Alejandro Sánchez Moreno
« Par son histoire, né d’un projet politique et social généreux, cet
hôpital demeure le symbole de la communauté espagnole immigrée. »
La Dépêche du midi 19-6-99
El obligado exilio de los republicanos españoles en la ciudad de Toulouse, ha dejado una marca imborrable para esta ciudad del mediodía francés, y de entre todos los episodios que conforman la historia del éxodo de los antifranquistas en Francia, la creación de un hospital por parte de éstos, puede ser uno de los principales legados dejado por los republicanos en esta capital.
Pero a pesar del interés que este tema debiera suscitar en el estudio del exilio, el hospital Varsovia parece haber sido condenado al ostracismo por parte de la historiografía posterior ya que, aunque ciertamente sean abundantes las referencias al centro hospitalario en los trabajos existentes sobre la diáspora española de 1939, éstas suelen ser generalmente muy superficiales y poco documentadas, limitándose en la mayoría de los casos a dejar constancia de la existencia del establecimiento.
La casi total ausencia de fuentes escritas; la dificultad que supone actualmente (desaparecidos la mayoría de los protagonistas de la experiencia) recurrir a la entrevista; la pasión política que dañó la neutralidad valorativa de los actores del fenómeno y sobre todo; la desaparición del hospital en 1950, víctima indirecta de la Guerra fría ( lo cual sólo puede dificultar la investigación al quedar en tela de juicio la objetividad de los archivos del momento) parecen ser causas suficientes para justificar el que no se haya ahondado en el estudio de lo que posiblemente podríamos calificar como la mayor obra social creada por los republicanos españoles en Toulouse.
Pese a ello, en 1984, el autor angloamericano, David W. Pike, dedicaría casi todo un capítulo de su trabajo sobre la historia del PCE en Francia, Jours de Gloire, Jours de Honte, a la historia del hospital, basándose en numerosos testimonios orales y sobre todo a la consulta de los entonces inaccesibles archivos policiales de la Alta Garona. Además, en los últimos años, han sido publicados dos estudios académicos que aportan nuevos datos a la construcción de la historia del centro: una tesis doctoral en medicina sobre el hospital Joseph Ducuing (actual Varsovia) de Janine Garipuy y una memoria de DEA de Dolores Villar-Basanta, que emprendería un magnífico trabajo de búsqueda de fuentes y sería la primera en consultar los archivos departamentales desde la experiencia de W. Pike.
Creación del hospital
Parece quedar claro actualmente el motivo por el que se decide crear el hospital, ya que ésta es una de las escasas cuestiones en la que los investigadores podrían haber coincidido. En un principio, la fundación del hospital es respuesta a una necesidad imperativa: la de sanar a todos los españoles de la guerrilla, dado el número alarmante de heridos que habían provocado el episodio de la Resistencia y sobre todo la recientemente fracasada "Operación Reconquista de España". Entendemos así que en este caso, la necesidad creó el remedio: era necesario establecer un centro que trabajase en sanar a los heridos de las operaciones armadas de los españoles en su lucha contra el fascismo.
El nacimiento del hospital Varsovia carece de documentación escrita que atestigüe la creación del mismo ya que no se conservan actas de reuniones, soportes oficiales ni documentación gráfica de cualquier otro tipo que fuese contemporánea al hecho en cuestión. Pese a todo, hemos tenido acceso a una carta inédita escrita por Celedonio Villanueva, conocido por el sobrenombre de "Celestino" en la clandestinidad, que sería un destacado colaborador en la puesta en marcha del Varsovia debido a su cargo en Solidaridad Española5 en 1944. Según esta fuente, el teniente médico y militante del PCE, Dr. Momeñe, advertiría al Estado Mayor de los guerrilleros de la existencia de un castillo abandonado por los alemanes en el número 15 de la calle Varsovie. Este edificio había sido requisado por las tropas nazis durante la guerra y podía servir de gran utilidad como instalación médica al servicio de los guerrilleros. Este fantástico castillo era propiedad de Henri Maigne y se situaba en pleno corazón del barrio tolosano de Saint Cyprien. Fue mandado construir por el director de la orquesta del Capitol, Gabriel Tournier.
