En el 7º Aniversario de su desaparición física. Compañero Simeón E. González H.: ¡ Hasta la Victoria Siempre !
Fallece profesor Simeón GonzálezRedacciónEl Panamá América - 3 de Septiembre de 2003
Por tal razón se realiza hoy un reconocimiento póstumo en el Paraninfo de la Universidad de Panamá.
González nació en Panamá el 23 de febrero de 1947. Obtuvo su licenciatura en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad de Chile. Su Maestría en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Además, logró una especialización en Derecho por la Facultad Libre de Bogotá y estudios de Economía en la Universidad de Panamá.
Fue decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá y fungió como profesor en este centro. Entre sus publicaciones se destacan: Política y Derecho: un análisis crítico; Panamá, Ensayos de Sociología Política; Sociología del Torrijismo.
González fue un fiel defensor de la necesidad y conveniencia de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Se destacó por su trayectoria democrática y su firme defensa de los valores de la democracia, al igual que otro sinnúmero de personalidades que se han pronunciado públicamente en el mismo sentido.
  EVOCANDO A UN VIEJO COMPAÑERO : SIMEÓN EMILIO GONZÁLEZ H.
por Hernando FrancoReferirse a un amigo ausente es siempre un compromiso que encierra una combinación de gratos recuerdos y de vacío por falta de la presencia física. Los recuerdos son una suerte de mecanismos por medio del cual traemos ante nosotros a esa persona, de manera tal, que la volvemos a tener a nuestro lado. Por ello los recuerdos son vívidos.
En abril de 1970 en una mañana otoñal se presentaba en el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile un documental filmado por un Grupo de Cineastas Franceses que se llamaba “Fidel” el lugar -por cierto- estaba atestado de gente.
A medida que la película avanzaba logré percatarme que en el público, en medio de la penumbra, se destacaba una persona que disfrutaba de manera especial y natural los sabrosos dichos y estilos de comunicación informal del comandante Fidel Castro en una secuencia de intercambios de opiniones con modestos guajiros cubanos. El resto de la audiencia visiblemente confundidos no captaban la totalidad de las bromas en intercambios que hacia el líder de la revolución caribeña.
Entretanto dentro del auditorio yo estaba a sospechar que aquel joven alto de cabello ensortijado que se reía con todo el cuerpo no podía ser sino alguien marcado con el fierro incandescente de la cultura caribeña.
Cuando salimos de la sala vi a aquel personaje a la luz natural y me le acerqué y le dije a boca de jarro: ¿de qué parte de Panamá eres?. Mirándome a los ojos me respondió: ¿ cómo sabes que soy panameño? y le riposté: bueno muy simple en la sala había solo dos personas que disfrutábamos plenamente los chistes y los giros idiomáticos de Fidel tu y yo y al ver tu ademanes y finalmente tu físico a la luz del sol no dudé en un solo segundo que estaba ante un compatriota.
Así conocí a Simeón cuando yo tenía apenas una semana de haber llegado a ese extraordinario laboratorio sociopolítico que sería el Chile heroico de la década de 1970.
Aproximadamente 5 meses después Salvador Allende ganaba las elecciones presidenciales e iniciaría el proyecto político de la unidad popular que sería un evento que cambiaría la historia de América Latina y la historia del socialismo a nivel mundial. Estas vivencias nos marcarían a todos los que allí vivimos como espectadores y participantes activos de un proceso revolucionario que dejaría profundas huellas en nuestras vidas para siempre.
Allá por aquellos años
Tito González afianzaría sus ideas de izquierda las cuales asumiría con responsabilidad y compromiso hasta su último día. A mi leal entender Simeón no se ubica entre aquellos intelectuales que asumieron poses de marxistas, marxólogos o marxianos cuando aquello estuvo de moda, sino que asumió una concepción ideológica de manera coherente. Reconozco las posiciones “ultrosas” de Simeón cuando se unió a las corrientes trotskystas, pero ello no me impide admirar la formación política de Simeón, su manejo elegante y culto del marxismo en la vida académica y en el fragor político.
Simeón no era de aquellos que no se contaminó con la vida política. más bien por el contrario se comprometió con esta y no tuvo temor de equivocarse en sus opciones partidistas ni se montó en el corcel de los impolutos que todavía guardan su virginidad política para cuando apareciese el partido perfecto. Se comprometió cuando tuvo que hacerlo y como lo hemos hecho todos con nuestros aciertos y con nuestros yerros. Respeto de Simeón González Henríquez su solvencia intelectual cuando se sumergía en la cátedra, en la polémica o en la reflexión intelectual.
