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Grecia: el acuerdo del 26 de Octubre, el gobierno de coalición y la salida del euro
La formación del gobierno es el resultado del estancamiento económico y político en que se encuentra el capitalismo griego y representa un esfuerzo desesperado de subyugar a la clase obrera,
Marxistiki Foni | Marxist.com | 15-12-2011 a las 21:20 | 1153 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/grecia-acuerdo-26-octubre-gobierno-coalicion-salida-euro
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Los recientes acontecimientos en Grecia y Europa demuestran que continuamos en el filo de la navaja entre dos procesos: la conversión rápida de la crisis griega, europea y capitalista internacional en una bancarrota descontrolada, seguida del colapso del euro; y la transformación de la actual situación prerrevolucionaria en Grecia – como ya hemos señalado, no como un proceso suave y lineal, sino que inevitablemente verá también retrocesos, contradicciones y pausas- en una situación abiertamente revolucionaria.

Estos dos factores, es decir la profundización de la crisis y la emergencia de síntomas revolucionarios en la sociedad, determinan la rápida marcha de los acontecimientos políticos en la superestructura política burguesa. El particular camino en el que la Troika ha llegado a un compromiso con el saliente primer ministro y la dirección de Nueva Democracia solo determina la forma de esos acontecimientos.

Sin embargo, hay otra causa determinante, la tercera, del desarrollo general de la sociedad griega. Y es la ausencia de una dirección revolucionaria decisiva en el movimiento obrero griego y la izquierda. Esto explica por qué la clase dominante en Grecia, al mismo tiempo que está inmersa en el mayor punto muerto de la historia reciente, todavía puede mantenerse firmemente en el poder, permitiéndose el lujo de negociar diversos esquemas y escenarios gubernamentales, en un desesperado intento de imponer estabilidad en el sistema.

El acuerdo del 26 de Octubre

El acuerdo del 26 de Octubre en la cumbre de la Unión Europea está en el centro de los actuales acontecimientos políticos. Por ello debemos mirar brevemente a lo que constituye la esencia de dicho acuerdo y al impacto que tendrá su implementación.

1) El acuerdo prevé una bancarrota parcial controlada – es decir consensuada con los prestamistas privados, los poseedores de bonos (principalmente bancos)- de Grecia, en lo que es una cancelación parcial (o “corte de pelo”) impuesta por los recientes acontecimientos, tras deslizarse Grecia hacia una quiebra total donde los prestamistas privados no hubieran podido obtener nada de los bonos que poseen. Con semejante acuerdo aseguran que los prestamistas obtendrán el 50% del valor de los bonos que poseen.

2) Sin embargo, de esta cancelación parcial de la deuda están excluidos los préstamos de la Troika, los bonos en posesión del BCE y los bonos del Tesoro, quienes han hecho un préstamo a corto plazo al estado Griego. Esto es escandaloso porque, por ejemplo, el BCE con sus principales socios Francia y Alemania, había previamente comprado a Grecia bonos al 40 o 50% de su valor original, pero ahora tiene el derecho de cobrar su deuda con Grecia al 100% de su valor, haciendo grandes beneficios de esta diferencia. Así que este acuerdo no significa exactamente que va a haber una cancelación general del 50% de la deuda. Solo se aplicará al valor de algunos de los bonos que han sido emitidos. Esto significa que en total la cancelación será de en torno al 30% de la deuda. Lo que significa que la deuda griega que anda en torno a los 370.000 millones de euros, se recortará en 100.000 millones.

Sin embargo, debido a que el valor de los bonos en posesión de los bancos griegos y el Fondo Griego de Pensiones se desvalorizará, esto solo aumentará las pérdidas del Estado y, por tanto, la cancelación neta de la deuda en realidad va a ser de alrededor de 60.000 millones de euros, solo un 20% de la deuda actual.

La recesión este año en Grecia, con una reducción del PIB del 7%, profundizándose día tras día, hace que esta cancelación de la deuda del 20% sea cuanto menos anémica. Simplemente pospondrá por un breve periodo de tiempo la insolvencia general o una quiebra incontrolada de Grecia.

