No le gusta utilizar el término profeta. Por respeto a lo que significa. Pero, sin duda, José María Castillo, es uno de los últimos teólogos-profetas. De los que anuncian el gozo de la autenticidad del Evangelio. Y de los que denuncian su perversión. Su obra, “La religión de Jesús” (Desclée) son comentarios de los textos litúrgicos, en los que aparece un Jesús preocupado sobre todo por la salud y la alimentación de la gente. El teólogo asegura que su “hogar intelectual y espiritual sigue siendo la Compañía de Jesús” y considera que “mantener a Losantos en la COPE hace daño a la credibilidad de la Iglesia”.
P.- Un libro significativo desde su título: “La religión de Jesús”.
R.- Decidí escribir este libro y ponerle ese título por dos motivos. En primer lugar, porque el tema de la religión es más preocupante en estos momentos que el tema Dios. Y en segundo lugar, una de las cosas más sorprendentes de los Evangelios es un Jesús profundamente religioso y, al mismo tiempo, en conflicto con la religión. Con los dirigentes de la religión, con el Templo. Hasta tal punto que éstos últimos lo condenaron a muerte y lo mataron. Es decir, Jesús vive un conflicto radical con la religión, con su religión.
P. ¿Esta es, entonces, la tesis del libro?
R.- Se trata de constatar algo que está en los Evangelios. A saber, que una lectura de los Evangelios hecha desde los criterios de la religión establecida nos imposibilita para entenderlos.
P.- ¿Quiere eso decir que el catolicismo actual dificulta el acceso al Evangelio?
R.- La Iglesia es un gran obstáculo para entender el Evangelio. Por eso, grandes sectores de la Iglesia y del clero le tienen mucho miedo al Evangelio. Y es que Jesús denunció al Templo y, por supuesto, no instituyó el sacerdocio. Y la eucaristía no fue un rito religioso, sino una cena de amigos. Es decir, la Iglesia ha asumido una serie de prácticas que no están de acuerdo con el Evangelio.
P.- ¿Por ejemplo y en concreto?
R.- Por ejemplo, tener templos. La Iglesia no tuvo templos hasta el siglo IV. Los cristianos se reunían en las casas. Y también todo lo ligado al templo. Desde los altares a los sacerdotes convertidos en funcionarios de esos templos. Es decir, Jesús no instituyó un clero como el que tenemos ahora en la Iglesia. Por ejemplo, los presbíteros vivían de su trabajo y no eran obligatoriamente célibes.
P.- ¿Y la jerarquía episcopal?
R.- La jerarquía episcopal pertenece a la estructura divina de la Iglesia. Jesús elige a los apóstoles para presidir las comunidades. Lo que pasa es que, con el paso del tiempo, la jerarquía se transforma en un episcopado monárquico y en la Iglesia se pierde la práctica democrática. Obispos, sí, pero no separados del resto de los creyentes ni célibes. Dicho de otra forma, el sistema organizativo actual del episcopado no proviene de Jesús.
P.- ¿Qué es lo que va a encontrar el lector que se acerque a su libro?
R.- Se encontrará con comentarios a los textos litúrgicos del Evangelio de cada día. No una exégesis completa, pero sí los puntos clave de cada texto.
P.- ¿Comentarios académicos y espirituales viniendo de quien vienen?
R.- Sí y, en esencia, que les sirvan a la gente para dos cosas. Primero, para conocer el Evangelio. Los católicos lo conocen muy poco, a diferencia de los protestantes. Y en segundo lugar, comentarios que les sirvan a la gente para orar y reflexionar.
P.- Conociendo a su autor, imagino que desde una óptica muy profética.
R.- No pretendo ser ni soy un profeta. Es una palabra a la que le tengo mucho respeto por todo lo que simboliza y encarna. Pero sí un teólogo crítico. Porque Jesús también fue muy crítico y quebrantaba continuamente las normas: comía con pecadores y publícanos, acogía a las mujeres, compartía su vida con los pobres y los pecadores...
P.- ¿Los críticos también son evangélicos?
R.- Claro. Ser crítico es ayudar a entender y a vivir la entraña, la clave y el núcleo de los textos evangélicos.
P.- ¿Con sugerencias prácticas?
R.- La principal sugerencia es cultivar la humanidad. Tenemos que ser humanos, Dios en Jesús se humanizó, se vació de sí mismo. Ese es el misterio de la Encarnación: la humanización de Dios. Jesús nos enseñó, ante todo, a ser profundamente humanos. Lo indispensable para acceder a Dios es humanizarnos. Porque, en cada uno de nosotros, está mezclado lo humano y lo inhumano.
