La Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha dado el primer toque de atención a Japón desde que estalló la crisis nuclear. Hasta ahora siempre había respaldado las tesis de Tokio sobre la gravedad del problema, afirmando en varias ocasiones que la fuga radiactiva de Fukushima  no es peligrosa para la salud más allá del perímetro de evacuación  y recomendando a la población mantener la calma. Sin embargo, ayer la OMS lanzó una dura advertencia al dictaminar que la radiación detectada en los alimentos es "más grave" de lo que previamente se esperaba.
Las partículas de yodo-131 y cesio-137 que los reactores emiten a la atmósfera desde hace días han contaminado alimentos y agua de una forma más rápida y agresiva de lo que los expertos esperaban.  "Es evidente que estamos ante una situación muy seria", indicó Peter Cordingley, portavoz de la OMS para el Pacífico Occidental a la agencia Reuters.
"El resultado de las mediciones de radiación obtenidas en alimentos son, hasta el momento, mucho menores que las de Chernóbil en 1986, aunque todavía estamos en una fase previa antes de conocer el alcance real de la situación", indicó por su parte Malcolm Crick, secretario del Comité Científico sobre los Efectos de la Radiación Atómica de la ONU."Es mucho más grave de lo que nadie habría pensado en los primeros días, cuando todos creíamos que el problema podría limitarse a 20 o 30 kilómetros. Es lógico suponer que algunos productos contaminados salieron del área de exclusión, prosiguió Cordingley, quien, sin embargo, adelantó que no hay ninguna evidencia de que alimentos contaminados en Fukushima hayan llegado a otros países.
Consciente del desastre sanitario que supondría una intoxicación masiva, el Gobierno japonés ordenó ayer detener todos los cargamentos de espinacas procedentes de las cuatro prefecturas que rodean la central nuclear (el sábado se detectó una partida que superaba 27 veces el límite de radiación), y también prohibió recolectar leche de las granjas de la provincia de Fukushima.
"Según los informes que he recibido hasta ahora, parece que los niveles de yodo radiactivo y de cesio en la leche y otros comestibles son significativamente más elevados que los límites del Gobierno", destacó Jim Smith, especialista alimentario de la universidad británica de Portsmouth.Todo esto ha provocado que los japoneses acudan con recelo a los mercados. Para proteger a su sector, una asociación de cultivadores y la administración local de Tokio pusieron en marcha ayer una línea telefónica para responder a las preguntas y preocupaciones de los ciudadanos. "Ha llamado mucha gente preocupada por la seguridad alimentaria", confirmó Hirofumi Watabe, gestor del servicio. Durante la jornada hubo apelaciones de todo tipo: "Sé que está preocupado,  pero debería ser suficiente si usted lava bien las verduras antes de comerlas", trataba de tranquilizar un operador a un consumidor alarmado.
Sin embargo, la gente en Japón está más alarmada por la contaminación del agua del grifo, que en Tokio y en casi toda la mitad norte contiene partículas de yodo-131. El Ministerio de Sanidad ya ha apremiado a los residentes del área cercana a la central nuclear  a no ingerir agua del grifo,aunque por el momento la recomendación no se extiende oficialmente a la capital.
Paranoia en Taiwán
Lo que no ha podido Japón es evitar un repentino estallido de pánico entre sus países vecinos. China ya ha anunciado que supervisará al milímetro las importaciones que llegan desde Japón, y Corea del Sur ampliará sus pruebas de inspección radiactiva sobre los alimentos agrícolas procesados y deshidratados, además de las ya habituales sobre productos frescos.
Tal es la paranoia en la región, que en Taiwán un restaurante japonés ofrece la posibilidad de usar un medidor de radiactividad a sus comensales más hipocondríacos.
En la central de Fukushima, los operarios vivieron ayer una jornada muy tensa después de dos días de relativa estabilidad.  Los reactores 2 y 3 emitieron humo durante la tarde y se temió una nueva fuga tóxica. Preocupó especialmente el reactor 3, que contiene plutonio, aunque luego el Gobierno anunció que las dos columnas de humo no supusieron un aumento de la radiación. Los operarios pudieron tender cables eléctricos a los seis reactores y el sistema de refrigeración de uno de ellos comenzó a bombear agua por sí mismo.
Y todo cuando se confirma que la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), gestora de la central, se abstuvo de hacer varias inspecciones sobre la planta recientemente, entre ellas comprobar que el generador de energía alternativo para hacer frente a un corte de luz funcionaba. No lo hacía, y los expertos coinciden en que, de no haber sido por esa negligencia,  la gravedad de la crisis hubiera sido muchísimo menor.
El reactor 3 despierta preocupación
Humo negro salía ayer del reactor 3 de la central de Fukushima y el personal fue evacuado. Dañado por una explosión, el reactor 3 contiene una mezcla de óxidos de uranio y de plutonio, más difícil de refrigerar y más dañino. Cuatro de los seis reactores ya tienen alimentación eléctrica, pero los técnicos aún deben hacer pruebas. El sistema de refrigeración del reactor 5 funcionaba ayer normalmente.
