En primer lugar, en nombre del conjunto del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida, quiero saludar a la delegación del Parlamento de Extremadura, a los señores Sánchez Amor, Monago Terraza y al presidente de la Junta de Extremadura, señor Fernández Vara.
Quiero anunciar que así como Izquierda Unida-Iniciativa votará en contra de la toma en consideración, y daré argumentos en torno a esa actitud, que no es una actitud cerrada, pero sí una actitud de entrada.
Señorías, he dicho que Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya votaremos en contra. Puede parecer fuerte toda vez que esta iniciativa llega a la Cámara con la unanimidad del Parlamento extremeño, y además llega a la Cámara con un proceso que se dice participativo, no solamente técnico, sino también social en la elaboración de este proyecto de reforma estatutaria. Pero creo que se olvida algo muy importante que le afecta de forma muy directa a mi formación política. Se olvida que mi formación política, Izquierda Unida en Extremadura, tiene un número significativo de votos —al menos es la tercera fuerza política del país y la tercera fuerza política de la comunidad— y no ha sido tenida en cuenta ni siquiera en trámite de audiencia.
Ahora tendrán que tenerme en cuenta porque estaré en la ponencia del Estatuto. Pero no debería ser necesario que Izquierda Unida estuviera en la ponencia del Estatuto para que esta iniciativa hubiera llegado a esta Cámara si acaso con un mínimo de diálogo y de información, si no con un mínimo de acuerdo con Izquierda Unida de Extremadura. Ha dicho el señor Fernández Vara, presidente de la Junta, que nunca es demasiado el diálogo. Y el vicepresidente del Gobierno nos ha dicho hoy aquí que los estatutos no son solamente una norma, sino que son además una norma de carácter social e integradora.
Bueno, pues a Izquierda Unida no se le ha pretendido integrar en este Estatuto. Espero que tengamos la oportunidad de hacerlo a lo largo del trámite parlamentario, pero me parece que ustedes han desaprovechado la oportunidad de tenernos desde un principio apoyando este proyecto de reforma. En todo caso, ese es uno de los argumentos para no votar favorablemente. Pero si fuera el único argumento, sería un argumento totalmente insuficiente.
Para nosotros hay algo más con relación a la finalidad política del Estatuto y con relación al contenido del Estatuto. Señorías, nosotros no compartimos la lectura política que hacen tanto el preámbulo como la norma misma del proyecto de Estatuto para Extremadura. No compartimos el intento de convertir a este Estatuto en una norma política frentista, que en nuestra opinión hace una lectura equivocada de lo que en nuestro país se considera esta segunda ola de reformas estatutarias; para algunos una ola de nueva transición que es necesario acallar, cuando no es necesario parar.
Señorías, nosotros no compartimos… Lo pondré en positivo, nosotros compartimos con otras fuerzas políticas y con muchos ciudadanos, tan versados en constitucionalismo como quienes no lo comparten, que la Constitución española es una norma abierta, y que el Título VIII es una norma federalizante que puede ser desarrollada sin necesidad de reforma constitucional de manera muy ambiciosa.
Compartimos pues una concepción abierta, no dogmática de la Constitución. En este mismo sentido, en el marco de una posición federal, creemos que es necesario en estos momentos en nuestro país que, junto a los avances en identidad —que algunas comunidades legítimamente han comenzado o incluso están en trance de culminar— y en pluralidad nacional, existan también avances en relación con el modelo autonómico en solidaridad o en cooperación, porque nuestro modelo federal es un modelo respetuoso con la pluralidad, que recrea la pluralidad nacional, pero que al mismo tiempo contempla el modelo autonómico como un modelo federalizante, en el sentido de la solidaridad entre los territorios del Estado y de la cooperación entre las distintas instituciones.
Esta es la razón para que hayamos sido parte del impulso de reformas estatutarias que se produjeron ya desde la legislatura pasada, impulso de reformas estatutarias de las cuales forman parte el Estatuto de Cataluña, el Estatuto de Andalucía y otros. Lo que nos preocupa es que este Estatuto, en su espíritu y en su letra, pretenda ser una especie de frontera, una especie de dique frente a las aventuras estatutarias de otros.
Se ha hablado aquí hoy, señorías, creo que injustamente, de deconstrucción constitucional. Señorías, cuando vean ustedes deconstrucción constitucional nos lo informan, pero mi grupo parlamentario no es capaz de ver en las iniciativas de reforma estatutaria ni en las iniciativas de reforma legal que ha habido durante la legislatura pasada esa deriva de deconstrucción constitucional, como tampoco vemos que haya entre los distintos estatutos la dicotomía que ustedes establecen entre estatutos de reforma y estatutos de ruptura. No es cierto. No es cierto que ustedes apuesten por una reforma del estatuto no fundante frente a aquellos que quieren una ruptura estatutaria fundante. No es cierto, señorías. Lo cierto es que en este país hay una pluralidad y existe un marco abierto en la Constitución y en los estatutos para que esa pluralidad se exprese, tanto en el caso de la reivindicación nacional como en el caso de derechos sociales o como en el caso de otras cuestiones, como es el deslinde de las competencias o el autogobierno institucional.
Lo digo, señorías, porque ustedes mismos oponen otra cuestión. Me parece legítimo que se opte por un determinado modelo de jurisdicción o de interpretación constitucional, pero mi grupo no comparte que ese modelo sea una especie de espejo contrapuesto al modelo del Estatuto de Cataluña o del Estatuto de Andalucía.