La dirección de los guerrilleros se pondría en contacto con las FFI a las que informarían de su intención de ocupar el edificio para darle uso médico. Después, una comisión de Solidaridad Española encabezada por el propio Celestino como secretario de la entidad y por el adjunto de la misma, el profesor Marzo, sería recibida por el comisario del Gobierno Provisional de la República Francesa, Pierre Bertaux, acompañados de una carta de recomendación del secretario regional del Partido Comunista Francés, Henri Dupon. En la reunión, los españoles expusieron al comisario la grave situación de los heridos de la guerrilla y pidieron el uso del castillo para crear un establecimiento sanitario. Bertaux aceptó la propuesta y recomendó a la delegación ponerse en contacto con el dueño legítimo del edificio, lo cual por cierto, ya habían hecho.
Obtenidos los permisos necesarios, se dispusieron todos los medios humanos imprescindibles para acondicionar el castillo como hospital. El trabajo voluntario de los exiliados de distintas tendencias políticas y principalmente de las organizaciones de masas del PCE y de la Unión Nacional Española, permitió que en poco tiempo el edificio que estaba en unas atroces condiciones, pudiese ser ocupado y puesto en marcha desde el 20 de octubre de 1944, fecha de ingreso del primer hospitalizado.
Algunas camas, algunos colchones de paja y botiquines de urgencia era lo único que poseía el hospital en un principio pero al poco tiempo, los Servicios de Salud Militar franceses contribuirían con la donación de fármacos y material médico arrebatado a los alemanes en su retirada.10En esta primera etapa de hospital militar, el primer director del mismo fue el propio Dr. Momeñe y los usuarios del establecimiento son casi en exclusiva, heridos en acción armada, según consta en los registros de entrada del hospital.
El paso al hospital civil
Con la desmovilización al fin de la guerra, la función del hospital cambiará de militar a civil debido según el documento amanuense al que nos hemos referido a que: "el carácter militar no correspondía a los esfuerzos hechos ni al anviente (sic) de la emigración española que estaba por un hospital civil". Podría ser debido a ello que el director militar Momeñe fuese sustituido por el dirigente de la UNE, el civil Dr. Torrubia.
Sea como fuere lo que parece quedar claro es que el hospital Varsovia deja de ser, tras su paso a hospital civil, un simple centro hospitalario para convertirse en una gran obra social, un servicio gratuito de salud para todos los exiliados españoles pero al mismo tiempo será algo extraordinario ya que el hospital servirá como punto de encuentro para una comunidad que abandonó España por la fuerza después de la perdida de la guerra civil. Este centro es un pequeño rincón de la España vencida donde los republicanos se encuentran y comparten sus penas y nostalgia común. Todo el personal: médicos, administrativos y enfermeros, está compuesto también por refugiados que al igual que los pacientes a los que asisten no se resignan a haber perdido la guerra, lo cual ayuda a la convivencia en un hospital fuera de lo común. El Essai biographique de l’hôpital Varsovie editado por el propio hospital en 1950 dice textualmente:
«Aucun malade a l’impression d’être dans un hôpital où tout ce qui l’entoure lui serait étranger ; bien au contraire, il a le sentiment d’être soigné chez lui et en famille ; Médecins, infirmiers et personnel administratif, tous des espagnols, ont la seule preocupation du malade qui est en même temps leur ami d’exil et leur compagnon de lutte pour la reconquête de la patrie perdue »
Trabajos benévolos, ayudas de los refugiados, médicos que trabajan por salarios miserables, muestran la fotografía de un establecimiento determinado a salir adelante frente a todas las adversidades.
Pero la demanda de servicios se irá haciendo cada vez mayor por parte de la comunidad expatriada y el hospital acogerá en su seno a enfermos que llegarán de todos los puntos de Francia (incluso de las colonias). Este fuerte aumento de solicitudes de servicios obligará a mejorar constantemente las condiciones de acogida del centro y ya desde el primer año de vida, el aumento de consultas externas obligará a crear un anexo al hospital en la calle Cours Dillon para servir como dispensario hasta que en 1949 (visto el aumento continuo de consultas) la dirección se vio forzada a crear otro en la calle "Jean des Pins".
