Rezar al Dios de las finanzas no salvará a este moribundo sistema
INTERNACIONAL
“El juego, la timba bursátil, es a la economía real, lo que los sueños son a la vida real”
La burguesía imperialista ya está sumida en el peor de los horrores o por lo menos eso es lo que cree, pero lo peor aún está por venir, la puerta hacia el horror de los horrores aún no ha comenzado a abrirse, sus siete llaves están esfumándose. La seguridad ya no es tal, el sueño de ser el FIN DE LA HISTORIA se escurre como arena entre los dedos, Fukuyama debe estar al pie de su lecho clamando por una muerte repentina, el papel de profeta de la burguesía financiera duró poco, demasiado poco. Así será la duración de todas las teorías inventadas por las usinas del imperialismo. El proletariado se levantará de sus cenizas, cual ave fénix, para dar comienzo a la verdadera historia de la humanidad: sin explotadores ni explotados. Sólo se oirá el canto a la vida de todos los humanos. Ése es el verdadero horror que se le aproxima a la burguesía imperialista y no imperialista: la pérdida de su sacrosanta PROPIEDAD PRIVADA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCION. Su desaparición como CLASE. En todo el mundo sonará el himno de guerra y de paz de los proletarios, LA INTERNACIONAL. Canto de guerra contra la explotación, de guerra contra los explotadores. De paz para todos los explotados y oprimidos, de paz para todos los desheredados de la tierra. Dirán unos y otros que son sueños y nosotros diremos que más temprano que tarde serán realidad. TODAS LAS CONDICIONES OBJETIVAS ESTÁN, FALTAN LAS SUBJETIVAS, las masas se mueven en dirección a crearlas. El capitalismo huele a muerte.
Escribir sobre todas las tribulaciones del capitalismo es una materia árida y engorrosa para la inmensa mayoría de los economistas burgueses y también para los que se autotitulan economistas marxistas, quienes han dejado enterrada bajo un cúmulo de mentiras y medias verdades la verdadera visión de clase y han puesto a la economía como si englobara a toda la humanidad cuando, como todos los fenómenos de una sociedad dividida en clases, tiene el sello de la clase dominante. Por lo tanto, unos se benefician: la clase dominante; y otros, sufren las consecuencias, se perjudican: la clase dominada, sometida a los dictados de la otra clase. Han perdido, como otras tantas cosas, la vergüenza junto con la visión de clase, en aras del posibilismo que les permitió compartir migajas del banquete del capital financiero imperialista. Ahora les será difícil reacomodarse, aunque no imposible dado que están acostumbrados a caer siempre parados. Estarán, sin sonrojarse, de acuerdo con la intervención del Estado en la economía, con la misma “convicción” con que ayer defendían el “libre mercado” contra toda intervención estatal y harán grandes “descubrimientos” que Carlos Marx no hizo... ¿Recordarán que lo único que produce riquezas es el trabajo humano…? ¿Desenmascararán a la burguesía imperialista norteamericana que a través de su descerebrado presidente está cometiendo una estafa similar a la que cometió Nixon cuando fue presidente y decretó la inconvertibilidad del dólar? Porque debe quedar claro que el billón de dólares que el Estado norteamericano destina para “salvar” a los bancos, tienen el único respaldo de la imprenta en que se imprimen. Y, como la inconvertibilidad del dólar decretada en los setenta, lo pagarán el resto del mundo con sus alicaídas producciones.
Con la inconvertibilidad del dólar también cayó el tratado de Breton Woods. Con los problemas de Medio Oriente no se puede sostener que haya petróleo que respalde al dólar. La economía estadounidense se sostiene con los bonos de deuda del Tesoro que, en su mayoría, están en los Bancos Centrales de Japón y China. Por lo tanto, el Estado norteamericano va a “sostener” a los bancos con MAS DEUDA y no con genuinos recursos, porque NO PUEDE. Es la más rotunda demostración de una falacia, para aquellos que sostenían y sostienen que la producción de armamentos o el “keynesianismo militar” es una salida válida para el imperialismo… Las armas no reproducen su valor, hagan el ruido que hagan y maten más o menos seres humanos. 
