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La culpa del desempleo
La culpa del desempleo en un sistema de mercado no es del gobierno; ni de éste ni de ninguno en los países capitalistas.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 5-2-2010 a las 10:12 | 1332 lecturas | 1 comentario
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  La culpa es del dinero y de quienes lo poseen y no lo arriesgan: los únicos que pueden crear empleo. El gobierno sólo puede crear puestos de funcionarios y empleos ocasionales  para el Estado.

  El pastor no puede hacer más que vigilar al rebaño y evitar que se descarríen las ovejas, pero no ali­mentar con su mano al re­baño. Ni puede alimentarse a sí mismo para que se nutra el rebaño, ni puede alimentarle más que de una manera ocasional durante una estación del año sin pastos. Pero no indefinidamente. Ese es el papel del go­bierno en un sistema socio­político que exige libertad con frenesí y especialmente libertad eco­nó­mica. Entenderlo de otro modo equi­vale a disparatar. Exigir al go­bierno lo que ha de hacer el capital es otra de las tretas del capitalismo y de la derecha mundial.

  Dicen que el país va mal, que se pierde empleo a cada minuto, que las em­presas quiebran con facilidad y que el pe­queño co­merciante cierra su tienda. Pero no se dice que el culpable es el sistema y quelos comerciantes individuales están siendo fagocitados por las gran­des superfi­cies que a su vez se despedazan entre sí... Ese todos contra todos, ese competir a muerte, sin que brille la imaginación creativa ni se arriesgue la inversión que sólo va derecha a lo seguro es lo que conduce a la disolución del mercado y con ella a la des­aparición del empleo. El panorama es som­brío, tétrico. El martes negro de 1929 se aproxima rápidamente a Es­paña.

  Pero el gobierno (los gobiernos) no puede hacer mucho más que crear empleo estatal y funcionarial. Entonces, ¿quién tiene la culpa de este estado de cosas? ¿A quién se de­be­ hacer res­ponsable de este desaguisado que no parece tener remedio?

  Es cierto que el gobierno tiene la misión de tutelar la mar­cha eco­nómica marcando los tiempos y estimulando la inversión, y con la inversión la creación de puestos de trabajo y de riqueza para luego re­partirla fiscalmente. Pero una cosa es ser tutor de un menor, cum­plir una función subsidiaria en una sociedad gobernada por la libre concurrencia y el libre mercado, y otra cosa es asignar la patria po­testad a un adulto para que dirija a otro adulto que no está desvalido y que se considera a sí mismo absoluta y altaneramente suficiente para regirse por sí mismo. Este adulto es la sociedad española, to­das las sociedades regidas por el capita­lismo y el mercado, y ese otro adulto es el go­bierno.

  Si España estuviese regida por un sistema de socialismo real, in­tervencionista por definición, o en un sistema comunista que viene a ser lo mismo, y tuviese lugar el desmantelamiento del tejido social habría que llevar al paredón a los miembros del go­bierno. Pero Es­paña pertenece a un sis­tema atroz ca­pi­talista y es el rodillo ca­pita­lista lo que lamina a la sociedad.

  Quien debe responder por esta situa­ción ca­tastrófica es la socie­dad em­presarial, la sociedad indus­trial, la so­ciedad bancaria, la so­ciedad financiera... la sociedad en definitiva. La incapacidad de la sociedad española, su falta de ima­ginación, su obsesión por la ga­nancia fácil y segura, el miedo ver­gonzante de los que poseyendo el di­nero se niegan a correr riesgos siendo así que el capitalismo pre­gona que el riesgo justifica el bene­ficio, son los verda­deros autores de esta situación, del bloqueo en que ha entrado el mercado y espe­cialmente el mercado del empleo de este país.

  El capital es el motor de la riqueza y el obli­gado a crear ri­queza. Él es el sustrato de la idea capitalista y sin embargo el ca­pital está co­bardemente retraído y encallado en paraísos fiscales. Por eso no se crea empleo y se destruye el que hay. Las rentas marcadas por el propio capital son demasiado pequeñas para hacer atractiva la in­versión. Por eso el FMI el principal agente de los gobiernos capita­listas exige la rebaja de los salarios en lugar de exigir la reducción de beneficios.

  Pero de todo esto, nadie dice nada. No lo dicen los medios, pero tampoco el gobiernos socialdemócrata se siente con valor para cul­para a los verdaderos culpables.

  Pero de todo esto, nadie dice nada. No lo dicen los medios, pero tampoco el gobierno socialdemócrata que no se siente con valor para cul­par a los verdaderos responsables. Y es porque este go­bierno es sim­plemente otra versión de la derecha. Este go­bierno y su partido han traicionado al socialismo de verdad.

 
 
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Comentarios (1)

#1.- Todos podemos hacer algo....

Eduardo|05-02-2010 15:32

Todos podemos hacer algo y poner nuestro grano de arena, en contra de este salvaje sistema capitalista, primero consumir lo necesario, ni mas ni menos, segundo guardar los euros en un sitio que no sea en los bancos, escondiendolo en lugares insospechados........                    Eduardo

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