El pasado 2 de enero de este año que comienza se firmo el decreto por el que se crea la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad pública (LGSNSP), que en esencia es una normatividad más para intentar abatir la crisis estructural y de amplias dimensiones en la cual se encuentra inserta la seguridad pública nacional.
Dicha Ley establece un conjunto de disposiciones “innovadoras” que buscan eficientar a las agencias públicas que supuestamente se encargan de proporcionar seguridad pública,en esta LGSNSP de reciente creación varios son los elementos que bien pueden ser cuestionados, enjuiciados, puestos en duda o simplemente rechazados del todo por lo improbable de su consecución, como la supuesta intención de erradicar la corrupción del sistema de justica mexicano, sin renovar a el conjunto de “servidores públicos” viciados y rancios que estructuran y ensanchan las agencias que imparten justicia en México, o la supuesta mejora en la coordinación de los tres órdenes de gobierno, o la profesionalización de la policía, los peritos o el ministerio público o la supuesta participación de la sociedad civil y de los miembros destacados, reconocidos, y especialistas en la materia de la academia, sin embargo aquí trataré de reflexionar acerca de la contradictoria propuesta contemplada en la LGSNSP de hacer uso racional de la fuerza.
La pregunta que me viene a la mente es ¿puede ser racional la fuerza?
Establezcamos como primer punto que la fuerza a la que se refiere la LGSNSP es la fuerza física, brutal, desmedida, irracional, impune, sin razón,que utilizan y llevan a la práctica constantemente las distintas agencias de corte punitivo del sistema de justicia.
En segundo lugar establezcamos que esta LGSNSP no está creada para beneficiar al pueblo mexicano, sino que es otro proceso legal que tiene como trasfondo profundizar la dominación política, económica, cultural, social, de la población descontenta con el modelo neoliberal rapaz, por ende se buscan y se re-estructuran mecanismos que inhiban la movilización social.
En tercer lugar establezcamos que dicha LGSNSP no es una reglamentación democrática ya que fue hecha por una pequeña camarilla que controla el poder político para su beneficio y consolidación, es decir es una Ley de corte autocrática.
Por último establezcamos que dicha LGSNSP no es de corte estructural ya que le vuelve a faltar lo que tantos especialistas y analistas respetables y conocedores de la temática han enfatizado y reiterado tantas veces: el mejoramiento de los aspecto económico, político y social de la población.
No basta con que se reclute a personal con perfil y papel (diploma) universitario, no basta con establecer sanciones por actos de corrupción, chantaje o soborno, no basta con que se reitere la falacia de que se respetarán los derechos humanos, no basta con sé juegue con la trampa verbal del Estado de derecho clasista, no basta con decir que se mejorara la coordinación de los tres niveles de gobierno; falta que se atienda el aspecto económico de la población que hasufrido y resistido en los últimos meses el aumento de más del 40% de preciode la canasta básica, falta que se atienda el aspecto político de la poblaciónque actualmente transita por un descontento generalizado hacia la política, los políticos, los partidos políticos, falta que se atienda el aspecto social tan abatido por el modelo neoliberal y su lógica individualista.
Ahora bien, volviendo a la pregunta antes anotada, la intención de volver tersa la palabra fuerza en términos de violencia tiene como origen la falta de consenso, legitimidad y aceptación de la sociedad hacia el gobierno actual, es decir, el gobierno y el conjunto de agencias punitivas que controlan el poder a través de la fuerza irracional, intentan disfrazar con un juego de palabras los procesos de irracionalidad y brutalidad que llevan y llevarán a cabo, la finalidad de mencionar que se utilizará con racionalidad la fuerza se enmarca en un contexto de intensificación de la violencia de parte del Estado hacia la sociedad, y específicamente hacia las zonas geográficas con mayores niveles de efervescencia y exacerbación de clase.
Si recordamos a los teóricos clásicos de ciencia política, encontraremos en sus reflexiones posturas que se contraponen al uso de la violencia y de la fuerza, ya que son acciones y procesos que transgreden el respeto hacia el otro, por lo mismo sus posiciones reflejan un alejamiento de la fuerza y la violencia por un acercamiento a la razón, la racionalidad yel consenso. Estos teóricos también argüían que el Estado se crea como ente abstracto para salvaguardar la seguridad del ciudadano, una seguridad incluso por encima de la amenaza del mismo Estado, sin embargo con la posición y los planteamientos de la LGSNSP aquíen cuestión, con la falacia de que “siempre que se use la fuerza pública se hará de manera racional”, ¿no estará peligrando nuestra propia seguridad?, ¿no estaremos secundando eventuales acciones de amenazas a nuestra libertad por parte del Estado y de sus esbirro?.
Es claro que la nueva LGSNSP no está encaminada a combatir el crimen organizado, en cambio sí es claro que está encaminada a tratar de perpetuar la dominación y alienación sobre la población civil a través de miedo, la amenaza, el desencanto, la violencia, el terror, es por lo tanto obligación nuestra desmentir las premisas que los voceros televisivos envían a nuestros hermanos y hermanas, esta LGSNSP es una farsa más, tal como lo fue el Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad.
Establezcamos por último que la seguridad pública no sólo es proteger al individuo, su integridad física y material, sino también los aspectos sociales y económicos son un requisito indispensable, se debe superar la lógica simplista que reiteran los gobiernos neoliberales que apunta sólo a proteger y a hacer valer las normatividades jurídico-políticas mediante aparatos político-administrativos-punitivos que proyectan la conservación de una dominación clasista.
¡VIVA PALESTINA LIBRE!
Colectivo Polacas Acatlán (COPA)
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