Voy a hacerlo una vez más pues los que no creemos en la democracia capitalista pero no tenemos más remedio que vivir en ella, para no enfermar de esquizofrenia necesitamos de vez en cuando señalar las gravísimas “mentiras democráticas”.
  Se dice que la democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo. Pero no es así, es el gobierno de los ricos para los ricos. Aquella convención es un truco burdo, la muleta del toreador para engañar al toro. En la democracia capitalista no es el pueblo quien gobierna, ni los que gobiernan ni los parlamentarios representan al pueblo; ni los jueces representan la equidad; ni los curas católicos a Dios. Todo es una colosal impostura. Ved cómo se protegen unos a otros. Y aunque se objete que la culpa es de los ciudadanos por votar, esto es otra treta: los ciudadanos no tienen otra opción, votan para elegir entre malhechores. Y como el sistema está viciado en origen, todo lo que emana de él está viciado también.
  Lo que sí observo es que que ningún medio de los muchos que hay en el sistema se arriesga a proclamar en sus portadas la obviedad de que la democracia capitalista es un invento del capital.
  Lo que quiero decir hoy es que, salvo alguna excepción sin duda autorizada para confirmar la regla general, todos, absolutamente todos los dirigentes, candidatos y políticos del montón son ciudadanos inmensamente ricos. No se diga que exagero: cualquier miembro de la comunidad capitalista es inmensamente rico si se le compara con los miles de millones de menesterosos que pueblan el mundo.
  No hace falta enumerar ni señalar a esos que se dedican a la política. Ni es preciso identificarlos. Los conocemos. Todos son ricos y muchos de ellos multimillonarios. Sea aquí o en las chimbambas, los congresistas, senadores y dirigentes de las democracias son cresos, individuos opulentos. Y los que no lo son en sentido estricto lo serán o lo son moralmente, pues aunque alguno desdeñe enriquecerse la mera posibilidad es un magro privilegio al alcance de muy pocos. Es su opción dar rienda suelta a la codicia o mantenerse en el prudente acomodo, pero esa canonjía está sólo al alcance de los elegidos.
  Parece mentira que en el siglo XXI la comparsería del mundo se trague el sapo de que la democracia capitalista es el menos malo de los sistemas de gobierno posibles. La democracia capitalista es el ingenio por antonomasia del primate para depredar con desahogo pasando por humanista; un truco para encubrir las innúmeras desigualdades entre los que viven regaladamente y los que o carecen de lo indispensable o han de prostituir su dignidad frente a ricos, empresarios y bancos.
  En cualquier caso y aunque la pobreza extrema de los países occidentales sea en muchos casos el acomodo de siglos pasados, la desigualdad en bienes, trato, respeto y consideración entre unas porciones de sociedad y el resto exige, dentro de los propios mecanismos de la democracia, un referéndum en el mundo y país por país; un referéndum para verificar cuántos se seguirían abonando al sistema y cuántos estaríamos dispuestos a renunciar a las libertades formales con tal de que todo el mundo coma o al menos pueda librarse de las pesadillas que atosigan a la inmensa mayoría atacada por la pobreza real, por la pobreza técnica o por el desamparo virtual.
  Es más, tal como van las cosas del mundo, más les vale a los que se dicen socialistas unas veces y socialdemócratas otras, renunciar a la competición política. Pero es  aquí  la Monarquía la principal culpable. Es esa institución perversa la que instila e irradia en la sociedad española la corrupción, las canonjías, las prebendas y los privilegios. En este país y en estos avanzados tiempos quién no se pregunta: si estos parásitos borbones viven como reyes ¿por qué yo me voy a contentar con poco?
  Quizá empezaríamos a creer un poco más en la democracia española, cuando se declare la República. Con la República las claves sociales, económicas y sobre todo psicológicas cambian radicalmente. En los países, principalmente europeos, que ya la tienen desde tiempo casi inmemorial los problemas no son exactamente los mismos que en el nuestro. Son de otro nivel. Porque, dentro de la corrupción política que asuela a occidente hay grados de vileza que pueden corregirse, otros, como los que se dan en España, están en buena medida encapsulados al abrigo de la mentalidad piramidal que reside en la monarquía y el papado. Y mientras aquí tengamos rey y familia real y sanguijuelas succionando el presupuesto e infinidad de cosas más, nunca llegará a España un régimen democrático pasable y mínimamente tolerable. Bastante  tiene  la sociedad  con  la sangría que le inocula el sistema de Mercado...
