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El jardín de Monforte: un tesoro necesario para la paz y el deleite
La estancia en el jardín de Monforte es la antítesis de la velocidad y el movimiento, es el tiempo que se detiene por un momento. Es un tesoro oculto y necesario que debemos conservar intacto.
María Teresa Santamaría - Carmelo Pérez - Julio Lacarra - Antonio Marín | LEVANTE-EMV - EL MUNDO - AJAVA - Cercle Obert de Benicalap | 9-2-2010 a las 20:15 | 1098 lecturas
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Jardín Histórico de Monforte

Jardín de Monforte, un "tesoro oculto"

Una larga historia. En sus orígenes se conocía como Huerto de Romero. El marqués de San Juan lo transforma en jardín y la familia Villalonga lo permutó al ayuntamiento en 1970


Casi oculto entre edificios, casi como una mancha desapercibida para el viandante y que se resiste a perder terreno ante las moles de hormigón que la circundan... Así se alza el jardín de Monforte en medio de la ciudad, un oasis urbano protagonista de numerosos titulares en las últimas semanas por razones que nada tienen que ver con las riquezas vegetales que custodia.

"Más allá de la polémica, centrada en el mantenimiento o no de los actuales muros, el jardín es un verdadero tesoro para los valencianos", sentencia Julio Lacarra, presidente de la Asociación de Amigos y Amigas de los Jardines Valencianos (AJAVA).

Poco conocido
Aunque cada día son más quienes lo transitan, sobre todo desde que se ha convertido en sede de las celebraciones civiles de matrimonio, el de Monforte sigue siendo un jardín desconocido para muchos valencianos. "Está lleno de historia. Sus paseos y sus muros han sobrevivido a momentos tan duros como la guerra civil. Merece la pena descubrirlo", refiere el experto. 

En realidad, se trata de un huerto-jardín, un espacio originalmente acotado por tapias que no estaba destinado a la producción de vegetales para uso gastronómico, sino al esparcimiento de sus antiguos propietarios. "En la parte destinada al huerto se plantaban sólo exquisiteces, frutos raros y plantas ornamentales. Es una característica de todos los jardines de inspiración mediterránea, aún hoy en día", explica.

En un principio, el espacio se llamó Huerto de Romero, en referencia a su primer propietario. "En torno a 1850, el marqués de San Juan lo compró y construyó un palacete y el jardín, encargando su diseño al arquitecto Monleón. Su finalidad era la de servir de descanso, de lugar de solaz para su familia, no el de habitarlo, añade Lacarra. 

"Originalmente, se accedía al jardín desde el palacete, donde unas estatuas en mármol de Carrara de Dante y Séneca, entre otros, recibían al visitante", ilustra el presidente de AJAVA, que aboga por recuperar esta forma de acceso.

El esquema del jardín hunde sus raíces en los orígenes de la civilización surgida al amparo del Mare Nostrum. Una vez dentro, tres espacios bien delimitados se ofrecen al visitante: la Riad, la parte más cuidada del entorno, sembrada de setos y flores que en primavera dan la sensación de ser una alfombra de colores; la Agdal, propuesta como homenaje a la naturaleza en estado puro, sin apenas intervención humana; y la Arsa, la zona dedicada al cultivo, desaparecida en la configuración actual.

No todos estos entornos eran accesibles a los amigos de la familia propietaria. "Junto al palacete se puede visitar aúne el llamado jardín secreto, un espacio privado al que sólo tenían acceso el dueño y sus invitados más especiales. A menudo, sus "invitadas" bromea Julio Lacarra. Quizá para recuperarse de estos momentos más íntimos, el jardín de Monforte dispone, -aún hoy en funcionamiento- de bromas de agua, unos dispositivos ocultos en el suelo y que podían ser accionados a distancia para sorprender a los visitantes con chorros de agua que surgían sin previo aviso.

Abierto al público
"En 1970 la familia Villalonga, propietaria del recinto en ese momento, lo permuta al ayuntamiento   por otros terrenos, abriéndose por primera vez al disfrute de todos los valencianos", explica el responsable de AJAVA. En los años 80, tras una restauración del palacete a cargo de Arrieta, éste se cierra al público y se practica una entrada por la parte posterior. "Ya no te reciben Séneca, Dante ni los leones, de los que se dice que iban destinados al Congreso de los Diputados y se quedaron finalmente en Valencia por sus reducidas dimensiones", relata el experto. 

"Esto es como una isla de paz que te recarga las pilas. Ahí sigue, a pesar del tiempo. Es una lástima que sólo salga a la luz por la polémica actual", se duele Lacarra, mientras se aleja del recinto, transitado ahora por varios vecinos que aprovechan la tranquilidad del lugar para dialogar sobre el caso Carrascosa y la guerra de Vietnam. Definitivamente, es un jardín distinto.