3) El acuerdo de la cancelación parcial revela una política consciente de fraude contra los trabajadores por parte del Gobierno, la Troika y en general los voceros del capitalismo en Grecia e internacionalmente. Demuestra claramente que la política de más impuestos, recortes drásticos en salarios y pensiones, despido de trabajadores públicos y recortes draconianos en el gasto social es una opción de clase. El Gobierno y la troika no se confunden respecto a esto. Están siguiendo un método seguro.

Deliberadamente han atacado a las masas para colocar el peso de la crisis del capitalismo sobre la clase obrera y la pequeña burguesía para mitigar las consecuencias de aquella para los bancos, grandes empresas y el capitalismo en u conjunto. Hace dos años, cuando aseguraban que cualquier cancelación de la deuda sería un desastre, deliberadamente mintieron. Comprendían muy bien que la deuda griega no podría ser pagada. Lo que necesitaban era ganar tiempo para llevar a cabo cuantas medidas reaccionarias contra los trabajadores fueran posibles, antes de moverse hacia algún tipo de cancelación.

4) El acuerdo prevé otro préstamo de 130.000 millones de euros con la idea de que, para 2014, Grecia sea capaz de autofinanciarse, de obtener superávits y por tanto saldar su deuda hasta dejarla en el 120% del PIB para 2020. Sin embargo, ¡Esto significa recortes en gasto público estimados en 100.000 millones de euros hasta 2020! Teniendo en cuenta que las medidas de austeridad en los últimos 2 años han sido de en torno a 25.000 millones de euros, la implementación de estas medias literalmente provocará un desastre social sin precedentes.

La implementación del acuerdo del 26 de Octubre ahora se presenta como la “única salvación para la patria”, lo que significa que se están preparando nuevos recortes en salarios y pensiones, junto con muchas decenas de miles de despidos y la completa privatización, no de una o dos empresas estatales, sino de municipios enteros, la sanidad y la educación.

5) El acuerdo, que deja todo abierto a negociación entre los acreedores y el Gobierno, es efímero por dos razones:

* La primera es que el acuerdo es “voluntario” y nadie puede decir si los bancos u otros prestamistas individuales lo aceptarán. El recorte del 50% conducirá a algunos bancos al límite de la bancarrota, especialmente aquellos que estuvieron expuestos en la anterior fase de la crisis internacional que estuvo centrada en el sistema bancario.

* La segunda razón es que muchos de estos bancos ya han comprado Bonos de Cambio por Bonos de Quiebra del Crédito, es decir, por bonos libres de riesgo, por lo que ellos ganarían más de una quiebra incontrolada de Grecia que de un recorte del 50%.

6) El acuerdo prevé un aumento de los fondos del Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera de 440.000 millones de euros a 1 billón de euros, que supuestamente aumentará las garantías para los países súper endeudados y los bancos, con la ayuda de China y otros países económicamente “emergentes” fuera del capitalismo occidental. Fuera del hecho de que dicha cantidad es insuficiente para asegurar el rescate de países con deudas gigantes como España, y especialmente Italia, este incremento también se muestra efímero. Esto se puso en evidencia con la impotencia del G20 el pasado viernes 11 de noviembre para llegar a un acuerdo sobre quién aportará y que cantidades.

7) El acuerdo también ha creado un precedente para la cancelación, que está elevando los intereses para los préstamos para los países fuertemente endeudados de la eurozona, pues los “mercados” comprenden que, tras la cancelación parcial para Grecia, las campanas de alarma sonarán pronto para los otros. Inmediatamente tras el acuerdo, vimos como cedían Italia y España, aceptando la primera la ayuda del FMI.

Esto no es como a algunos le gustaría que creyéramos, una acción “inmoral” o “extrema” por parte de algunos especuladores en los mercados. Es una reacción normal de los capitalistas enfrentados con una creciente inseguridad generada por la recesión y las enormes deudas. Esto es el capitalismo y así es como funciona. Nadie puede convencer a los capitalistas de que se comporten de cualquier otra manera dándoles lecciones morales acerca de la necesidad de no especular. ¡Lo que se requiere es quitarles el poder económico y político de las manos! En esencia esta es la tarea política de la clase obrera en estos tiempos que corren en Grecia e internacionalmente.

