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¿En qué fundamentar la conciencia revolucionaria?
¿Qué hacer?Nos preguntamos queriendo construir un mundo nuevo, pero no podemos hacerlo sin reconstruir el perosnal. Tal vez tendriamos que mirar en nuestro subconsciente por si duerme ahí el enemigo
Patrocinio Navarro | Para kaos en la Red | 12-7-2009 a las 14:19 | 1621 lecturas | 5 comentarios
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Si alguien nos preguntara: ¿Son ustedes capaces de construir un socialismo democrático? Puede que muchos nos declaremos dispuestos inmediatamente, pero si estuviéramos todos igual de dispuestos, o al menos los suficientes, ya tendríamos ese socialismo democrático en alguna parte. Podríamos gozar de representantes revocables y toma de decisiones desde la base social en todos los campos: económicos, laborales, educativos, culturales, políticos y de cualquier otra índole y sector laboral o profesional que afecte al conjunto; desde todas las organizaciones ciudadanas, todos los ayuntamientos, y todas las comunidades, hasta confluir en Parlamentos populares capaces de arrojar de un país a todos los explotadores indeseables y a todos los buróratas de la política, clausurar los ejércitos y vivir en paz y justicia.

Salvador Allende fue un iniciador, por ejemplo, pero ¿qué falló? Que no estábamos tan dispuestos, que estábamos divididos, que muchos fueron impacientes ante el proceso progresivo al socialismo y querían un proceso violento y rápido para la toma del poder popular. Y enfrente la CIA empujando a muchos otros-los que suelo llamar abducidos por el Sistema – que creyeron en ese mismo Sistema representado por los elementos conservadores y fascistas, que finalmente trajo a todos –también a ellos- represión ideológica o laboral o policiaca; cárceles, torturas, hambre, pobreza y necesidades, que son los frutos podridos por los que conocemos siempre al fascismo… Pero sobre todo falló algo esencial: la falta de conciencia de unidad. No se había llegado a un grado de madurez personal y colectiva capaz de crear un estado socialista en el grado de pureza que exigían los elementos radicales, aunque tuviesen un buen fundamento: un orden social justo dirigido por el pueblo.

De modo que estar preparados exige un sentimiento profundo de madurez personal y UNIDAD colectiva. Y ¿de dónde viene ese sentimiento? Del respeto al otro, que nace de la conciencia moral, de, por así decirlo, de la globalización de la conciencia personal, la única capaz de crear un sentimiento internacionalista y darle un sentido profundo a la acción. Y hablaron del amor como motor de sus acciones Trotski, Rosa Luxemburgo, el Ché, por ejemplo. Esto a muchos revolucionarios de hoy  sociales se les olvida: creen que es cosa de nenazas o clichés de domingueros de la revolución.

 

De la globalización enfermiza a la revolución de la conciencia

Es preciso, a mi entender, dar ese salto porque el mundo que vivimos no es precisamente un ejemplo colectivo de salud y riqueza emocional por lo que no puede olvidarse este aspecto si queremos avanzar hacia una humanidad sensible (no sentimentaloide, entiéndase).

Por otro lado nuestra visióndel mundo físico, psicológico y social se ha ampliado a partir delsiglo XX. Ya no nos basta Newton como les bastó en su momento a Marx y a Engels. Ahora es preciso trabajarnos el sótano llamado subconsciente para conocernos y limpiarlo…Freud, Huxley, Castaneda, David Bohm, Schrödinger, Grof, Capra y muchos otros científicos (algunos filósofos) han dado pasos en el conocimiento del Cosmos y sus leyes que no pueden ser ignorados por los revolucionarios de los nuevos tiempos…

La ciencia cuántica se ha aproximado a la metafísica, hacia la que muestra gran respeto y hacia la que ha dado un salto cualitativo desde Einstein y otros. Las consecuencias de ese “salto cuántico” en todos los terrenos (incluidas las consecuencias espirituales y filosóficas) deberían ser incorporadas a nuestra visión de la realidad si pretendemos estar al día en nuestras opiniones sobre los procesos sociales, pues, como enseñan tanto la física cuántica como la mística oriental y el cristianismo primitivo es que nada está separado de nada. Tampoco, nadie de nadie. O saltamos, o perdemos el tren del verdadero progreso, que es científico, espiritual, ético, pacifico, cooperativo y es el que conduce a la justicia, igualdad, libertad y hermandad tan deseadas por milenios. Esto es por lo que tantos hombres y mujeres hermanos y hermanas han dado su vida durante siglos. No podemos despreciar tal sacrificio ni obviar sus muertes. Tampoco las enseñanzas, sacrificio, muerte y resurrección del Cristo deben obviarse. De hecho, tanto Chávez como Correa se declaran cristianos. Pero el cristianismo auténtico y la misma idea de Dios han sido tan desfigurados por las iglesias que estas se convirtieron en la mayor fábrica de ateos y anticristianos del Planeta. Y con razón, porque cvrearon una falsa imagen de ambos.

