Se entiende las razones de esas consideraciones pero, en mi opinión, deberíamos transitar por un sendero muy alejado. ¡Ojalá la señora Sofía de Grecia dijera públicamente todo lo que piensa, todo que seguramente suele decir en familia, en privado, y a sus amistades más íntimas, algunas de ellas con enorme poder (R)real e institucional! No restrinjamos ni tan siquiera un átomo fisionado su libertad de opinión y expresión.
            Para la mayoría de los lectores de esta página o de páginas afines no es ninguna sorpresa que la señora Sofía, esposa del Jefe del Reino de España, esté en contra del derecho a la interrupción del embarazo; que se muestre contraria a la eutanasia; que afirme que el general golpista fue un dictador pero en absoluto un tirano; que hable de Ceuta como parte de sus reinos, como si hablara una reina absolutista del medioevo; que  crea que homosexuales y lesbianas casados no forman realmente una familia (seguramente porque, como opina la periodista autora del libro, “el matrimonio es, como siempre, macho y hembra”); que vea necesaria la enseñanza de la religión (para ella, la católica) en colegios e institutos porque los niños y jóvenes necesitan una explicación del mundo y de la vida (¿qué noción tendrá la señora Sofía de Grecia del concepto “explicación”?). Y así siguiendo.
            ¿Qué podíamos esperarnos? Nada, menos que nada. Basta que pensemos en sus antecedentes familiares nunca mirados críticamente; en su admiración por el ultracatolicismo español más beligerante y su amistad y cercanía con sus representantes más retrógrados; basta con que recordemos que su secretaria personal desde 1970 (¡desde hace casi 40 años!) es la señora Laura Hurtado de Mendoza, miembro del Opus Dei, como también lo es por cierto Pilar Urbano, la autora de La reina muy de cerca, lo que mueve a pensar que la mano de la Obra también aquí ha sido muy alargada; que, en fin, no olvidemos el papel desempeñado por la amiga de generales , por ella estrictamente, en la trama del 23-F.
            ¿Cómo obraríamos en caso de que unas declaraciones así hubieran sido formuladas por un presidente autonómico, por el presidente del Senado, por el primer ministro del gobierno o incluso por un gobernador civil? Exigiríamos su dimisión con una maleta interminable de razones atendibles. Vale la pena hacerlo también esta ocasión: exijamos la dimisión de la esposa del Rey, del mismo Rey y de la propia Monarquía. No hablamos de abdicación, hablamos de abolición de la institución monárquica.
          Desgraciadamente la razonable petición está lejos de ser entendida por la ciudadanía popular. Busquemos más apoyos, trabajemos el desapego popular. Pidamos, o deseemos cuanto menos con vehemencia, que siga hablando la Reina consorte, ella sí familia institucionalizada, que siga manifestando sus posiciones políticas. Desenmascaremos de este modo las máscaras de cortesía, bondad y buen gusto que suelen acompañarla.
          Tenemos, desde luego, otro motivo más para vindicar la III República federal y exigir la abolición de la Monarquía borbónica: no sólo es que ésta sea indefectiblemente una institución antidemocrática y trasnochada sino que sus actuales representantes, digámoslo rápidamente, son unos carcas, unos ciudadanos muy tentados exitosamente por la corrupción y unos ultracatólicos de tomo y lomo, aparentes o convencidos, que, por lo demás, siguen sostenuendo afirmaciones afables sobre el responsable de una de las mayores tragedias de la historia de España y de la Europa contemporánea.
            Por lo demás, que el Senado y Congreso español no admitan a trámites preguntas relativas a la Monarquía, que la Casa Real haya emitido un comunicado que ha provocado las quejas de una persona tan conservadora (y monárquica) como Pîlar Urbano y que la vicepresidenta del gobierno, la señora Fernández de la Vega, haya hablado, después del desaguisado y el comunicado falsario de la real casa, del “impecable desempeño de las funciones constitucionales de la reina” apunta hacia donde todos sabemos cada vez con mayor certeza: que esta Constitución no es plenamente democrática, que fue fruto de un pacto con pistola en el cinto de una parte mayoritaria e irritada de los asistentes y que la transición, se diga lo que quiera decir, fue una (inmerecida e injusta) derrota del movimiento antifranquista de la que hay que  intentar salir con urgencia.