La caída de Italia por tanto no sucedió por la propuesta de Papandreou de convocar un referéndum que supuestamente amenazó la implementación del acuerdo; ¡Sucedió por el “recorte” generado por el mismo acuerdo del 26 de Octubre!

Ningún analista burgués se atreve a decirlo, pero la conclusión general de los últimos acontecimientos económicos en la eurozona, y especialmente los dramáticos acontecimientos en Italia, son que el acuerdo del 26 de Octubre ya ha sido sobrepasado por los acontecimientos. Incluso si se aplicara, en la práctica no significaría nada substancial en términos del efecto que pudiera tener sobre la crisis. ¡Mientras la burguesía europea no tiene todavía cerrado el pequeño agujero de Grecia, ya están enfrentándose al inicio de un enorme cráter en Italia! Todo indica que el escenario de bancarrotas y colapso de la eurozona ha comenzado a desencadenarse y la burguesía no puede hacer nada para evitar el desastre.

Movimiento hacia la quiebra completa y la salida del euro

Hace dos años respondimos a aquellos que argumentaban que Grecia estaba supuestamente anclada a la eurozona, que la salida de Grecia de la eurozona probablemente sería el primer paso hacia el inevitable desmantelamiento del euro, en base a la profunda crisis del capitalismo.

La perspectiva de la posible salida de Grecia del euro fue planteada por primera vez oficialmente en la mesa la semana pasada por Merkel y Sarkozy. Es el deseo de gran parte de la clase dominante en Alemania. Es también propuesto abiertamente por la burguesía austríaca y holandesa.

¿Por qué está la burguesía del norte de Europa descendiendo por este camino? La razón es que, dada la profundidad de la recesión en Grecia y sus niveles de deuda, y empeñados en la medida desesperada de dejar al país fuera de los mercados por al menos una década en un intento de evitar una quiebra incontrolada en los próximos años, el segundo préstamo concedido por el pacto del 26 de Octubre no será suficiente e indudablemente requerirá un tercer o cuarto préstamo. También está el hecho de que en condiciones de recesión global creciente que está amenazando más y más a las enormemente endeudadas Italia y España, pero también a Francia, la burguesía europea y especialmente la alemana sacará la conclusión de que no tiene sentido continuar dando préstamos a Grecia, un país que representa el eslabón más débil y que no va a recuperarse.

También buscarán la manera de recuperar las pérdidas directas de sus bancos, e intentarán “atar” a Grecia tan fuerte como sea posible a las garantías de pago de los préstamos ya dados, no habrán nuevos paquetes de préstamos y empujarán a Grecia fuera del euro, aceptando el mal menor de una inevitable quiebra griega antes de cierta inestabilidad para el euro. El argumento que usarían en este escenario sería que quieren “proteger la moneda única” y al mismo tiempo enviar un mensaje claro a los otros países súper endeudados de que a menos que adopten las más estrictas medidas de austeridad no habrá piedad para ellos.Ya hay signos de que Alemania está moviéndose en esta dirección, debido a que sus bancos están particularmente expuestos a la deuda griega y también debido a que si las cosas continúan moviéndose como hasta ahora, Francia, que está incluso más expuesta a la deuda griega, no resistiría por más tiempo.

La salida de Grecia de la eurozona confirmará la posición de los marxistas, de que en tiempos de crisis no se puede mantener unidos en una moneda única a economías que se mueven a velocidades totalmente diferentes. Esta perspectiva ya ha causado enorme conmoción en la burguesía griega, que correctamente reconoce que en esa situación habrá una abrupta caída del capitalismo griego. Pero no importa cuánto puedan criticar a los políticos o a la “dureza de Bruselas” por esta crisis, la salida del euro no es producto de “los malos griegos o de los asuntos europeos”. Emerge lógicamente de la realidad misma de la crisis capitalista.

