Ameer Makhoul es miembro fundador y actual director de Ittijah, plataforma que aglutina a 64 organizaciones de palestinos que residen en Israel (los denominados “Palestinos del 48”). Ittijah trabaja por el reconocimiento de esta comunidad como parte integral e inseparable de la causa palestina. Asimismo, realiza una constante labor de denuncia de la discriminación a la que el Estado de Israel somete a los Palestinos del 48. Entrevista cedida por Alejandro Fierro, periodista.
La situación específica de la comunidad palestina de Israel parece estar eclipsada por la problemática de los Territorios Ocupados –Gaza y Cisjordania.
La percepción general es que la causa palestina se limita a Cisjordania y Gaza, excluyendo al resto, a los refugiados o a los Palestinos del 48, que somos 1.400.000 personas. De hecho, hasta Israel intenta deslegitimar nuestro papel como parte esencial de la causa palestina a través, por ejemplo, de leyes como la prohibición del derecho a conmemorar la Nakba (‘la Catástrofe’, como llaman los palestinos a la guerra de 1948) o el intento de imponernos un juramento de lealtad. Esta deslegitimación no es la acción de un gobierno en concreto, sino que es fruto de un consenso social.
¿Cuál es la situación actual de ese cerca de millón y medio de personas?
Es una situación de riesgo y de peligro, por mucho que Israel quiera dar una imagen de democracia. Tras la ‘desconexión’ de Gaza, en 2005, Ariel Sharon empezó a hablar del desarrollo de Galilea y del Negev, que es donde vive la mayor parte de palestinos de Israel. ‘Desarrollo’, en el léxico hebreo, quiere decir cambiar la realidad demográfica. Y para nosotros, ‘desarrollo’ significa confiscación de tierras y construcción de asentamientos judíos cerca o dentro de las comunidades palestinas. Además, hay casi 300.000 personas refugiadas , gente que fue expulsada en 1948 de más de 500 ciudades y pueblos. Son refugiados en su propia tierra.
Otro problema es la situación de 100.000 personas que viven en aldeas no reconocidas por los hebreos, aunque estos enclaves existían antes de la creación de Israel. La mayoría de esas personas son beduinas. A la vez, hay un plan para dar a 59 familias judías tierras en el Negev, cuya extensión supera a las que ocupan los beduinos. Se cumple así el sueño de Ben Gurión de poblar el Negev con judíos a costa de los palestinos. Finalmente, no podemos olvidar las 42.000 viviendas palestinas sobre las que pesa una orden de demolición.
¿Qué se puede hacer para integrar a los Palestinos del 48 dentro del conflicto palestino?
En primer lugar, combatir la narrativa histórica hegemónica en Israel que considera que la causa palestina se limita a Gaza y a Cisjordania y que es una consecuencia de la guerra de 1967. La realidad es que el conflicto comienza en 1948, con la partición decretada por las Naciones Unidas y la guerra posterior. 1967 no es más que otra etapa del conflicto. En la agenda debe constar que el conflicto comienza en 1948 y, por ello, la situación de los palestinos que viven en Israel, de los refugiados, del derecho al retorno o de Jerusalén son parte esencial para la resolución del problema, Algo a lo que, evidentemente, se niega una y otra vez Israel. Pero el problema es más amplio que la ocupación militar.
¿Quedan en Israel organizaciones y movimientos con los que podais trabajar?
Muy pocos y cada vez de forma más marginal. Y no tenemos esperanza en que puedan hacer cambiar de opinión a los israelíes. Ahora mismo hay en Israel un acuerdo total para ignorar los derechos del pueblo palestino, rechazar el retorno de los refugiados o mantener Jerusalén Este, la Jerusalén ocupada, como su capital. Lo que realmente puede hacer cambiar la actitud de los israelíes es la resistencia palestina y, sobre todo, la presión internacional. Estados Unidos y la Unión Europea tienen que asumir de una vez sus responsabilidades. Israel cada vez se siente más fuerte y sabe que no tiene que rendir cuentas ante nadie. Estados Unidos sobreprotege a los israelíes y la UE es incapaz de cumplir sus compromisos. Por eso, ambos son también culpables de este crimen.
¿Barack Obama puede cambiar algo?
