Arrinconado en los últimos tiempos, Peirats fue una de las personalidades más emblemáticas del anarcosindicalismo, así como de las más polifacéticas. A su quehacer de militante y periodista de a pie, Peirats añadió su laboriosa tarea de historiador, y desarrolló sus actividades y opiniones sobre los temas más diversos, por ejemplo sobre el cine. Ahora parece que asistimos a una cierta recuperación de la que es muestra este libro así como la investigación sobre su biografía que está llevando a cabo el historiador británico afincado en España, Chris Ealham, autor de La lucha por Barcelona…
De mi paso por la vida. Memorias, es una minuciosaedición de Susana Tavera y Gerard Pedret que barca hasta 784 páginas, con un prólogo de Enric Ucelay-Da Cal, que daría pie a una buena discusión sobre el esfuerzo cultural de la militancia obrera,sobre la pobreza de nuestras lecturas, y el esfuerzo llevado a cabo por una extensa promoción de hombres y mujeres armados por un ideal, y que “sabían demasiado” para unas clases dominantes que se sentían muy biencon el tradicional atraso y las miserias de un pueblo al que despreciaban.
Se trata de esfuerzo muy considerable ya que Peirats dedicó sus últimos años a escribir unos 1.300 folios de evocación memorística, y no tuvo tiempo suficiente para ponerle orden y sistematizarlo, entre otras cosas porque siguió ganándose la vida cuando regresó a su pueblo natal, Vall de Uxó.Su biografía contiene todos los elementos de alguien que crece y madura al compás del trabajo familiar y de la militante. Tenía cuatro años cuando llegó a Barcelona, trabajó como «un bruto» como ladrillero desde los 9 años hasta el 18 de julio de 1936.
Sus universidades serán la vida y la militancia obrerista, en la CNT desde muy joven, cuando comenzó a sentir una gran pasión por la cultura. Peirats lee de todo, su fiebre de lectura llega hasta Volney, Darwin, Haeckel y se extiende hacia los clásicos griegos y, claro está, los anarquistas. Frecuenta la escuela nocturna del legendario educador Juan Roige. Vive intensamente la lucha contra la dictadura de Primo de Rivera, y sobresale en las actividades culturales del Ateneo del barrio. Posteriormente, Peirats participa en el Ateneo Racionalista de Sants, mostrándose muy preocupado por la acción cultural: «…queríamos que la cultura no fuese ni comunista ni anarquista, porque la cultura es algo general de la humanidad y por eso tratábamos en nuestros cursos de conferencias de temas de cultura general, desde la astronomía a la química o a la pedagogía (…) queríamos que los jóvenes que se formaban con nosotros, y nosotros con ellos, tuviesen una visión de la cultura lo más amplia posible; que tuviesen una base cultural y no una cultura adocenada y clasista, saturada de temas obreristas», (Declaraciones en la revista Tiempo de Historia).
A los 20 años, Peirats publica el Boletín del sindicato de los ladrilleros. Colabora en toda la prensa anarquista y anarcosindicalista de los años treinta utilizando diferentes seudónimos, fue redactor del diario Solidaridad Obrera, y director de Acracia, de Lleída. Peirats se especializó en temas judiciales y desarrolló un estilo literario muy semejante al de Felipe Aláiz y Angel Samblancat. Personaje inmerso en las dos almas cenetista se manifestó adversario de las posiciones «trentistas» («no por sus tesis sino por su fermento escisionista») pero aunque estuvo siempre dentro de la FAI, se proclamará en «contra la prepotencia desquiciada de la FAI, que siempre tuve por no anarquista y bolchevizante». Militante de las Juventudes Libertarias; delegado y secretario de actas en el Congreso de Zaragoza, teniente de la 26ª División del Ejército popular republicano, cruza la frontera en unión del resto de la unidad al finalizar la guerra en Cataluña…
Su formación empero venía de muy atrás: Peirats es un joven silencioso que frecuente los ateneos, en particular el de la propia del barrio de Coll-Blanch-Torratxa, especialmente curtido tradicionalmente en las luchas obreras y en las actividades ateneístas, de las que tantos testimonios nos hacía llegar Francesc Pedra. Se trataba entonces de conocer los clásicos anarquistas, pero también una cultura no partidaria, la cultura, dirá, de la humanidad: "Por eso -dirá- tratábamos en nuestros cursos de conferencias de temas de cultura general, desde la astronomía a la química o a la pedagogía...También nos interesaban los temas sexuales, naturalmente, y los tratábamos a nuestra manera, hablábamos, entre otras cosas, del amor libre". Los que le conocieron entonces lo recuerdan como un muchacho retraído y estudioso, convencido de que todavía le quedaba mucho por aprender para asumir tareas de responsabilidad porque, como diría un ácrata sevillano en el Congreso de Zaragoza de 1936, para hablar de anarquismo había que enjuagarse varias veces la boca y no hablar por hablar.
