En las horas que han seguido al asesinato en Líbano de seis militares, españoles y colombianos bajo bandera española y mandato de la Organización de Naciones Unidas, ha sido perceptible una extraña simetría en las declaraciones de sectores en principio antagónicos del mapa político. Simplificar a golpe de analogía histórica de trazo grueso una situación compleja y nueva es siempre un error, sea cual sea la posición desde la que se simplifica. Por eso, quienes a (extrema) derecha y (extrema) izquierda claman estos días, al olor de la sangre tristemente derramada, que Líbano es Iraq, se equivocan en idéntica medida.
 
1.
Líbano no es Iraq. La frontera libanesa-israelí es, al contrario, el único escenario de conflicto en Oriente Medio y Próximo sobre el que los forajidos de Las Azores no han podido hincar las garras. De hecho, no resulta en absoluto desatinado pensar que una fuerte presencia militar internacional formaba parte de los planes de guerra de Hezbolá, como única forma de consolidar a largo plazo los frutos de su brillante victoria militar frente a Israel el pasado verano. La presencia militar internacional en Líbano resulta sobre todo adversa para los intereses del Estado de Israel, como lo serían las misiones militares internacionales que los israelíes siempre han rechazado para Gaza y Cisjordania. Las tropas internacionales ni han desarmado a Hezbolá ni han pretendido nunca cosa semejante, como tampoco han interferido en la situación política interna libanesa. Hasta el ataque contra el convoy español, el único peligro para las tropas internacionales ha provenido del lado israelí, que en numerosas ocasiones en las últimas décadas ha bombardeado accidentalmente posiciones de la onU en la zona. Y, de lo que sabemos hasta ahora, ni el quién ni el cómo de este atentado suponen un cambio en estascircunstancias.
 
En Líbano no hay hoy una situación de guerra. Sí una situación en extremo compleja e inestable, pero no una guerra civil. Ni entre pro-sirios y anti-sirios, ni entre Hezbolá y el gobierno de Fuad Siniora. La violencia política en Líbano existe, pero ni cuantitativa ni cualitativamente tiene el más remoto parecido con la situación iraquí. Resuenan en Líbano los ecos de todas las tragedias de la umma, la gran sociedad musulmana global, brillan los hierros de la fitna, la guerra civil global entre facciones musulmanas que subyace a los bombazos en las mezquitas iraquíes, la guerra entre las facciones palestinas o las periódicas matanzas terroristas en Argelia. Todos los poderes económicos, políticos, militares y espirituales del mundo musulmán de Marruecos a Indonesia toman posiciones ante el gran, y previsiblemente violento, reequilibrio de fuerzas que sucederá a la retirada norteamericana de Iraq. Esos factores de tensión están presentes e influyen con fuerza sobre el escenario libanés. Pero ni en Líbano hay en este momento una guerra civil, ni mucho menos las tropas de la onU son parte implicada en ese inexistente conflicto.
 
Por eso, Hezbolá ha condenado el atentado inmediata y rotundamente, del mismo modo que con anterioridad había reiterado su posición favorable al despliegue, con unas condiciones que han sido escrupulosamente respetadas por la misión militar internacional. Hezbolá es una organización de base chiíta e íntimamente vinculada a Irán, y por ello necesariamente enemiga irreconciliable del monstruo difuso que, a falta de otro nombre más verdadero y exacto, seguiremos denominando Al-Qaeda, el mismo monstruo que asesina a los chiítas por centenares en las tremendas masacres en calles, mezquitas y mercados de Iraq, el mismo que ya en muchas ocasiones se ha enfrentado a tiros con distintas organizaciones de la Resistencia nacional iraquí. La verdadera injerencia en la soberanía libanesa es en este caso no la de las tropas internacionales, sino la de la internacional del terror fundamentalista, que pretende replicar en Líbano su estrategia iraquí. ¿Encaja este objetivo con los planes de Hezbolá? A la luz de los hechos, resulta evidente que no. Más bien al contrario, son significativas la preocupación con la que Hezbolá y Hamás están asistiendo a la aparición de milicias fundamentalistas en sus territorios, y el prudente silencio con que ambas organizaciones han recibido la ofensiva gubernamental contra las milicias fundamentalistas anidadas en los campos de refugiados palestinos en Líbano.
 