Miércoles, 20 de enero de 2010

Carmelo Pérez - EL MUNDO - Comunidad Valenciana
Transcripción: Antonio Marín Segovia
 
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Monforte o el concepto de jardín
María Teresa Santamaría

El jardín de Monforte es el único ejemplo de jardinería histórica que hay en Valencia. Así lo dice el decreto de 30 de Mayo de 1.941 por el que se declara al jardín de Monforte Jardín Artístico Nacional. Artístico, porque se considera una obra de arte. Nacional, porque su importancia trasciende los límites locales, y por ser, como también dice el decreto, uno de los mas bellos y originales de España. Así , que en 1.941 ya se habían dado cuenta de todo esto, y lo incluyeron en una categoría elevada que, si bien es un halago y un reconocimiento para una ciudad, obliga a quienes lo tienen bajo su tutela, a velar para que la conserve las cualidades que le han hecho merecedor de tal distinción.
 
Winthuyssen (dibujante, pintor y jardinero por vocación y por observación atenta de los jardines) fue encargado entonces de su restauración, y lo primero que hizo fue reflexionar sobre el jardín y escribir sus pensamientos. Así, sabemos que se propuso ser muy cuidadoso y tomarse su tiempo para captar la esencia del jardín, ya que era muy consciente de que el jardín tenía un algo que corría el riesgo de perderse en el curso de la restauración. Sabía que tenía que ser muy respetuoso para que, en sus propias palabras, el jardín no se le escapara de las manos. Lo dibujó, lo observó, lo contempló. A continuación pensó en cuáles eran las cualidades que mejor definían este jardín y que él debía respetar, y las resumió en tres: la ordenación perfecta, la proporción admirable entre todas las partes, y el estado poético que presentaba. Solamente cuando estuvo seguro de haber entendido el jardín puso manos a la obra, según dice en sus escritos, sin querer enmendarlo ni competir con él vanamente. El resultado fue perfecto: hay jardines —pocos— que pueden transmitir una emoción profunda , y éste es uno de ellos. 
 
Han pasado casi 70 años desde entonces, y 40 desde que pasó a ser jardín público municipal, ya que en 1.971 el Ayuntamiento, como nuevo propietario del jardín y con la intención de ampliar su superficie, anexionó una franja de terreno que va desde el portón de entrada nuevo hasta el fondo, trasladando el muro de cierre paralelo a la avenida Blasco Ibáñez. Esta actuación —no dudo que bienintencionada— de entonces ya modificó la perfecta ordenación del jardín. Pero además, al tiempo que nos proporcionaba a los ciudadanos un trozo más de espacio ajardinado, nos privaba de la correcta interpretación y disfrute del espacio al obligarnos a entrar por la nueva puerta y negarnos el acceso original a través del palacete. Cuando se entra por el lugar correcto, a través de la casa, se hace una antesala en el vestíbulo y nos sorprende encontrarnos al frente, a través de la sombra del edificio y enmarcado por él, un jardín de recorte formal y tupido que capta poderosamente la atención. Cuando miramos a la derecha encontramos el patio —uno de los lugares privilegiados del jardín por sus proporciones que dan sensación de intimidad— precedido también por el tamiz de un porche. Y al fondo del patio, sobre unos pocos escalones, la puerta simbólica que da entrada al bosque.
 
El empeño de los responsables del jardín de negarnos este acceso es incomprensible. Quien no haya visto el jardín a través de esta entrada no ha podido captar la sensación de estar inmerso en una obra de arte. 
Es un lugar propicio para la contemplación, y contemplar significa observar con maravilla. Poder vivir ese mundo es un privilegio que todos podemos aprovechar: escuchar el murmullo del agua, el crujir de las hojas secas, el silencio apropiado para leer, para pensar, aún es posible dentro de sus muros. 
La reciprocidad que debería tener el jardín con el entorno ya se acabó. El entorno no responde al interior; entonces, ¿por qué abrirlo y evidenciar ese fracaso? ¿Por qué no mantener la ilusión mientras estamos dentro? La estancia en ese jardín es la antítesis de la velocidad y el movimiento, es el tiempo que se detiene por un momento. Y está situado en un entorno repleto de parques, paseos, zonas verdes, y lugares de esparcimiento abiertos, incluido el río. El jardín se puede ampliar con zonas abiertas sin necesidad de desdibujar su contorno murado, y además, los problemas técnicos aducidos hasta el momento tienen soluciones que no pasan necesariamente por tirar el muro. Ha de quedar claro que derribar el muro es una elección por motivos distintos. 
 