Plantear la cuestión como si se tratara de “o dentro o fuera de la eurozona” es falsa porque en realidad sería plantear la cuestión como si hubiesen dos alternativas, cuando en realidad de lo que se trata es simplemente de diferentes etapas de desarrollo de la crisis, la presente y la siguiente. Una salida del euro es la consecuencia inevitable de la siguiente etapa de la crisis y no su causa. No es un dracma devaluado y súper inflado lo que producirá miseria a las masas en la Grecia capitalista; es simplemente la forma en la cual esta miseria se representa.

La vuelta de Grecia al dracma sobre la base de la crisis del capitalismo europeo no será un caso aislado. Objetivamente, marcará el tono para una aceleración del movimiento hacia monedas nacionales en Europa. Sobre la base de la incapacidad histórica del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas en la misma manera que lo hizo en la segunda mitad del siglo pasado, inevitablemente se conducirá de forma explosiva al proteccionismo. Y el proteccionismo no puede ser llevado a cabo sin que las diferentes burguesías europeas controlen sus propias monedas. En conclusión, podemos decir que la burguesía europea – incluyendo la alemana y por supuesto la griega – está ahora comenzando a prepararse para las turbulencias de un periodo de vuelta a las monedas nacionales.

Las huelgas y los acontecimientos del 28 de Octubre, “Día del no”, llevaron a la propuesta de un referéndum.

La propuesta de Papandreu de un referéndum fue presentada por la prensa burguesa como la causa de la inestabilidad económica y política en Grecia. Sin embargo, esta propuesta no cayó del cielo. El anuncio fue el resultado de la tremenda presión ejercida sobre el gobierno por la gran oleada de huelgas del otoño que culminó en la huelga de 48 horas y la emergencia inmediata tras esto de síntomas revolucionarios desarrollándose en la sociedad, hablamos de la espontánea transformación del Día del No del 28 de Octubre en una manifestación nacional contra el gobierno. (Ver artículo en esta sección: Grecia: ¡la ira revolucionaria transforma desfiles en protestas!.

Este acontecimiento no tiene precedentes en los anales del capitalismo occidental. Tesalónica y otras grandes ciudades Griegas ofrecieron una viva imagen de la revolución futura: oficiales y representantes de las instituciones públicas obligados por el pueblo revolucionario a bajarse de los palcos que tradicionalmente ocupaban.

Tras estos dramáticos hechos, la burguesía en Grecia y Europa comenzó a estar seriamente preocupada. Papandreu, su hombre en el poder, sin embargo tenía razones para sentirse más incómodo que nadie. En la noche de nuevas e incluso más severas medidas de austeridad para cumplir con el acuerdo del 26 de Octubre, tenía razones para empezar a tener pesadillas revolucionarias. En un estado de pánico salió con la idea de convocar un referéndum, y como sabemos, el pánico no es nunca un buen consejero.

La convocatoria un referéndum era una arriesgada maniobra, desde un punto de vista burgués. Fue un intento de salvar la imagen de Papandreou ante la población y de encontrar una manera de calmar la ira revolucionaria de las masas. Sin embargo el truco resultó ser inflamatorio, precisamente debido al “inflamable” estado en el que el capitalismo se encuentra en Grecia y Europa. Sembró la desconfianza en los “mercados” y aceleró la preparación para la salida de Grecia del euro.

La élite griega y los oficiales del capital europeo no perdonan el intento de Papandreu de “jugar” con la estabilidad del sistema y rápidamente presionaron para que fuera sustituido, provocando la rebelión entre su grupo parlamentario. El resultado fue una caída “coordinada” del gobierno con el voto de confianza pasando en el Parlamento solo para evitar elecciones.

Este giro particular de los acontecimientos no debe engañarnos. La caída del gobierno de Papandreu era el resultado final de un año y medio de luchas por parte de los trabajadores y la juventud. Fue el resultado de la presión de la rabia revolucionaria de las masas enfrentada a la clase dominante

Un gobierno de unidad burguesa

El largo retraso que ha caracterizado las negociaciones para la formación de este gobierno no ha sido producto de que “los partidos políticos han estado jugando a espaldas de la nación”, como pretende el mito propagado por los medios de comunicación burgueses. Ha sido el resultado de la dificultad para encontrar personas que quisieran participar en un gobierno cuya tarea será gobernar sin la legitimidad de unas elecciones y con la peor recesión y la amenaza de una bancarrota incontrolada y la salida del país del euro en agenda.