La trágica aventura del exilio le lleva a desembarca en la República Dominicana que vive bajo el terror de la familia Trujillo. Trabaja en las fronteras con Haití hasta que una fundación norteamericana presidida por John Dos Passos que quiere facilitar una solución a los españoles exiliados mediante la creación de unas colonias agrícolas en el Ecuador, le permitió salir de allí para llegar, después de diversas vicisitudes marineras, al puerto de Guayaquil. Vivió entonces cortado de la civilización, en plena sierra oriental donde la estación de las lluvias se prolongaba por meses enteros. Aunque se entregaron en cuerpo y alma a la tarea --Peirats se hizo un consumado panadero--, la situación cambia cuando a raíz de la entrada de los Estados Unidos en la guerra, la fundación cesa en su ayuda. Navega entonces hacia México en un barco que va a la deriva y sin subsistencias en medio de un mar Pacífico que hace honor a su nombre. Llega a Panamá y se gana la vida trabajando en oficios diferentes, entre ellos el de fotógrafo ambulante.
A continuación, marcha a Venezuela donde colabora en el periódico El País y en 1947 asiste a una Conferencia Intercontinental del Movimiento Libertario en París. Regresa clandestinamente a España como miembro de las Juventudes Libertarias. De nuevo en Francia ocupa la Secretaria del Movimiento Libertario y pasa a ser uno de los más incisivos polemistas en los diferentes debates que conmueven el exilio, en particular sobre el tema de la posible participación en los sucesivos gobiernos republicanos. Teóricamente, Peirats siempre se manifestó contrario al gubernamentalismo anarquista. Cuando en 1948 trabaja en la instalación de una explotación maderera en las Landas francesas, le llega la propuesta para hacerse cargo «de una extensa obra sobre la actuación de la CNT en la guerra y en la revolución española. Era una tarea importante que llevaría años de trabajo en condiciones nada favorables. Pero acepté sin vacilaciones, entregándome de lleno a la tarea, consultando archivos, reuniendo documentos y dialogando con cuantos habían intervenido personalmente en cada uno de los acontecimientos».
Tras cuatro años de intensa labor --parte de la cual transcurre en la cárcel--, concluye La CNT en la revolución española (editada en 3 volúmenes por Ruedo Ibérico; reedición Madre Tierra), que se agota rápidamente. Sin duda esta es la obra capital de Peirats y resulta, con todas las limitaciones obvias derivadas tanto de las condiciones materiales en que fue escrita como de su carácter «orgánico» --fue un encargo del Congreso de 1947 celebrado en Toulouse--, comparable por su importancia con El proletariado militante, de Anselmo Lorenzo. Imprescindible para cualquier estudio serio sobre la revolución española y la actuación de los anarquistas, fue también la base para una versión reducida titulada Los anarquistas en la Guerra Civil española, que conocerá varias ediciones.
En Francia será secretario de la CNT, siempre en una línea ortodoxa, contraria a la colaboración con las demás fuerzas antifranquistas y situado en el ojo del huracán de las innumerables controversias confederales. Su compromiso con los empeños reconstructores en el interior le lleva a desafiar la represión franquista y viajar clandestinamente alentando la formación de grupos de acción antifranquista. En 1947 tiene también lugar el Congreso de la CNT realizado en Toulouse en el que se le encargará la redacción de una historia de La CNT en la revolución española, obra a la que dedicará los cuatro años que siguen, y que puede considerarse un aporte vivo y apasionado a la bibliografía de una revolución que se había ocultado
Las actividades de Peirats como historiador se pueden dividir al menos en dos partes. La principal, es la del encargo del Congreso de Toulouse, que llevó a cabo mediante una labor de investigación en la que contó con la ayuda inapreciable de su propia experiencia militante, la documentación que la CNT congregó en el exilio y la contribución de centenares de militantes, protagonistas de los acontecimientos que ofrecieron a Peirats una panorámica irrepetible.
Es evidente que Peirats no es un pensador original, sus ideas son las de la tradición libertaria (esto es notoria por ejemplo en su concepción sobre el Estado cuando escribe «La conquista del Estado es una ilusión El Estado conquista finalmente a sus conquistadores. O convierte en Estado a cuantos llegan hasta él, por sufragio o por asalto»), y su principal característica radica en que personifica como pocos a ese importante sector de obreros autodidactos educados y forjados en las luchas sociales y en la intensa vida cultural proletaria de finales de los años veinte y la década de los treinta. Hombre de carácter, de voluntad critica, áspera e independiente, lo cual ha motivado no pocas discusiones en las filas anarquistas del exilio, y con numerosas personalidades y comités. Después de 37 años de exilio, pudo regresar a España con la ilusión de una pronta e inevitable reconstrucción del anarcosindicalismo. En su actuación pública, durante un mitin multitudinario --el primero y el último de esta amplitud en la efímera reconstrucción cenetista-- en Barcelona, en el Estadio de Montjuich, sus palabras sobre las autonomías, muy en la honda proudhoniana, dieron lugar a una reacción crispada dentro y fuera del movimiento al que pertenece.