Algunos se preguntan cómo es preciso actuar, ya que si se niega la lucha armada, como sugiero, ¿con qué se cuenta para cambiar el injusto desorden mundial en orden y justicia? En mi opinión, con el proceso de transformación de la conciencia espiritual y de la mente intelectual puesta al día en conocimientos científicos, psicológicos y sociales, huyendo de todo dogmatismo sin excepción.

La Regla de Oro

Haz primero a los demás aquello que quieres que te hagan, y no hagas a otrolo que no deseas para ti mismo”. Quien sea capaz de vivir a diario esta Regla de Oro está preparado para la revolución porque ya la ha hecho en sí mismo. Y esta es una enseñanza del Cristo revolucionario, no del crucificado o moribundo de las iglesias, todas ellas paganas y anticristianas.Esta es la materialización del amor.

¿Cuántos millones en este mundo hay preparados, dispuestos a cambiarse para cambiarlo? Ese número es la distancia que nos separa de la revolución mundial que conduce al cambio social mundial. Debe quedar bien claro que ya no existen más soluciones que las de la conciencia libre que está a favor del prójimo. Debemos asumir que ya han sido ensayados todos los sistemas de gobiernos posibles dada nuestra conciencia en cada momento, y que siempre lo que falla es lo que llamaría Nietzsche “humano, demasiado humano”: el ego inferior.

Tenemos que reconocer que no son posibles otras revoluciones que las que partan del amor desinteresado, que no se agota en la conciencia social porque es más profundo; que no es un amor desde las ideas, sino desde el corazón y los hechos; que no es el puño en alto, sino la mano tendida al hermano que sufre lo que nos hace fuertes frente a todo lo que estádestrozando este mundo.

A mi parecer debemos superar  viejos clichés revolucionarios que pese al tiempo que se vienen predicando no han dado como mucho más que dictadores que gobiernan a sus pueblos pasando como revolucionarios hasta definiéndose como marxistas, por ejemplo. Y la lucha armada de un pueblo contra su Estado me trae siempre la imagen de los palestinos con sus piedras contra metralletas, tanquetas y misiles, o la de los hondureños contra la guardia pretoriana del usurpador Michelletti. Es verdad que algunos confían en que los guardias y los ejércitos, que provienen del pueblo  , ayudarán al pueblo. Vana ilusión. Un espejismo del deseo.

El salto de la conciencia al seguir la Regla de Oro, es lo que practicamos a fin de cuentas con la gente que queremos de verdad: el amor altruista, la cooperación desinteresada a favor del otro en la vida cotidiana. Traducido en términos mundiales esto contribuye a formar parte de una red de energía activa cuyo poder se materializaría poco a poco, porque es el verdadero y duradero, y no ese poder supuestamente revolucionario que dura lo que el líder, y que mientras su féretro sale por la puerta delantera, por la trasera ya están tomando sus enemigos posesión de la casa.

La gran lección de la experiencia histórica es que nunca hubo profunda conciencia revolucionaria. Esta es la verdad. Las revoluciones clásicas fracasaron precisamente por una insuficiente madurez de la conciencia moral de los pueblos, tanto de dirigentes como de bases populares. Ni unos ni otros hemos sido capaces de renunciar –cada uno a su nivel, claro está- a nuestra pequeña parcela egoísta de ambición (aunque dañe a terceros), poder (aunque someta a otros), deseos de riqueza y vida cómoda (a costa de otros), libertad de expresión (ahogando la distinta), etc. Pero ¿no es esto precisamente todo lo que define al sistema que necesitamos erradicar, se llame como se llame? ¿No es el egoísmo la clave? ¿No es el mío, mí, para mí, el brillo social, el ser admirado, el tener más y el estar por encima del otro lo que define tan a menudo nuestra conducta personal yla conducta de las pandillas del poder, se llame como se llame?

