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Galería fotográfica de la presentación del libro "El Comboi dels 927" de Montse Armengou i Ricard Belis
Con la presencia de los autores, Santiago Carrillo y el Conseller Joan Saura. 12 de diciembre de 2005, Barcelona.
Kaosenlared | 14-12-2005 a las 19:09 | 3890 lecturas | 6 comentarios
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Fotografías facilitadas por Salvador Aleman


Terra

Saura y Carrillo defienden memoria frente quienes imponen amnesia

El conseller de Relaciones Institucionales de la Generalitat, Joan Saura, y el ex líder del PCE Santiago Carrillo han defendido hoy la recuperación de la memoria histórica frente a quienes pretenden 'imponer' la 'amnesia' sobre los crímenes del franquismo y el horror nazi.

Así lo han expresado en la presentación del libro 'El convoy de los 927. Los republicanos españoles inauguran los trenes de la muerte en Europa occidental', de Montse Armengou y Ricard Belis, que narra la deportación en 1940 de un millar de refugiados españoles en Francia al campo de concentración nazi de Mauthausen.

En el acto, Saura ha asegurado que en el actual periodo democrático en España 'a menudo se ha confundido reconciliación con amnesia' y ha reivindicado la 'necesidad de recuperar la memoria' de las víctimas del franquismo y el nazismo.

'El referente de la democracia es la lucha antifranquista', ha recalcado Saura, quien ha recordado que 'en las próximas dos o tres semanas' el gobierno de la Generalitat presentará el proyecto de ley del Memorial Democrático, que tendrá como objetivo 'la recuperación de la memoria histórica como un derecho civil'.

Por su parte, Carrillo ha considerado necesario recuperar la memoria, 'no para pedir responsabilidades' por crímenes como los que cometieron los nazis, sino 'para saber que hay que hacer todo lo posible para que eso no se repita', es decir, 'defender la democracia y las libertades de los ciudadanos y los pueblos, evitar las guerras y lograr un mundo de paz'.

'Este mundo es un inmenso campo de concentración para millones de seres que viven en la parte pobre y para cada vez más gente que vive en la parte rica', ha afirmado el histórico dirigente del PCE, que ha advertido de que 'hoy mucha gente está viviendo en condiciones no menos horrorosas' que quienes padecieron el azote del nazismo.

Carrillo ha denunciado asimismo las voces en España que acusan a quienes pretenden recuperar la memoria histórica de 'despertar los odios de la Guerra Civil'.

Por su parte, los autores del libro 'El convoy de los 927' han destacado la 'ocultación' durante el franquismo y el 'olvido' tras la Transición democrática de este episodio de deportación de refugiados republicanos al campo de Mauthausen, pese a que se trató, según han subrayado, del 'primer tren de la Europa occidental' que transportó a población civil a un campo de concentración nazi.

Al acto de presentación también han asistido José Alcubierre, superviviente de Mauthausen, y el ex líder del PSUC Gregorio López Raimundo, que se han fundido en un abrazo con Carrillo.

http://actualidad.terra.es/nacional/articulo/saura_carrillo_defienden_memoria_frente_638940.htm



TVCATALUNYA - 30 MINUTS

http://www.tvcatalunya.com/p30minuts/30Item.jsp?idint=503&item=novetats

L'obra està basada en el reportatge del "30 Minuts" "El comboi dels 927" emès el març del 2004 i guardonat amb el premi del públic en el Festival de Cinema i Drets Humans de Saragossa. El llibre, prologat pel president del govern espanyol, José Luis Rodríguez Zapatero, narra la història del primer tren de l'Europa Occidental carregat de civils amb destí a un camp d'extermini nazi.