En un intento de evitar que Grecia fuese expulsada oficialmente del euro, la burguesía griega, en estado de pánico, prefirió la formación gobierno compuesto de individuos de absoluta confianza del capital europeo.

Mister Lukas Papadimos, con su largo historial a la cabeza del BCE ha sido el candidato más apropiado para el puesto de primer ministro. Además, al ser un hombre del capital financiero, el nuevo primer ministro puede negociar amigablemente con sus amigos banqueros las condiciones del “corte de pelo“ sobre los bonos en base al acuerdo del 26 de Octubre. Estas “cualidades” de Papadimos le hacen valioso para la clase dominante. Aparentemente también le ofrecieron algunos interesantes “incentivos” para vencer sus vacilaciones iniciales, que hicieron que en unas pocas horas se diera la vuelta al casi consumado ascenso de Mr Philippos Petsalnikos desde la posición de Portavoz del Gobierno a primer ministro.

Sin embargo ¿Qué clase de gobierno es el gobierno de Papadimos? Provocadoramente, la burguesía y sus apologistas en los medios de comunicación presentan este gobierno como uno de “unidad nacional”. Pero, por contra, es un gobierno que solo tiene la bendición de la clase dominante y del capital europeo.

El pueblo griego votó hace dos años al PASOK para mejorar sus condiciones de vida tras cinco años de ataques de Nueva Democracia. En el proceso, el gobierno de Papandreu se convirtió en un gobierno odiado – visto como un títere de los tiburones prestamistas. Ahora, la clase obrera griega ve con sorpresa que este gobierno, en vez de colapsar bajo el peso del odio popular, se transforma en uno que se oculta tras la capa de la “unidad nacional”, que incluye a los viejos amigos de los tiburones de la banca con los mismos ministros de antes que no pueden ni mostrar sus caras en público por el odio popular, junto con nuevas personas de los partidos burgueses que no fueron votados en las pasadas elecciones nacionales…

Como un slogan aparecido estos días en los muros de las principales ciudades griegas dice acertadamente, “No hemos tenido tanta dosis de democracia desde la dictadura”.

El nuevo gobierno no es un gobierno de unidad nacional, sino uno de unidad burguesa. Consiste en tecnócratas burgueses y representantes políticos de dirigentes políticos de todos los campos de la burguesía. Pese a la distancia que Antonis Samaras intenta mantener del gobierno por razones demagógicas, el nuevo gobierno es una coalición de las direcciones del PASOK, Nueva Democracia y LAOS. En los ministerios clave están elementos de la dirección burguesa del PASOK bendecidos por Nueva Democracia. La parte del gobierno de Nueva Democracia consiste en seis ministros, dos de los cuales (Dimas, Avramopoulos) tienen una larga historia como parlamentarios. Finalmente, tenemos al ultraderechista LAOS con su primera participación en un gobierno con algunos de sus miembros más prominentes, demostrando que está en perfecta armonía con la dirección del PASOK y Nueva Democracia.

La excitación y las expectativas que los apologistas del capital han vertido en la presencia política de un tecnócrata a la cabeza del nuevo gobierno es un reflejo del enorme e histórico vacío de dirección política en el campo político burgués en Grecia. La ausencia de unos dirigentes políticos burgueses del calibre de Eletherios Venizelos o Constantine Karamanlis en estas críticas circunstancias hunde a la clase dominante en un estado de depresión y la obliga a girar políticamente hacia mercenarios inexpertos, hacia “mesías” y tecnócratas como un primer ministro. Debe ser resaltado que dicha ausencia de políticos de alto calibre no es una cuestión de atributos y habilidades personales, sino en última instancia refleja el impasse histórico del capitalismo y el ascendente aislamiento social de la clase dominante, que mina seriamente su autoconfianza.

