Ninguna persona o estamento culturalmente solvente ignora el hecho de que Euskal Herria, esa entidad cultural, humana y también política, lleva casi dos siglos sin interrupción reclamando el derecho a constituirse en un Estado, en una forma de estar y existir, para la salvaguardia y desarrollo en libertad de su propia nacionalidad. Como el resto de las naciones o estados del Planeta.
Desde que empezó ya hace siglo y medio ese caminar hacia la conservación de su ser y de su estar, ha sido reiteradamente obstaculizada por todos los medios políticos y militares. Aquellas conflagraciones de intereses diversos de los siglos XIX y XX y de nacionalismos de estado donde la gran nación con toda clase de imposiciones políticas y militares iba fraguando la España real de nuestros días, fue minando el ser y el estar de los vascos y de otros pueblos o nacionalidades peninsulares.
El hecho real es que desde las nuevas disposiciones nacionalistas de la revolución francesa y desde la pérdida de los Fueros Vascongados y de Nafarroa o incluso desde los abusos y contrafueros anteriores a la pérdida de éstos, se van invirtiendo los términos en los porcentajes de los ciudadanos de lengua vasca. De representar casi el 70% se pasa a ese 30% de nuestros días. Es decir, en cinco generaciones el vuelco en la nacionalidad es abismal, constituyendo sin duda los últimos cincuenta años, tanto en España como en Francia, un delito contra la humanidad, agravado en el caso de Francia por tener un sistema democrático inexistente en España en esa época.
Traficar con negros siempre fue un delito contra la humanidad, hubiera o no hubiera tolerancia del poder. Destruir nacionalidades también.
¿Qué términos emplearía pues el Gran Hermano para expresar causas y desasosiegos si a esos ciudadanos de la España hispanohablante les hubiera comido la lengua... el gato?
¿Que sería de esa Francia tan amada si en estos nuestros días el setenta por ciento de sus ciudadanos a base de jarabe de palo, epístola tecno-mediática y, por supuesto, en contra de su voluntad, les hubieran olvidado su francés en poco menos de dos generaciones como es el caso del euskara en Iparralde?
En el imaginario popular teledirigido de historia novelada de muchos ciudadanos de estos dos estados europeos, a los vascos, a los catalanes, a los gallegos y a otros sus lenguas y nacionalidades les fueron desapareciendo pues porque sí, por la fuerza de las circunstancias, por el devenir de la modernidad vorágine, es decir, que se las comió el gato.
Siguen tergiversando la verdad a los ciudadanos y no tienen ningún propósito de la enmienda.
Pero estamos dirigiéndonos a estamentos culturalmente solventes, que deben tener objetivamente en cuenta los hechos acaecidos, es decir, que conocen la sociología lingüística y de las nacionalidades, saben de sobra que las lenguas y las nacionalidades que las cobijan, por muy pequeñas que sean aquéllas en extensión, no se las come el gato si tienen un estatus social protegido por unas leyes que por lo menos en esos campos son soberanas aunque no posean un estado independiente.
Así que el gato no se ha comido la lengua de los islandeses, ni de los noruegos, ni tampoco la de los franco-suizos, ni la de los flamencos del Brabante.
Si el lingüista Max Weinreich decía con sorna que la diferencia entre dialecto y lengua era que éstas tenían fuerzas armadas y los dialectos carecían de ellas, habría que haberle añadido que las lenguas que no tienen alguna forma de estado propio son como una casa sin tejado, no resistirán en pie mucho tiempo, ni ellas ni tampoco sus nacionalidades.
Las lenguas, durante cientos de años, han formado y desarrollado las nacionalidades del planeta. Junto con la historia, el clima, la economía, la política, la geografía, etcétera, han conformado ese sentido de pertenencia a una sociedad concreta.
