No hace mucho tiempo incluí en un artículo referido al Toro Alanceado de Tordesillas un mensaje dejado por un tal Quinín en el Foro del Patronato del Toro de la Vega, Asociación encargada de organizar y de revestir de valor, interés cultural, mérito pedagógico, dignidad y humanismo un episodio tan repugnante y miserable como es la tradición del Toro de la Vega celebrada en Tordesillas, en la que cada año este animal es perseguido, acosado y abatido después de recibir numerosos lanzazos. En dicho mensaje se amenazaba a los activistas contra el maltrato animal que iban a acudir a dicha Localidad con el objeto de protestar por esta costumbre salvaje y que atenta tanto contra los más fundamentales derechos del toro como hacia la dignidad de una Sociedad que ni participa mayoritariamente de esos actos ni está dispuesta a admitirlos y es testigo de ellos a la fuerza, porque incomprensiblemente, cuentan con apoyo oficial.
Y vuelvo a encontrarme como es habitual en la Página de este Patronato otra “perlita” a la que sus administradores nos tienen acostumbrados y que firma un tal Luis Blanco. En este mensaje se indica que durante los días 22 y 23 de Octubre se celebrarán en Zamora las XIV Jornadas de Espectáculos Taurinos de Castilla y León convocadas por la Junta. Con la intención de debatir sobre la actualidad y futuro de la “Fiesta” han sido invitados a las mismas tres sectores que mantienen posturas claramente diferenciadas sobre este asunto: Ganaderos y empresarios taurinos; la Asociación contra el maltrato animal ANPBA y un tercero que quiere ejercer de “racionalizador”, como árbitro entre los dos primeros grupos enfrentados por completo en su visión acerca de estos festejos. Pues el Sr. Blanco, amparándose en el pábulo que este Patronato suele dar a cualquier comentario que ataque a los que defienden los derechos de los animales y que es mayor cuanto de forma más insultante lo haga, dice a continuación que: “invitar a ANPBA es como hacer lo propio con anarquistas o nazis para hablar sobre una reforma de la Constitución o convocar a ETA en la organización de las redes de información policiales” y el motivo según este Señor, todo un paradigma a la hora de establecer similitudes, es que: “la Junta de Castilla y León no sabe lo qué es el toro para las gentes de esas tierras ni les interesa su situación al respecto”. Aprovecha también para criticar que se enviase a la Guardia Civil para proteger a los activistas contra el maltrato que con intención de expresar de forma legítima su postura en contra del brutal Toro Alanceado, acudieron a Tordesillas el pasado Septiembre y es que en la Junta, a pesar de su cobertura legal a esta tradición salvaje, saben de sobra cómo se las gastan estos amigos de torturar a un animal, que han demostrado más de una vez que no tienen el menor reparo en utilizar la violencia también contra las personas si éstas se declaran detractores de su sangrienta costumbre y que sus convecinos críticos con esta monstruosidad han de callar por miedo a ser objeto de represalias. Tampoco se podía esperar otra reacción, pues quien no tiene respeto hacia un ser vivo y es capaz de someterlo a padecimientos o disfrutar contemplando los mismos y aquel al que un hecho tan aberrante le sirve como diversión, no debe de extrañar que aplique los mismos instintos primarios contra personas. Pero no sólo eso, sino que el Sr. Blanco argumenta que la protección oficial fue destinada a “un grupito de extranjeros que quieren insultar los fundamentos de un Pueblo”. ¿Y aún se atreve a calificar de nazis a los que pertenecen a una Asociación contra el maltrato a los animales?; ¿él, que utiliza el término “extranjero” de modo despectivo para tratar de diferenciarse de aquellos que no comparten su sádica forma de divertirse causando un sufrimiento terrible a un toro y refiriéndose a gente venida de todos los puntos de España: gallegos, catalanes, madrileños, andaluces y también, por supuesto, italianos, franceses o de cualquier rincón, - qué importa de dónde – si lo que los unía era su rechazo a que un animal fuese a ser torturado como luego ocurrió?. Ese racismo basado en defender la supremacía moral de sus costumbres y negar la validez de posturas contrarias o el derecho ajeno a expresarlas, son factores que hablan por si solos de cuál es la calaña de estos individuos y de su nula capacidad para respetar opiniones diferentes a las suyas. Y por supuesto, no vale emplear este mismo argumento en su descargo, ya que acatar las suyas pasa por tolerar la tortura y muerte de un tercero que es en definitiva la víctima más indefensa de todo este asunto y el único no tiene la opción de hacerse escuchar.
La verdad, muy a menudo las declaraciones de personas y colectivos que de un modo u otro apoyan el maltrato a los animales en sus diferentes formas son el mejor de los argumentos que puede tener cualquiera que trabaje por la defensa de estos seres, ya que pocos razonamientos que podamos esgrimir a favor del respeto a los animales va a ser tan contundentes y explícitos como los que emplean los partidarios de las corridas de toros, del Toro de Coria, del Toro de la Vega o de los Toros embolados, por citar algunas de las bestialidades que todavía tienen lugar, ya que estos defensores de tradiciones que le cuestan la vida a esas criaturas, por más que lo intenten no pueden disimular su verdadera naturaleza y rezuman violencia, saña, fanatismo y egoísmo en cada una de sus manifestaciones, aunque luego se las quieran dar de preservadores de la cultura y traten de justificar tales desmanes en nombre del interés común de la Sociedad. ¿Qué sociedad?, ¿la suya particular, creada a su medida, cerrada y protectora del atraso y del abuso?, ¿la misma que considera “extranjeros” a los que no están de acuerdo con ellos y usa la palabra foráneo como si de una injuria se tratase?.