La relación entre Estados Unidos e Israel es más fuerte que su presidente. No es una cuestión de lo que piense Obama, sino de lo que piensa la sociedad de Estados Unidos. Y los estadounidenses no han cambiado su percepción con respecto a Oriente Medio. También hay una responsabilidad de los actores árabes ante Estados Unidos, de la debilidad de la Liga Árabe y de la Autoridad Palestina.
¿Y se puede esperar algo de la Unión Europea?
La derechización de Europa, con la debacle de los partidos socialdemócratas, hace muy feliz a Israel. La socialdemocracia mostraba cierto apoyo al pueblo palestino. Además, la postura de la Unión Europea ante Estados Unidos cada vez es más débil. Antes de la UE, Alemania o Francia tenían una política específica. La unificación, paradójicamente, ha supuesto una debilitación política de Europa. Finalmente, la UE mira a Oriente Medio bajo el prisma de la economía y los negocios e Israel supone para sus empresas un buen lugar donde invertir.
¿Cuál es la relación entre los Palestinos del 48 y los palestinos de los Territorios Ocupados?
Somos un solo pueblo, una sola nación. A pesar de la separación impuesta por Israel y de las diferentes agendas de cada comunidad, hay un sentimiento muy fuerte de unidad y pertenencia. Un sentimiento que las autoridades israelíes tratan de romper. Por ejemplo, más de 1.000 activistas israelíes contra el sitio de Gaza fueron investigados el pasado año por el Shabak (servicio de inteligencia de Israel), debido a los programas que llevaban a cabo para poner en contacto a palestinos de Gaza, Cisjordania, Israel y de la diáspora. Como pueblo, tenemos derecho a relacionarnos entre nosotros, por más que los judíos quieran prohibir cualquier contacto.
¿Hay alguna solución para el enfrentamiento entre Fatah y Hamás?
Es un conflicto muy doloroso, pero en primer lugar hay que dejar bien claro que los principales actores palestinos no son ni Hamás ni Fatah, como nos quieren hacer creer los israelíes con ese debate de Hamás contra Abu Mazen y Abu Mazen contra Hamás… Por ejemplo, los palestinos del 48 son partidarios de la resistencia a la ocupación y están completamente desengañados de los procesos de paz. En eso coinciden con Hamás. ¿Significa eso que apoyan a Hamás? No necesariamente. Y en el enfrentamiento entre Hamás y Fatah, la comunidad internacional no puede eludir su responsabilidad. Porque el crimen principal en todo este asunto fue no respetar los resultados de las elecciones de 2006.
¿Qué solución prefieren los palestinos que viven en Israel, dos estados o un solo estado?
No hay un consenso, aunque diría que la mayoría opta por la solución de dos estados. Pero yo me decanto por un solo estado con dos grupos nacionales. La solución de dos estados es inviable porque Israel es colonial por naturaleza y continuaría con sus prácticas coloniales, como ha venido haciendo hasta ahora. La opción de un estado cada vez tiene más adeptos. Cada vez es más la gente que reconoce que es imposible resolver todos los aspectos del problema en el marco de dos estados: los refugiados no son un tema de dos estados, los palestinos del 48 no son un tema de dos estados… En cualquier caso, quizás lo primero sea luchar por los derechos del pueblo palestino y después buscar un marco estatal en el que encuadrarnos.
Un asunto importante es la estrategia de ‘judaización’ de ciudades como Nazaret, Acre o Jerusalén, con la expulsión de la población árabe y el establecimiento de comunidades judías
Los planes de judaización forman parte del entramado colonialista de Israel y complementan a su sistema legal, de seguridad, etcétera. Desde 1948 se han creado cientos de pueblos, ciudades, kibbutzim, comunidades y asentamientos judíos, pero no se ha creado ninguna nueva población palestina. La estrategia es clara: instalar en las comunidades árabes a los colonos que estaban en Gaza o los colonos de esas escuelas militares y religiosas que son las yeshivas. Nazaret y Acre son dos ejemplos del establecimiento de judíos en las comunidades palestinas o en su periferia para detener lo que la terminología hebrea define como “la invasión palestina de los vecindarios judíos”.
¿Qué papel juega la religión en el conflicto?