Debemos hacer un ejercicio de sinceridad y hacernos la pregunta: ¿no nos representan en alguna medida?

Seamos sinceros un minuto con nosotros mismos, pues aunque sólo sea un minuto ya es un minuto dedicado a la revolución de la conciencia. Este es el verdadero salto hacia una nueva Era. Este será el Big-Bang del renacer de la humanidad.

La revolución espiritual

¿Cabe hablar entonces de una revolución espiritual como paso previo a una social?

Si somos objetivos y desprejuiciados, vemos que los pueblos son fuertes cuando tienen fuertes principios morales, y veremos que el contenido moral de carácter universal de esa revolución de la conciencia no está en un dirigente político o en otro, en una doctrina política o en otra, en esta o en aquella iglesia, sino en el tan olvidado Sermón de la Montaña de Jesús (del que las iglesias y políticos conservadores y hasta supuestos revolucionaros abominan) y en los Diez Mandamientos de la ley mosaica, del que ni judíos, ni católicos, musulmanes, ni Testigos de Jehová, ni protestantes, ni cristianos ortodoxos, ni gobernantes materialistas practican, aunque políticos y clérigos lo utilicen como parte de su atrezzo teatral ante las masas para aparentar ser dignos de confianza para seguir engatusando a los pueblos.

¿Por qué hago mención a estas leyes? Porque esos códigos son extractos de las leyes cósmicas, que son leyes universales nos gusten o no;tan universales como la ley de la gravedad. Es cierto que uno puede ir contra la ley de la gravedad, o no creer en ella,pero no es precisamente recomendable para la salud.

Las leyes cósmicas no son independientes de nosotros, porque formamos parte del cosmos en su doble aspecto material y energético o espiritual. Respetar el primero conduce a la salud como saben todos los partidarios del naturismo. Y en el orden espiritual -que no puede separase del primero- son las únicas leyes capaces de proporcionarnos energía positiva, conducir al respeto hacia si y hacia el otro, y a la libertad, igualdad, unidad, hermandad y justicia, como saben no sólo los místicos sino también los psicólogos transpersonales, lo verdaderos revolucionarios   y muchos siquiatras. Pero estas leyes ni los gobernantes ni el clero las acatan: prefieren las suyas, las que ellos hacen a su medida, y contra la justicia cósmica para vivir como príncipes…satánicos.

Todos dependemos de todos en este salto hacia esa nueva humanidad en cuyos albores estamos en este principio de Era, si es eso lo que de verdad queremos más allá de los floridos discursos y los doctos análisis que escuchamos o leemos a diario, pues ni los muchos conocimientos ni el placer intelectual conducen a la revolución si no son acompañados de una conciencia activa.

No podemos olvidarnos de que continuamente emitimos y recibimos energía en consonancia con nuestras emisiones y que por ellos cada uno es responsable ante los demás en la misma medida que lo esde sí mismo y exactamente en esa medida, porque lo que cada uno hace con sus pensamientos, sentimientos, sensaciones, palabras y actos es crear y transmitir esa energía que repercute sobre el conjunto, del mismo modo que la piedra que se lanza en un estanque acaba por afectarle totalmente.

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Comentarios (5)

#1

Miguel López Alarcón|12-07-2009 20:50

Son una minoría muy insignificante los que se permiten hacer "su" propia revolución mental, individual. Ello se consigue, exlcusivamente, teniendo un criterio y propio, independiente de la conciencia burguesa.

La conciencia de las MASAS  es conciencia espontánea, individualista, burguesa, aunque SUS intereses sean contrapuestos a los de la clase burguesa.

La INMENSA mayoría de las masas no pueden por sí solas elaborar una "conciencia" opuesta a la tradicional, la que reina en TODA la sociedad burguesa.

La Iglesia, la enseñanza primaria, la secundaria,  la universidad, la familia, y  los medios de comunicación;  educan a las personas en  la competencia, en el trepar y escalar para tener mejor remuneración y mayor "prestigio" social.

Las masas, la clases oprimidas económica  e ideológimente necesitan ser EDUCADAS desde "ARRIBA", en  la infancia,  en la adolescencia y la madurez., para poseer una "conciencia" SOCIAL Y  HUMANA.

¡PARA ELLO ES NECESARIO, EN PRIMER LUGAR,  LA REVOLUCIÓN SOCIAL.

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#2

franky|12-07-2009 22:32

Muy buen analisis; a veces damos por invalidadas metodologías por q ciertos "estamentos" se han apoderado de quien las puso en práctica.