P.- ¿Quiere decir que la tarea del creyente es humanizarse o liberarse de la deshumanización?
R.- Claro. Antes de hablar de caridad, tenemos que hablar de respeto, de dignidad, de tolerancia, de estima, de sensibilidad con los sufrimientos de los demás. Tenemos tendencia a hablar de cosas sublimes, pero lo primero, lo mínimamente humano, aquello en lo que todos los seres humanos coincidimos es nuestra condición carnal, la carnalidad.
P.- ¿Y además de la carnalidad?
R.- La alteridad: nos necesitamos unos a otros.
P.- ¿Estas dos condiciones, la carnalidad y la alteridad, están muy presentes en el Evangelio?
R.- A Jesús le preocupan fundamentalmente tres cosas. Primero, se preocupa constantemente por la salud de la gente. De ahí los milagros o las curaciones. ¿Eran milagros? Difícil de determinar. Lo que sí está claro es que Jesús no soportaba ver a una persona sufriendo. Por eso, siempre está preocupado por la salud de la gente.
P.- ¿La segunda preocupación de Jesús?
R.- La preocupación por la alimentación. Los Evangelios están llenos de pasajes que muestran constantemente la preocupación de Jesús por la salud y por la alimentación de la gente. De ahí que comparta la mesa. Es la comensalidad.
P.- ¿Y su tercera preocupación?
R.- La alteridad, las relaciones humanas, el respeto, la aceptación de las diferencias. Por eso, Jesús se acercó más a lo ‘peor’ de su época: los pobres, las mujeres, los extranjeros o los samaritanos. Y de todos ellos hay relatos conmovedores.
P.- ¿Cuál es el texto evangélico que más le llega?
R.- El que más me impresiona es el del Juicio Final: Tuve hambre y me disteis de comer...Se trata de una enumeración de situaciones de sufrimiento. El juicio último no se hace en función de la fe ni de Dios, sino en función de la relación con los demás.
P.- ¿Y el autor? ¿Cómo se encuentra el autor del libro?
R.- Divinamente. Soy feliz y estoy lleno de optimismo e ilusión, a mis 79 años. A los 78 salí de jesuita, porque creía que así iba a tener una libertad de la que no disponía dentro. No porque la Compañía fuese rígida, sino porque es una institución que tiene que rendir cuentas a otra institución mayor que es la Iglesia. Y había exigencias que afectaban a la institución y que las vivía como un bloqueo.
P.- ¿Su hogar intelectual y espiritual sigue siendo la Compañía?
R.- Por supuesto. Sigo inmerso en los jesuitas. Todo lo que soy y todo lo que tengo se lo debe a los jesuitas. Y por eso no quise seguir creándoles problemas. Además, quería disponer de libertad para poder decir todo lo que pienso. Y me alejé de La Compañía para tener más libertad y no ocasionarle más quebraderos de cabeza. Pero mi hogar espiritual sigue siendo la Compañía de Jesús.
P.- ¿Le duele la situación actual de la Iglesia española?
R.- Me duele y mucho. Porque hay un éxodo muy grande de gente que se aleja de ella. Su imagen pública no ayuda a que la gente de hoy se acerque al Evangelio.
P.- ¿Hay división en la Iglesia? ¿Hay dos Iglesias?
R.- Hay una fractura evidente entre los grupos más fundamentalistas y los más abiertos.
P.- ¿Se han roto los puentes entre ambos sectores? 
R.- Y cada día se rompen más. Entre otras cosas, porque la mayoría de la jerarquía se ha inclinado hacia los grupos más fundamentalistas y hacia la derecha política e ideológica.
P.- ¿Le ha desilusionado el Papa Ratzinger?
R.- En un principio, pensé que su categoría teológica iba a influir en el impulso a la renovación de la Teología. Pero no ha sido así. Y me preocupa profundamente el empobrecimiento de la Teología. La generación de los grandes teólogos del Concilio no tuvo sucesores. Y, además, hay una regresión evidente en todos los aspectos.
P.- ¿Qué opina de la polémica de los crucifijos en la escuela pública?
R.- Yo no haría problema de eso. Cristo terminó crucificado, algo que, en aquel tiempo, era lo más laico. Era la ejecución de una condena legal para esclavos y subversivos. Era, pues, lo más secular y lo más laico. Hoy, es lo más sagrado y ha perdido su significado original. Además, Cristo no murió entre dos ladrones, como suele decirse, sino entre dos subversivos, dos revolucionarios.