La contaminación radiactiva en alimentos es un problema "más grave de lo que se esperaba"
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que la detección de contaminación radiactiva en los alimentos procedentes de las zonas más afectadas por la actual emergencia nuclear de Japón supone un problema "más grave de lo que se esperaba".
    "Claramente se trata de una situación grave", declaró a Reuters desde Manila el portavoz de la oficina de la OMS para el Pacífico Occidental, Peter Cordingley. "Es más grave de lo que se pensaba en los primeros días, cuando se creía que este tipo de problemas se limitaba a un radio de entre 20 a 30 kilómetros", añadió.
    Pese a que las autoridades japonesas han asegurado que no reviste problemas para la salud, la detección de radiación en vegetales, áridos, leche y agua ha afectado a los mercados de alimentos regionales.
    El Gobierno ha prohibido la venta de leche fresca procedente de la prefectura de Fukushima y de espinacas producidas en otras zonas próximas. Este lunes se anunciarán nuevas restricciones alimentarias.
    Según Cordingley, la OMS no tiene evidencias de que la contaminación de alimentos procedentes de la prefectura de Fukushima --donde se encuentra la planta nuclear de Fukushina-1, gravemente afectada por el terremoto y el posterior tsunami del pasado 11 de marzo-- haya afectado a otros países.
    "No hemos podido establecer ninguna relación entre Fukushina-1 y las exportaciones, pero es lógico suponer que algunos productos contaminados hayan salido de la zona", admitió.
    Los expertos de la OMS en Ginebra, prosiguió Cordingley, están intentando obtener las máximas informaciones posibles sobre la crisis para emitir nuevas recomendaciones a lo largo de este lunes.
Desaconsejan beber agua del grifo tras detectar material radiactivo en su composición
El Ministerio de Sanidad de Japón ha instado a los residentes en un pueblo de la prefectura de Fukushima a no beber agua del grifo debido a los materiales radiactivos detectados en ella, aunque ha descartado que su consumo suponga un riesgo inmediato para la salud humana, informa la televisión estatal NHK.
    De acuerdo con las mediciones realizadas, el agua de la localidad de Iitate triplica los niveles normales de radiación. El ministerio ha detectado 965 becquerelios de yodo radiactivo cuando lo habitual son 300 becquerelios.
    En consecuencia, ha desaconsejado a sus 3.700 habitantes el consumo de agua, aunque ha señalado que ésta es apta para la higiene personal y para cocinar los alimentos.
    En referencia a la radiactividad advertida en los vegetales cultivados en las prefecturas de Gunma, Tochigi (centro) y Chiba (centro-este), el organismo ha asegurado que no supone una amenaza para la salud, pese a que rebasa los límites normales.
    En estas prefecturas, ubicadas al sur de Fukushima, se ha detectado una radiación excesiva en las hojas de espinaca. Así, las autoridades de Gunma han ordenado a las cooperativas locales que interrumpan el envío de productos hortícolas y asuman la devolución de los ya enviados.
    El mayor problema está en las espinacas de algunas localidades de Ibaraki (centro-este), que superan 27 veces los niveles legales de radiactividad. Sin embargo, las autoridades han delegado en los gobiernos municipales la decisión de cesar voluntariamente el comercio de alimentos posiblemente contaminados.
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#1.- ¿Pero nadie va a juzgar a los mentirosos?
21-03-2011 19:16
Esto es increible, el agua radiactiva la prohiben para beber pero no para la higiene, ni para cocinar alimentos. Como si la radiactividad solo afectase si te la comes, esto es un crimen y lo saben.   
¿cuantas centrales nucleares estan con problemas ademas de la que ha petado? Porque si mienten de esa manera con el agua radiactiva que ya a pasado a la potable, pueden estar mintiendo con todo lo que han dicho y haya mas centrales averiadas.
Centrando la atención en una de ellas por se espectacularidad, pueden estar ocultando los problemas del resto.
Japón se ha desplazado 4 metros en dirección a America.
Pronto es posible que nos digan que otra a petado.
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#2.- NO SE PUEDE PERDONAR EL OCULTAR INFORMACION AL PUEBLO JAPONES!!
Lía|21-03-2011 21:08
El pueblo japonés. es obediente y educado, si las autoridades les dicen "no pasa nada" ellos dan su vida, creyéndoles, pero hete aquí, que no solamente la radiación se ha hecho presente en el agua y las espinacas, aunque nada consuman, ni nada tomen, las autoridades no pueden negarle el derecho de saber que está opcurriendo con esas plantas nucleares como lo están haciendo. desde un primer momento deberían haberles dicho a la gente que se fuera, porque lamentablemente ahora ya puede ser tarde.
Entonces pregunto, Que se puede hacer a esa gente que ocultó información, poniendo en peligro la vida de tantos habitantes?
Lía/Argentina
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