Sus actividades como escritor y publicista libertario fueron tan apasionadas como circunstanciales. Entre las obras de historia que entran en esta categoría se encuentra sobre todo su vulgata de la obra anterior: Los anarquistas en la guerra civil española. También hay que añadir a esta trayectoria dos obras importantes, una documentada biografía de Emma Goldman, y una serie de biografías publicadas con el título de Figuras del movimiento libertario (Ed. Picazo, BCN, 1977),, en las que se reconstruye los datos más interesantes de muchos militantes que Peirats rescata con emoción y veracidad del olvido, y sobre los cuales tiene sus propias aportaciones. La lista de sus obras, y sobre todo de sus artículos, es enorme. Son trabajos publicados en editoriales y prensa del movimiento libertario en el exilio, obras de interés muy desigual, producto en muchos casos de polémicas ya muy lejanas, pero en las que brilla el temple de aquel ladrillero autodidacta que será reconocido como un militante revolucionario duro y entregado y en un erudito con el que la discusión podía ser -lo era sin duda- áspera y difícil, pero en la que estaba desterrada la hipocresía. En el momento del cisma CNT-CGT de 1979-80 siguió a los escindidos "posibilistas", pero se retiró manteniendo una actitud de "lejos del mundanal ruido", orgulloso y fiel a sí mismo, dolorido ante el curso cenetista, perplejo ante la marcha de la historia y decepcionado de proyectos editoriales que se quedan en el cajón.
Pero Peirats no hizo nada por ocupar un puesto en el ámbito de la escritura, siguió siendo un trabajador, y una persona orgullosa de su historia, y coherente con sus ideas. En medio de una correspondencia, hubo una ocasión en el que se me ocurrió decir cuatro palabras de elogio, y me respondió: “Los elogios a las espaldas, las críticas a la cara”. Entrar en este libro es hacerlo en la historia del CNT de los años de ilusiones y esplendor, y es conocer a un proletario que debe de ocupar un lugar destacado en el Partenón de nuestra historia social, y por extensión de movimiento obrero internacional.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#1.- Una duda.
Cenetista|30-10-2009 11:07
Disculpa Pepe, ¿Puedes dar algún dato sobre la posición de Peirats en la ruptura del 79?. No tengo claro lo que comentas sobre su posicionamiento.
Un abrazo
Valoración: 2
| Avisar provocación
#2.- "escindido" pero sin ánimos
pg-a|30-10-2009 11:34
      Hola, por aquella época mantuve una cierta relación con Peirats a través de Francesc Pedra. En mi recuerdo, su posicón era análoga a la de Francesc, simpatizaba más con la posición que repersentaría la CGT, pero estaba demasiado cansado para más conflictos y divisiones. Creo que Peirats estaba muy "cabreado" con el curso de los acontecimientos, sus libros se dejaron de publicar abruptamente, y permanecía aislado en su casa al lado de su compañera "Gracieta" Ventura a la que el libro rinde un justo homenaje. En diciembre de 1990, el Centro de Estudi de L´Hospitalet, organizo unas jornadas de homenaje en cuya organización ntervenimos Dlors Marin, Joan Busquets y un servidor, entre otros, sobre todo gente de CGT a la que estábamos afiliados la mayoría. Nos vino un personaje siniestro, n tal Navarro, un faista tratando de separar las aguas, atacando a la CGT y echándome a mi flores ya que provenía del "marxismo"...Este tipo tuvo un papel determiante en la dinamitación del extenso y juvenil grup libertario de Pubilla Casas, y Pedra le atribuía intereses sexuales especialmente retorcidos.
Valoración: 10
| Avisar provocación
#3
El mismo cenetista|30-10-2009 14:29
gracias en cuanto a la información que das sobre Peirats. Lo otro que comentas no viene al caso y no me interesan esas batallas.
Aún así gracias por la aclaración.
Valoración: 2
| Avisar provocación
#4
Lajk|31-10-2009 01:20
Posiblemente Peirats estaba mas de acuerdo con la postura de lo que fue CNT-AIT que de CGT, pero la presencia de quienes le expulsaron injustamente en el exilio en el sector de CNT (Federica Montseny y cia) quizas le impulso a apartarse de ese sector, y estar algo mas cercano al de CGT, que por lo demas tengo entendido que aun asi no compartia posturas.
Valoración: 2
| Avisar provocación
#5.- Un artículo modélico
Juan Nadie|05-11-2009 00:55
Este artículo es un ejemplo de como se debe tratar el análisis de los militantes de las diversas fracciones del movimiento obrero.
Valoración: 4
| Avisar provocación