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#1.- IC-EUIA
miguel|02-11-2008 11:34
Como dice el autor, EUIA posiblemente tenga más votos que IC, pero ambos han demostrado que ninguno vale la pena ni van a favor de los trabajadores, ambos partidos se montaron porque los comunistas fueron engañados y utilizados como mano de obra para construir un proyecto fuera de su alcance y a medida de los Saura y los Miralles.
La consecuencia para la clase obrera, la pérdida de derechos constante y rápida sin casi oposición y la pérdida de toda opción política, puesto que tanto IU,como IC EUIA, tienen una deuda cada vez mayor e inversamente proporcional al número de votos en las elecciones.
El resultado, quedarse sin mano de obra para el proyecto, porque los comunistas ya estamos cansados de apoyar unas siglas que no son para nada las nuestras, y por eso lo que debemos hacer es apoyar al partido comunista, puesto que es el único que va a dar respuesta a la situación actual, y es el único que va a tener militancia, porque no LOS ENGAÑA como hacen todos los demás.
VIVA EL COMUNISMO.
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#3.- NI DIOS,NI PATRIA, NI REY
v|02-11-2008 14:19
Los vividores no tienen nada,de democratas son monarquias feudales, en contra de la voluntad del pueblo, ultracatolicas y fuera del sentimiento obrero de este pueblo, deben debolver loque le han quitado al pueblo
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#4.- Como a Aznar
gavilan|02-11-2008 15:04
A estos se les debe animar a que hablen, efectivamente. Como al pollo del bigote, porque cuanto más hablen más se retratan. Así nadie podrá llamarse a engaño. Cuando hablan se definen claramente, demuestran lo que son, no lo que los medios afines (todos) quieren hacernos creer, con sus capas de baba laudatoria y sus mentiras mil veces repetidas (y luego hablan de 'consignas'). Ellos solos se descubren, echando por tierra los esfuerzos de la legión de pelotilleros, rascaligas y aprovechados que viven de eso, principales políticos incluidos. El que no los conozca ya o está ciego, sordo o es uno de ellos.
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#6.- mejor que calle
David|02-11-2008 20:48
la verdad que hay cosas que dice que personalmente entiendo pero a la vez tampoco entiendo la monarquia en el siglo 21 donde quien realmente manda por desgracia son los bancos.
como se suele decir en mi pueblo ... mejor ver oir y callar .. eso es lo que tiene que hacer la "inmigrante" que tenemos como reina.
Por que si "se manifiestan los eteros colapsan el trafico" si nos manifestamos los que queremos una republica que tendiramos que hacer?
Ya que nos la tenemos que comer con patatas que calle la boquita yogur griego.
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#8.- Al 7
PCR|02-11-2008 22:52
Esquiroles los ha habido siempre. Españolistas también. Y personas sin el menor sentido de la dignidad humana, las hemos visto a lo largo de todos los tiempos aplaudiendo a los tiranos. Luego no nos tienen que extrañar afirmaciones como las tuyas.
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#13.- Para qué sirve el Rey?
05-11-2008 11:45
Siempre me extrañó de España y de otros países auropeos, tan llenos de sabiduría y adelantos, que mantuvieran  las monarquías. Para qué  sirven estas personas en los estados? para hacerles gastar dinero inutilmente, no les veo otra función. A ver, que alguien me explique para qué  sirven y por qué se los mantiene.
En América latina nos hemos sacado de encima hace dos siglos esa lacra, tenemos gobiernos malos, eso nadie lo pone en duda, nos roban, nos tiranizan, nos hacen sudar la gota gorda, pero al menos no mantenemos más vagos que los indispensables y sabemos que al cabo de 4 años se van.
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