Las eminencias, desconfianza. Nadie puede poseer una inteligencia en la sociedad tan superior que merezca veneración salvo que se asocie la inteligencia a la capacidad creativa en el arte, en la manualidad o en la ciencia. Y es precisamente en estos tres ámbitos dondeel capitalismo minusvalora la inteligencia y se limita a extraer beneficios no precisamente para el creador sino para los que la explotan. Por eso desconfío de los laureados. Rara vez coinciden sus merecimientos con los galardones y menos con su riqueza. 
  En cuanto a los ricos de este mundo y especialmente a los que veo en sus mansiones lujosas cerca de mí, me inspiran dos sentimientos encontrados. El uno es un atronador aborrecimiento, el otro desde luego en absoluto es la envidia sino la compasión. Y los compadezco, porque sufren ansia crónica de poseer más y más, y tiemblan vitaliciamente por poder perder lo que tienen. Por tanto carecen de otro criterio firme que no sean dos obsesiones: tener más y reclamar al mundo más seguridad para sus fortunas. Ahí se agota su desparpajo para enriquecerse a costa, siempre, de los demás. 
  No puede odiarse más a un ser humano y al mismo tiempo compadecerse de él de lo que yo les odio y les compadezco. Los ricos son el testimonio viviente y el monumento de piedra a pie de calle de la usurpación, del expolio, del engaño y hasta del crimen si hacemos caso a aquellos que dicen que detrás de toda fortuna hay por lo menos uno. No es posible sino mediante alguno de los cuatro caminos hacerse rico, excepto por vía hereditaria. Y en este caso si la conciencia no remuerde al legatario, es porque ha sabido sobornársela, aunque sabiéndose inmerecedor de ella generalmente pronto la malbarata.
  Los límites de la riqueza y de la pobreza son claros: nadie debe ser tan rico como para comprar a otro, ni tan pobre como para tener que venderse. Y cuando digo venderse no me refiero al cuerpo, sino a su conciencia: lo único que nos hace dignos de ser humanos.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#1.- los insignificantes y los pobres
picard|08-01-2010 13:13
Las "eminencias" (es decir, los intelectuales orgánicos del sistema capitalista) y los ricos (es decir, los beneficiados materialmente por dicho sistema) a mí no me inspiran desconfianza, aborrecimiento ni compasión. Simplemente juegan su papel. Ocupan su situación social gracias a una economía basada en la explotación (que crea ricos y pobres) y en la división del trabajo (que genera la división entre trabajadores manuales y trabajadores intelectuales). Es natural que las "eminencias" y los ricos defiendan sus privilegios... (¿acaso podemos pedirles otra cosa?).
A mí lo que me cabrea, lo que me puede generar desconfianza, aborrecimiento o compasión, es la actitud de algunos "insignificantes" y de algunos pobres, que, a pesar de verse perjudicados por el sistema, acaban adoptando actitudes e ideas de la clase dominante y acaban justificando su propia explotación.
Valoración: 2
| Avisar provocación
#2
08-01-2010 13:50
Es otro sesgo dado al asunto que admite muchísimos
Valoración: 1
| Avisar provocación