Hacia el año 1977 regresé de Europa y vine hacerle una visita en esta facultad y me tocó el privilegio de escucharle una clase de filosofía del derecho, debo confesar que me senté a escuchar su clase y recuerdo con precisión que habló de los filósofos contractualista Hobbes, Locke y Rousseau. Me impactó la solvencia con que manejaba el tema, abordando esos temas Simeón rayaba en la erudición y lo digo con sinceridad porque entre el común de la panameñeidad somos muy dados a reconocerle con mucha facilidad los meritos intelectuales a la gente de derecha 0 conservadores pero hay una
patológica mezquindad a reconocerle meritos a la gente de izquierda y a veces entre nosotros mismos.
No le resto méritos a nadie y ustedes me van a perdonar, pero en más de una ocasión he escuchado alabanzas al Doctor Garay, al Doctor Quintero Correa, pero hay cierta amnesia a la hora darle reconocimientos a excelentes docentes como el Doctor Secundino Torres Gudiño, el Doctor Simeón González quienes representan a la intelectualidad de izquierda que todavía habita en los profundos mares del olvido. Por ello en Panamá abundan los prohombres de la derecha y la izquierda está huérfana de éstos.
El aporte intelectual de Simeón, en el mundo de la ciencia política, el derecho y la sociología es digna de destacarse. Por ejemplo, sus trabajos entre los cuales quiero destaca: Sociología del Torrijismo, Política y derecho un análisis crítico, además, su obra titulada Para una sociología del derecho: norma y conducta social. Todas son obras de consulta obligada para aquellos que deseen acercarse al mundo jurídico y socio político. En estas obras se reconoce a un Simeón maduro y reflexivo que hace gala del manejo de categorías marxistas que difícilmente otros juristas del patio puedan hacer.
El apellido que heredé me obliga en esta ocasión a no pasar agachado y hablar con franqueza. Debo confesar que es muy difícil apellidarse franco y hablar de soslayo sobre las injusticias. Por ello creo que es mi deber referirme a dos botones que ponen a flote las mezquindades humanas e intelectuales que florecen en la Casa de Méndez Pereira.
Me refiero en primer lugar a la decisión que tomó la pasada administración de esta Facultad de retirar el retrato del Decano Simeón González de la galería de Exdecanos que aquí existe. Regatearle ese mérito a Simeón es una injusticia que el actual Decano Rolando Murgas -con mucho tino- está enmendando en el día de hoy. Simeón sufrió desvelos y una permanente preocupación por esta Facultad. Su condición de excelencia docente nos obliga a reconocerle sus méritos. Creo que quien demuestra su condición microscópica es quien ordenó el retiro de su foto de esta galería que se debe sentir honrada con su presencia.
El otro olvido que me luce imperdonable es el que en la obra recientemente publicada por la Universidad de Panamá titulada Panamá:
cien años a cargo de la Comisión Universitaria del Centenario de la República de Panamá se puede encontrar un escrito del prestigioso intelectual Alfredo Figueroa Navarro cuyo titulo es la Sociología en Panamá en
el siglo xx. Debo decir que revisé con lupa el escrito de mi amigo Figueroa Navarro y allí sufre de una curiosa amnesia intelectual pues no aparece citado Simeón González con sus distintas obras, varias de las cuales constituyen valiosos aportes a la sociología panameña y por razones, para mi casi mágicas -por lo inexplicables- no se le cita en ninguna parte. Que por lo menos se sepa que esos supuestos detalles u olvidos no pasan desapercibidos.
Ambas situaciones: la sustracción del retrato y la olímpica ausencia de Simeón entre los científicos sociales que aportaron a la sociología son dignas de una medalla de oro olímpica- la que por cierto no obtuvimos en Atenas. Esta curiosa actitud me recuerda un pasaje de Octavio Paz en la obra
Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe , en donde el autor señala que en los claustros -agrego yo, religiosos o académicos- nos encontramos con bajas pasiones y feroces luchas sin cuartel que son productos del encierro en que a veces vive o agonizan algunas organizaciones humanas.
Este reconocimiento a Simeón quiero entenderlo como inicial. Espero que la Universidad de Panamá y en especial la Facultad de Derecho se aboque a la tarea de publicar un libro que recoja las obras completas de Simeón González para rendirle tributo a un intelectual de la izquierda panameña que dedicó ingentes esfuerzos en las faenas académicas y políticas que deben ser valoradas en su justa medida por los que tuvimos el privilegio de ser sus amigos y la honra de ser sus colegas y de compartir el afán necio aun - por construir utópicas sociedades más justas.
Gracias.
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