Seguramente, cuando Joan Saura i Laporta (JSL) nació, ya tenía alma y vocación de policía.[1] Supongo que a esa edad todavía no estaba permitido por el reglamento del cuerpo poder entrar en el mismo. Tuvo que esperar a hacerse político, primero del histórico PSUC, al que ayudó a enterrar, y después de sucesivas formaciones hasta que se consolidó Iniciativa por Cataluña Verdes (ICV), para desde aquí catapultarse hacia el ansiado sueño de su niñez: Consejero de Interior del Gobierno de la Generalidad de Cataluña.
Hemos de recordar, y de esto no es responsable JSL, que la función orgánica de la policía en la sociedad burguesa, sea esta democrática o dictatorial, es defender la propiedad privada y mantener el orden público. Pero de lo que sí es responsable JSL, y de esto es de lo que debemos reprocharle, es cuando solicita voluntariamente el cargo de conseller d’interior; es en este momento cuando está reclamando para sí ser el más alto cargo político en la función de reprimir, maltratar, y apalear a la ciudadanía, cuando él piense que alguno de estos dos objetivos/intereses de la sociedad (propiedad y orden) estén en peligro, se pongan en cuestión. Pero tampoco debe sorprendernos su decisión de ocupar este importante cargo si reconocemos sus más internas aspiraciones a esa naturaleza represora por sistema que lleva dentro.
Ahora bien, como todo policía amante de su profesión, JSL tiene su lado bueno o hábil y su lado malo o brutal. Al principio de su nombramiento, recordemos que comenzó su andadura como policía en cap exhibiendo el talante de buen rollito: eran épocas en las que tenía que enfrentarse al movimiento okupa; no pudo acabar con ellos, intenciones no le faltaban, pero sí con una buena parte de la ocupación de inmuebles. Ahora, ya en plenas facultades y larga experiencia, pretende acabar con todo derecho de manifestación, y cualquier expresión del mismo en la calle. Está saliendo el lado bestial del policía que pronto lo veremos cerrando incluso los locales de las asociaciones que manifiesten desacuerdo con las políticas oficiales, y a las que clasificará como violentas para justificar el lado sanguinario del policía que lleva en su alma.
Por tanto, me parece infantil (aquel que mencionaba Lenin al calificar el comportamiento de ciertos grupos y personas de izquierdas) que ciertos sectores de la izquierda reclamen la dimisión de este funesto y represor personaje, a sabiendas que todo conseller d’interior tiene como función permitir, amparar, cuando no estimular, para que la policía desempeñe su cometido funcional. Porque la cuestión no está en exigir la dimisión de esta persona que nació un sádico callejero de multitudes y que se aprovecha de su cargo para practicarlo, sino de reclamar la eliminación de los cuerpos de seguridad y policiales del Estado, incluso los de los diversos ejércitos nacionales. Como sabemos, son instituciones cuya naturaleza operativa y orgánica, están al servicio del sistema capitalista. Por tanto, hemos de ser conscientes que, con la desaparición de JSL, el carácter represor de las fuerzas del orden y armadas no va a desaparecer ni tan siquiera suavizarse. Recordemos los dichos populares de que “otro vendrá que bueno me hará” y de que “no hay peor cuña que la de la misma madera”.
A las que también debemos recordar y reprochar, y a algunas responsabilizar de los mismos actos, es a aquellas personas, formaciones políticas y sindicales, que dan apoyo a los partidos que conforman el tripartito en general, y a ICV en particular. En el consejo celebrado por ICV “la actuación no gustó a nadie en ese partido, pero el consejo cerró filas en torno a Saura, y subrayó que es él quien debe tomar medidas para que no se repita. El consejero recibió así un precioso espaldarazo al cabo de una semana en la que ha recibido durísimas críticas, incluso de sus socios en el tripartito, por su gestión del conflicto con los estudiantes anti-Bolonia”.[2] Los nombres de las personas y las siglas de las formaciones, son bien conocidos de todas y todos. Pero, haciendo autocrítica, la ciudadanía con voto también somos bastante responsables en la medida que les votamos y después nos sorprendemos de su comportamiento.[3] También los ciudadanos y ciudadanas que nos manifestamos contra estas brutalidades de los policías, somos responsables en la medida que no exigimos la eliminación de los cuerpos policiales, incluidos los de justicia y los responsables de las instituciones políticas y judiciales que les apoyan y disculpan. La dimisión del director de la policía, Rafael Olmos, como ha ejecutado JSL, no lava las manos de ninguno de los dos, como tampoco puede excusar sus conciencias represoras de la ciudadanía de ambos cargos. Como tampoco tal dimisión debe hacernos olvidar que la mejor policía (y el mejor ejército) es la (el) que no existe.