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#1.- añadidos (1)
19-01-2010 12:19
Estando de acuerdo, la gente tenemos la manía de identificar democracia con parlamentarismo censitario. Y digo censitario, porque si antes había que ser de una clase determinada para participar en política, ahora también. Ahora hay que tener poder financiero para movilizar falsimedias, hay que controlar jueces, políticos y seguridad (represión) para imponerse. Participar no es votar desinformado, manipulado y atemorizado; eso no es democracia. Participar es que todos tengan la misma capacidad de ser elegidos. Y eso que hablamos de representación. Porque hoy día, el avance de las comunicaciones permitiría la democracia directa  a gran escala, no digamos ya en pequeñas comunidades donde siempre se ha practicado.
Por otro lado, en el capitalismo en el que existe lucha de clases, ¿qué clase de democracia puede haber? ¿Puede haber democracia en una guerra, en la que voten los dos ejércitos enfrentados a los mismos candidatos? Absurdo, verdad? Tanto como la democracia capitalist.
Valoración: 10
| Avisar provocación
#2.- añadidos (2)
19-01-2010 12:26
Vivimos prisioneros de la ideología dominante. Toda la teoría del estado y ciencia política hegemónica no es más que el burdo intento de disfrazar con bellas palabras la descarnada dominación de unos sobre otros. Universidades públicas o privadas, bien engrasadas para sostener la mentira y a unos mercenarios del conocimiento (los mejores no pueden entrar o huyen pronto) que coloquen la mentira como una mercancía más. El marxismo demolió la economía política burguesa desde dentro. Algunos marxistas como Poulantzas han reflexionado sobre la superestructura y han intenetado construir un aexplicación real del fenómeno político.
Nos falta mucho por construir y luego lo más difícil: comunicarlo. En esas estamos.
Valoración: 5
| Avisar provocación
#4.- al #3
Jaime Richart|19-01-2010 13:43
  Te quedas con la falsa por uno de estos  seis motivos:
  a)  vives de  las rentas 
  b) vives de una herencia reciente 
  c)  vives de un  empleo blindado 
  d) eres funcionario (que viene a ser lo mismo que un empleo blindado)
  e)  piensas poco y siempre en ti mismo
  f) eres tonto
Descartado por delicadeza  el sexto, tú nos dirás. Pero eso sí, dinos lo que sea con sinceridad...
Valoración: 5
| Avisar provocación
#5.- Concepto de la democracia
Pilar|19-01-2010 13:53
n. 3 te quedas con la falsa democracia porque nunca creiste en la honradez, y logicamente te inclinas por la corrupcion de la falsa democracia, porque en la popular te pueden controlar, vaya un concepto que tienes de la democracia, asi va este pais. Pilar
Valoración: 3
| Avisar provocación
#6.- Libertad.
Adelaida|19-01-2010 15:45
Estoy de acuerdo con  casi  todo lo que Ud. escribe, pero difiero en una cosa: No estoy dispuesta a sacrificar mi libertad por nada. Me gusta actuar por propio convencimento y pienso que la verdad nos hace libres. Creo que debemos solidarizarnos entre nosotros porque somos personas. Se nos está intentando imponer al "Gran Hermano" (véase los escáner en los aeropueros, que sólo sirven para controlarnos más y producirnos cánceres). El pretexto es el "terrorismo internacional" pagado, exaltado y pregonado por no se sabe quién, aunque se le intuye. Quieren que la gente "rinda al máximo" aunque su salud no se lo permita. Ignoran todo lo que huela a enfermedades profesionales o de otra causa relacionada con un sistema insolidario y competitivo,  pues es preferible considerar como "apestado" a todo el que se rebele contra el Sistema antes que reconocer el origen de sus males. Y no sigo, porque no quiero cansaros con  algo que ya conocéis,  amigos.¡Salud y República! 
