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La sátira política
La sátira política se distingue normalmente de la protesta política o la disensión política, porque no implica una intención oculta ni busca influir en el proceso político.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 2-7-2009 a las 17:50 | 2497 lecturas | 2 comentarios
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  Ocasionalmente puede hacerlo, pero lo normal es que simplemente busque entretener. Por su propia natu­ra­leza, raramente ofrece un punto de vista constructivo por sí misma; se usa como parte de una protesta o disensión, y tiende simplemente a establecer el error en los temas, más que proporcio­nar soluciones. El último ejemplo de sátira elevada al cubo es  Rebelión en la granja. Du­rante el siglo XX la sátira se trasladó desde los medios impresos a los audiovisuales. Pero si es cierto que entretiene, también lo es que la sátira no hace daño que es lo que el pueblo, harto de abusos, desea­ría. Sólo drena la repulsión que provocan los caciques del país.

  En todo caso se recurre a la sátira porque las democracias débiles tie­nen un empeño feroz en asumir entre todos las mentiras con las que se han fabri­cado. Pero si una democracia está a medio hacer y ade­más están viciados sus orígenes (monarquía y constitución pues­tas ahí por unos cuantos albaceas que gestionaron el tránsito; trán­sito a su vez que se produjo bajo el engaño de un referéndum que se aproba­ría de­prisa y corriendo para evitar la grave amenaza del golpe militar que susti­turía al Franco de cuerpo presente), la vida po­lítica y ciu­dadana como fraude alcanza niveles de escándalo.

  Leyendo los periódicos, escuchando los debates u oyendo a las voces tertulianas de la especialidad, las riadas de basura y de odio que circulan por las rotativas, los platós y los cientos de círculos me­diáti­cos propiedad de la derecha, véase cómo responden en la mayo­ría de los casos tanto la izquierda como los que tienen firme la voca­ción de sensatez: con la relativamente fácil fórmula de la sátira,  con ironía y  con morda­cidad contenidas; siempre a la defensiva, siempre cuidando no caer en la tentación de mirar atrás removiendo politicas nefas­tas y  tantas causas de la causa…

  Véase cómo todos los que hacen crítica, con sátira o no, embisten contra la política no me­nos nefasta y los políticos que acentúan la pri­vatización y contra la derecha que gobierna en autonomías y munici­pios, pero rara vez mientan la causa.  Bien sea por desmemoria, por pe­reza o porque no quieren que el rodillo deje de funcionar y de produ­cir réditos a los que ya tie­nen blindada su vida muelle (entre los que se cuentan justo los periodistas que hacen crítica desde los me­dios ordinarios o los políticos en los parlamentos comu­nes), los críticos olvidan el parto distócico de esta democracia. Pero no a todos se nos olvida dónde está y desde cuándo data el foco de los vicios.

  Con la ironía pertinente y con la agudeza acostumbrada, los me­dios y los periodistas más conspicuos de la izquierda arremeten to­dos los días contra las simplezas y las provocaciones de la derecha. Todos los días cada asunto, cada declaración o cada pronuncia­miento de la derecha y del clero que levantan ampollas entre la gente de bien, son respondidos inmediatamente con una batería de ironías y de guasa civiliza­das que derrochan imaginación. Son respondi­das, sí, pero sin hacer (el género de la sá­tira es así) la más mí­nima mella y menos el más mínimo daño a la apropia­ción progresiva de la riqueza y del po­der, y también de los recursos que dan acceso a ambos, por parte de la derecha española insoportable. La sátira está bien, un magnífico instru­mento expresivo que entretiene, pero cuando no hay otra alterna­tiva al desahogo por­que impera el régimen despótico. Pero en una democracia pretendidamente “li­bre”, tratar con ironía pertinaz asun­tos graves para divertir es, o puede ser, si se abusa de ella, una frivolidad que encima sirve para engra­sar el sistema.

  Es muy mala señal  para la medición de la salud democrática tener que abordar los temas constantemente con humor y no tanto desde la in­dignación que provocan constantemente la derecha y el clero. Nos harán mucha gracia a todos, pero más a la derecha y al clero que se ríen además al comprobar que, mientras los demás elaboran ingenio­sidades, ellos se apropian cada día de más cuotas de poder y  se llenan  los bolsi­llos. Entre tanto la izquierda po­lítica y mediática se dedica a darle al magín en lugar de dar un puñetazo en la mesa.

  Un pronun­ciamiento popular es lo único que cabe en este jar­dín donde ya no sabe­mos dónde meter las inmundicias y la privatiza­ción, pues todo ya es excremento. Por eso todo el mundo alegre pero serio llama a este engendro demo­cracia ba­sura.

 
 
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Comentarios (2)

#1.- "democracia"-BASURA Y REPRESIÓN A GRANEL.

VOX POPULI.|02-07-2009 18:04

No vivimos en una auténtica democracia. Esto no pasa de la categoría de cortijo o finca particular de los mismos de siempre o de sus herederos ideológicos/capitalistas.
Evidentemente el que protesta en serio (y por ende pacíficamente, sin violencia) pasa a estar en la diana de los "demócratas"; de forma legal y "democrática", faltaría más. Ordenanzas, códigos penales aplicados con saña, reglamentos municipales, leyes de seguridad ciudadana y cosas de este tipo.
En tiempos del Terrorista de Estado (Franco para más señas), también había leyes y todo era legal y justo (entonces no se llamaba "democrático", sino justo).
La sátira cuando son temas tan serios y graves no pasa de una bufonada que encima, sí, suele dar más alas a los totalitarios (ahora algunos "demócratas" de toda la vida).
Salud.

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#2.- Esperemos

Ninsfor|02-07-2009 20:17

que este pronunciamiento al que haces referencia tenga lugar en las urnas. Sin embargo, dada la escasa difusión que tienen los partidos de izquierda-izquierda no creo que por las urnas se consiga un cambio. No bastan los buenos propósitos: hay que llegar y saber llegar al pueblo llano. Hacen falta lideres comprometidos y carismáticos que sepan además, hablar la lengua de la calle. Hay que empezar a trabajar ya, y no un mes antes de las elecciones. De no ser asi esto va para muy largo. Saludos.

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