El 24 d'agost del 1940, un tren amb 927 refugiats espanyols ¿molts d'ells catalans- sortia de l'estació d'Angulema, a la regió francesa de la Charente. Les tropes alemanyes de Hitler acabaven de partir França en dos, i els refugiats creien que els portaven a zona no ocupada. Però aviat es van adonar que enfilaven cap al nord. Quatre dies més tard, van arribar al poble de Mauthausen. No els sonava de res el nom d'un camp de concentració que, al cap d'uns anys, seria un dels símbols de l'holocaust i l'extermini. Allà mateix es va produir una dramàtica separació: els soldats alemanys van obligar a baixar els homes, ja fossin vells o criatures, a partir dels 13 anys. Era l'inici de la tragèdia. 470 persones queden internades al camp de Mauthausen, o­n se'n moriran el 87%.


El Mundo (Suplemento Febrero 2004)

http://www.elmundo.es/cronica/2005/486/1107644406.html

El convoy de los 927

TODOS LOS PASAJEROS eran republicanos españoles, no judíos. Fue el primer tren de civiles enviado a los campos nazis. Montse Armengou, autora del documental «El convoy de los 927», desvela la desconocida historia

MONTSE ARMENGOU

El largo camino que llevó a Jesús Tello a derribar la estatua del águila que presidía amenazadora la entrada del campo de concentración de Mauthausen empieza en la ciudad francesa de Angoulême. De allí partió un convoy con 927 españoles. Eran familias enteras, civiles refugiados en Francia que habían huido de Franco. Ellos inauguraron, el 20 de agosto de 1940, los trenes de la muerte con destino a un campo de concentración nazi. Casi automáticamente asociamos esos trenes al holocausto judío. Pero en Europa occidental, los republicanos españoles tienen el triste honor de haber sido los primeros viajeros.

Ni un solo monumento honra su memoria en España, ni la más mínima conciencia de haber tenido ese macabro privilegio histórico.Ésta es su historia cuando se cumple el 60 aniversario del final de la II Guerra Mundial y de la liberación de los campos de exterminio.

Jesús Tello y su familia, como muchos otros que huían de la caída de la República, pasó la frontera francesa y llegó a Angoulême.A la decepción por el mal recibimiento que encontraron en Francia -los españoles eran rojos indeseables-, se unió el temor por la invasión nazi. Angoulême quedó en zona ocupada, bajo la autoridad del gobierno colaboracionista de Vichy. «Un buen día, los alemanes cercaron el campo de Les Alliers, donde estábamos refugiados, y nos metieron en un tren», recuerda Tello. 927 españoles, familias enteras, mujeres, niños, ancianos, población civil refugiada en estado puro, son metidos en ese tren. Ninguna explicación, solo rumores. Unos dicen que van a la zona libre de Francia, otros que a Rusia. Pero todos tienen miedo: ¿les llevan a España, donde les espera la justicia de Franco en forma de cárcel o fusilamiento?

Por las estrechas rendijas del tren donde han sido tirados como animales, casi sin agua ni comida, se dan cuenta por el paisaje que se dirigen hacia el norte. «Desde el mismo momento en que te encerraban en el vagón del tren, ya pedías tu personalidad, ya no eras libre. Ya hacían de ti lo que les daba la gana, ya no tenías nombre, ya eras un número». Y el 24 de agosto, después de cuatro días de penoso viaje, el tren se detiene en la estación de un pueblo llamado Mauthausen. El nombre no les dice nada a nadie. Estamos en 1940 y la fama del que sería uno de los campos más crueles del sistema de concentración y aniquilación del nazismo todavía no se conocía.

Tello, aún hoy, recuerda el ruido de los cerrojos y las puertas de los trenes que se abrían. Y gritos, los de las SS, los ladridos de sus perros. «Iban vagón por vagón preguntando: wie alt, wie alt, que quiere decir qué edad tienes. A la que pasabas de los 10 años ya te decían, raus, raus, y nos sacaban fuera del tren.No podías ni despedirte de la familia».