Dice este hombre que la Junta “le pone la alfombra a los que sólo pretenden destruir esa Tierra porque no se pliega a sus caprichos degenerados”, para terminar afirmando que “están lejos de la gente normal y que hacen gala de cobardía moral”. Y ahora me pregunto yo, ¿a qué llama degeneración?, ¿a estar en contra de que a un toro se le clave el acero una y otra vez y se le revienten sus órganos internos hasta que caiga muerto?; ¿a qué se pretenda que los niños no sean testigos ni continuadores de tal barbarie?; ¿es cobardía moral o es una “anormalidad” querer poner fin para siempre a la legalidad y subvenciones que se les brinda desde estamentos oficiales a esas carnicerías?.
Pero en definitiva no son estas líneas una crítica a las palabras del Sr. Blanco, puesto que se limita expresar una opinión particular, lo hace en su nombre y tiene todo el derecho a tal cuestión por más de que insulte y vomite toda su inquina contra los que le quieren privar del gozoso espectáculo de ver el sufrimiento de un animal desangrándose, mientras trata de escapar inútilmente de una turbamulta armada que lo acosa y de asistir a su agonía lenta y aterradora, sino que quien merece mi desprecio es el Patronato del Toro de la Vega, una Asociación que antes de incluir un mensaje en la sección correspondiente de su Página lo valora para decidir su idoneidad y a la vista de los que pasan su peculiar filtro queda claro que se identifica con aquellos que amenazan, agreden verbalmente y son muestra de las actitudes más sectarias, montaraces y embusteras. Y que no vengan diciendo que el suyo es un foro libre donde todo el que lo desee puede dejar constancia de su opinión, porque en varias ocasiones he intentado introducir un mensaje mostrando mi desacuerdo con el Toro de la Vega y utilizando para ello en todo momento un tono respetuoso y hasta ahora, no he conseguido que ese Patronato, ejemplo de usos y costumbres inquisitoriales, publique uno solo de ellos. ¡Será que soy extranjero!.
Julio Ortega Fraile
www.findelmaltratoanimal.blogspot.com
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#1.- La defensa de la tortura, no tiene justificación dentro de "la normalidad"
No al especismo|16-10-2008 23:06
Años llevo leyendo sobre el tema de las torturas y asesinatos  de estos inocentes animales que llamamos toros...la única respuesta que hallo es que,  son la expresión de  una parte de una sociedad que está muy enferma, y lamentablemente, hasta hoy, ningún gobierno se ha comprometido con semejante aberración que debiera ser prohibida de inmediato.  Y poner en tratamiento ( si hubiera alguno que rehabilitara ), a estos humanos causantes del avasallamiento demencial
Valoración: 5
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#2.- Si al torneo,fuera intolerancia
el ganaero m.|17-10-2008 16:22
Aupa el toro de la Vega,maximo exponente de la eterna lucha Hombre-animal.
Concepto este,que mentes primarias,no entienden.
Siempre adelante Tordesillas.
Sin raiz,no hay nada
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#3.- TORTURA NI ARTE NI CULTURA.
Dríada|22-10-2008 00:45
Vamos hombre! esto va a " el ganaero" espero que lo que dices es  en broma, porque eso no le cabe en la cabeza a nadie que sepa lo que es el respeto a la vida ajena.
En fin toca seguir leyendo "catetadas" de éstas que lo único que hacen es fomentar el maltrato a los animales. Y eso de lucha entre el hombre y el animal, no es del todo cierto, ya que el animal no tiene con que defenderse de cientos de personas llenas de odio hambrientas de sangre fácil. ESTÁIS TARADOS!!!Mereceís lo mismo que les haceís. Yo misma lo haría con mis propias manos, sin ningun tipo de remordimiento!
LA TORTURA NO ES NI ARTE NI CULTURA!!! NO AL MALTRATO ANIMAL!
Por cierto " Ganaero" ¿ tú nos vienes ha hablar de intolerancia y de mentes "primarias"? no me hagas reir por favor.
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#4.- Tortura = sadismo
Asociación Verdenace|22-10-2008 11:58
Hay cosas que por mucho que se empeñen algunas mentes obtusas simplemente no tienen defensa posible, lo miren por donde lo miren. Apelar a las palabras "arte", "cultura", "tradición", incluso "deporte" (los más osados) para defender lo indefendible, cual es la tortura, el martirio y finalmente la muerte de animales, entre el regocijo y escarnio público, es simplemente sangrante, es degradarnos todavía más como especie que se supone racional (aunque sobre ésto último, a juzgar por estos actos de barbarie, tengo muy serias dudas).
Estos bochornosos espectáculos, que dan rienda suelta al sadismo más primario, al ensañamiento con criaturas inocentes e indefensas, me recuerda épocas pasadas, cuando los condenandos (no importaba porqué motivo o si eran o no eran inocentes) eran conducidos al cadarso, gillotina, hoguera o cualquier maquavélico sistema de tortura y muerte espantosa,  en medio de  una muchedumbre envilecida, ávida de sangre y espectáculo,   que contemplaba con auténtico regocijo la larga y cruel agonia de uno de los suyos.      Aquellas también eran tradiciones, formaba parte de la cultura de ese momento ¿no?.
Hora va siendo ya de que avancemos un poquito, y sobre todo recordárselo a quienes deben velar (Administraciones en general)  para que éste bochornoso espectáculo acabe de una vez. 
Una minoria no debe de estar por encima de una mayoría, y menos aún con posturas intransigentes, defendiendo lo indefendible.
Valoración: 2
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