Fue anunciado el salvataje desde el Estado norteamericano y aceptado, sin ningún rubor, por los más enconados defensores del “libre mercado”, aunque todos saben que no es el primero y quizás sea el último, pues esta operatoria comenzó allá por 1990, cuando la Reserva Federal fue a “salvar” a un fondo de inversión que tenía una deuda multimillonaria. Luego vinieron las “ayudas” a las empresas punto com; a las empresas de energía, como Enron y, así, sucesivamente...
La intervención del Estado no es una novedad en los Estados Unidos. Y, como en todos lados, estas intervenciones son cuidadosamente ocultadas a los ojos de la población, porque significan el uso y abuso de los dineros públicos en favor de las empresas privadas o particulares. En pocas palabras: la población no participa ni se beneficia con las ganancias, fenomenales por cierto, de las empresas privadas, pero sí comparte las pérdidas... UNA ESTAFA. Igual que la estafa que significó la estatización de la deuda privada que, en 1982, realizó Domingo Cavallo en nuestro país. Como también los 16.000 millones de dólares que puso el gobierno de Cristina Fernández para los bancos frente al primer remezón de las bolsas en el mundo.
El proletariado paga con su trabajo las pérdidas de la burguesía en general y de la burguesía financiera en particular y el Estado burgués es el que determina que se paguen. Por esto no nos debe extrañar ni sorprender cuando leemos los curriculums de los personajes que se hacen cargo de las finanzas en el mundo: son elegidos entre lo más granado de los ejecutivos de las grandes empresas, como Henry Paulson, traído del riñón de Goldman Sachs donde fue su presidente hasta el 2006 y hoy actual Secretario del Tesoro norteamericano. Socializa, alegremente, las pérdidas del sistema financiero. Un zorro en el gallinero. Veamos cómo y cuánto ha estafado al proletariado y a la pequeña burguesía estadounidense:
a) En septiembre del 2007, la Reserva Federal (Fed) cortó un ciclo de alzas con un recorte de 0,5%, llevando la tasa de referencia a 4.75%. En octubre la bajó a 4.5% y en diciembre a 4.25%.
b) El gobierno “devolvió”, aproximadamente 150.000 millones de dólares, el 1% del PBI, en impuestos, a los ciudadanos para reactivar el consumo.
c) Se lanzó el Project Lifetime. Plan de ayuda a los ciudadanos que no pueden pagar sus hipotecas y que congeló durante treinta días la ejecución de sus casas.
d) Finalizado el primer semestre, el gobierno anuncia triunfalmente un crecimiento del PBI, sin embargo, paradójicamente, la situación se agudiza, los balances de las empresas muestran fabulosas pérdidas y empiezan las “inyecciones” de la Fed para salvarlas.
e) Bear Stearn, el quinto mayor banco de Estados Unidos, perdió el 45.8% del valor de sus acciones. La Fed le otorgó un préstamo de emergencia para evitar la quiebra pero no logró salvare. Bear Stearn fue vendido, en mayo, a JP Morgan en 236 millones de dólares, al equivalente mínimo de dos dólares por acción. Había llegado a cotizar a 66 dólares por acción.
f) Freddie Mac y Fannie Mae, las más grandes empresas hipotecarias norteamericanas, son intervenidas por el gobierno para evitar su debacle. Para la operación se destinaron, más o menos, 200.000 millones de dólares.
g) Lehman Brothers fue el segundo gigante en caer. Esta empresa de 158 años, sobreviviente a la gran depresión, perdió el 73% de su valor en bolsa y el 13 de septiembre último hubo reunión para sanearla. Dos días después, presentó la quiebra al no encontrar comprador. El Barclays, inglés, compró parte de sus activos.
h) La Fed destinó, el 16/09/08, 85.000 millones de dólares para quedarse con el 80% del capital de la aseguradora AIG.
i) Merrill Lynch fue absorbida por el Bank of América por 50.000 millones de dólares en acciones. Se espera que la transacción se cierre en el primer trimestre del año próximo.
j) La Fed y los bancos centrales de Europa -Inglaterra, Suiza-, Japón y Canadá “inyectaron” 247.000 millones de dólares en lo que va desde l4 al 18 de septiembre.
k) De cara a la horrorosa situación, la Santa Alianza de la burguesía instrumenta medidas tras medidas que no pasarán de ser meros parches, porque no tiene la capacidad ni puede revolucionar las fuerzas productivas.