Las escenas que se producen en esa estación son terribles. Mujeres agarradas a sus maridos, a sus hijos, brutalmente separados.Ninguna súplica es atendida. 470 personas, hombres y casi niños, enfilan el camino de su propia tragedia. En pocas horas los desnudan, los duchan, les pelan la cabeza, les dan un traje de rayas, un número -el de Tello el 384142- con un triángulo azul con una gran S de spaniers (con el triángulo azul se identificaba a los apátridas), los que han sido vendidos por el régimen de Franco y su inefable ministro de Exteriores, Ramón Serrano Súñer, al decirle a Hitler que puede hacer con esos rojos lo que quiera porque la nueva Patria no los considera españoles. Su suerte estaba echada: la cantera de Mauthausen necesita esclavos para la construcción de ése y de otros muchos campos.

PIEDRA A PIEDRA

«El muro principal de la entrada lo han hecho piedra a piedra los republicanos españoles». Tello recuerda esos 182 empinados escalones de la cantera, miles de prisioneros haciendo ese viaje una y otra vez cargados con piedras inhumanas de soportar para cuerpos mal vestidos, mal calzados, sin alimento. «Si uno no podía más y soltaba el pedrusco, caía sobre el que estaba atrás, y éste sobre el otro. Moría mucha gente. Los SS empujaban a los más débiles desde arriba del todo de la cantera, por el precipicio.Yo he visto morir a mucha gente así, con el salto del paracaidista que le decían. Mauthausen era un campo de exterminio. Primero tenías que dejar tus fuerzas y luego, a la basura».

En el primer invierno, el de 1940 a 1941, mueren buena parte de los españoles que han viajado en el tren. Las condiciones de vida son durísimas, las diversiones de los SS aún más. «Nos hacían formar durante horas, de madrugada, tanto si llovía como si nevaba. Más que el frío era la humillación. Ellos con abrigos, botas de suela gruesa, y yo con una chanclas rotas y sin calcetines.No merecías ni el nombre de perro». Tello aún sabe contar hasta 25 en alemán. De esos detalles dependía la vida. «Te ponían en un caballete que ya habían hecho especial para ese castigo, te bajabas los pantalones y tenías que contar los golpes de vergajo que te daban: ein, zweit, ... Y, ay que te descontases, que volvían a empezar. A muchos se les gangrenaron las heridas».

Inyecciones de benzina en el corazón, fusilamientos al son de la música de orquesta, prisioneros devorados por diversión por los perros, hornos crematorios echando humo todo el día, «un carro que a diario recogía con unas tenazas a los muertos y los metía como sardinas en lata», la alambrada electrificada de 5.000 voltios como única salida para los más desesperados. Y la soledad más absoluta.

A los españoles se les aplicó el decreto Nacht und Nebel (noche y niebla), eufemismo inspirado en una ópera de Wagner para decir que nadie tenía que salir vivo. Y mientras agonizaban, estuvieron casi tres años sin poder escribir ni recibir noticias. La suerte que hubieran podido correr sus mujeres, sus hijos o hermanos más pequeños, los que quedaron en el tren, les consumía casi tanto como las penalidades del campo. No sabían entonces que, después de un peligroso acercamiento al campo de concentración femenino de Ravensbrück, el tren terminó regresando a España, donde todos tuvieron persecución y cárcel.

Los españoles, expulsados de España por su ideal republicano, vendidos por Francia por ser indeseables y aprovechados por Alemania como carne de cañón, son los primeros en pagar las consecuencias de la ira de los nazis: a Mauthausen aún no habían llegado los judíos ni los comunistas para descargar su locura exterminadora.Pero los que sobrevivieron no callaron. Tello y algunos compañeros más forman parte del comando Poschacher.

Por su juventud y por haber sobrevivido a la gran mortandad de los primeros años, algunos de los chicos más jóvenes que viajaron en el convoy de Angoulême, salen cada día de Mauthausen para ir a trabajar a una cantera exterior. Cada día aprovechan para secar los negativos que el fotógrafo catalán Francisco Boix sacaba del laboratorio del campo y que luego fueron pruebas definitivas de las atrocidades nazis en el juicio de Nuremberg.

