Morazán, luz para Zelaya
El quehacer gubernamental del Presidente de Honduras José Manuel Zelaya Rosales tras su triunfo en contienda electoral el 27 de noviembre del 2005 desde las filas del Partido Liberal de su país, resultó paralizado el 28 de junio último por la barbarie ejecutada por la extrema derecha de la nación Centroamericana (gran burguesía, militaristas a fines, poder mediático, clero que deshonra a la Biblia), siete meses antes de que terminara formalmente su período ordinario al frente del Estado —debía ser el 27 de enero próximo.
¿Por qué el gorilazo vs. Zelaya?, es una pregunta cuya respuesta esclarece las causas del golpe de Estado condenado a fracasar. Para concretarla grosso modo, acudí a la información disponible en la Red de redes, de donde extraje la información que a continuación comparto —un complemento de lo que escribí en “La Historia favorece a Zelaya” [www.adelante.cu, 29/6/09].
Al llegar a la Presidencia de Honduras, portando una ética cristiana que es fundamento de su concepción de justicia, el tema que mayor atención demandó de Zelaya fue el concerniente al petróleo, tal cual sucedía con el grueso de las naciones de Nuestra América. Afortunadamente, por ese tiempo era un hecho el proyecto impulsado por el Líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, denominado PETROCARIBE, con la oferta de comprar carburantes a crédito con el pago del 50 por ciento, la otra parte a pagar en 25 años con el uno por ciento de interés y la oportunidad de invertir una porción del capital ahorrado en planes de inversión social.
Obviamente, el “fantasma chavista” rondaba las cabezas de los oligarcas hondureños. Pero hubiera sido una insensatez mayúsculas desaprovechar la ocasión, y Zelaya Rosales vio con luz larga qué más necesitaban sus compatriotas menos favorecidos por la vida.
Sin que todo fuera color de rosa, apenas pasado doce meses desde su arribo a la Administración de Tegucigalpa, J. M. Zelaya pudo decir con una dosis de satisfacción: "El 2006 lo estamos cerrando con mejores indicadores que el 2005, 2004 y 2003", "hay una estabilidad de precios que nos está permitiendo cerrar el año con el más bajo nivel de inflación registrado en los últimos 16 años".
En efecto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) situó a Honduras en los primeros lugares de crecimiento económico de Centroamérica en el 2006.
Otro tanto ocurría a partir del año siguiente: en aras de la armonía con la naturaleza, el Presidente Zelaya comenzó su programa de protección a los bosques, particularmente en la muy importante zona del Río Plátano, en la Mosquitia hondureña; al tiempo que el Banco Interamericano de Desarrollo (DID) condonaba mil cuatrocientos millones de dólares de la deuda externa, un alivio para la gestión de Gobierno del hijo de la Patria de Francisco Morazán —esta histórica personalidad fue considerada por el propio Zelaya como un hombre de pueblo, que no pudo estudiar en la universidad, pero dotado de una inteligencia excepcional, que simbolizó la lucha de las masas.
No obstante, de marcada significación para Honduras fue la valiente decisión de José Manuel Zelaya Rosales en el sentido de incorporar su país al Grupo ALBA (Alternativa [hoy Alianza] para los Pueblos de Nuestra América). Ello ocurrió a finales de agosto de 2008. “Ingreso de Honduras al ALBA comienza con acuerdos agrícolas”, fue el título que circuló desde el Portal de esta agrupación el 27 del citado mes, en el cual además se informaba que Chávez, en un acto en el Palacio José Cecilio del Valle de la República de Honduras, a propósito del acontecimiento, expresó: "Con fondos del ALBA hemos decidido capitalizar el Banco Agrícola de Honduras, y la donación de 100 tractores con sus implementos agrícolas. Esto apenas es el comienzo”.
Indudablemente, así el “fantasma chavista” se afincó en las cabezas de los oligarcas hondureños, aunque otra fuera la percepción de las masas beneficias por la enhorabuena de la incorporación al Grupo ALBA.
Entretanto, al visitar a La Habana en marzo de este año, se encontró con el Líder Histórico de la Revolución Cubana y le dijo: "Cuando viajé a Cuba la primera vez, apenas iniciado mi periodo de gobierno, me trataron como el peor de los enemigos. No me perdonaban que le pidiera excusas a Cuba por haber sido Honduras país de entrenamiento de invasores. El gobierno de Estados Unidos consideraba que yo debía ser destruido por esa conducta".
Con estos presupuestos, Zelaya se pronunció por una consulta popular con vistas a cambiar la Constitución, elemento indispensable para transformar cualitativamente el sufrimiento de las masas. El plebiscito estaba previsto para el domingo 28 de este mes. Los mecanismos de los poderosos del país se activaron. El dignatario denuncia enérgicamente la burda negativa reaccionaria de impedir la consulta referida, y con el pueblo entró en una base aérea para reclamar las boletas confiscadas espuriamente setenta y dos horas antes del referendo. “Así actúa un Presidente y Comandante General” —señaló el compañero Fidel Castro.
Alrededor del 70 por ciento de hondureñas y hondureños respaldaban a su Presidente Constitucional, cuando el gorilazo se hizo realidad. Es el presente sin futuro, pues la obra gubernamental de José Manuel Zelaya Rosales ha marchado con la Historia iniciada por el General José Francisco Morazán Quezada al filo del primer cuarto del siglo pasado.
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