Pero yo me pregunto, y pregunto desde aquí, si quienes han decidido o defienden esta opción de reforma, incluidos políticos, vecinos, profesores, intelectuales e instituciones, muy respetables todos en sus profesiones pero quizás poco acostumbrados a reflexionar sobre jardines históricos, han intentado entender el jardín y lo que significa, se han sentado allí un rato a reflexionar como hizo Winthuyssen, y si de verdad creen que abrirlo mas a la calle mejora las cualidades por las que se valora y se conoce en Valencia y fuera de ella y subraya el concepto de jardín que representa. Si no temen que con esta reforma que plantean se les escape de las manos y quede reducido a la condición de otro espacio verde más, o que por lo menos, haya gran merma de la cualidad poética que aún conserva y que nunca debería perder.
El poeta Rilke, dice que los jardines son lugares en los que se cree. ¿No sería mejor que nos creyéramos de una vez —todos, incluidas nuestras autoridades— que tenemos un jardín excepcional que debemos proteger, potenciar, incluir en todas las guías y recorridos de la ciudad, con personal en la puerta que ofrezca información y explicaciones, y que lo valoremos como se merece? Y decir como Rilke: estos son los jardines en los que creo.
 

 
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D. ANTONIO MARÍN SEGOVIA, mayor de edad, provisto de DNI:   XXXXXXXXX, con domicilio a efectos de notificaciones en XXXXXXXXXXXXXXXXXXX 46009 VALENCIA, teléfono: XXXXXXXXXXX y correo electrónico: antoniomarinseg@orange.es , en nombre propio y en calidad de Secretario de la entidad cívica y cultural  “Cercle Obert de Benicalap”

 
EXPONE:

Que con fecha 7 de diciembre de 2010, la entidad "Cercle Obert de Benicalap" se personó como parte interesada en el EXPEDIENTE 3202 - 2008 - 25, denominado PROYECTO DE MODIFICACIÓN DEL CERRAMIENTO DE LOS JARDINES DE MONFORTE, originado en el Servicio de Proyectos Singulares del Ayuntamiento de Valencia que usted tiene a bien presidir, incoado para la demolición del muro de cierre del jardín histórico de Monforte, recayente a las calles Monforte y Severo Ochoa y su sustitución por una verja, así como la apertura de ventanas en el muro recayente a la Plaza Legión Española y hasta la fecha, pese haberlo solicitado verbal y por escrito, nada se le ha comunicado ni, en consecuencia se le ha tenido por parte ni permitido por ello obtener una copia integra de dicho expediente administrativo.

Por todo ello,

SOLICITA:

Tenga por personada en el expediente referido a la entidad "Cercle Obert de Benicalap" como parte interesada y autorice la obtención de copia del mismo, incluido en su caso en soporte digital.

Valencia, a 9 de febrero de 2010
CERCLE OBERT DE BENICALAP




Fdo.: Antonio Marín Segovia
Secretario




EXCMA. SRA. ALCALDESA- PRESIDENTE DEL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA.-
- SERVICIO DE PROYECTOS SINGULARES   - CONCEJALÍA DE URBANISMO


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D. ANTONIO MARÍN SEGOVIA, mayor de edad, provisto de DNI:   XXXXXXXXX, con domicilio a efectos de notificaciones en XXXXXXXXXXXXXXXXXXX 46009 VALENCIA, teléfono: XXXXXXXXXXX y correo electrónico: antoniomarinseg@orange.es , en nombre propio y en calidad de Secretario de la entidad cívica y cultural “Cercle Obert de Benicalap” 

 
EXPONE:

Que "Cercle Obert de Benicalap" quiere expresar su profundo malestar ante la noticia difundida por diversos medios de comunicación de que el Ayuntamiento de Valencia desea derribar parte del muro del jardín histórico de Monforte y emprender otras actuaciones en su interior, sin antes tener elaborado el preceptivo Plan Especial de Protección del bic y del entorno, tal y como obliga la legislación vigente sobre patrimonio.

Por todo ello, nuestra entidad cívica y cultural quiere personarse en el EXPEDIENTE 3202 - 2008 - 25, denominado PROYECTO DE MODIFICACIÓN DEL CERRAMIENTO DE LOS JARDINES DE MONFORTE, originado en el Servicio de Proyectos Singulares de la Concejalía del Ayuntamiento de Valencia y manifesta lo siguiente:


1º.- El muro del jardín histórico de Monforte no atrapa ningún árbol. Los dos únicos árboles creciendo junto al muro en el camino perimetral, son dos almeces o “lledoners” (Celtis australis) que nunca fueron plantados allí de una manera intencionada y son consecuencia de dos causas: una de la bendita siembra de los pájaros (como cualquier jardinero o curioso sabe) que producen la germinación espontánea por todos los jardines de la ciudad de laureles, acebuches, aligustres, ombús, palmeras datileras, canarias, washintonias, etc. La otra causa es la mala gestión del jardín.