Pero la creación de nuevos pabellones y anexos no solventarán los problemas logísticos del modesto hospital y es por ello que en ocasiones los enfermos tendrán que ser trasladados a otros centros públicos de la ciudad tales como Purpan, Hôtel de Dieu o La Grave. El crecimiento de usuarios hacía que la máxima preocupación del hospital fuera la búsqueda continua de recursos para mantener un normal funcionamiento del mismo.
Ayudas al hospital
Desde los primeros tiempos, el hospital recibirá el apoyo de numerosas personalidades del mundo de la ciencia, la política o las artes. El propio Comité de ayuda a los republicanos españoles presidido por Pablo Picasso hará un llamamiento de ayuda al "hospital de los españoles en Francia". Pero éste no será la única celebridad en interesarse por la obra ya que el hospital recibirá el apoyo de numerosas personalidades tales como la premiada con un Nóbel, Irene Joliot Curie o el norteamericano Edward Barsky entre otros muchos representantes del mundo de la política, las artes y sobre todo la ciencia. Las visitas de personas ilustres al centro quedarán reflejadas en el Libro de Oro que posee el hospital desde 1948. Es igualmente importante destacar el apoyo que reciben los exiliados de un buen número de médicos y profesores de la facultad de medicina de Toulouse que ya habían manifestado sus simpatías a los republicanos desde la Guerra civil española como el Dr. Stephane Barsony que fuera brigadista internacional, o los Drs Garipuy, Tauber y Champagnac que organizarán la red sanitaria de los maquis durante la Resistencia, aunque los lazos primordiales se crearán con los médicos comunistas, destacando entre todos ellos el profesor Joseph Ducuing.
Al principio el hospital se mantendrá gracias al esfuerzo común de los refugiados y el funcionamiento diario se irá garantizando por las donaciones de los pacientes y al trabajo benévolo de muchos colaboradores aparte de, como indicamos anteriormente, a la abnegación de los trabajadores que donaban su fuerza de trabajo en incontables horas de servicio a la obra del Varsovia a cambio de unos sueldos miserables.
Pero la importante estructura que se estaba creando hacía necesaria la colaboración de organismos y entidades: L’ Amicale des anciens FFI et Resistants Espagnols (en adelante Amicale) será la primera asociación que intervendrá en el sostén económico regular del hospital encargándose de pagar las facturas del alquiler del edificio a su propietario. Además a fines de 1947 se firmará un convenio con la Seguridad Social francesa que ayudará al funcionamiento del centro pero lo más impactante será la numerosa ayuda internacional que recibe el Varsovia siendo contribuyentes y donantes numerosas organizaciones extranjeras como la Casa de Galicia de Unidad Gallega de Nueva York, la Spanish Refugee Appeal de Vancouver, la Comisión de Asistencia de Cuba, la Centrale Sanitaire Suisse de Zurich, La Comisión de Ayuda al hospital Varsovia de México y otros, además de ayuntamientos de ciudades importantes como Glasgow, Varsovia, Zurich o la propia Toulouse. Todas las entidades colaboradoras serán nombradas continuamente por la dirección del hospital a modo de agradecimiento, en una sección fija de la revista del hospital: Los Anales del hospital Varsovia, titulada « Nuestros Amigos ».
La ayuda económica principal que recibe el hospital es la donada por las JARC17 que aportaba una suma mensual que ascendía a 370000 francos para mantenimiento, administrado (dado que no tenían oficina en Francia) por la USC. Esta ayuda será la de mayor cuantía que reciba el centro hasta que el Comité de Actividades Antiamericanas paralizase la actividad de las JARC y encarcelase a algunos de sus dirigentes.