Probablemente, cuando en mayo se celebre el 60 aniversario de la liberación de Mauthausen, ante la magnitud de la tragedia judía, será difícil recordar que fueron los republicanos los que colgaron aquel cartel: «Las fuerzas antifascistas españolas saludan a los aliados». Y quién se acordará de queTello fue uno de los que derribó el águila nazi. Aquel día empezó también su auténtica derrota. Los aliados nunca liberaron su país.


Fòrum BCN 2004

http://www.barcelona2004.org/cat/actualidad/noticias/html/f044143.htm

Montserrat Armengou, periodista d'investigació de TV3: «La transició espanyola va optar pel silenci i per l'oblit»

Les «141 preguntes» del Fòrum (85): «Mitjans de comunicació i transicions: temps de denúncia o d’autocensura?» Montserrat Armengou, realitzadora de minisèries documentals com ara «Els nens perduts del franquisme» o «Les fosses del silenci» ha manifestat que «la recuperació de la memòria històrica no hauria de veure’s sempre relegada per d’altres objectius prioritaris». S’ha mostrat d’acord amb la necessitat d’elaborar un llibre blanc que expliqui la veritat de tot el que va passar durant la Guerra Civil Espanyola i el franquisme, i ha admès que li va sorprendre comprovar que «encara hi ha llocs en els quals existeix la por de parlar». Per a la periodista, és urgent recuperar la història real i fugir «de la història que ens han volgut vendre»

Montserrat Armengou, periodista de TV3 especialitzada en documentals històrics, ha destacat avui a l'Escenari de la Haima que «la Llei d’amnistia de 1977 va provocar conseqüències gravíssimes perquè va permetre la impunitat» de moltes persones que haurien d’haver estat jutjades per les actuacions que van portar a terme durant l’etapa del franquisme. «No ens ho pensem, però nosaltres també vam signar una Ley de Punto Final», ha conclòs.

Armengou ha assegurat que no es veu en cor de jutjar la transició, però ha estat taxativa quan ha afirmat que «la transició espanyola va optar pel silenci i per l’oblit». En aquest sentit, s’ha mostrat d’acord amb la necessitat d’elaborar un llibre blanc que expliqui la veritat de tot el que va passar durant la Guerra Civil Espanyola i el franquisme. Per a la periodista, la violència del bàndol comandat pel general Franco va ser molt superior a la de l’exèrcit republicà: «L’únic llibre blanc que existeix sobre quantificació de fets i casos durant la guerra es La causa general que van escriure els guanyadors i no es va arribar a publicar perquè els “números” no sortien com ells s’esperaven». Ha insistit que és urgent recuperar la història real i fugir «de la història que ens han volgut vendre».

En el decurs de la intervenció, Montserrat Armengou ha explicat que costa molt engegar segons quins tipus de projectes televisius perquè les programacions i les audiències marquen unes pautes difícils d’ignorar. Ha proposat que els governs dediquin partides pressupostàries destinades a recuperar la memòria històrica perquè cada cop queden menys testimonis directes i es corre el perill que la gent oblidi. Ha subratllat que una enquesta feta per un diari d’abast estatal assenyalava que quasi el 40% dels joves d’entre dotze i divuit anys deien que els era igual viure en dictadura o en democràcia sempre que hi hagués ordre i progrés.

Pel que fa a les minisèries documentals que ha realitzat, —«la TVE de l’anterior govern les va rebutjar»—, Montserrat Armengou ha admès que li va sorprendre comprovar que «encara hi ha llocs en els quals existeix la por de parlar». Ha fet esment del Pallars Sobirà, «on el mestissatge econòmic fa que descendents de les víctimes guardin relacions de tipus socio-laboral amb descendents dels botxins». També ha incidit que, segons han reconegut familiars de desapareguts, «desenterrar ossos de les fosses serveix de ben poc si no es desenterra la història». Sobre les dificultats i traves que alguns responsables municipals imposen a les persones que busquen pares o avis en les fosses, ha assenyalat que «això no passaria si existís una norma superior que els obligués a cooperar».