Hoy por hoy ninguna nación de la Tierra está todavía dispuesta a suicidarse en aras de la nueva patria planetaria. Nadie quiere ver diluida su propia identidad ni lingüística ni culturalmente, y ponerse en vías de desaparición como pueblo diferenciado. Quizás sea un enorme error, pero si nadie está dispuesto a hacerlo por métodos expeditivos, aquéllos que no lo están y practican la política expeditiva de la glotofagia y por ende la culturofagia contra terceros van en contra de los derechos humanos, en contra de la pretendida Europa de las libertades y, por supuesto, en contra de la democracia.
En un mundo en el que el derecho primase sobre todos los demás intereses, no se admitiría de iure que los pueblos y naciones pequeñas se desintegrasen en la nacionalidad mayoritaria del Estado sin previo consentimiento explícito de sus ciudadanos. La Europa de los derechos humanos debería dejar de jugar con todos ellos en base a las circunstancias políticas de quién es quién.
En la actual España nacional la autonomía para las nacionalidades no protege, ni desarrolla ni garantiza la identidad como pueblo ni para los catalanes, ni para los gallegos ni para los vascos. Y es en la evaluación de los hechos objetivos de estos últimos 25 años donde los expertos deben pronunciarse, olvidándose de sus ideologías y reflejando las diversas realidades producidas por la ausencia de autonomía o, más bien, por la imposición de las leyes estatales sobre éstas.
¿Han valido las autonomías en las nacionalidades para conformar y desarrollar el hecho nacional vasco, catalán... o han servido para vertebrar la nación española alrededor de su propia y exclusiva nacionalidad? ¿No son acaso las leyes del Estado las que priman en cualquier aspecto lingüístico y cultural sobre las de las nacionalidades? ¿No es el hecho lingüístico de facto existente en los 70 en Donostia o Barcelona el que realmente sigue primando hoy a través del estado nacional por encima de cualquier competencia autonómica a pesar de los lloros y espasmos de ficción de todos los españolistas? ¿No existe acaso esa lucha diaria y soterrada contra lo vasco y lo catalán, en la que sus hechos culturales, lingüísticos y políticos son tratados y expedientados legalmente como los de las «naciones vencidas» que se integran plácidamente en la nueva realidad española?
El caso de la nacionalidad catalana en el País Valenciano es un flagrante delito contra todo el pueblo catalán, contra su nacionalidad, su lengua, su historia y su cultura.
Y en esa tesitura, a esa Euskal Herria que viene reclamando el derecho a ser y estar durante siglos no se le puede ningunear más que por la fuerza, porque el derecho al que se aduce nace sólo de la fuerza.
No sabemos si Estrasburgo es competente o no para dilucidar sobre la consulta que el lehendakari propuso a los vascos de la Comunidad Autónoma. Sabemos que los ciudadanos vascos, cuando ejercemos o no nuestro derecho al voto, sean las veces que sean, no somos una «muchedumbre que secuestra la democracia» como mantienen catedráticos de Derecho Constitucional español. Los votos nunca secuestraron la democracia, aunque no nos extraña que juristas constitucionales españoles aduzcan en primer término y solamente todo lo contrario.
La democracia se secuestra por los que impiden votar, por los políticos indignos que hacen apología del status quo de sus intereses ideológicos y anímicos desmesurando las consecuencias políticas y amedrentando a juristas y ciudadanos.
Ni el lehendakari vasco, ni los partidos que reclaman el derecho a decidir, legales e ilegales ni la ciudadanía vasca tienen nada que ver con aventuras extremistas que desequilibrarían la democracia. La concepción nacionalista de España es la única que desequilibra el sistema.
 | Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#2.- GORA EUSKAL HERRIA ASKATUTA!!
Marcos Hernández|14-11-2008 18:38
Jo ta ke independentzia lortu arte!
Valoración: 10
| Avisar provocación
#3
Abraxas|14-11-2008 18:42
Solo puntualizar, que dialecto e idioma no es lo mismo, con todo lo demás estoy de acuerdo. Un idioma por así decirlo surge de la nada, de las cavernas, el dialecto en cambio es una fusión, evolución o ambas cosas de un idioma ya existente como lo fué el Latín. Con ello no quiero decir que un pueblo de idioma tenga más derecho a formar un estado propio que un pueblo de dialecto, solo puntualizo.