El drama se acerca al final. Se abandonaron los sueños de perpetuidad: ya sólo queda pensar en cómo salvar la ropa. Lo intuyen. La brutal concentración del capital operada hasta hoy no asegura riquezas para nadie, por eso la Morgan Stanley, uno de los pocos sobrevivientes de Wall Street, analiza distintas opciones: fusionarse con Wachovia Corporation, el cuarto banco comercial de Estados Unidos o también intentar vender el 49% de sus acciones al China Investment Corp.
Se derrumban pruritos racistas, ideológicos y demás. Hay que salvarse “vendiendo el alma al diablo”. Hoy se oyen, más que ninguno, dos conceptos religiosos: BIEN y MAL, empleados con referencia a lo que pasa en los “mercados”, pero nadie habla de los inmensos sufrimientos que ya empezaron a caer sobre los que están perdiendo sus trabajos y viviendas; aquéllos que ya están viviendo en ciudades compuestas por carpas; en la inmensa mayoría de los seres humanos que pueblan este planeta. TODOS SABEN que las medidas del gobierno norteamericano no tienen respaldo en la producción de bienes y que en muy corto plazo se convertirán en papel mojado e incrementarán la ya la enorme deuda.
Los temores que inspira el plan de “rescate”, pergeñado pura y exclusivamente para Wall Street, en todo el mundo se transforman en franca desconfianza a medida que se “baja” en la escala social. Se teme que se repitan experiencias vividas con crisis similares, en donde las ganancias terminan en manos privadas y las pérdidas son socializadas. El zorro Henry Paulson trata de tranquilizar a las gallinas, asegurando que el costo para los contribuyentes será mínimo... El economista Allan Meltzer, ex asesor de Reagan, consideró que “este plan representa socialdemocracia del peor tipo”. Paradoja de conservadores neoliberales…
Analistas, economistas e intelectuales de toda laya se equivocan al comparar la actual crisis con la de 1929-1930. La “salida” planteada por el gobierno de Roosvelt adquirió legitimidad porque sostuvo el empleo desde el Estado burgués, decisión política que por esa razón fue apoyada por la inmensa mayoría de la población. Se trataba, nada más y nada menos, de la irrupción del Estado como un factor predominante en la economía capitalista. Salvó a la burguesía, pero también benefició al proletariado.
La presente hegemonía del capital financiero en la economía capitalista cambia radicalmente la situación: las medidas que tienden a “salvar” a los bancos y entidades financieras no cuentan con el apoyo del proletariado en particular y de las poblaciones en general, sino que, por el contrario, generan profundas desconfianzas porque no tienden a sostener e incrementar las fuentes de trabajo. Por lo tanto, pierden toda legitimidad para el proletariado: son cuestionadas y resistidas porque dejan al descubierto sus verdaderos objetivos. Debemos ser estrictamente sinceros: las disposiciones no apuntan a mejorar ni a aumentar la producción, sino a mantener el status quo del capital financiero. Las medidas, más allá de las formas en que sean instrumentadas, tienden a prolongar la agonía en que se debate el capitalismo y demostrarán, palmariamente, que el problema no radica en lo financiero, sino que éste es sólo el reflejo de la incapacidad de la burguesía para resolver los problemas de la producción de bienes. La producción se encuentra paralizada y en franca recesión, como consecuencia del desarrollo de la contradicción que existe entre la propiedad privada de los medios de producción y la necesidad de una producción cada vez más social.