Ha manifestat que «la recuperació de la memòria històrica no hauria de veure’s sempre relegada per d’altres objectius prioritaris» i ha deixat clar que «no es tracta de cap procés de venjança», sinó de fer justícia i de cercar la veritat: «de vegades n’hi hauria prou amb despenjar una placa i posar-ne una altra», ha raonat.

Des de 1995, Montserrat Armengou forma part de l’equip de reporters de 30 Minuts, programa setmanal de reportatges de TV3. Després dels documentals Els nens perduts del franquisme (2002), sobre la desaparició de milers de nens en les presons franquistes, i Les fosses del silenci (2003), sobre els 30.000 desapareguts víctimes de la repressió franquista contra la població civil, el l’últim treball que ha realitzat és El comboi dels 927, la història del primer tren d’Europa occidental que, carregat amb famílies espanyoles senceres, va tenir com a destí el camp de concentració de Mauthausen.

 
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Comentarios (6)

El Periódico - 15/12/2005|15-12-2005 16:36

El Periódico - 15/12/2005

ENTREVISTA // JOSÉ ALCUBIERRE, DEPORTADO

"Durante cinco años sólo me ocupé de seguir vivo"
Es uno de los últimos testigos del 'convoy de los 927' con destino a Mauthausen

NÚRIA NAVARRO

Barcelona, 1924
Fue albañil
Vive en Angulema
Casado y padre de 2 hijos


Tenía 14 años cuando los alemanes lo montaron en un tren que paró en Mauthausen. Aquel convoy transportaba a 927 españoles desde Angulema a una de las mayores concentraciones de crueldad del siglo XX. El testimonio de José Alcubierre alimenta el vibrante libro El convoy de los 927 (Plaza & Janés), escrito por Montse Armengou y Ricard Belis.

--¿Por qué?
--Me he preguntado eso tantas veces... La mayoría de los que subieron a aquel tren sólo eran combatientes republicanos. ¡Combatientes! ¡No asesinos! Y los niños... Fuimos los primeros menores que pisaron los campos de concentración.

--Tenía 14 años. Demasiado pronto para ser un número, el 4.100.
--Yo vivía en Sants y estudiaba en la Academia Hispano-Ecuatoriana de Hostafrancs. ¡Era tan inocente! Pero mi hermano Miguel era director general de Transportes de la Generalitat. Corríamos todos peligro y nos cruzó a Francia. Estuvimos en campos de refugiados hasta que empezó la guerra en Europa y Miguel, que era del PSUC, decidió exiliarse en México. Mi padre prefirió quedarse.

--¿Fatal decisión?
--Sí. El 20 de agosto de 1940, los alemanes nos metieron en aquel tren para ganado. Mi padre, mi madre, yo, los otros 924... Subimos tranquilos. Nadie imaginaba lo que nos esperaba. Unos decían que volvíamos a España, otros que íbamos a Alemania... Cuando llegamos a Mauthausen, hicieron bajar a los hombres. A mi madre la devolvieron a España.

--Y se reveló la verdadera cara.
--Al principio, no. Nos desnudaron, nos desinfectaron y nos pusieron aquellos trajes. Nos asignaron las barracas 17 y 18, y nos dieron comida para cerdos... Por lo demás, parecía un campo normal.

--Pero no lo era.
--No. Lo vimos cuando nos bajaron a la cantera, a subir piedras por aquellos 186 escalones. Mi padre, que tenía 63 años, se agotaba. Sufría tanto por él... Los españoles levantaron los muros de Mauthausen.

--El objetivo único era comer.
--Sí. Durante cinco años sólo me ocupé de seguir vivo. Había tantos muertos andantes... El jefe del campo, Bachmayer, nos cogió simpatía a los chicos. Y en enero de 1941, cuando formaron a los hombres para ir a Gusen, no dejó que me fuera con mi padre... Mi padre me dijo: "Cuídate, Pepito". Y no lo volví a ver.