La participación de sectores de la extrema derecha en el nuevo gobierno es un elemento que no debería ser subestimado. El hecho de que conocidos nacionalistas y apologistas de la vieja junta militar hayan cogido carpetas ministeriales es un claro intento de familiarizar al público con gobiernos burgueses extremadamente reaccionarios. Esto, combinado con la ausencia de legitimidad popular de todo el gobierno, refleja finalmente la futura tendencia de la clase dominante hacia algún tipo de gobierno bonapartista. La utilización de ultraderechistas como ministros es una advertencia al movimiento obrero y a la izquierda. Si el capitalismo no es derrocado por un gobierno obrero, entonces, antes o después, la clase obrera sufrirá la dolorosa experiencia de la reacción bonapartista.

Las dos tácticas de la clase dominante para el nuevo gobierno

Aunque el gobierno es apoyado por todas las alas de la burguesía, entre la clase dominante griega parece existir hoy dos tácticas principales. La primera, expresada por los poderosos medios de comunicación y la dirección burguesa del PASOK, tiene una actitud que se podría resumir de la siguiente manera:

1) Las colaboraciones en el gobierno son de gran importancia política, porque crean un útil precedente de consenso, que será muy útil en caso de crisis mayores en el futuro,

2) El gobierno Papadimos debería permanecer en el poder tanto tiempo como fuera necesario, para asegurar la posición de Grecia en el euro, sin ser limitado por unos plazos establecidos.

Esta actitud está determinada por el pánico de que la burguesía ha sido presa a causa de su posible expulsión del euro. Creen que la mayor amenaza a su sistema es la presente crisis. Acostumbrados a la conducta moderada de los líderes de la Izquierda, no pueden ver en el futuro próximo una amenaza a su poder y, por tanto, promueven directamente y usan totalmente las posibilidades de que el consenso político de los partidos y dirigentes burgueses les provee.

La otra táctica está expresada por el partido Nueva Democracia y su líder Samaras, reflejándose en su afirmación de hoy. Samaras dijo que la sociedad necesita inmediatamente la “válvula de seguridad” de elecciones, porque se prevé una “explosión social”. Puntualiza que el gobierno Papadimos es de naturaleza solamente “transicional”. La tarea del gobierno solo es implementar las decisiones del acuerdo del 26 de Octubre. Por supuesto Samaras es un demagogo y oculta el hecho de que el acuerdo está acompañado – incluso en el escenario más optimista de desarrollo de la crisis- por medidas de austeridad y recortes por valor de 100.000 millones de euros durante los próximos 10 años, una cantidad que significa como explicamos anteriormente un desastre social en Grecia masivo y sin precedentes. A diferencia de la otra ala de la clase dominante, la dirección de Nueva Democracia parece considerar – correctamente desde un punto de vista burgués- que la revolución es una amenaza al capitalismo más inmediata y de lejos la más seria que la expulsión del euro.

Lo que teme Samaras es que una entrada prematura de Nueva Democracia en el gobierno Papadimos elimine la posibilidad de que la clase dominante tenga un gobierno fuerte, es decir, legitimado por un nuevo mandato popular, en las próximas elecciones. Fortalecería la actitud revolucionaria en la sociedad y en los partidos de izquierda. Por supuesto, esto pondría un pronto final a su carrera como candidato a primer ministro.

Perspectivas para el nuevo gobierno

Lo que determinará los acontecimientos no son las tácticas de la clase dominante, sino la creciente crisis del capitalismo europeo y su reflejo en las mentes de las masas. Las tácticas de los defensores de la unidad “nacional” son tan vacías como la de la dirección de Nueva Democracia, que consiste en evitar verse perjudicada por participar en el gobierno Papadimos.

La Troika está demandando nuevas medidas aquí y ahora. Ya ha sido enviado un modelo de memorándum comprometiendo a nuevas medidas para ser firmado por la dirección política de la burguesía griega y está esperando a Samaras en su oficina. Sin estos compromisos el sexto plazo del rescate y las negociaciones del “corte de pelo” no pueden proceder. Será muy difícil para Samaras evitar firmar.