Otro apoyo remarcable será el de la USC que como hemos dicho, administraba el dinero donado por la JARC contribuyendo además directamente con la donación de medicamentos. Las turbulentas relaciones de algunos miembros del hospital y la dirección de los unitarios marcarán una etapa de tensas luchas por el control del mismo que merecen dediquemos unas líneas a la cuestión:
Cuando la USC comienza su trabajo en Francia nombrará a una directora para coordinar su trabajo en este país, Herta Tempi, comunista según Pike19, que comenzará con su colaboración estrecha a la obra del hospital sin que surgiese ningún tipo de problema en principio. Éstos aparecerán cuando a la sede de Boston lleguen rumores de que el hospital que ellos financian en Francia está siendo controlado por comunistas españoles, lo que sucedía mientras en Estados Unidos se estaba librando una feroz batalla propagandística contra el comunismo y con la actividad del Comité de Actividades Antiamericanas en su máximo apogeo, por lo que no nos resulta extraño entender que para Boston estos rumores fuesen de máxima preocupación y es por ello que enviarán a una delegada unitaria a Francia para dar cuenta de la situación, Persis Miller. Al llegar a Toulouse, ésta licencia al director del centro Dr. Torrubia e impone uno nuevo, el Dr. Parra, además de expulsar a parte del personal del Varsovia. Desde entonces, los choques serán continuos y se manifestarán en cuestiones como el fracasado intento de rebautizar al centro Walter B. Cannon Memorial o la también frustrada imposición de Dolores Bellido como nueva directora. La situación se verá agravada cuando Herta Tempi sea cesada de su cargo al descubrir otro delegado unitario, el reverendo Bragg, que ésta había firmado un acuerdo sin el consentimiento de la dirección de Boston por el cual, la USC se comprometía a no intervenir en asuntos internos del centro en favor de la Amicale. Definitivamente los continuos conflictos pondrán fin a la ayuda de la USC en 1948. Ese mismo año las JARC crearán una agencia en Toulouse, la Spanish Refugee Appeall, para continuar con su labor de ayuda al hospital.
Obras culturales y políticas del hospital
El Varsovia desarrollará a lo largo de su existencia una intensa actividad política y cultural. En este sentido, se construirá una gran biblioteca para la que se llegará a destinar un presupuesto anual de 150000 francos para la compra de libros a los que habrán de sumarse otros 30000 para revistas. Se organizarán también cursos técnicos y de cultura general para el personal subalterno y conferencias profesionales semanales para los médicos.
Bajo la dirección del Dr. Bosch, el hospital lanza una publicación trimestral, los Anales del Hospital Varsovia, que nombrásemos anteriormente. El primer número de esta revista saldrá en julio de 1948 llegándose a publicar 9 números, hoy difíciles de encontrar. La publicación se convierte en la única revista médica del exilio español en Francia y aunque no faltasen por supuesto los artículos dedicados a los profesionales de la medicina, también hubo contenido político pero sobre todo, cuestiones relativas al funcionamiento del hospital.
Dos actos organizados por el hospital Varsovia tendrán una importancia especial entre todas las actividades llevadas a cabo por el centro en sus 6 años de gestión española; el primero de ellos sería la organización de una recepción oficial en el propio centro con motivo del cuarto aniversario de su fundación. El acto se celebrará el 16 de septiembre y acudirán al mismo numerosas personalidades entre las que cabe destacar al decano de la facultad de Medicina, profesor Calvet, lo cual demuestra los lazos existentes entre la facultad y el hospital.
El segundo acto importante del centro fue el 14 de abril de 1950 en el que la dirección del centro celebra el aniversario de la proclamación de la II República y aprovecha el acto para inaugurar un nuevo pabellón. Estos actos tendrán una resonancia importante en la ciudad haciéndose eco de los mismos la prensa local.
El personal del Varsovia
El personal laboral del hospital Varsovia, como referimos precedentemente, es en su totalidad español, son exiliados que como los enfermos a los que asisten han sentido clavarse en su carne las dolorosas garras del fascismo y las desastrosas consecuencias de una guerra que los alejó de su tierra y los obligó a vivir innumerables penurias.
La mayoría de ese mismo personal es de filiación comunista aunque, al contrario de lo que han opinado distintos investigadores, también existen trabajadores de otras tendencias políticas. Cabe destacar entre los médicos de distinta sensibilidad, a la anestesista Dra. Gómez, anarquista, o el cuadro de la CNT, Amparo Poch Gascón. Otros médicos importantes en el desarrollo de la experiencia fueron los Drs. Grau, Pinar, Querol y Sánchez Portela, sobresaliendo entre todos ellos el carismático Dr. Josep Bonifaci Mora.
