PARA QUIENES NO están habituados a la lectura ni menos aun a devorar libros, será quizá un descubrimiento enterarse de cuán relevante es la literatura en el devenir de las sociedades y, particularmente, en el desarrollo del accionar político partidista en el país.
Si persisten personas sonriendo por efectos de la duda, recuerden ellas entonces –como un simple ejemplo nada más- lo que significó para Francia y el mundo la producción de Voltaire, de Rousseau, de Montesquieu, responsables ‘ideológicos’ de la revolución de 1879 en Francia, y de la independencia de Estados Unidos de Norteamérica algunos años antes (1776), eventos que en definitiva cambiaron drásticamente la historia política del occidente mundial.
A comienzos del siglo veinte, en Chile, escritores de la talla de Baldomero Lillo publicaron obras de hondo contenido social (como ‘Sub Sole’ y ‘Sub Terra’) logrando  no sólo informar sino, también, sensibilizar a la ciudadanía respecto de los atropellos y excesos patronales y gubernamentales a los que eran sometidos miles de trabajadores.
En la misma época, Luis Emilio Recabarren, antes de convertirse en un insigne dirigente sindical -y fundador de la CTCH (Confederación de Trabajadores de Chile) así como de los dos partidos populares más importantes en nuestra historia política- inició su labor social también a través de la escritura, específicamente publicando diarios y revistillas que circulaban de mano en mano en las filas de los desposeídos y explotados.
Años después, Neruda, Huidobro, De Rokha, hermanos en las letras y en la ideología (pero adversarios en la fama poética), fueron decisivos en la toma de conciencia obtenida por los chilenos en aquellas lejanas décadas… y, por cierto, lo hicieron a través de sus escritos.
Hoy, en cambio, el libro y la revista han sido trocados por una pantalla de televisión, instrumento-empresa que ha sabido obnubilar las mentes de las mayorías y aturdir los sentimientos de las mismas en beneficio de los dueños de la férula. Pese a ello, miles de personas continúan creciendo a través del libro…esperando que nuevos autores propongan caminos solidarios, justos y respetuosos de la vida humana, del ambiente natural y de las libertades básicas que toda sociedad merece.
¿Dónde están los autores valientes? ¿Dónde, los escritores conscientes y audaces? La creatividad literaria ha sido suplantada por el análisis del recuento histórico, en algunos casos lo ha sido por la tarea periodística, en otras situaciones algunos personajes y personajillos publicaron sus autobiografías (historias de vidas personales que interesan poco y nada debido a la autocomplacencia y carencia de proposiciones) creyendo que con ello aportan de forma magnífica al escenario político.
La izquierda ya no escribe novelas, no estructura poesías ni relata cuentos. La izquierda, hoy, pretende preferentemente hacer cine y escribir música, pues piensa que ello basta para insuflarle al pueblo nuevas ideas vanguardistas.
Nuestra izquierda olvida que solamente el libro, la página, luego de ser recorrida, queda grabada a fuego en la conciencia y en el corazón del lector. La izquierda, además, olvida que toda película, todo video,necesita de un guión, una novela, un cuento, una poesía, un libreto, para comenzar a mover personajes, ideas, situaciones y consejos.
Es ahí entonces donde los escritores están ausentes. No hay propuestas interesantes, no tenemos –desde hace ya muchos años- el caleidoscopio de las verdades sociales que únicamente la buena literatura sabe mostrar y deshojar.
De la derecha chilena, sobre este tema, nada puedo decir, ya que ese sector político carece de cerebros rescatables en literatura, arte, cine, música, teatro, etc., pues se ha contentado exclusivamente con disponer de buenos bolicheros que sepan cómo hacer dinero esquilmando al resto de la sociedad. En definitiva, lo más ‘intelectual’ que puede mostrar la derecha criolla es, al parecer, la letra de alguna marcha militar y/o el diálogo ramplón que tipifica las teleseries televisivas, junto a los ‘realities’ que tan adecuadamente interpretan y representan a los mismos (o sus vástagos) que durante diecisiete años de dictadura ‘disfrutaron’ del largo apagón cultural.
“Pero, textos de cuentos y novelas hay por montones”, argüirá alguien. “Vaya a la Feria del Libro cada mes de octubre y verá miles de ejemplares”, dirá otro.Imposible rebatir aquello, pero la duda, la duda quemante, sigue siendo la misma. ¿Por qué, a objeto de ver editadas sus obras, muchos de nuestros escritores tienen que ‘huir’ del país –como Roberto Bolaño, Isabel Allende, Marcela Serrano, Alberto Fuguet, Luis Sepúlveda, Roberto Ampuero y tantos más- para, desde el extranjero, escribir novelas que poco se aproximan a laactual realidad de este trozo de continente situado en el finis terrae?
Nuestro gran poeta Gonzalo Rojas, en uno de sus trabajos mejor logrados, inquiere: “¿Qué se ama cuando se ama?”, y a pesar de la belleza escritural que el laureado vate administra con genialidad, no logra plasmar una respuesta concluyente a tan inquietante pregunta.
Parafraseándolo, yendo al camino político, es válido preguntarse: ¿qué se vota cuando se vota? Al responderse  la pregunta principal, podría producirse un cortocircuito mental en todo inquisidor desavisado por falta de lectura o por exceso de farándula televisiva.