Lo hacen ustedes de forma explícita en lo relativo a los derechos sociales. Ustedes dicen que no se decantan por una carta de derechos, porque los derechos de los extremeños son los derechos de la Constitución española. Pues bien, hay otras interpretaciones que consideran que treinta años de Constitución y veintiséis años de Estatuto de Extremadura hacen posible que se incorporen al texto estatutario experiencias legislativas, porque cuentan con el consenso de la sociedad. Por ejemplo, la experiencia de la incorporación de los servicios sociales o de la atención a la dependencia como derecho subjetivo puede ser un avance. Algunas comunidades autónomas lo han considerado un avance, lo han convertido en derecho estatutario, y no creo que haya que oponer el derecho de la Comunidad Autónoma extremeña a incorporarlo al derecho de la Comunidad Autónoma andaluza o de la Comunidad Autónoma catalana.
Por tanto no compartimos esa concepción dicotómica del Estado, como tampoco lo hacemos en relación con el reparto de competencias. Se ha dicho aquí, y aparece también en el Estatuto, que el único modelo competencial es: competencias exclusivas, competencias de desarrollo legislativo, competencias ejecutivas. Puede ser su modelo de deslinde competencial. No coincide con el modelo catalán, no coincide con el modelo andaluz, y por ello ni Cataluña ni Andalucía están en la deconstrucción constitucional ni están —digamos— al borde de ser declaradas extramuros de la Constitución, ni ustedes pueden abanderar en solitario la lealtad constitucional.
Creo que sería, además, una pretensión excesiva. La lealtad constitucional, con distintas interpretaciones, la abanderan, por suerte, muchas más personas, instituciones y organizaciones en nuestro país como para hacer de ella una suerte de patrimonio.
Señorías, cuando leía el documento del Estatuto y el debate de la Cámara extremeña yo recordaba la Restauración española, la Restauración borbónica de 1874. ¿Cuáles son los grandes problemas de la Restauración, salvando las distancias? En primer lugar, una concepción de la política patrimonial. Las dos grandes fuerzas políticas del país, conservadores y liberales, se hacen con el patrimonio de la política. Lo que podría ser un avance, el consenso, se convierte en un empobrecimiento, porque, señorías, el régimen democrático no es solamente el régimen de decisión de la mayoría, es el régimen de respeto a las minorías, eso es el régimen democrático.
Por tanto, un primer peligro que hay que conjurar en todo tiempo en España es esa especie de patrimonio político, sobre todo cuando hay un acuerdo de las dos grandes fuerzas. En el caso concreto de Izquierda Unida nosotros percibimos ese intento de patrimonio político por parte de las dos grandes fuerzas.
Hay un segundo peligro en la Restauración y es ver de forma autocomplaciente lo propio y ver lo ajeno desde el rabillo del ojo. Señorías, este Estatuto mira por el rabillo del ojo los estatutos de Cataluña y de Andalucía y ve de manera autocomplaciente la realidad extremeña.
Y la realidad extremeña, señorías —y estoy de acuerdo—, es para estar muy orgullo, muy orgulloso por los avances y los cambios económicos, sociales, políticos y culturales que se han producido en Extremadura. Pero, señorías, es tan mala la hipercrítica como la autocomplacencia. No vale únicamente hablar de que nosotros no nos reclamamos del pasado y miramos al futuro, sino que también hay que tomar medidas sobre el presente.
Nosotros echamos de menos medidas ambiciosas sobre el presente en el caso del Estatuto de Extremadura e intentaremos aportarlas también en el trámite de ponencia. He dicho con anterioridad que no lo hemos podido hacer antes. Vamos a hacerlo ahora, no sabemos con qué éxito, pero vamos a hacerlo ahora.
Y un tercer aspecto de la Restauración, señorías —quiero recordar 1874—, era un profundo prejuicio antifederal. Recordarán de los libros de historia el prejuicio que había contra cualquier tipo de defensa del federalismo en nuestro país entre las dos repúblicas. Pues bien, yo creo que es un empobrecimiento también de la vida política del país tener prejuicios antifederales y utilizarlos en un Estatuto de Autonomía. Es una equivocación aparecer en el Estatuto de Autonomía como el vigilante de Occidente. Yo comparto el Occidente con ustedes, yo soy asturiano, pero no creo ser el vigilante de Occidente, no creo ser el vigía del constitucionalismo de este país ni creo que las comunidades occidentales tengamos esa ímproba tarea. Tenemos otras tareas y desde luego no tenemos esa.
Señorías, es por eso por lo que mi grupo va a votar en contra de esta toma en consideración. Pero lo vamos a hacer también con una actitud positiva: que ahora podamos dialogar cuando antes no se nos ha querido como parte del diálogo; que ahora podamos modificar algunos aspectos fundamentales como, por ejemplo, el tema de la sostenibilidad para que no entremos en contradicción defendiendo la sostenibilidad y propugnando grandes refinerías en Extremadura; que podamos discutir también de la política territorial y de la ordenación comarcal en Extremadura.
Sin embargo, quería hacer una referencia muy concreta al tema electoral porque, señorías, a ustedes, los que están representados en esta Cámara y han presentado esta iniciativa, en las elecciones extremeñas les cuesta un diputado 9.000 electores. Nosotros tenemos 30.000 electores y no tenemos ni un solo representante. A nosotros nos gustaría que de aquí saliese una reforma electoral que permitiese el respeto a la proporcionalidad.
Termino, señorías. En relación con el Estatuto hacen ustedes una referencia en la exposición de motivos diciendo que no les ata el pasado, que es nostalgia del futuro la que tienen. Yo les recordaría las palabras de un filósofo de la historia que dice: En el futuro de mis nietos, tan importante como la rebeldía de mis hijos es la historia memorable de mis abuelos.
Muchas gracias.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |


