Hace doce años y en un acto legítimo de promocionar a sus creadores, la Dirección de la Galería de Arte Fayad Jamís acogió en uno de sus locales a un grupo de artistas dedicados a la cerámica, la talla en madera y la poesía. Este grupo que comenzaba a caminar, fue definiendo intereses para gestar, a dos años de pertenencia a la institución, el proyecto OMNI – Zona Franca, que tenía como intención suprema la promoción de la oralidad de la poesía y como padre espiritual al poeta Juan Carlos Flores, acogido en aquel entonces también por la Asociación Hermanos Saiz, era un proyecto dinámico y mutante visto siempre con interés por los creadores y personas de la cultura que llegaban a su espacio.
El grupo fue creciendo, multiplicando intereses y radicalizando su pensamiento, poco a poco fue avanzando hacia zonas formales y conceptuales donde el estado natural de la obra presentada era la polémica, archivando en su pañol conceptual, conocimientos de diferentes escuelas de pensamiento y doctrinas religiosas y manifestaciones de la cultura, todo ello en una especie de ecumenismo donde la poesía, a decir del grupo, ocupaba el centro de sus intereses. Es así que hace once años surge el Festival “Poesía sin fin”, amparado por el plan de eventos de la Dirección Municipal de Cultura y arropado en el local de la Galería como principal escenario.
En camino hacia lo novedoso, lo experimental y lo escandaloso, fueron ganado adeptos para el proyecto que ya se manejaba desde la imagen de grupo alternativo, aunque nunca renunciaron a su estadía en el espacio físico de la Galería ni al artístico en las instituciones culturales del municipio que lo legitimaban. Tenían local, reconocimiento y amparo para su evento, participaban de bienales, ferias y exposiciones, pero públicamente se declaraban autónomos, aunque en realidad no lo fueran. A pesar de ello siempre se mantuvo el diálogo, la reflexión y el debate, entre ellos y la Dirección de Cultura, que siempre fue transparente, a pesar de que no hubo igual actitud por parte de todos los integrantes del grupo, ni se respetaban los espacios de cada cual, como se demuestra con los hechos recientes.
Se trabajaba en los límites formales, teóricos, filosóficos e ideológicos y hasta allí lo acompañamos. La Dirección de Cultura y un grupo de los más importantes creadores del territorio participaban de sus acciones y respondían a sus convocatorias. Hubiese sido eterno este espacio común, si el proyecto OMNI – Zona Franca, en su camino, no hubiese permitido que su imagen pública y la del evento fuesen contaminadas, a partir del contacto personal y la comunión de proyectos, con personas que no vacilaron en utilizar esta imagen y la de su Festival “Poesía sin fin” en función de dañar lo más autentico de la cultura cubana. En ese afán se convocó un evento que sin dudas serviría de plataforma a fines inaceptables. Refugiados para su promoción en la convocatoria a artistas, que en la mayoría de los casos, se acercaban al grupo de manera sana, viendo en su participación la posibilidad de servir con su prestigio a ponderar un evento que se exhibía como comunitario. Nada sabían estos artistas del financiamiento de este evento por parte de embajadas y “colaboradores” desde el exterior y mucho menos sabían de la intención de algunos integrantes de OMNI – Zona Franca de sumarse a provocaciones en las calles promovidas por personas de pocos escrúpulos y menos vergüenza, que públicamente reconocen recibir financiamiento de terroristas confesos. El evento era interesante más que por OMNI y sus postulados, por los artistas de primer nivel que convocaba y que luego, impuestos de la realidad, se han sentido manipulados e indignados.
La relación del proyecto OMNI – Zona Franca con la contrarrevolución, desplaza sus intereses primarios por un atajo que los aleja de la poesía y la comunidad, sus dos principales banderas; al tiempo que los pone al servicio de mentalidades anti culturales, si se tiene en cuenta que a partir de ahí se niegan los principios, las tradiciones y la historia de un país. “La Cultura parió la nación”, decía un trovador en el debate de los hechos, de ello se interpreta que no puede ser utilizada como cortina para ocultar acciones lesivas a un sistema que hemos asumido por mayoría y defendido durante medio siglo. Ponerse al servicio de quienes desde posiciones seudointelectuales pretenden legitimar algo tan ajeno a lo mejor de nuestras tradiciones e identidad, es un acto de complicidad y traición con una dosis muy alta de infamia.
En esas circunstancias la Dirección Municipal de Cultura, en un acto también legítimo de defensa de la legalidad jurídica y de la poesía, decide suspender sus relaciones con el Proyecto OMNI – Zona Franca y les pide que abandonen el local que han ocupado durante trece años; hecho este que se efectuó, luego de conversaciones con el proyecto OMNI - Zona Franca, con total tranquilidad y convencimiento.
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