¿Su candidato, o su representante político’ ha aclarado cuál será el trabajo que realizará en el gobierno o en el Congreso? ¿Cuando usted sufraga, qué es lo que está aceptando, o qué es lo que está autorizándole a ese candidato?
1.- ¿Mantener el actual sistema económico neoliberal sin cambio alguno?
2.- ¿Mantener el sistema neoliberal produciendo algunos cambios en beneficio de una mejor distribución de la riqueza?
3.- ¿Cambiar completamente el sistema económico neoliberal reemplazándolo por uno que privilegie el estado de bienestar social?
4.- ¿Continuar la política de venta de recursos naturales chilenos a empresas transnacionales y con la actual política de ‘impuesto mínimo y cero royalty’ a esas mismas empresas?
5.- ¿Nacionalizar agua y electricidad?
6.- ¿Vender el 20, 30 o 40% de CODELCO a empresas transnacionales?
7.- ¿Respetar íntegramente la ley de nacionalización del cobre y estatizar todas las minas de metal rojo existentes en el país?
En fin, a la hora de sufragar las preguntas son muchas, y cuál de ellas más relevante, pero lo que jamás debería quedar sin interrogación pública son las siguientes consultas que el establishment elude olímpicamente hacerle a la gente:
A.- ¿Debe mantenerse la actual Constitución Política tal como está, sin introducirle ninguna reforma, debe ser reformada profundamente o debe realizarse una nueva Constitución Política con participación de una ciudadanía informada debidamente?
B.- ¿Está de acuerdo en que el sistema binominal electoral debe respetarse y continuar vigente, o está de acuerdo en eliminarlo y reemplazarlo por aquel que asegura elección al candidato que haya obtenido un voto más que su(s) oponente(s)?
C.- ¿El Estado debe incentivar y proteger al mundo laboral mediante el impulso de la sindicalización o, por el contrario, a esta última el estado debe eliminarla gradualmente en beneficio del capital y de la empresa?
D.- ¿Reemplazaría el Poder Legislativo actual por una Asamblea Constituyente?
E.- ¿Debe existir legalmente un “Poder Revocatorio” que permita cada dos años confirmar o rechazar a un parlamentario, alcalde, concejal?
F.- Intendentes, Gobernadores y miembros del CORE, ¿deben ser elegidos democráticamente por la ciudadanía?
Por cierto, la única manera de contar con respuestas válidamente efectivas para todas estas interrogantes es haber leído–y bastante- sobre esos y otros temas  en los meses y años anteriores a la elección.
Sin conocimiento previo, nadie está en condiciones de responder tales preguntas. Sin haber recorrido un camino literario (ya sea a través de novelas, revistas, diarios,folletos, etc.) ninguna persona podrá entender el fondo de las interrogantes, y menos aún aquilatar la trascendencia que el sufragio tiene para el país y para su propio desarrollo personal.
Tal vez, mediante la asistencia a charlas y clases también sería posible responder las consultas y decidir (o sufragar y participar) en conciencia. Pero,como bien sabemos, la dictadura prohibió la asignatura de Educación Cívica en la Enseñanza Básica y en la Educación Media… a su vez, la Concertación, tan respetuosa del mandato de sus patrones, tampoco ha movido un dedo en estos últimos 20 años para reponerla en la malla curricular. En ello ha habido un consenso silente de parlamentarios de todas las tiendas partidistas.
Para mejorar la situación sólo queda confiar en los escritores… pero, ¿dónde están? Ahora que se les necesita como nunca antes, millones de chilenos esperan contar con propuestas emanadas de la creación literaria, con mayor razón  hoy, cuando cobra forma    sólida el mensaje  que Tomasso di Lampedussa, en su obra “El Gatopardo”, escribió como una de las frases más célebres y asertivas que permiten entender el mundo político desde la perspectiva de los patrones: “todo tiene que cambiar, para que todo siga igual”.
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#1.- Fe de errata...
Arturo Alejandro Muñoz|10-12-2009 20:44
Dice "responsables ‘ideológicos’ de la revolución de 1879 en Francia"...
Debe decir: "responsables 'ideológicos' de la revolución de 1789 en Francia".
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#2.- Paco de rojo: defensor encubierto del kapitalismo
11-12-2009 16:51
Es cierto, los candidatos del bloque en el poder, solo estan para  dejar todo igual, por tanto, aquellos que estan inscritos para votar, no Voten por ellos.
Ahora, aquellos que tienen dudas, como ya alguien dijo: "ante la duda abstente", entonces no Votes por ellos.
Al resto les advierto  No sean Complices, Ni traidores ¡¡Voten Nulo!!
  Solo la Huelga General nos permitira romper el saqueo y la dominacion de las transnacionales!!
¡¡Arriba lxs ke luchan!!
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#3.- En Chile solo interesa el voto y el dólar
S.A.U.|11-12-2009 17:46
Si Neruda, Huidobro y la Mistral estuvieran vivos hoy, lo  más seguro es que ninguna editorial les publicaría sus obras. Ni tampoco el  PC se interesaría en ellas, porque al parecer en Chile la cultura es una especie de estorbo que sólo atrae a unos pocos, y no como las orquestas sound y tropicales que congregan en un show a miles de 'votos' fáciles al igual que los reality de la tv.     
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