Si el Ministro de Defensa colombiano tiene razón y Tirofijo murió el
26 de marzo, yo llegué a uno de los campamentos de las FARC el día
que el líder de la guerrilla dejó este mundo. Habíamos caminado
durante tres días, eran cerca de las ocho de la noche. A las pocas
horas de estar allí, la mañana del día 27, le pregunté a Pastor
Alape, al jefe de ese campamento y de todo el bloque del Magdalena
Medio, por el destino que había corrido Pedro Antonio Marín, alias
Manuel Marulanda o Tirofijo. "Está bien de salud y está operativo.
Sigue siendo el líder de esta organización" , me respondió.
Aquello confirmaba la información más confiable de la que disponía
en aquel momento, algo que me habían contado fuentes independietnes
con acceso a las FARC y al Gobierno: que Marulanda había estado muy
mal hasta octubre pero que se había conseguido reponer y que lo
habían puesto a resguardo en los frentes cercanos a la frontera con
Colombia. Pero se lo pregunté a Alape porque por aquellos días,
Colombia era un hervidero de rumores sobre la salud del más antiguo
jefe guerrillero del mundo.
Un diario brasileño, el Correio Braziliense, había publicado hacía
algunas semanas que Marulanda sufría un cáncer agudo y que se había
desatado una guerra de poder dentro de las FARC por su
sucesión. "Eso es carrete (palabrería), hermano, carrete. Hombre, el
camarada Manuel algún día morirá, porque ya tiene una edad y lleva
muchos años de lucha en la selva, pero bueno, vendrán otros", dijo.
Las FARC, aseguró Alape, no son Sendero Luminoso, que cayó como un
castillo de naipes cuando fue capturado Abigail Guzmán. "El camarada
Manuel es importante y es muy digno de respeto, pero aquí no hay
líderes mesiánicos. Esta no es una guerrilla personalista" , concluyó.
Poco después, en la charla que tiene lugar todas las mañanas y en
las que se comentan las noticias que llegan por la radio, Alape
bromeaba con sus hombres: "Supongo que habéis visto que los medios
del terror informativo han llegado a decir que han matado al número
uno de las FARC porque el camarada Raúl Reyes se había convertido en
el número uno. Se ve que dice Radio Caracol que el camarada
Marulanda ya no es nuestro jefe, que está muy viejo y que ya no
tiene capacidad de elaborar pensamiento. Dicen que el Ejército lo
tiene perseguido por la Macarena. Pues eso dicen, sí, compañeros.
Fíjense, que nosotros no lo sabíamos y Caracol sí. Nosotros pensando
que nos mandaba el camarada Manuel y era el camarada Raúl". Los
guerrilleros contestaron con risas.
Aquel reportaje del Correio Braziliense no era el primero que
situaba a Marulanda al borde de la muerte o muerto del todo. A Pedro
Antonio Marín, los medios, el Gobierno y otros actores lo han dado
por muerto alrededor de una docena de veces. La primera de ellas
cuando apenas acababa de fundar las FARC. Fue en 1965, Marulanda
llevaba ya casi 20 años de guerra como guerrillero liberal y como
filocomunista, pero había creado las FARC como tales unos pocos
meses antes. Entonces el diario del Huila, la región donde operaba,
informó que estaba herido de muerte. De todas esas muertes
virtuales, Marulanda ha 'resucitado' con su leyenda recrecida.
Porque puede que Alape tenga razón y las FARC no sean una guerrilla
tan personalista como otras, pero es indudable que en Tirofijo
tienen un mito de primer orden, un patrimonio personal y político
que ha sido siempre la mejor imagen de marca del grupo. De origen
campesino, con don de gentes, carismático como poco, Marulanda
demostró desde el principio de su actividad guerrillera una
inteligencia táctica al alcance de muy pocos. Durante años contó por
victorias sus encuentros con las fuerzas del Gobierno. No son pocos
los estudiosos de la guerra que han acudido a sus escasos escritos
para tratar de extraer el secreto de quien ha conseguido escapar a
la persecución militar durante más de 60 años. Piolo, uno de los
guerrilleros con los que conviví, me lo explicaba así: "Es lo que
nosotros llamamos la malicia indígena. Ese no fiarse de nadie del
todo, esa forma de estar siempre despierto y atento, de no dar nada
por sentado. Eso y que el camarada Marulanda nunca subestimó al
enemigo. Nunca, por muy mal que pareciera estar. Una bala es todo lo
que hace falta para que te maten. Una bala",
Si el ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, tiene
razón y esta vez es la verdadera, Tirofijo habrá muerto a los 80
años de edad, tras 60 años de lucha guerrillera. Y no será tan
importante saber si realmente está muerto como saber cómo murió
exactamente. "No sabemos cómo murió. En esas fechas hubo tres
bombardeos fuertes en donde se pensaba que estaba Tirofijo. La
guerrilla dice que de paro cardíaco. No tenemos pruebas ni de lo uno
ni de lo otro", dijo Santos en la entrevista a Semana. En cualquiera
de los dos casos, las FARC sufrirán un revés y el Gobierno podrá
avanzar una casilla en su guerra contra la guerrilla, pero hay una
diferencia sustancial. Si Tirofijo falleció por enfermedad, las FARC
podrán seguir manteniendo el mito del campesino invencible que le
arrebató al Gobierno hasta el consuelo de matarlo en los albores de
su vida. Si murió en el bombardeo, el Ejecutivo de Uribe dará un
paso de gigante porque confirmará lo que ya apuntaron las muertes de
Reyes, de Ríos: que los miembros del Secretariado de las FARC ya no
se mueren de viejos como sucedía hasta este año. Ahora los matan
ellos.
24 de Mayo de 2008 | David Beriain
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