Valoración: 2
| Avisar provocación
#9.- Algunos marxistas como Poulantzas
19-01-2010 17:08
Creo, con Poulantzas , que el fin supremo del marxismo no puede ser otro que el proporcionar a la raza humana los instrumentos para alcanzar la libertad y la dignidad que le son consustanciales; esto entraña una visión optimista de la historia, como se ve, contrariamente al pesimismo egoísta que justifica y defiende el capitalismo, triste paraíso de unos pocos a costa de un purgatorio cuando no de un infierno de millones y milones de desposeídos.
Valoración: 0
| Avisar provocación
#10
19-01-2010 18:11
Si el sentido histórico se deja ganar por el punto de vista supra-histórico, entonces la metafísica puede retomarlo por su cuenta y, fijándolo bajo las especies de una conciencia objetiva, imponerle su propio egipcianismo.
Valoración: 0
| Avisar provocación
#11.- Algunos marxistas como Poulantzas
19-01-2010 18:49
Creo, con Poulantzas , que el fin supremo del marxismo no puede ser otro que el de proporcionar a la raza humana los instrumentos para alcanzar la libertad y la dignidad que le son consustanciales; esto entraña una visión optimista de la historia, como se ve, contrariamente al pesimismo egoísta que justifica y defiende el capitalismo, triste paraíso de unos pocos a costa de un purgatorio cuando no de un infierno de millones y milones de desposeídos.
Si el sentido histórico se deja ganar por el punto de vista supra-histórico, entonces la metafísica puede retomarlo por su cuenta y, fijándolo bajo las especies de una conciencia objetiva, imponerle su propio egipcianismo.
Valoración: 0
| Avisar provocación
#12
Jaime Richart|19-01-2010 19:33
1.-La renuncia a  una parte  de la  libertad es indispensable para alcanzar las máximas cotas de  igualdad.
2.- Hablamos de las libertades formales. Pese a que no  se quiera  renunciar a ellas, de hecho las limitaciones impuestas por el capitalismo en todas direcciones  hacen de ella una  noción grotesca.
3.- La libertad  a secas  empieza por las condiciones que sólo reúnen los que menciono en  #4.
4.- La renuncia a la que me refiero está ya implícita en el capitalismo, pero  ésta es del todo punto  inútil  en orden a  conseguir la mínima igualdad.  Las diferencias entre los poseedores y los desposeídos son brutales.     
5.- Me sospecho que tendría que explicarte todo desde el principio.
Valoración: 1
| Avisar provocación
#13
19-01-2010 21:50
Tienes toda la puta razón Jaime,algo de lo que carecen todos los macarras que nos gobiernan
Valoración: 1
| Avisar provocación
#14
19-01-2010 23:05
Esos cuatro puntos son una brutal justificación del totalitarismo. Y para colmo el capitalismo os deja expresar vuestras ideas y tratar de conquistar el poder (mientras os quejais porque no os lo regala en bandeja de plata)
Valoración: -1
| Avisar provocación
#15.- ...
vivaelrey|20-01-2010 00:11
Que los países europeos tienen república desde tiempo inmemorial? :/
Valoración: 0
| Avisar provocación
#16.- peticion
rafael parra|20-01-2010 09:33
hola jaime,me gustaria pedirte permiso para poner el logo de iu omitiendo lo de cayo lara pues creo que es una opinion no justa y poder repartirlo,saludos
Valoración: 0
| Avisar provocación
#17.- a rafael parra
Jaime Richart|20-01-2010 10:42
Parra, aquí está el cambio. ¿Satisfecho?
  A fin de cuentas no tengo inconveniente en compatibilizar  el criterio mantenido en el artículo con la buena voluntad de IU aunque forme parte de la comparsería. Desde luego a Llamazares  le atribuyo el ánimo más limpio en todo lo que hace y dice. No tanto en otros dirigentes, y menos los sindicales que no hacen más que compactar, robustecer,  más y más el sistema.
  Un saludo
Valoración: 0
| Avisar provocación