Primero fueron detectados los aviones que al servicio de la CIA aterrizaban en aeropuertos de países aliados de los Estados Unidos en su guerra "contra el terrorismo". En la panza de estas naves se trasladaron cientos de personas secuestradas y procedentes de los territorios invadidos por Washington: Afganistán e Iraq. Por supuesto, los nombres de estos hombres y mujeres jamás serán conocidos. La ley que autoriza la tortura y firmada por el presidente George W. Bush faculta a los militares norteamericanos para convertirse en verdugos aún cuando el precio se revierta en los problemas psicológicos que afectan a miles de soldados y los llevan desde el asesinato hasta el suicidio.
Esta vez, los medios de prensa advierten que la Casa Blanca utiliza cárceles flotantes y el hecho demuestra que muchas de las personas incautadas no solo agonizan en un verdadero infierno recubierto con planchas de acero entre los cuales las posibilidades de contacto con tierra firme son reducidas hasta el punto de agravar el impacto psicológico que produce esta sensación de aislamiento absoluto en los seres humanos. Por otra parte, los restos o cadáveres de estos seres humanos pueden desaparecer sin dejar rastro en el fondo del mar, teniendo en cuenta que existen precedentes de hechos similares como por ejemplo la Operación Cóndor que permitió asesinar a miles de revolucionarios sudamericanos que sufrieron torturas en cárceles ocultas e incluso en buques como el tristemente célebre y otrora navío escuela Esmeralda de la armada chilena después del golpe de estado contra el presidente Salvador Allende.
En aquella ocasión, en El Esmeralda, está probada la participación de asesores militares pertenecientes a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, mientras que las nuevas informaciones sobre la existencia de prisiones en barcos estadounidenses fueron dadas a conocer gracias a los testimonios de los propios presos y declaraciones de miembros del ejército norteamericano, entre otras fuentes que confirman la existencia de más de 15 barcos como "cárceles flotantes" desde el 2001.
Más aún se afirma que entre los "buques infiernos" se encuentran el "USS Bataan", el "USS Ashland" y el "Uss Peleliu", y se sospecha que otras naves han operado en torno a la isla británica de Diego García, en el océano Índico, utilizada como base por británicos y estadounidenses. Sin embargo, el portavoz del Pentágono, el coronel Gary Keck, negó todo al respecto, aunque las acusaciones son fundamentadas. No obstante, se conoce que el gobierno estadounidense admitió que tiene actualmente detenidas sin cargos en prisiones secretas al menos a 26.000 personas, y las informaciones reunidas indican que desde el 2001 un total de 80.000 pueden haber pasado por ese sistema.
Lo cierto es que en el momento que circulan por el ciberespacio estas líneas alguien puede estar agonizando dentro de estos buques fantasmas o sencillamente habrá dejado existir sin que nadie jamás pueda dar sepultura a sus huesos o peor aún, siquiera recordar su paso por la tierra.
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#1.- Menudo país
Braulio|09-06-2008 15:38
Si hicieron lo de Hiroshima y Nagasaki, son capaces de todo. Los nazis, de haber ganado la guerra pintarían hoy en sus películas a los yankis, de la misma manera que les pintan a ellos y con mejores motivos.
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