Pero volviendo al principal personaje de estas reflexiones, JSL, en la comparecencia ante la Comisión de Justicia y Seguridad del Parlament hizo la pamema de la autocrítica, aunque afirmó acto seguido que seguía “dando apoyo explícito a los Mossos d’Esquadra. De hecho, él no ocultó que fue “una equivocación que la policía no hubiese aplicado procedimientos represores selectivos contra los grupos violentos […] y que tiene la intención de otorgar un impulso cualitativo y excelente a la policía catalana”, para que estas gentes sean reprimidas sin piedad.[4]
Por tanto, el aviso que nos envía JSL a los navegantes que nos consideramos anticapitalistas, antisistema, y por definición del conseller violentos, no debemos menospreciarlo; de alguna manera, nos está diciendo que ya nos podemos ir preparando. Y cuando digo preparándonos, estoy diciendo que hay que salir a las manifestaciones como salen los jóvenes en Corea y en otros países asiáticos: con casco, dura y larga porra, escudos, chaleco antigolpes, y toda aquella parafernalia con la que nos sacuden los policías. Ya pasaron los tiempos de salir a ser golpeados como meros burros de carga por reclamar los más indispensables derechos ciudadanos. Ahora hay que salir a recibir, pero también a dar sin compasión a esos animales vestidos de uniforme, atiborrados de sustancias excitantes y anuladoras de toda la capacidad que tienen para comportarse civilizadamente como seres humanos cuando visten de paisano. Ni masoquismo de los unos, ni sadismo de los otros. ¿Por qué ha de haber un protocolo de colaboración negociado entre “el Parlament y el colegio de periodistas para las manifestaciones y otras situaciones en las que interviene la policía”,[5] y el conseller en cap de policía no ha de respetar el mayor protocolo consensuado entre la ciudadanía, como son los derechos de asociación, reunión, expresión, huelga, manifestación, etc., establecidos en la Constitución?
No parece que somos los únicos en ver la naturaleza represiva y represora de JSL e incluso del grupo parlamentario que preside. Algunos también tienen claro el carácter represor por sistema de los principales dirigentes de esta coalición: “Ayer día 30 de marzo la dirección del Institut Municipal de Parcs i Jardins (presidido por la política de IC-Verds Imma Mayol) actuando a hurtadillas y con alevosía desalojaron los locales del Comité de Empresa en el Centro de Mantenimiento de Canyelles […] Que se ha manipulado todo tipo de información y documentación propiedad de este Comité sin la presencia del presidente o del secretario del Comité, ni de ningún miembro del mismo, no habiendo comunicación previa de la intención de llevar a cabo el desalojo. En muchos casos la documentación manipulada es de carácter personal y privada con lo cual es de carácter confidencial. Asimismo se ha manipulado todo el archivo y documentación de los Delegados de Prevención que también estaban ubicados en los mismos locales y cuya documentación es confidencial a todos los efectos”.[6]
No parece que el respeto a los derechos humanos es un lema de esta gente roja, verde, violeta, ecosocialista, ecopolítica, de izquierda de toda la vida, y no sé cuantas cosas más. Con el paso del tiempo, seguro que irán añadiendo nuevos adjetivos. Los políticos arrimados al poder y las prebendas que aportan las instituciones burguesas entienden mucho de la oportunidad, u oportunismo, de estos cambios camaleónicos.
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[1] José Iglesias Fernández. Políticos que se convierten en policías. Joan Saura / Jordi Hereu: dos policías de cuidado. En http://www.kaosenlared.net/colaboradores/joseiglesias/2
[2] Tras la brutal represión contra los estudiantes en Barcelona, ICV da su total apoyo a Joan Saura. En http://www.kaosenlared.net/noticia/tras-brutal-represion-contra-estudi
[3] En Y tú, ¿a quién o por qué votas? me pregunto y pregunto a los votantes acerca de la incoherencia e infantilismo superlativo de nuestro comportamiento electoral. Ver http://www.kaosenlared.net/colaboradores/joseiglesias
[4] L. del Pozo y P. Cortina. “Saura confía a J. Delort la dirección de los Mossos”. Público, 1 abril del 2009.
[5] L. del Pozo y P. Cortina. Trabajo citado.
[6] En http://www.kaosenlared.net/noticia/gestores-iniciativa-icv-eua-desaloj
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#1.- policia autonomica catalana,,(provincianos)
miguel|04-04-2009 18:03
No queriais policia autonimica , pues tomad policia autonomica, id a pedirles explicaciones a CIU que estoy es todo consecuencia de sus acciones y de vosotros los mayores peles de europa , cataluña el unico sitio sin leberttad en toda ideologia politica, tomad policia autonomica.....
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#3.- AUPA CNT
ANARCOSKINHEADS|05-04-2009 21:10
  QUE VERGUENZA LO DEL PSC, pero nose que es mas vergonzoso: que digan eso o que se hagan llamar "socialistas"!
VIVA LA CNT! 
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