El ministerio iraní de
Interior ha decidido retrasar dos horas el cierre de los colegios electorales, que estaba previsto para las 18.00 horas local (14.30 hora en el estado español) ante la masiva afluencia a las urnas.   En declaraciones a la televisión estatal, el responsable del citado ministerio,
Sadegh Mahsuli, afirmó, asimismo, que según las cifras que manejan, la participación será en torno al
75 por ciento de los más 46 millones de iraníes convocados este viernes para elegir nuevo presidente.
"Al mediodía, habían votado ya más de cinco millones de personas. Creemos que hoy se va a registrar
un cifra récord de participación", señaló Mahsuli.
Miles de iraníes siguen acudiendo a los
colegios electorales, que desde primera hora de la mañana presentan largas colas de votantes y una asistencia masiva a las urnas.
Los colegios abrieron sus puertas a las 08.00 hora local (las 5.30 horas en el estado español) sin incidentes destacables y permanecerán operativos hasta las 18.00 horas, plazo que puede ser extendido hasta la medianoche.
"Es increíble, he tardado más de una hora y cuarto en votar, cuando
la vez pasada apenas lo hice en cinco minutos", explicó Farib Ahari, un estudiante de 23 años.
Uno de los primeros votantes fue el líder supremo de la Revolución,
Ali Jamenei, que depositó el voto sólo diez minutos después de la apertura de las urnas en la mezquita Imán Jomeini, en el sur de
Teherán.
Entre estrictas medidas de seguridad y medio centenar de periodistas, pidió a los iraníes que acudan a las urnas y se mostró confiado en que lo harán "porque la conciencia política del pueblo ha crecido".
Jamenei instó a todos los participantes en el proceso —votantes, observadores y funcionarios— a que se conduzcan con ética y respeten los principios de la
República Islámica para que haya una elecciones limpias.
Minutos después votó el presidente del país,
Mahmoud Ahmadineyad, que busca la reelección en una contienda que se prevé muy apretada. Como un ciudadano más, Ahmadineyad hizo cola frente a la puerta de la mezquita mayor de Afsarie, uno de los barrios depauperados del sur de Teherán.
Sonriente, mostró confianza en una victoria que está en el aire y que de no lograr le convertiría en el primer presidente de la historia de la Revolución Islámica iraní que no es reelegido. "La elección decidida y revolucionaria del pueblo conseguirá un futuro saturado de progresos para Irán", dijo el presidente tras votar.
Uno de sus rivales, el clérigo pro reformista
Mehdi Karrubi, eligió una madraza a las afueras de la ciudad para ejercer el derecho al voto en unas elecciones que, por edad, podrían suponer su última oportunidad de ser presidente.
El último en votar fue el independiente pro reformista
Mir Husein Musavi, la principal amenaza de Ahmadineyad.
El candidato independiente, la principal alternativa al presidente, insistió en que la unidad del pueblo representa una oportunidad (de cambio) y no una amenaza, y volvió a expresar su preocupación por la limpieza de los comicios que se celebran hoy en el país.
"Tanta unidad entre el pueblo es una oportunidad para nosotros, no una amenaza", dijo Musavi quien votó acompañado de su mujer en una mezquita de la ciudad Rey, en el sur de Teherán. El ex primer ministro iraní dijo además que no dormirá esta noche para "vigilar" el proceso electoral.
Si ninguno de los cuatro candidatos en disputa alcanza más del 50%, los dos más votados deberán disputar una segunda vuelta el próximo viernes.
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