Además, el gobierno tiene inmediatamente que imponer nuevas medidas que desnudarán a todos los “socios” que lo componen. Dichas medidas derivan de las acciones del anterior gobierno para favorecer privatizaciones y despidos masivos en el sector público e imponer impuestos abusivos, y también el dramático empeoramiento de la crisis en Grecia y la eurozona y la muy seria posibilidad de que Grecia no consiga sus objetivos deseados de las negociaciones sobre el “corte de pelo voluntario” acerca de los bonos. Estos son factores que pueden acercar la perspectiva de una bancarrota soberana y una bancarrota incontrolada. En base al rápido deterioro de la crisis, el nuevo gobierno podría incluso enfrentarse a la amenaza de la expulsión inmediata del euro en las próximas semanas.

Todas estas posibilidades amenazarían con desestabilizar al nuevo gobierno, situándolo frente a una nueva oleada de protestas y sumiéndolo en un proceso de conflictos internos.

¡Por un gobierno de unidad de la clase obrera con un programa socialista!

En los últimos días, la clase obrera ha estado observando el teatro de “unidad nacional”, pues continúan desarmados políticamente y sin una alternativa. La inercia de todos los dirigentes del movimiento obrero tras la magnífica huelga general de 48 horas es lo que ha dado margen a la clase dominante para maniobrar sin que el movimiento obrero se lo haya impedido, pese a que, como se demostró, el gobierno era en realidad extremadamente débil. Una escalada en la lucha hacia una huelga general política total podría haber llevado rápidamente al gobierno a tener que convocar nuevas elecciones.

Sin embargo, los dirigentes del movimiento obrero hicieron todo para entorpecer este magnífico movimiento de huelgas y ocupaciones de centros clave del aparato estatal, mientras que los dirigentes de la Izquierda se dedicaron a reclamar monótonamente elecciones, sin explicar cómo el movimiento obrero podría forzar dichas elecciones. Sin una dirección y una perspectiva clara, los trabajadores y los sectores populares más humildes hallaron un medio para expresar su actitud revolucionaria convirtiendo los desfiles nacionales del 28 de Octubre en manifestaciones de masas. Pero, una vez más, las direcciones de la Izquierda no tomaron iniciativas para conectar con dicha actitud y continuaron haciendo llamamientos abstractos a la convocatoria de elecciones, sin acompañarlos ni siquiera con un plan de acción concreto. Esta situación dio tiempo al gobierno para alcanzar una retirada “coordinada” del poder y preparar sin ser molestado un nuevo gobierno de coalición.

La actitud de la dirección del Partido Comunista y SYRIZA durante los múltiples días de negociaciones del nuevo gobierno burgués fue verdaderamente deplorable. No dijeron una palabra que pudiera indicar a los trabajadores que existía una solución distinta a la cuestión del poder que la “unidad nacional” de la burguesía. El resultado fue que la confusión, desorientación y frustración han prevalecido en las filas de las masas obreras. A sus ojos, solo la burguesía tiene una solución al problema del poder. La Izquierda, con su comportamiento, una vez más apareció meramente como una voz de protesta sin intención de tomar el poder.

¿Qué debería hacer la Izquierda para dar la vuelta a este cuadro y mostrar un camino diferente a los trabajadores que rompa con la lógica de fraude de la “unidad nacional”? La burguesía, con su espíritu de unidad de clase durante esos días, ha dado una lección sobre un comportamiento de clase adecuado. Así como los patrones se han unido, los trabajadores deben unirse como clase. Todo militante de la Izquierda debe por tanto luchar por la unidad de las enormes fuerzas de la izquierda y del movimiento obrero contra este nuevo gobierno de unidad burguesa. Al mismo tiempo, dicha unidad debería AHORA adoptar la forma de una alianza política entre el KKE (Partido Comunista) y SYRIZA, para elegir un gobierno que implementara un programa socialista. No existe otro camino. Si no logramos esta solución concreta para la cuestión del poder, el simplemente quejarse acerca del giro “antidemocrático” de la clase dominante reclamando “elecciones aquí y ahora”, significa ofrecer a los trabajadores y pobres simplemente “palabras vacías”.

18/11/2011

Traducción: Lucha de Clases (España)

http://www.marxist.com/greece-october-26-agreement-1-es.htm
 
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