--Lo siento.
--(Llora) A tres jóvenes nos mandaron a la cocina. Robábamos lo que podíamos. Y luego formé parte del comando Poschacher. A unos 40 nos enviaron a trabajar a la cantera, pero a la del pueblo de Mauthausen.

--Un buen momento para escapar.
--Ni lo pensamos. Un grupo de oficiales rusos intentó saltar la alambrada del campo con mantas y murieron todos. Dicen que fuimos cobardes, pero no podíamos hacer nada...

--¡Sacaron del campo las fotos cruciales para el juicio de Nuremberg!
--Las fotos de Francesc Boix. Grau, Cortés y yo las metimos en un macuto, las escondimos en una caja de herramientas, en el pueblo, y le pedimos a una socialdemócrata en la que confiábamos que no las diera a nadie, excepto a Boix o a nosotros.

--Rentabilizó su minúscula libertad.
--La cosa había ido mejorando. En Mauthausen había zapateros, carpinteros, sastres, incluso Conill, un catalán, era el que extraía el oro que los judíos llevaban encima...

--Menudo trabajo.
--La crueldad estaba presente. Recuerdo a un general ruso, inmóvil en medio de la Apell Platz, mientras lo duchaban con agua fría, de noche. Se congeló. Y pateaban y golpeaban contra el muro a niños muy pequeños. Nosotros ni mirábamos...

--No ha mencionado el crematorio.
--Lo veía desde mi ventana. Los judíos no tenían opción. Entraban en las duchas y... percibíamos aquel intenso olor a carne quemada. A veces las llamas subían muy alto.

--El 5 de mayo de 1945 acabó todo.
--Antes pasamos pánico a causa del atentado a Hitler. Salió el comandante con la pistola en la mano y nos dijo que si el führer moría, nos mataban a todos. Pero llegó el día. Se abrieron las puertas y oímos algún disparo...

--¿Contra quién?
--Entre los deportados españoles había gente más mala que la trilita. Mataron a cinco. Uno fue Tomás, un catalán, a manos de un asturiano.

--Fueron cinco años de barbarie y muchos más de desmemoria.
--Los deportados también callamos. Creíamos que nadie nos iba a creer. Hoy hay profesores en la Sorbona que siguen negando la existencia de los crematorios... ¡Negando! ¡Yo no puedo olvidar! A menudo mi esposa me dice: "José, estás en Mauthausen, ¿verdad?"



















 

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Ricard|17-12-2005 12:53

Que Saura y Carrillo, reivindiquen  la memoría histórica de tanto liuchadores antifranquistas y víctimas de la dictadura llega un poco tarde, sobre todo, para muchos de ellos.

    Carrillo, destruyó o al menos lo intentó, al PCE. Y colabora con los reformitstas del régimen anterior, para consolidar lo que tenemos hoy, y olvidar la alternativa de izquierdas, que era la república.

    Saura, junto a Ribo, se cargó o al menos lo intentó., toda la historia y el proyecto del PSUC.

    Lo de ahora,  más que una legítima revindicación de la memoria hiustórica, es sólo una mera plataforma electoral.

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Tarde, muy tarde…

Salvador Alemán Macià|18-12-2005 14:16

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Mnukaos|25-12-2005 11:21

Pero compañeros a pesar de que tenéis toda la razón ... como está el patio más vale tarde que nunca!!

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28-04-2007 17:57

algien conocio a Antonio Galvez Galvez. Natural de velez Malaga ``malaga´´.Segun mi informacion murio en gusen el 15 8 1941.

Valoración: 0  

Tio Pepe

Roberto Pena Alcubierre|22-08-2007 03:21

Me llena de orgullo y trsteza leer lo que sufriste
si lees esto te mando un beso. soy el hijo mas chico de ana la hija de miguel tu hermano

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