En otro orden de cosas, la burguesía imperialista europea y norteamericana dejan expuesta su enorme debilidad política: tratan de mostrar unidad pero no pueden llevar al terreno político la alianza que demuestran en lo económico. Europa no puede lidiar con el frente de conflicto que abrió Estados Unidos en el Cáucaso y deja las puertas abiertas para que Rusia retome la iniciativa política en todo el mundo. Rusia ha vuelto a ocupar nuevamente el papel de súper-potencia en el concierto mundial. El papel de garante de las independencias de Osetia del Sur y Abjasia fue una contundente respuesta al desmembramiento de la ex Yugoeslavia, impulsado por las burguesías imperialistas norteamericana y europea. La firmeza de Rusia desnudó las innumerables contradicciones entre yanquis y europeos y entre los países que conforman la Unión Europea, al no poder articular una respuesta única. Tampoco pudieron hacer prosperar las sanciones contra Rusia en el ámbito del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El empantanamiento militar de Estados Unidos en Irak ya se está transformando en retirada y en muy poco tiempo será una vergonzosa huida. Todo se intenta “tapar” con la decisión de reforzar la guerra en Afganistán. Decisión a la que se suman ambos candidatos presidenciables norteamericanos, tratando de diferenciarse cuando, en realidad, no hay ninguna diferencia. Ambos son candidatos de la burguesía financiera imperialista y seguirán los derroteros que indiquen sus amos y el desarrollo de la crisis. Afganistán es un pantano más peligroso que el de Irak. Por lo pronto, la renuncia de Perhvéz Musharraf y la elección del corrupto viudo de Benazhir Bhutto no ha recalado en la pacificación de Pakistán: por el contrario, parece que ha endurecido a la oposición y a sectores del ejército pakistaní que no está dispuesto a que se le bombardee la frontera alegremente y ha rechazado violentamente a las fuerzas norteamericanas.
Los yanquis están enfrentando serios problemas no sólo en Medio Oriente y Asia. También en América Latina están tropezando con los intereses de las burguesías que no quieren atarse al carro de los perdedores.
Venezuela ha permitido el acantonamiento de dos aviones bombarderos estratégicos rusos para que monitoreen el desplazamiento de la resucitada IVª flota. En otro momento histórico esta actitud hubiera sido motivo más que suficiente para justificar una invasión. Lo mismo que la expulsión de sus embajadores de Bolivia y Venezuela. Pero debemos dejar sentado que ésta es la expresión de una puja interburguesa y las medidas que toman, lejos están de ser medidas revolucionarias, aunque nos llenen de gusto. Está claro que la burguesía imperialista norteamericana va a tratar de desestabilizar cualquier régimen burgués que no cumpla acabadamente con sus planes. Desestabilizar es una cosa, invadir es otra muy distinta…
Hay similitudes y diferencias entre los procesos que se están desarrollando en nuestro continente. El proletariado ha sido derrotado con mayor o menor profundidad. La derrota desorganizó o liquidó las vanguardias políticas de la región, por lo tanto, las condiciones subjetivas van atrás de las reacciones de las masas en todo el continente. Sobre ese atraso se montaron sectores de la burguesía o de la pequeña burguesía para desarrollar políticas “progresistas” en el discurso, pero, en la realidad, profundamente reaccionarias en lo material. Las diferencias están en la historia del desarrollo de la lucha de clases en cada país. Las masas de todo el continente están transitando un proceso de agotamiento de sus experiencias, generando las nuevas vanguardias que reemplacen a las que cayeron y a las que defeccionaron cayendo en la degradación y el posibilismo.
En Bolivia está claro el papel del gobierno desarmando política e ideológicamente al proletariado frente a los enemigos de clase, alentando ilusiones en la democracia burguesa en aras de una paz ideal que culmina en la paz de los cementerios para el proletariado. Las burguesías de la región y sus gobiernos están llegando a los límites de las medidas “progresistas” que pueden y están dispuestas a tomar. En muy poco tiempo más empezarán a mostrar su verdadero rostro reaccionario.
Suenan los tiempos de las masas, las únicas que representan el progreso y las únicas que están en condiciones de empujar hacia delante la rueda de la historia.                                                                                                                                                                                  
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