P:- ¿Es partidario de exhumar a los muertos de la Guerra civil?
R.- Hay que enterrar dignamente a los muertos de la guerra civil. Es un derecho y una obligación para todos. Los familiares tienen la obligación y el derecho de recuperar a sus familiares y darles una sepultura digna. Eso es algo que está pendiente en España. Y la Iglesia también tiene derecho a elevar a sus mártires a los altares.
P.- Federico Jiménez Losantos vuelve a estar tristemente de actualidad por su polémica con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. ¿Qué piensa del comunicador estrella de la radio de los obispos?
R.- Apenas lo oigo. Pero no me agrada. Losantos no le hace bien a la cadena de los obispos. Su forma de decir las cosas me repugna. Me siento mal oyéndolo. Siempre está atacando. No le hace ningún bien ni a la Conferencia episcopal ni a la Iglesia. Si los obispos lo mantienen es porque les da beneficios económicos. Pero mantenerlo le hace daño a la credibilidad de la Iglesia.   
José Manuel Vidal
http://blogs.periodistadigital.com/desclee.php/2008/12/05/la-religion-
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#2.- no hay curas buenos
starwars|08-12-2008 06:38
no hay curas buenos dentro de la iglesia, ni católica, ni protestante ni ninguna. A los curas buenos de verdad les han echado de ellas, sobre todo de la católica; los demás, son curas tibios, pero no lo suficientemente críticos para ser echados. Si siguen trabajando para esta organización y aspiran a limpiarla de corrupción....aspiran a un imposible, es autoengaño. Si viven de un oficio así....también es una trampa. Los que ayudan de verdad no se comen ese dinero, ese dinero lo dejan libre para las personas que lo necesitan, para servicios sociales. Es todo una trampa. Por mucho que luego donen....los de verdad, no lo aceptan directamente. Los que son cristianos para afuera....poco honrados son. Los ciudadanos que verdaderamente son gente buena, no se hacen llamar tal o cual, porque no importa, sino que se limitan a respetar y a hacer el bien, y a vivir a dios sin molestar a nadie y sin convencer a nadie. Los demás, vaya timo.
  Los que "trabajáis" para una organización tan grande que no puede controlar a sus miembros, tan infame que no deja que la ley los enjuicie, y tan soberbia porque dice que la ley del hombre es vana.....sois cómplices, y sois cómplices de confundir a aquel que pretende creer en un dios justo y bueno. Sois cómplices de confundir, de engañar.
porque la religión no tiene que ver con dios, y la religión es el opio del pueblo, lo lleva dentro, es posible instrumento de control de masas. Por la Ley de Murphy existe y se cumple. 
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#3.- Por eso
gavilan|08-12-2008 12:18
Fui en mis años mozos, o no tanto, un ferviente miembro de la iglesia católica. Hasta mis buenos veinticinco años -¡ya tardé, ya!- comencé a plantearme seriamente la concordancia irrenunciable que debe existir entre teoría (creencia) y la práctica (acción constante) religiosas. Y me dio por leer exhaustivamente el evangelio, bueno, el nuevo testamento; el antiguo me produjo enseguida reacciones casi alérgicas por la brutalidad de algunos de sus contenidos. Y, claro, a medida que iba leyendo los cuatro evangelios, mis dudads iban creciendo: ¿qué demonios, con perdón, tenía que ver la vida del Fundador con la práctica de la iglesia como institución? Cuando ya me convencí de que, como se decía en la presentación de algunas películas y/o novelas, cualquier semejanza era pura coincidencia, me abrí. Y hasta hoy. No es que crea ya en muchas cosas, pero si hubiera seguido en aquel ambiente de impostura y burla, probablemente hoy no creería en nada. Es cierto: la igelsia oficial es la peor enemiga del cristianismo. Sin duda. Y, claro, excluyo aquí muchos de los sacerdotes que intentan, con el riesgo que conlleva, sobre todo en determiandas zonas del planeta, llevar a la prácitica las enseñanzas de aquel Cristo, de cuya existencia dudo seriamente, pero cuyo ejemplo aún subyace, por lo que tiene de amor a los desheredados, en mi espíritu de hombre de izquierdas.
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#4.- Obstáculos y otras cosas I
PCR|08-12-2008 14:44
Coincido con #2 en que quienes trabajan para esa organización difícilmente podrán cambiarla. No tanto en cuanto a la bondad de las personas, porque quien más quien menos vivimos - sin reparar en ello las más de las veces - encendiendo una vela a Dios y otra al diablo.