Desde 1946 , el hospital estuvo administrado por la Amicale, con lo cual será ésta ( si exceptuamos el capítulo de intromisión de la USC que comentamos anteriormente) la que decidirá la línea que ha de seguir el hospital en todo momento y conociendo las importantes depuraciones que sufrirá el PCE durante estos años ( la caza de la "herejía" titista y del sector Comorera del PSUC) no nos debiera extrañar en un principio que los numerosos cambios en la dirección del hospital se debiesen a purgas políticas, pero contrariamente a lo que se pueda imaginar éstas no se dieron en el Varsovia con ningún director.
El primer director del hospital será el teniente Momeñe, este médico estuvo íntimamente ligado al intento de la invasión del Valle de Arán y sería nombrado máximo responsable del establecimiento en su periodo militar. Si atendemos a la explicación dada por Celestino, el motivo de su cese no se debió a cuestiones políticas sino al cambio de carácter del centro.
A Momeñe lo sustituye el Dr Torrubia que marca el inicio de la "obra social" y ejerce sus funciones hasta la llegada de la enviada unitaria Persis Miller. Torrubia era miembro del PSUC y sería apartado del partido en 1949 por su adhesión al sector Comorera, mucho después de haber sido sustituido en su cargo. Este hecho no impediría que posteriormente, con la detención de los médicos del Varsovia en 1950, Torrubia dimitiese de su cargo en la Cruz Roja Republicana Española en solidaridad con sus ex compañeros.
Al Dr. Torrubia le seguiría el Dr. Parra en septiembre de 1946, éste no era visto con buenos ojos por el PCE ya que como sabemos, sería impuesto por la USC. David Pike afirma basándose en los archivos policiales, que el Dr. Parra sería cesado por el secretario general de la Amicale, García Acevedo, al negarse a obedecer la orden de traspaso a la Amicale de 3,5 millones de francos que el centro había ahorrado y que el director quería emplearlos en mejoras del hospital. La insumisión de Parra provocaría su cese en febrero de 1948 e inmediatamente sería relegado en su cargo por el Dr. Bosch que entregaría la suma exigida. Compartimos con Dolores Villar-Basanta nuestro escepticismo ante esta afirmación de Pike ya que sabemos que el centro acometerá importantes obras desde julio de 1948, trabajos imposibles de realizar caso de que el mismo hubiese entregado sus fondos a la Amicale.
Algunos médicos del Varsovia (atención especial reciben Bosch y Bonifaci) son reconocidos por los archivos policiales como supuestos "agentes de la Kominform". David W. Pike, dará crédito a esta teoría, permitiéndole el beneficio de la duda al caso del Dr. Bonifaci. Según los archivos, Bosch sería "agente principal de la Kominform para España y el mediodía francés" antes de ser sustituido en su cargo por Bonifaci.
Creemos que el contexto generado por la Guerra fría y el consecuente miedo al comunismo, pudo exagerar los informes que la policía efectuó sobre los trabajadores del hospital ya que, si bien es cierto que muchos de ellos militaban en el PCE o en el PSUC no se puede suponer con ello que fuesen agentes al servicio de la oficina de la Kominform. Nuestra teoría se avala en los errores encontrados en los informes sobre el personal del hospital. Además en muchos casos, las fuentes en las que se basa la policía para realizar estos informes es la débil consulta a otros refugiados acerca de las actividades del personal y además, si entendemos que entre las funciones de la Kominform no se encontraba el espionaje (labor ésta de la que se encargan los servicios de inteligencia de los países socialistas) sino que su misión era la de armonizar y coordinar las políticas de los partidos comunistas, no nos parece lógico el empleo de agentes en un hospital, sabiendo que los médicos comunistas del Varsovia, en tanto que eran militantes conocidos por todos, no eran precisamente aptos para servir de "agentes" de la Kominform. No creemos sirvan como prueba unos informes que en su contexto, pretenden justificar a priori la política de ilegalización de la actividad de comunistas extranjeros que ya se estaba gestando.
