La  coyuntura  actual incide en todos los bolsillos y, especialmente, en el de los inmigrantes. En los últimos meses,
  frente al 21% de la media española. La falta de trabajo ha explicado el descenso paulatino de las remesas a lo largo de los dos últimos años. Hasta ahora.... En los  tres primeros meses de 2011
, -el mayor desde 2008-, mientras que la caída del número de trabajadores inmigrantes, en un año, ha sido del 4,3%.
¿Dónde está el truco? Si el desempleo continúa creciendo, el poder adquisitivo, en principio, debería disminuir al mismo ritmo.  Sin embargo, para
Rafael Pampillón,  catedrático de la Universidad CEU-San Pablo y profesor del IE Business School, la razón "hay que encontrarla en
el  incremento de la economía sumergida". Según explica el experto en su blog
Economy Weblog,  "los inmigrantes se están adaptando bastante bien a la crisis trabajando en la economía subterránea para poder hacer frente a sus necesidades económicas y seguir enviando dinero a sus países de origen".    
De hecho, los datos así lo reflejan. En 2010, el envío rozó los 7.200 millones de euros -cifra similar a la registrada en 2009 cuando se mandó 7.230 millones-, mientras que en el primer periodo de 2011 se han sellado 1.846 millones. En contra de las expectativas, el número de inmigrantes en paro ha aumentado en 113 mil personas, es decir, el desempleo en tasa interanual en este colectivo se fijó en el 4,5%.  Según Funcas, la economía sumergida en el total de la población en España asciende al 24% del PIB y representa uno de los mayores porcentajes en Europa. Esto explicaría, en parte, el aumento del envío de remesas en 2011.
Por otro lado el informe sobre la balanza de pagos, elaborado por el
Banco de España, apenas presta atención a este ligero repunte y explica que el crecimiento ya venía  experimentándose  desde 2010, a pesar del  aumento de la tasa de paro y la débil recuperación económica.  No obstante, para Pampillón, en la encuesta de población activa, "los inmigrantes probablemente contesten que sí trabajan".
"Vienen, en su mayoría, de economías sumergidas donde el 60% del trabajo es irregular", en el caso de Latinoamérica, puntúa el experto.  En su opinión, las cifras de paro "están infravaloradas", porque el dato real "es mucho peor". Los inmigrantes, en cambio, "muestran más facilidad para cambiar de lugar de trabajo y residencia e incluso envían más dinero aún teniendo menos", concluye el economista.
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