2.
El gobierno socialista español ha sido hasta la fecha el más atrevido valedor de un auténtico entendimiento multilateral para una resolución de los conflictos en Oriente Medio y Próximo. La lista de evidencias es interminable, en un camino que comienza con la retirada de Iraq y pasa por la intensa diplomacia desplegada abiertamente con Irán, Siria y la Autoridad Nacional Palestina y a media luz con Hamás y Hezbolá. Es cierto que mucho de este gran acierto global en la política exterior de Rodríguez Zapatero queda empañado por no haber querido, sabido o podido escapar del insostenible compromiso militar en Afganistán, cuestión en la que ha fallado estrepitosamente aquel encomiable coraje que sacó a nuestras tropas del pantanal iraquí. Pero incluso desde esa posición indefendible de partida, el gobierno español ha eludido las constantes llamadas de Washington a un mayor despliegue y una mayor implicación en operaciones ofensivas en Afganistán, del mismo modo que se ha opuesto a los intentos norteamericanos de aumentar la implicación de la OTAN en Afganistán e Iraq. No es suficiente, pero cobra relieve si recordamos como, el pasado verano, el ex-presidente Aznar proponía el ingreso de Israel en la OTAN y la participación de la Alianza en el bombardeo e invasión de Líbano. Lo que podría darnos una cierta idea de por dónde hubieran soplado los vientos de la política exterior española si los resultados de marzo de 2004 hubieran sido distintos de los que fueron.
 
A la vez, es cierto que el multilateralismo de la socialdemocracia europea tiene también una dimensión militar, que ha sido ampliamente debatida en medios de izquierda en los últimos años. La intervención militar hispano-brasileña en Haití tuvo una clara vocación de alternativa frente a una posible intervención norteamericana, como abiertamente reconocieron altos mandos del Ejército brasileño. Del mismo modo, la exclusión de ingleses y norteamericanos del contingente militar internacional en Líbano y el modo en que la misión ha desarrollado sus tareas son prueba de una intención clara por parte de los multilateralistas de gestionar de otra manera el problema de Próximo Oriente, oponiendo resistencia a la carta blanca de Washington a los israelíes y tratando de desactivar, es cierto que con relativo éxito hasta la fecha, los sucesivos focos de tensión en la zona, hasta que la retirada norteamericana de Iraq permita abordar políticas de mayor proyección. No han sido pocas las voces que, muy sensatamente, han advertido en los últimos años del peligro que puede suponer este multilateralismo armado como preocupante alternativa al neoconservadurismo armado de los conjurados de Las Azores. Coincido con esa preocupación, pero no creo que el despliegue en Líbano sea homologable con la presencia en Iraq o Afganistán. En Iraq estábamos cubriendo la retaguardia de un ejército invasor y genocida, y afortunadamente dejamos de hacerlo. En Afganistán seguimos atrapados en una ficticia misión internacional cuyos objetivos y normas van dictando por la vía de los hechos los generales norteamericanos de la operación Libertad Duradera. Pero en Líbano el ejército español está en primer término protegiendo el territorio reconquistado por la milicia popular Hezbolá tras la fracasada incursión israelí del verano pasado, e indirectamente pisando el freno a la escalada de la tensión de los neoconservadores sobre Hezbolá, Siria e Irán. ¿Dónde están los parecidos?
 