El fin de la obra
El 7 de septiembre de 1950 a las 5 de la madrugada una enorme operación es efectuada en toda Francia con el nombre de Bolero-Paprika. El objetivo de esta acción policial era la detención y posterior expulsión del país de un número importante de militantes comunistas extranjeros que supuestamente podían poner en peligro la estabilidad de Francia, apoyándose para ello en una ley del 25 de marzo de 1935 que determinaba el proceso de inculpación, detención y arresto de personas sospechosas. La operación se saldará con las detenciones de 288 extranjeros entre los que se encontrarían 177 y distintas organizaciones correrán la misma suerte, Amigos del Mundo Obrero, Solidaridad Española, PSUC, JSUC y por supuesto la Amicale que será disuelta el 7 de octubre.españoles, 61 de los cuales serán dirigidos a Córcega, 84 a Argelia y 32 a los países del Este. El Gobierno presidido por René Pleven (UDSR) llevaba en efecto tiempo preparando la operación que pretendía acabar con el peligro que suponía para la seguridad del país la actividad de comunistas extranjeros en suelo francés que podrían actuar como "quinta columna" del PCF en caso de que éste decidiese apostar por la toma del poder político en Francia. Vigilados de cerca en su actividad desde hacía muchos meses, no fueron difíciles las identificaciones de los militantes por parte de la policía aunque también es cierto que el PCE estaba prevenido de antemano de la operación ya que no solamente la prensa la había anunciado, sino que además sus dirigentes fueron informados de la fecha y hora exacta del inicio de la misma, gracias a sus camaradas del PCF. Esta ráfaga de detenciones fue seguida a la prohibición de toda una serie de publicaciones comunistas como Nuestra Bandera, Lluita, Mundo Obrero, Euskadi Roja, Juventud, el Obrero Español o Solidaridad Española. El PCE fue declarado ilegal por decreto el 7 de septiembre.
La ejecución de la operación, supondrá el fin de la gestión del hospital por parte del exilio ya que, desde el mismo día del inicio de la operación, buena parte del personal del hospital será detenido. El Varsovia pasará por unos momentos de incertidumbre ya que, mantenidos bajo arresto los médicos del centro, los enfermos quedarán sin asistencia hasta que el profesor Ducuing encabezando a un grupo de colaboradores tomará todas las disposiciones para asegurar la continuidad de las curas a los enfermos.
Pero la ilegalización de la Amicale que administraba el hospital hará imposible la continuación de la obra, es entonces cuando la respuesta de los amigos franceses del Varsovia se pone en marcha. La Amicale disponía de un mes legal para proceder a la liquidación de sus bienes y el hospital sería delegado momentáneamente al profesor Ducuing. Para dar forma jurídica al proceso de salvación se constituye la Société Nouvelle Hôpital Varsovie que el 6 de enero compra los equipos del hospital por 300000 francos a la Amicale. Peripecias jurídicas de todo tipo provocarán una batalla legal que durará 5 años. El resultado: el hospital deja de ser obra exclusiva del exilio pero consigue salvarse manteniendo el principio de la medicina social, el hospital pervive en nuestros días con el nombre de su salvador, el profesor Ducuing, una sala dedicada a los guerrilleros españoles es todo lo que queda en recuerdo de la gestión española.
Conclusión
Podemos observar nítidamente que mientras la obra del Varsovia contaría desde el principio con simpatías traducidas en forma de ayuda desde todos los rincones del mundo, el establecimiento también será motivo de preocupación para otros intereses y es por ello que el hospital será atacado en tres fases : el primero de estos ataques que intentarán acabar con el funcionamiento del hospital es el económico, que se recibirá desde los lejanos Estados Unidos cuando el Comité de Actividades Antiamericanas ponga fin al sustento que recibía el centro de la JARC y además, de otro modo, también se suspenda la ayuda de la USC debido al pánico anticomunista existente en la nación americana. Seguidamente a este ataque, la Operación Bolero-Paprika lanzada por el gobierno francés dejará al centro huérfano de personal médico preparándose ya para que, con el último golpe (la disolución de la Amicale), el centro quede sin administrador y se pueda firmar la defunción del hospital Varsovia.
La Société Nouvelle Hôpital Varsovie impedirá, como hemos visto, el fin de la actividad del centro ya que pese al cambio de concepto del hospital -de los exiliados y para los exiliados- la idea del servicio social continúa existiendo hoy.