No es un problema de religiones. Los judíos ultraortodoxos no son los más radicales contra los palestinos. Su esencia no es el sionismo, sino la Torah. El problema es con los sionistas, sean seculares o religiosos, no con la religión judía. En cuanto al islamismo, no es más que un aspecto de la sociedad árabe. En la comunidad palestina de Israel se pueden encontrar islamistas, comunistas, nacionalistas, demócratas... Esta pluralidad es una característica de todos los palestinos. Y nuestra plataforma, Ittijah, tiene responsabilidades con toda la comunidad, no sólo con una parte de ella.
Desde Ittijah se denuncia constantemente el carácter racista de un Israel que se define como “la única democracia de la región”
Líbano es mucho más democrático que Israel. Incluso la Autoridad Palestina es más democrática que Israel, aunque las elecciones se realizaran bajo ocupación militar. Israel no puede alardear de democracia. Es un producto netamente colonial. Avigdor Lieberman [el ministro de Asuntos Exteriores, líder del partido ultranacionalista y xenófobo Yisrael Beytenu] no es un producto del racismo, sino un producto de Israel, un fruto de lo que se vive en la calle. Todos los gobiernos han sido culpables de las guerras, de las leyes racistas que han aprobado, no sólo Lieberman. Si Simón Peres, responsable de gravísimos crímenes contra la humanidad, tiene el Nobel de la Paz, entonces también habría que dárselo a Le Pen. Es un tipo de colonialismo muy centroeuropeo. Israel se fundó como un Estado racista y colonial y su sistema, racista y discriminatorio, es más fuerte que Netanyahu o Lieberman.
Ittijah apoya la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el estado de Israel
Es una campaña muy importante, porque focaliza la idea de que Israel debe pagar un precio por su actitud y de que la comunidad internacional tiene que asumir sus responsabilidades. Y esto es fundamental. Israel debe pagar por lo que hace. Hasta ahora, Israel derriba inmuebles e infraestructuras en Gaza que se construyeron con el dinero de la Unión Europea y después viene de nuevo Europa a dar más dinero para reconstruir lo que Israel ha derribado.
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Entrevista | “Israel sap que no ha de retre comptes davant ningú”
Ameer Makhoul és membre fundador i actual director d’Ittijah, plataforma que aglutina 64 organitzacions de palestins que resideixen a Israel (els anomenats “Palestins del 48”). Ittijah treballa pel reconeixement d’aquesta comunitat com a part integral i inseparable de la causa palestina. Així mateix, fa una constant tasca de denúncia de la discriminació a la qual l’Estat d’Israel sotmet als Palestins del 48. Entrevista cedida per Alejandro Fierro, periodista.
La situació específica de la comunitat palestina d’Israel sembla estar eclipsada per la problemàtica dels Territoris Ocupats –Gaza y Cisjordània–.
La percepció general és que la causa palestina es limita a Cisjordània i Gaza, excloent a la resta, als refugiats o als Palestins del 48, que som 1.400.000 persones. De fet, fins i tot Israel intenta deslegitimar el nostre paper com a part essencial de la causa palestina a través, per exemple, de lleis com la prohibició del dret a commemorar la Nakba (‘la Catàstrofe’, com anomenen els palestins la guerra del 1948) o l’intent d’imposar un jurament de lleialtat. Aquesta deslegitimació no és l’acció d’un govern en concret, sinó que és fruit d’un consens social.
Quina és la situació actual d’aquest prop d’un milió i mig de persones?
És una situació de risc i de perill, per molt que Israel vulgui donar una imatge de democràcia. Després de la “desconnexió” de Gaza l’any 2005, Ariel Sharon va començar a parlar del desenvolupament de Galilea i del Nègueb, que és on viu la major part de palestins d’Israel. ‘Desenvolupament’, en el lèxic hebreu, vol dir canviar la realitat demogràfica. I per a nosaltres, ‘desenvolupament’ vol dir confiscació de terres i construcció d’assentaments jueus a prop o dins de les comunitats palestines. A més, hi ha gairebé 300.000 persones refugiades, gent que va ser expulsada l’any 1948 de més de 500 ciutats i pobles. Són refugiats en la seva pròpia terra. Un altre problema és la situació de 100.000 persones que viuen en llogarets no reconeguts pels hebreus, encara que aquests enclavaments existien abans de la creació d’Israel. La majoria d’aquestes persones són beduïnes. Alhora, hi ha un pla per donar a 59 famílies jueves terres al Nègueb l’extensió de les quals supera les que ocupen els beduïns. Es compleix així el somni de Ben Gurion de poblar el Nègueb amb jueus a costa dels palestins. Finalment, no podem oblidar els 42.000 habitatges palestins sobre els quals pesa una ordre de demolició.
Què es pot fer per a integrar els Palestins del 48 dins del conflicte palestí?
En primer lloc, combatre la narrativa històrica hegemònica a Israel que considera que la causa palestina es limita a Gaza i Cisjordània i que és una conseqüència de la guerra del 1967. La realitat és que el conflicte comença l’any 1948, amb la partició decretada per les Nacions Unides i la guerra posterior. El 1967 no és més que una altra etapa del conflicte. A l’agenda ha de constar que el conflicte comença el 1948 i, per això, la situació dels palestins que viuen a Israel, dels refugiats, del dret al retorn o de Jerusalem són part essencial per a la resolució del problema, quelcom al què Israel, evidentment, es nega una i altra vegada. Però el problema és més ampli que l’ocupació militar.
Queden a Israel organitzacions i moviments amb els quals pogueu treballar?
Molt pocs i cada vegada més marginalment. I no tenim esperança que puguin fer canviar d’opinió als israelians. Ara mateix hi ha a Israel un acord total per a ignorar els drets del poble palestí, rebutjar el retorn dels refugiats o mantenir Jerusalem Est, la Jerusalem ocupada, com la seva capital. Allò que realment pot fer canviar l’actitud dels israelians és la resistència palestina i, sobretot, la pressió internacional. Els Estats Units i la Unió Europea han d’assumir d’una vegada les seves responsabilitats. Israel cada vegada se sent més fort i sap que no ha de retre comptes davant ningú. Els EUA sobreprotegeixen els israelians i la UE és incapaç de complir els seus compromisos. Per això, tots dos són també culpables d’aquest crim.
Barack Obama pot canviar alguna cosa?
La relació entre els Estats Units i Israel és més forta que el seu president. No és una qüestió d’allò que pensi Obama, sinó del que pensa la societat dels Estats Units. I els nord-americans no han canviat la seva percepció respecte a l’Orient Mitjà. També hi ha una responsabilitat dels actors àrabs davant Estats Units, de la debilitat de la Lliga Àrab i de l’Autoritat Palestina.
I es pot esperar res de la Unió Europea?
La dretanització d’Europa, amb la debacle dels partits socialdemòcrates, fa molt feliç a Israel. La socialdemocràcia mostrava cert suport al poble palestí. A més, la postura de la Unió Europea davant els EUA és cada vegada més feble. Abans de la UE, Alemanya o França tenien una política específica. La unificació, paradoxalment, ha suposat una debilitació política d’Europa. Finalment, la UE mira a l’Orient Mitjà sota el prisma de l’economia i els negocis i Israel suposa per a les seves empreses un bon lloc on invertir.
Quina és la relació entre els Palestins del 48 i els palestins dels Territoris Ocupats?
Som un sol poble, una sola nació. Tot i la separació imposada per Israel i de les diferents agendes de cada comunitat, hi ha un sentiment molt fort d’unitat i pertinença. Un sentiment que les autoritats israelianes tracten de trencar. Per exemple, més de 1.000 activistes israelians contra el setge de Gaza van ser investigats l’any passat pel Shabak (servei d’intel·ligència d’Israel), degut als programes que portaven a terme per posar en contacte a palestins de Gaza, Cisjordània, Israel i de la diàspora. Com a poble, tenim dret a relacionar-nos entre nosaltres, per més que els jueus vulguin prohibir qualsevol contacte.
Hi ha alguna solució per l’enfrontament entre Fatah i Hamàs?
És un conflicte molt dolorós, però en primer lloc cal deixar ben clar que els principals actors palestins no són ni Hamàs ni Fatah, com ens volen fer creure els israelians amb aquest debat de Hamàs contra Abu Mazen i Abu Mazen contra Hamàs... Per exemple, els palestins del 48 són partidaris de la resistència a l’ocupació i estan completament desenganyats dels processos de pau. En això coincideixen amb Hamàs. Significa això que donen suport a Hamàs? No necessàriament. I en l’enfrontament entre Hamàs i Fatah, la comunitat internacional no pot eludir la seva responsabilitat. Perquè el crim principal en tot aquest assumpte va ser no respectar els resultats de les eleccions del 2006.
Quina solució prefereixen els palestins que viuen a Israel, dos estats o un sol estat?
No hi ha un consens, encara que diria que la majoria opta per la solució de dos estats. Però jo em decanto per un sol estat amb dos grups nacionals. La solució de dos estats és inviable perquè Israel és colonial per naturalesa i continuaria amb les seves pràctiques colonials, com ha vingut fent fins ara. L’opció d’un estat té cada vegada més adeptes. Cada vegada és més la gent que reconeix que és impossible resoldre tots els aspectes del problema en el marc de dos estats: els refugiats no són un tema de dos estats, els palestins del 48 no són un tema de dos estats... En qualsevol cas, potser el primer sigui lluitar pels drets del poble palestí i després buscar un marc estatal en el qual enquadrar-nos.
Un assumpte important és l’estratègia de ‘judaïtzació’ de ciutats com Natzaret, Acre o Jerusalem, amb l’expulsió de la població àrab i l’establiment de comunitats jueves
Els plans de judaïtzació formen part de l’entramat colonialista d’Israel i complementen el seu sistema legal, de seguretat, etcètera. Des de l’any 1948 s’han creat centenars de pobles, ciutats, kibbutzim, comunitats i assentaments jueus, però no s’ha creat cap nova població palestina. L’estratègia és clara: instal·lar en les comunitats àrabs els colons que estaven a Gaza o els colons d’aquestes escoles militars i religioses que són les Yeshiva. Natzaret i Acre són dos exemples de l’establiment de jueus a les comunitats palestines o a la seva perifèria per aturar allò que la terminologia hebrea defineix com “la invasió palestina dels veïnats jueus”.
Quin paper té la religió en el conflicte?
No és un problema de religions. Els jueus ultraortodoxos no són els més radicals contra els palestins. La seva essència no és el sionisme, sinó la Torah. El problema és amb els sionistes, siguin seculars o religiosos, no amb la religió jueva. Pel que fa a l’islamisme, no és més que un aspecte de la societat àrab. A la comunitat palestina d’Israel es poden trobar islamistes, comunistes, nacionalistes, demòcrates, etc. Aquesta pluralitat és una característica de tots els palestins. I la nostra plataforma, Ittijah, té responsabilitats amb tota la comunitat, no només amb una part d’ella.
Des d’Ittijah es denuncia constantment el caràcter racista d’un Israel que es defineix com “l’única democràcia de la regió”
Líban és molt més democràtic que Israel. Fins i tot l’Autoritat Palestina és més democràtica que Israel, encara que les eleccions es realitzessin sota ocupació militar. Israel no pot presumir de democràcia. És un producte netament colonial. Avigdor Lieberman [el ministre d’Afers Exteriors, líder del partit ultranacionalista i xenòfob Yisrael Beytenu] no és un producte del racisme, sinó un producte d’Israel, un fruit del que es viu al carrer. Tots els governs han estat culpables de les guerres, de les lleis racistes que han aprovat, no només Lieberman. Si Shimon Peres, responsable de gravíssims crims contra la humanitat, té el Nobel de la pau, aleshores també caldria donar-lo a Le Pen. És un tipus de colonialisme molt centre-europeu. Israel es va fundar com un estat racista i colonial i el seu sistema, racista i discriminatori, és més fort que Netanyahu o Lieberman.
Ittijah dóna suport a la campanya de Boicot, Desinversions i sancions contra l’estat d’Israel
És una campanya molt important, perquè focalitza la idea que Israel ha de pagar un preu per la seva actitud i que la comunitat internacional ha d’assumir les seves responsabilitats. I això és fonamental. Israel ha de pagar per allò que fa. Fins ara, Israel enderroca immobles i infraestructures a Gaza que es van construir amb els diners de la Unió Europea i després ve de nou Europa a donar més diners per reconstruir el que Israel ha fet caure.
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