Escribió Gabriel Celaya un par de versos que se repiten a modo de estribillo en uno de sus poemas: "A solas soy alguien. / En la calle, nadie." Y que podrían valer como comentario al anonimato que la sociedad nos impone a todos, o casi, resultando acertados y precisos. Aunque sacándoles punta a este par de versos, podríamos advertir en ellos que el poeta, a contrario, rehuye su yo (luego escribirá en "Las resistencias del diamante", con certidumbre: "Salgo del laberinto de mi yo") y pretende pasar al anonimato sin pena (siguiendo a Epicuro que preconizaba para el sabio una vida oculta) ni gloria.
Sin gloria ha sido enterrada la literatura social española (poesía, novela y teatro), que nos conecta con la literatura del exilio, dándose el funesto caso que, debido al enterramiento en vida de la literatura social española, la literatura de los exiliados (del inmenso Max Aub de los "campos", laberinto mágico de España, a Jesús Izcaray) también ha pasado a mejor vida, al menos en la cabeza de los logreros de la pluma, literatos a cobro revertido, a quienes les parece haber consumado, con impunidad, su crimen de lesa literatura.
Sin embargo mientras que haya quien sepa leer, a Gabriel Celaya y a los muchos otros escritores (nombro a Alfonso Grosso, novelista, que tampoco tuvo, ni la vida que le tocaba, ni su muerte) que realizaron el puente entre dos épocas de la literatura, puesta su obra delante de los ojos, será muy difícil negarles la calidad de página o la calidad humana, que, por cierto, siempre fue agónica en los mejores, Gabriel Celaya preguntando en "Cantata en Cuba", así: "¡A lo mejor es dios! ¡Y a lo peor, Don Nadie!/ ¿A ver quién los distingue? Los dos parecen alguien.", muestra de que la desazón por la existencia era parte de la hacienda de los realistas, cuidadosos en el amor al pueblo, pero que, siempre hombres, y muchas veces hombres precipitados a la soledad, reflexionaban sobre la vida de todos y también sobre la suya. La lectura de Celaya, u otros de su cuerda, nos deparará, con su descubrimiento, su admiración.
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