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Las eminencias y los ricos
Sólo a nosotros, el vulgo, nos está permitido hablar de nosotros, porque si no nadie lo haría. Yo hoy quiero hablar de mí, y de lo que suscitan en mí las eminencias y los ricos.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 8-1-2010 a las 10:16 | 895 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/las-eminencias-y-los-ricos
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  Las eminencias, desconfianza. Nadie puede poseer una inteligen­cia en la sociedad tan superior que merezca veneración salvo que se asocie la inteligencia a la capacidad creativa en el arte, en la manua­lidad o en la ciencia. Y es precisamente en estos tres ámbitos dondeel capitalismo minusvalora la inteligencia y se limita a extraer be­neficios no precisamente para el creador sino para los que la explo­tan. Por eso desconfío de los laureados. Rara vez coinciden sus merecimientos con los galardones y menos con su ri­queza. 

  En cuanto a los ricos de este mundo y especialmente a los que veo en sus mansiones lujosas cerca de mí, me inspiran dos sentimientos en­contrados. El uno es un atronador aborrecimiento, el otro desde luego en absoluto es la envidia sino la compasión. Y los compadezco, porque sufren ansia crónica de poseer más y más, y tiemblan vitaliciamente por poder perder lo que tienen. Por tanto carecen de otro criterio firme que no sean dos obsesiones: tener más y reclamar al mundo más seguridad para sus fortunas. Ahí se agota su desparpajo para enriquecerse a costa, siempre, de los demás. 

  No puede odiarse más a un ser humano y al mismo tiempo compadecerse de él de lo que yo les odio y les compadezco. Los ricos son el testimonio vi­viente y el monumento de piedra a pie de calle de la usurpación, del expolio, del engaño y hasta del crimen si hacemos caso a aquellos que dicen que detrás de toda fortuna hay por lo menos uno. No es posi­ble sino mediante alguno de los cuatro caminos hacerse rico, ex­cepto por vía hereditaria. Y en este caso si la conciencia no re­muerde al legatario, es porque ha sabido sobornársela, aunque sabién­dose inmerecedor de ella generalmente pronto la malbarata.

  Los límites de la riqueza y de la pobreza son claros: nadie debe ser tan rico como para comprar a otro, ni tan pobre como para te­ner que venderse. Y cuando digo venderse no me refiero al cuerpo, sino a su conciencia: lo único que nos hace dignos de ser huma­nos.

 
 
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Comentarios (2)

#1.- los insignificantes y los pobres

picard|08-01-2010 13:13

Las "eminencias" (es decir, los intelectuales orgánicos del sistema capitalista) y los ricos (es decir, los beneficiados materialmente por dicho sistema) a mí no me inspiran desconfianza, aborrecimiento ni compasión. Simplemente juegan su papel. Ocupan su situación social gracias a una economía basada en la explotación (que crea ricos y pobres) y en la división del trabajo (que genera la división entre trabajadores manuales y trabajadores intelectuales). Es natural que las "eminencias" y los ricos defiendan sus privilegios... (¿acaso podemos pedirles otra cosa?).

A mí lo que me cabrea, lo que me puede generar desconfianza, aborrecimiento o compasión, es la actitud de algunos "insignificantes" y de algunos pobres, que, a pesar de verse perjudicados por el sistema, acaban adoptando actitudes e ideas de la clase dominante y acaban justificando su propia explotación.

Valoración: 2    |  Avisar provocación

#2

08-01-2010 13:50

Es otro sesgo dado al asunto que admite muchísimos

Valoración: 1    |  Avisar provocación

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