Pero el último ataque recibido por el hospital es sin duda alguna el mayor de todos. Este último ataque es el lanzado por el olvido y la tergiversación de los hechos acontecidos que se materializan en las tesis que defienden que "es cierto que el hospital servía de refugio a agentes soviéticos"
Hemos analizado anteriormente que W.Pike asienta su trabajo sobre el hospital (dada la falta de otra documentación) en la consulta de unos archivos a los que el extraordinariamente tuvo acceso privilegiado y a las entrevistas personales.
En cuanto a los archivos, debemos entender que lo dispuesto en ellos debe ser interpretado en un contexto propio, el de los principios de la Guerra fría, apunto de estallar la Guerra de Corea y en un país con un gobierno de concentración nacional del que habían sido expulsados los comunistas que además, siguiendo la nueva estrategia del partido marcada por la teoría Djanov, ya no colaborarían en la consolidación de la nueva república "burguesa" nacida de la II Guerra Mundial. El miedo a los comunistas y a las maquiavélicas ideas para « conquistar el mundo » que tenía la Kominform, marcó el principio de lo que después se denominaría Guerra fría y los aliados naturales de los comunistas franceses (los comunistas extranjeros) no iban a ser bien vistos por las autoridades que intentarán justificar en ellos una hipotética y falsa « quinta columna » al servicio del PCF capaz de dar un golpe de fuerza y tomar el país, cuando la realidad es que los comunistas del PCE tenían girada su cabeza a España hacia donde iba toda su actividad no existiendo en esa época la doble militancia, pese a que como es lógico dada su condición de internacionalistas , los dos partidos se ayudarán mutuamente. Es en ese contexto que los informes se crean, influenciados por esa situación, la exageración de la actividad comunista estará a la orden del día siendo reconocido esto por los propios informes policiales ya que los mismos exponen, tal y como señala Geneviève Dreyfus Armand que:
«Dichas actividades clandestinas… han sido magnificadas de forma desmedida por los agentes franquistas y por los franceses para engrandecer el valor de sus actuaciones en el ámbito del espionaje y del contraespionaje o por otras razones que no vamos a exponer aquí»
Pero al mismo tiempo, cuando Pike expone literalmente lo que hay en los archivos de la Alta Garona, se olvida informar que los datos expuestos contienen errores, además de no dar a conocer que las fuentes de esos informes suelen ser generalmente informaciones de otros exiliados, lo que no es prueba de objetividad dado el aislamiento del PCE y el anticomunismo creciente en muchos sectores del exilio.
Respecto a los testimonios orales, Pike entrevista a numerosos actores del Varsovia pero en caso de confrontación entre tesis distintas, dará siempre crédito a los detractores con el único fin de demostrar que el centro era base para una compleja trama de agentes soviéticos y que sería por ello que el gobierno Pleven decidió hacer un gran servicio a su país acabando con la actividad del mismo.
Nosotros insistimos, no creemos desvinculable la operación de ataque al hospital de los sucesos que se están desarrollando en ese mismo momento en todo el mundo cuando en la ya perfilada potencia líder del "mundo libre", los Estados Unidos de América, acaba de ser descubierto el Affaire Rosenberg con la salida a la luz pública del supuesto robo de información secreta de la base de Los Álamos. La acusación de espionaje (y posterior ejecución) que sufrirá el matrimonio formado por Julius y Ethel Rosenberg en 1949 servirá en EE.UU. como justificación a su política represiva al comunismo, asentando con ello las bases del Macartismo y la caza de brujas. Pero la histeria anticomunista justificada en los espías al servicio de Moscú, no irá tomando cuerpo solamente en el país de la "libertad" ya que todo lo sucedido allí tendrá consecuencias inmediatas en el resto del orbe, siendo Francia uno de los países afectados por el nuevo temor ante el espionaje soviético y de sus supuestos agentes, de lo cual eran susceptibles de serlo todos los comunistas.