El mundo cambiaría si quienes formamos nuestra opulenta civilización occidental cristiana fuésemos capaces de vivir de otro modo, suprimiendo todo cuanto es motivo de esclavitud para tantos millones de almas hermanas. Pero ya vemos que no. Reflexionamos, criticamos, pero seguimos viviendo según el modelo diseñado por los amos.
Algo parecido veo en la clerecía y en la gente de buena fe que la sigue, que «haberla hayla», aunque pueda parecer lo contrario.
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#5.- Obstáculos y otras cosas II
08-12-2008 14:50
El problema está, en mi opinión, en que ninguna forma de pensamiento altruista y auténticamente humano ha sido capaz de generar lazos afectivos tan fuertes como los generados por las religiones y por la forma de vida impuesta por el capitalismo. Unas y otro se han valido de lo emocional para configurar millones de mentes y llevarse el gato al agua. Unas generando dependencia emocional del clero mediante lo que han venido en llamar misterio religioso. La otra, fomentando la codicia, la competitividad. Ambas han sembrado el individualismo en el corazón de quienes les siguen. Las personas creyentes miran al cielo, Díos y yo; las otras miran en derredor suyo buscando a quien pueden superar para medrar algo.
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#6.- Obstáculos y otras cosas III
08-12-2008 14:51
Las religiones son elaboraciones culturales que surgieron en momentos determinados de la historia de los pueblos con el fin de proporcionar una forma de pensar y de sentir cohesionadora. Unas veces haciendo que ese pueblo se idolatrase a sí mismo y la emprendiese contra quienes lo rodeaban, como es el caso de Israel y su idea de “pueblo escogido” por su Dios de los ejércitos. Otras proclamando la convivencia y el respeto, como en algunos momentos de la antigua China.
Pienso que aun hoy día, las religiones tienen mucho que ofrecer a la humanidad. A quienes no concedo este crédito es a las instituciones que las representan. Méritos sobrados han hecho y siguen haciendo para que se les niegue.
En cuanto a las personas, pienso que las hay de todos los colores y maneras, como al principio dije. Pero sea como sea, son seres humanos y, en tanto que tales, me merecen respeto.
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#8.- A menditako
PCR|08-12-2008 20:34
Que seas anticlerical y que tengas tantos motivos como quien más para serlo no te da derecho a cargarte al autor del artículo. Y menos derecho tienes a meter en el mismo saco a «policías y borbones», pues sin borbones podemos estar, pero no sin policías. También podemos estar sin clero, pero no sin personas que reflexionen sobre una religión que tanto ha influido en la población de eso que hemos venido en llamar Estado Español.
Todo pensamiento es cuestionable, y en la medida que repercuta socialmente debe ser cuestionado si queremos avanzar en humanidad. Lanzar a los tiburones a quienes lo hacen puede ser muy visceral, pero es a la vez muy necio.
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#9.- Respeto a Castillo
Demelsa|10-12-2008 01:09
Ya no creo en la iglesia, tampoco en Dios, pero respeto a personas como Castillo. He estado dentro de la ICR 47 años, he estudiado, meditado, vivido, reflexionado mi fe y he llegado a dejar de creer.
Pero respeto a las personas que aún dentro creen que pueden hacer algo, en algún tiempo también yo lo creía y nadie en esos momentos me hubiera convencido de lo contrario.
Castillo hace algo para lograr un pensamiento crítico  en los que aún creen en la iglesia, cosa loable a mi parecer, porque lo que menos desea la iglesia es que sus fieles tengan un pensamietno crítico hacia ella. Por lo demás, no he leído su libro, pero por lo que veo en el artículo,  acerca la verdad de Jesús, diametralmente opuesta a la religión de su tiempo y a la iglesia de hoy, por cierto
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#10.- "no hay hombre mas grande que el que da la vida"
lezepa|17-12-2008 17:47
Toda iglesia o religiosidad es como ponerse una camisa de fuerza y adoptar una forma social, una manera de pensar y de sentir: una manera de dar y recibir........ algo asi como tener que vestir a dios para soportarlo, o por lo menos comprenderse a uno mismo...... Pero mas alla de toda especulacion etica o moralina el mundo se encuentra en un parto muy prolongado en donde la duda ahora es frofundamente dolorosa y nos damos cuenta que el dios en que creiamos  no es suficiente............... tampoco es suficiente señalar al otro (la iglesia) como culpable de este caos; es una realidad existencial y este manjar se tiene que comer nos guste o no....... algunos apuraran el paso, otro lo diglutiran bocado a bocado este pan acido  y amargo. 
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