como el agua se escurre entre las redes, así las nuevas relaciones son de escurridizas. Porque -dicho está- son como las redes, líquidas. (Y sí, of course, me estaba acordando del prolífico Bauman de los últimos años, que en algunos de sus títulos se refiere a la sociedad líquida).
Caer en desgracia nunca ha despertado el entusiasmo de la gente para arropar al caído. ¿Con qué ropa hacerlo ahora? Pondré el ejemplo de otra película, la oscarizada Crash. En ella Sandra Bullock cae no en desgracia pero sí literalmente al suelo y se ve desamparada en su propia casa. Un tonto accidente casero, como por mala costumbre tienen los accidentes caseros, y una de sus hermosas piernas lastimadas le sirve para comprobar a su acomodado personaje que está sola. Su mejor amiga (una banal expresión, ¿tal vez?) no puede ayudarla porque tiene que ir al gimnasio o a la clase de Tai Chi, no recuerdo bien pero a los efectos hace lo mismo. Será su criada hispana quien la socorra, justo ella que viene aguantando su mal humor y sus reprimendas tan injustas como infundadas.
Acudan a sus amistades virtuales e incluso reales, y de paso, me cuentan. Éste que les habla tiene algunas que al menor atisbo desaparecen. Lo cual les debo agradecer pues no me gusta que me llenen el correo con su basura. Basura virtual pero con olor superreal.
Valoración: 0