Enrique Líster piensa que la represión al PCE en Francia persigue (dentro de los mismos esquemas de la Guerra fría) un objetivo concreto por parte del gobierno francés, relacionándolo con el interés del bloque occidental en la utilización del régimen de Franco como aliado frente al nuevo enemigo bolchevique y sobre todo, como base militar de Occidente. Entendiendo que los americanos tenían ya prevista la implantación de bases militares en España, no se puede imaginar la creación de éstas en un territorio en el que actuasen las guerrillas y es por ello que debían eliminarse los apoyos logísticos a ésta que se encontraban en Francia, dirigidos por el partido.40 Si aceptamos la certeza de esta tesis entendemos que el hospital Varsovia era parte de toda esa infraestructura de apoyo a la guerrilla en la retaguardia, un centro sanitario militar en la segura Francia que era necesario destruir.Jordi Guixé también entiende, de otra manera, que la operación representará el principio de la colaboración de la nueva Francia con el régimen de Franco.
En todo caso sea cual fuera el objetivo perseguido del Gobierno Pleven con la ilegalización del PCE y la relacionada represión del Varsovia, nos parece cuanto menos digno de un argumento cinematográfico de ficción el creer que el cierre del hospital fue ejecutado como medida de seguridad frente a agentes y espías soviéticos que "tenían reservada una cama en el hospital" siendo mucho más lógico pensar que la acción iba encaminada contra los comunistas en general y en este caso contra una obra que podía aumentar su prestigio en la comunidad exiliada..
Pero se hace necesario antes de finalizar la comunicación dar respuesta a una cuestión: ¿era el hospital Varsovia una obra creada y dirigida para el exilio republicano, o por el contrario obra exclusiva de los comunistas?
Resulta claro que desde el principio (y no progresivamente como afirman diversos investigadores) el control del centro estará en manos, sino del PCE, de sus organizaciones auxiliares: el Estado Mayor de los guerrilleros dará la idea; Solidaridad Española iniciará los trámites; los militantes comunistas dirigirán los trabajos benévolos y la Amicale gestionó el centro. Existe pues claramente un interés por parte del movimiento comunista en el exilio en el desarrollo y control del hospital, pero esto no significa que por ello el centro se crease para almacenar armas, esconder a agentes de la Kominform o conseguir fondos para el partido, afirmaciones desmedidas a nuestro entender. Resulta más sencillo suponer que el partido emplea con el hospital Varsovia la histórica estrategia de los comunistas de control de los movimientos de masas ya que, aunque el hospital Varsovia no era exactamente un movimiento, tampoco era un mero establecimiento donde se diagnosticaba y curaba a enfermos, sino una gran obra social que podría beneficiar al partido cuando éste fuera hegemónico en la estructura del mismo sin llegar a controlarlo totalmente, dando así prestigio a los comunistas que se destacasen en el trabajo y acercando con ello la comunidad exiliada al partido, cuestión de vital importancia para un partido en estado de marginalidad desde su salida del gobierno republicano, todavía más endemoniado con el inicio de la Guerra fría. Esta es una estrategia histórica del movimiento comunista (se encuentran ejemplos desde el Socorro Rojo Internacional hasta la creación de las Comisiones Obreras) que resulta un instrumento perfecto para lavar su imagen ante otros exiliados y de paso captar nuevos militantes.
Pero todavía entendiendo al PCE como fuerza hegemónica, el hospital no nacerá gracias al esfuerzo único de los comunistas sino que serán muchos los colaboradores (principalmente anarquistas) que estarán desde los primeros días sosteniendo la obra del centro. También la actividad iba dirigida a todos ya que ni los registros del hospital (donde en ningún momento se pregunta al paciente filiación política alguna) ni ninguna otra prueba demuestra que en el Varsovia solamente se atendiese a comunistas como afirman algunos informes, argumento que cae por sí solo al saberse que existían anarquistas trabajando en el centro y que el número tan importante de enfermos atendidos no podía corresponderse con el de los comunistas exiliados, muy activos pero poco importantes en número.
El hospital Varsovia muere como consecuencia de la Guerra fría pero su obra queda. Lo crearon los miembros del exilio para disfrute de todo el exilio y es por ello que no se puede, pese a que pudiera ser una estrategia del PCE, defender que fue obra exclusiva de los comunistas y es debido a esto que entendemos que el hospital Varsovia fue une obra social de los republicanos españoles, la gran obra social de los republicanos españoles en Toulouse.
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