Si cabe resaltar la falta de solidaridad...¿polivalente? en las "vanguardias" de concienciación revolucionaria; las cuales solo estan dispuestas a colaborar, interactuar, ayudar, e.t.c. a lxs q ya están comprometidxs y trabajando en su misma linea de acción, lo q en mi opinión es mas propio de sectas q de una Organización con intención de cambiar algo ó frenar( provocando en lxs q se sienten "ayudadxs" una reflexión positivista), la inercia q mueve los engranages de la sociedad actual, totalmente desactivada del "motor" q la ha mantenido hasta el momento.

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#3.- ¡Diga usted!

Lazaro Ramos|13-07-2009 00:35

Los seres humanos crearon a sus dioses (a su imagen y semejanza) cuando muchas interrogantes no encontraban respuestas faciles, buscaron, pues, en el cielo y otros sitios (olimpo) respuestas; podriamos decir que la creacion de los dioses evito de alguna manera la locura de la humanidad, ahora el Dios unico (en occidente) provoca la locura de los humanos; nuestro tiempo es, pues, el de destronar a esos dioses o a ese Dios de sus altares y no el de construir nuevos altares. La respuesta fue y sigue siendo, mientras no surja otro cuerpo de ideas que lo superen, el marxismo. Aunque en las ideas ne Navarro existen muchas verdades su busqueda para resolver el problema de la revolucion y de los revolucionarios esta muy alejada de la realidad ya que la ubica en el cielo y la metafisica. La desesperacion es la madre del error.

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#4.- Sobre la construcción del mundo nuevo

Raul Cima|13-07-2009 03:47

Muy bueno el artículo y acuerdo plenamente con él, ya que es una visión humana y no dogmática marxista que pretende ver el mundo desde la visión de Marx, como por ejemplo 1 Lopez Alarcón, que sin entender el mensaje, insiste en hacer primero la Revolución Social  seguramente armada, sin darse cuenta que generalmente no todos los armados tienen conciencia social y no pueden trasmitirla o despertarla, ya que caen en el autoritarismo y frenan su desarrollo, como ocurrió en Cuba.
Todo pasa por el grado o nivel de la conciencia social  de unidad y complemento que se ha desarrollado o alcanzado, y es evidente que si hemos sido criados en un Orden Social capitalista, donde todo pasa por el individualismo, la competencia y la rivadidad, y la acumulación de bienes, de donde se deriva el lema fundamental que lo rige "tanto tenes, tanto valés", tenemos metido hasta los huesos los principios y hábitos capitalistas y difícil de sacar. Solo los que nos salvamos  de no  asimilarlos plenamente y  adaptarnos a ellos, conservamos un grado de conciencia social que debemos enriquecer y pregonar para ir despertando la conciencia de todos y solo desde allí se podrá ir construyendo el poder popular y desarrollar la revolución social.  (sigue)

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#5.- sobre la construcción del mundo nuevo

Raul Cima|13-07-2009 04:10

Y más vale que la tarea de descubrir y cambiar ese trafondo capitalista de principios y hábitos que todos tenemos adentro, no es tarea fácil, pero tampoco lo es la imposición por la fuerza de las armas, de la cual tenemos varias experiencias que fracasaron, pues desde  la posición omnipotente y autoritaria, se cae en quitarle a los otros  la necesaria posibilidad de particicipación democrática, cuya experiencia es la única que despierta al ser adormecido y sometido primero por el capitalismo desde la educación, la cultura etc. y ahora por la "vanguardia revolucionaria". Un ejemplo claro es  el caso de Cuba.
Y entonces, ¿cuál es la tarea, como producir el cambio? Considero que primero se debe esclarecer bien la esencia del capitalismo, que es mucho más que la explotación económica del hombre lo cual es su consecuencia, y junto con la denuncia y señalamiento de esos males, ir expresando y demostrando   a su vez, la alternativa superadora que sería ese "mundo nuevo" que,   con igualdad de oportunidades, posibilitará la subsistencia y el desarrollo de las potencialidades individuales de todos los seres por igual. Y como decía nates, cuando seamos muchos los que despertemos la conciencias social,  y vayamos haciendo la revolución social,  y cuando menos lo pensemos seremos Poder, no como dominio sino como posibilidad de accionar libre y democráticamente. Por eso es fundamental ir también exigiendo más y más democracia participativa.

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