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¡Las hetarias nos invaden las esquinas! Una reflexión sobre las putas
Ejercer la prostitución no es un delito en el estado español. Entonces ¿por qué se cargan las tintas contra las putas? Desde Zaragoza, aportamos una humilde opinión más para dignificar esta profesión
Nacho Escartín | Bilbioteca Frida Kahlo | 15-9-2009 a las 8:43 | 1775 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/hetarias-nos-invaden-esquinas-reflexion-sobre-putas
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Las hetairas nos invaden Las cosas no tienen derechos,

dice la moral de los puritanos,

que desprecian lo que usan”.

(“¿Los derechos de las prostitutas”, Eduardo Galeano).

Una nueva invasión nos amenaza. No son inmigrantes. No son mejillones cebra. Tampoco siluros. Son putas.

Pasó el verano y regresaron las noticias habituales en esta época: la vuelta al cole, la depresión posvacacional, el inicio de la Liga y las zanjas en las ciudades, entre otras. Por aquí en Aragón, además, un buen puñado de noticias candentes: el posible cierre de la GM, el oscurantismo del proyecto Gran Scala o las corruptelas en La Muela.

Pero nada de eso es tan importante como lo que nos concierne. Más aún que la gripe A, que tanto da que hablar y de mentir. Resulta que Zaragoza está llena de putas. Sí, como lo leen. Algunas asociaciones de vecinos, como ellas se llaman, incluso han salido a las calles. Pero, sobre todo, han salido en los medios. En las teles, radios y diarios. Han salido hasta en internet. Y ¿qué dicen estos indignados vecinos que ven como sus barrios se llenan de putas?

Julia Langa, portavoz de la Asociación Nuevo Futuro (la que ha convocado las movilizaciones en la zona de Escosura del barrio de Las Delicias) publica por ahí lindezas como que “desde hace tres años, la prostitución está a la calle”, las putas “se echan encima de los coches, los golpean si no paran, llaman a los timbres ofreciendo sus servicios y se meten en los portales para hacerlo”, “no son chicas que sean pobrecitas. Son muy chulicas y muy agresivas”, “la situación está que arde”. Pide que la actuación policial sea "más eficaz" y que haya agentes "fijos" en la zona, ya que "no se trata de dar una vuelta con el coche".

Calles con putas, según se ve, hay unas cuantas. A las calles de Burgos, Ávila, Toledo y Escosura, en el barrio de las Delicias, se suman el Camino de las Torres, Cesáreo Alierta o las calles Pignatelli, Agustina de Aragón y Conde de Aranda , en el barrio de El Gancho. Y si preguntas más por ahí, los rumores dicen que hay más esquinas “ocupadas”.

Pero,... ¿ejercer la prostitución es un delito? No. Como nos recuerda el “Manifiesto por los derechos de las prostitutas”. Pero, “quienes la ejercen, paradójicamente, no tienen reconocidos sus derechos”. “A las prostitutas que captan su clientela en la calle y que son el sector más vulnerable de ellas se les están negando derechos elementales como el de circular libremente o el respeto a su dignidad, empeorando aún más su situación”.

¿Por qué se suelen cargar las tintas contra las putas? ¿Son ellas “las malas” de esta película? Si se calcula que en el estado español hay 300.000 mujeres que se dedican a la prostitucion (más de un 90% inmigrantes) y se estima que este negocio mueve unos 18.000 millones de euros anuales, ¿por qué las cuentas no salen y se reparten los beneficios entre estas mujeres? (me salen a 60.000 euros al año por puta). ¿Quién mueve esta industria, que continua sin un marco legal de derechos y deberes para las personas implicadas?

¿Por qué muchas de estas mujeres no tienen una vida digna? Se dice que hay más de cuatro millones de mujeres circulando en el mundo en eso que se llama “comercio sexual”. Mujeres explotadas, oprimidas, engañadas, destrozadas. Aquí, según se ve, también. Esas mafias son una pieza importante para que la prostitución se asocie en el ideario colectivo con la marginalidad, el oscurantismo, la precariedad. Pero ¿y las mujeres que quieren desarrollar esa actividad profesional en condiciones dignas? ¿Qué hacemos con ellas?

El que esto escribe se siente afín al colectivo Hetaira. Durante estos años de lucha, en las calles, en conferencias o en el Congreso, Hetaira defiende que “la experiencia ha demostrado que la lucha contra el tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual es más eficaz cuando se da en un marco en el que la prostitución voluntaria es legal ya que sólo cuando el delito está claramente diferenciando de la legalidad es posible perseguirlo eficazmente”. Es decir, que si normalizamos la prostitución voluntaria y la consideramos como una actividad laboral, distinta a otras y particular en sus matices, desde luego, será mucho más sencillo acabar con las mafias, que “se amparan en la situación de alegalidad y semiclandestinidad que rodea a la prostitución voluntaria siendo más difícil su persecución”.

En este mundo tan diverso, en donde nadie vivimos exactamente igual que las demás personas, debemos reconocer y respetar las diferencias entre nosotras. Especialmente, defender la capacidad de decidir de cada quien, sin coacciones ni hostigamientos. En ese caso, debemos respetar a las personas que desean vivir de la prostitución. Seguramente serán una minoría dentro del colectivo que actualmente se dedica a ello, así que habría que destinar “recursos económicos y materiales y alternativas de empleo, a los que puedan acogerse voluntariamente aquellas personas que, por los motivos que sea, deciden abandonar el ejercicio de la prostitución”, como recoge el Manifiesto que citábamos.

De nada sirve la hipocresía ni la represión policial. Cada cierto tiempo este tema sale como un “flash” en los medios para masas, y todo acaba más o menos como estaba, salvo que las putas siguen trabajando en condiciones penosas.



* Las hetarias eran las cortesanas en la antigua Grecia, algo así como mujeres de compañía.

** Hemos utilizado el femenino en este texto para referirnos a las putas. En todo caso, incluimos también en ese término a los hombres que ejercen la prostitución.

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