  Desde mi opinión personal, todo aquel pueblo que tenga diferentes formas sociales y culturales tiene derecho  a vivir en un  estado propio, sin provocar de ninguna manera rechazo ni odio hacia otros pueblos diferentes, sino todo lo contrario.
Valoración: 3
| Avisar provocación
#4
Abraxas|14-11-2008 18:47
Y también responder por adelantado a los que hablan de un mundo sin fronteras y de la disolución de los paises.
  Decir que un mundo sin fronteras culturales sería un mundo de entes fantasmales sin identidad propia ni razón de existencialismo. Otra cosa es la colaboración y evolución internacionalista, que por la cual creo que abogamos todos los que frecuentamos medios de contrainformación.
Valoración: 6
| Avisar provocación
#7.- Al #4 "Abraxas"
14-11-2008 19:46
No entiendo para nada la explicación que das para diferenciar un idioma de un dialecto.  Entiendo por dialecto a una variedad regional de una lengua.  Cuando las mezclas son tan profundas    deviene en otro idioma, (para hacerlo corto).  Castellano, francés, italiano y otras, son lenguas romances porque provienen del latín que hablaban los romanos, amalgamado con las lenguas propias de cada región, que también eran mezclas de otras.  El vasco es una de las lenguas prerromanas habladas en la península ibérica y la única superviviente.  ¿Cuál es más legítima?. 
Valoración: 8
| Avisar provocación
#12.- Hay más naciones, y os olvidáis de Asturies.
Astur|15-11-2008 10:07
Al autor le quisiera recordar que hay más naciones o nacionalidades en este Reino, además de las tres mencionadas; catalanes, vascos y gallegos. ¿Qué pasa con Asturies? Por no reconocer, no quieren reconocer oficialmente su lengua milenaria. Por no reconocer, no quieren reconocer su existencia nacional con límites definidos en lo territorial y en lo étnico desde hace siglos. Si no mantrenemos unas líneas de respeto y consideración, además de solidaridad, entre los pueblos ibéricos,   el Estado centralista puede con todos nosotros. En el fondo, le hacéis el juego a los "constitucionalistas" con su cupo de tres "nacionalidades".
Valoración: 4
| Avisar provocación
#13
Txabi|15-11-2008 10:47
Cierto Astur, al hablar de naciones dentro de la peninsula iberica, se deberia nombrar a todas, aunque bien sabemos que en unas el sentimiento nacionalista es mayor que en otras... La solidaridad entre las naciones de la peninsula nunca debe faltar.
Valoración: 4
| Avisar provocación
#15
Comunero de Castilla|15-11-2008 12:16
Me ha gustao mucho el texto y supongo que invitaa diferentes reflexiones a las organizaciones que dejan de lado la cuestión nacional y que el estado español es una carcel de pueblos.
Al igual que el compañero asturiano, creo que es importante que se deje el roll de que solo hay tres nacionalidades historicas y oprimidas en este  estado  (Galiza, PPCC y EH), y se hable de que todos los pueblos del estado español estamos y somos pueblos oprimidos!, desde Asturies a Canarias pasando por Castilla o Andalucía y  sin dejar de  olvidarnos de Aragón o Extremadura, por los casos que muy bien se citan en el texto pero adaptados a la realidad nacional de cada pueblo.
Sin más un saludo internacionalista desde Madrid.
Bi herri Borroka Bat!
Estado español, carcel de pueblos!
  Castilla Libre!
Valoración: 4
| Avisar provocación
#16
15-11-2008 12:19
es lo que tiene una pagina web popular como esta, que no se admiten fascistas, por eso os borran comentarios, pese a vuestro discurso "izquierdista" apestais a uce-falange, se os nota bastante, echadle mas imaginacion aver si cuela, mejetones
Valoración: 8
| Avisar provocación