Mi gata quiere votar al Partido Verde Ecologista de México: aprueban matar personas pero (supuestamente) no animales 
Tengo una perra que se llama Tulia y una gata que se llama Trotska. A fuer de vivir juntas, la primera se cree felina pero lo más sorprendente es que la segunda, acostumbrada a tratar con humanos, se cree persona. Pese a lo que pudiera suponerse por su nombre, la minina no es militante de la IV Internacional sino que pretende votar por el Partido Verde Ecologista de México, asombrada por los anuncios que pasan por radio y televisión. 
¿Los motivos? Supuestamente no aprueban el maltrato a animales pero si la pena de muerte contra seres humanos (creo que guarda un cierto rencor contra sus anteriores dueños que, al poco de nacer ella, la abandonaron en la calle).  Efectivamente, querido lector, querida lectora, la propuesta de legalización de la pena capital que defiende el Verde Ecologista es sólo para asesinos y secuestradores pero no para algo así como "abandonadores", cuestión que Trotska no acaba de comprender porque los animales tienen menos capacidad intelectual que los humanos, aunque a veces la terca realidad nos haga dudar de ésto. 
En cambio, los seres humanos podemos advertir que en México se considera secuestro el corte de carreteras federales, la toma de autobuses y oficinas gubernamentales, etc. O sea, que sería una hermosa Ley para justificar la ejecución de luchadoras y luchadores sociales. 
(Evidentemente no se aplicaría a quienes secuestran la voluntad popular mediante fraude. Así que no sería necesario que Felipe Calderón y Ulises Ruiz hagan sus maletas para huir). 
Otra cuestión que su inteligencia felina no capta pero sí nosotras/os con nuestras neuronas de homo sapiens es que la pretendida defensa de la naturaleza del PVEM es una farsa. Un día que esté desocupado trataré de explicarle que un gran número de las organizaciones ecologistas (no todas, afortunadamente, pero sí demasiadas) no son tal ya que no cuestionan el sistema de explotación de los recursos y de producción. 
Espero hacerle entender que eso que llaman "capitalismo verde" es una majadería y que esas estúpidas campañas de las multinacionales de que plantan un árbol de cara al público mientras deforestan hectáreas, son una mascarada. Que los niños de papá dizque ecologistas usan carísimos abrigos de piel sintética para simular lo que no son o, en el mejor de los casos, lavar sus conciencias: lloran viendo documentales de como matan focas para hacer abrigos mientras quizá tienen acciones en las peleteras. 
En fin... Esperemos que Trotska medite muy bien sus ideas políticas tras la plática que le tengo que dar para que no se deje embaucar por neoliberales pintarrajeados de verde, tan nefastos o más que los neoliberales a secas por su carga de engaño e hipocresía.
Raúl Calvo Trenado
10 de abril de 2009
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#1.- ¡Esta Troska...!
Crazy Horse|10-04-2009 12:11
Pues nada hay que concienciar a la gata para que no se confunda con los cantos de sirena de los "verdes".
Para ser verde de verdad, además (o primero) hay que ser rojo.
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