2º.- La humedad no daña los árboles. Todo lo contrario. Los grandes ejemplares del Jardín (ginkgo, magnolios, cocculos) presentan un buen estado. El que puntualmente pueda haber excesos de humedades en algún punto del jardín de Monforte, más se debe a la destrucción de las acequias de la red de riego histórica (recordemos que las acequias permiten tanto la entrada del agua como la salida de las sobrantes en caso de inundaciones por fuertes lluvias), para instalar una red de goteo, que además de afear el Jardín produce toda una serie de problemas en los suelos y las plantas, que los expertos independientes (ver y consultar las publicaciones sobre el tema en la UNESCO) hace tiempo ya señalan.

3º.- El muro no va a impedir la aireación de unas plantas que llevan más de siglo y medio viviendo con él. Con ese argumento, podemos exigir que se tiren primero las Pagodas y casas colindantes que se levantaron a su alrededor hace unos años. Esas edificaciones sí que sombrean e impiden la entrada de los levantes. Reiteramos que el muro actual es inseparable del jardín histórico de Monforte, siendo absurdo argumentar razones estéticas o supuestos problemas de humedades para proceder a su sustitución por una verja.

4º.- El Palacete y el Jardín constituyen una misma unidad. No se entiende el uno sin el otro. Actualmente, el Ayuntamiento enseña este lugar por una puerta ajena al jardín original, que se construyó en la década de los años 70 del siglo pasado e impide inexplicablemente el acceso histórico a través del Palacete. Esta situación provoca el desconcierto de los visitantes que difícilmente pueden comprender el monumento pues sólo se enseña el Jardín accediendo por la parte de atrás y nunca el Palacete por lo que su conocimiento se ofrece sesgado.

5º.- Respecto a los argumentos de la seguridad frente al vandalismo, siempre es más fácil controlar un recinto con una única puerta que si tiene varias.

El Jardín de Monforte, en su conjunto, goza de buena salud y tirar el muro va contra las Leyes de Patrimonio, tanto la autonómica como la estatal. Además, queremos recordar a los concejales del ayuntamiento de Valencia en el aumento de contaminación acústica y química que tal hecho provocaría en el jardín histórico.

Pensamos que el dinero público de todos los valencianos, en estos tiempos de grave crisis, hay que emplearlo en lo siguiente:

a) Elaboración rigurosa   e inmediata del Plan de Protección de los Jardines de Monforte y de su entorno por tener categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), plan pendiente desde hace años y que habría evitado la construcción del aparcamiento, tal como se hizo.

b) Restauración de todos los elementos deteriorados del jardín como son las estatuas, los maceteros, las colecciones de plantas, las fuentes y juegos de agua y los caminos.

c) Abrir el Palacete como entrada al Jardín, creándose un control sobre los visitantes y difundir entre ellos a través de trípticos la historia de este lugar y el valor de sus ejemplares botánicos y del resto de todo el conjunto. A esta valoración de los Jardines también contribuiría la reedición por parte del Ayuntamiento de la monografía de María Teresa Santamaría sobre el lugar, obra que hoy está completamente agotada.

Por todo ello

SOLICITA:

Que se valoren y estudien nuestras propuestas y sugerencias, insistiendo en que no se puede ni se deben emprender ningún tipo de obras en el Jardín y en su entorno, hasta que no exista un Plan Especial de Protección aprobado definitivamente, tal y como establece y obliga la legislación vigente en materia de patrimonio cultural.

También estimamos fundamental que el ayuntamiento de Valencia, en colaboración con la Generalitat y el mundo universitario, asociativo… impulse y potencia un programa destinado a la conservación, rehabilitación y difusión de nuestros jardines singulares, en base a lo establecido y dispuesto en la legislación autonómica, nacional y sin olvidar los acuerdos, convenios, cartas… de la UNESCO, ICOMOS…

Valencia, a 8 de febrero de 2010

CERCLE OBERT DE BENICALAP




Antonio Marín Segovia
Secretario


EXCMA. SRA. ALCALDESA- PRESIDENTE DEL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA.-
- SERVICIO DE PROYECTOS SINGULARES   - CONCEJALÍA DE URBANISMO


http://www.levante-emv.com/opinion/2010/02/07/monforte-concepto-jardin/676489.html
 
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