Seamos realistas, porque los hechos nos obligan a ello. El problema del terrorismo global no va a agotarse espontáneamente, ni bastaría para disolverlo la retirada norteamericana de Iraq o incluso una paz duradera y justa en Palestina. Es cierto, como dicen los neoconservadores, que estamos en guerra contra el terrorismo. Es cierto que parte de esa guerra va a librarse con las armas en la mano. Si no asumimos esas realidades desde posiciones de izquierda, dejaremos el campo libre a los neoconservadores, que seguirán utilizando y estimulando el terrorismo como vienen haciendo a toda vela desde el 11 de septiembre. En consecuencia, no comparto el llamamiento a que las tropas españolas sean retiradas de Líbano. Al contrario, pido que sigan protegiendo a ese país y su población de la amenaza de los cañones israelíes, a la vez que colaborando con las fuerzas de Hezbolá y el gobierno libanés para dar caza a los terroristas que asesinaron a nuestros soldados y, a no mucho tardar, empezarán a poner bombas también en las mezquitas y los mercados libaneses. La iraquización de Líbano traería unos sufrimientos enormes a la población y sólo beneficiaría a los talibanes de las cuevas de Kandahar y a los neoconservadores de los despachos de Washington, gemelos amamantados por la misma loba y que han construido sus respectivos imperios en íntimo y necesario consuno. Si se demuestra que la presencia militar española en Líbano contribuye efectivamente a alejar ese horizonte de pesadilla, creo que determinados sectores de la izquierda española deberían reconsiderar, o al menos afinar, sus puntos de vista. Es natural y saludable la instintiva repugnancia que, desde una perspectiva de izquierdas, despierta siempre la idea de respaldar un acto de armas sobre una nación soberana. Pero ese instinto no puede ser del todo ajeno a los datos de realidad. Creo que, si en el caso de Afganistán esos datos llaman a una oposición tajante y activa, en el caso de Líbano la izquierda debería, a la vista de los hechos, dar un voto de confianza al ejecutivo de Rodríguez Zapatero y respaldar la continuidad de la operación.
 
Jónatham F. Moriche
Extremadura Norte, 27 de junio de 2007
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6 mercenarios menos
AZUFRITO|28-06-2007 09:08
Eran mercenarios, invaosres, ocupantes, gentuza que de no haber estado Estado formarían parte de los paramilitares  o de los escuadrones de la muerte- Se enrolaron por pasta y para apretar el gatillo "legalmente". Espero que su destino sea el de todos aquellos que se prestan a invadir países o luchar contra sus pueblos.
HUELE A AZUFRE EN LA SOCIALDEMOCRACIA
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Mossad
Perogrullo|28-06-2007 15:40
Cuando españa llegue tras arduas investigaciones (¿a quién benefician estas muertes?), a ver que los culpables son las milicias cristrianas del sur del Líbano, con material facilitado por el Mossad : ¿Qué zapatito tendrá cojones para hacerlo público?
El C 4 son dotación de "reglamento" del ejército nazicristiano del sur.
¿A qué "confidente" pringado se lo adjudicarán con algun extraño nombre de terrorismo islamista?
Como lo de Bolonia, son ganas de la CIA de tocar las bolas !
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28-06-2007 17:15
  Que pena me dan estos soldaditos con traje de marines y con un fusil a lo rambo.Que pena dan la verdad
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Mercenaria...
CHE|28-06-2007 20:57
...la tuya, que viene chupando del franquismo, del Popular-Socialismo del PPSOE, y todo lo que le pongan por delante.
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Dimitrov|28-06-2007 21:30
El Capitalismo ha creado desde hace ya muchos años un Mundo con gigantescas diferencias sociales. Al mismo tiempo han creado grupos radicales que fueron educados para infiltrarse entre la clase obrera, aprovechándose de su ignorancia y su Fe religiosa, convertirla en fanatismo.
De aquellos polvos son estos lodos, ¿Quién tiene que resolver esta situación?, ¿Quién quiere resolverla?, ¿de que forma se tiene que resolver?
Yo lo siento por los soldados, siguen muriendo los “Rodríguez” en todos los frentes, es una cuestión económica.
Las Naciones Unidas No son Democráticas, por mucho casco azul que se pongan. Y los del atentado son Falangistas Libaneses, hijos de……….. José Antonio.
 
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Retrato Robot
Perogrullo|28-06-2007 23:45
La FINUL distribuyó un retrato robot del sospechoso de haber estacionado la furgoneta.
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PP
Perogrullo|28-06-2007 23:47
El ala derecha del Partido Unico del Popular-Socialismo agregó una TXAPELA al retrato robot por si colaba.
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gabriel muriel|29-06-2007 00:36
ISRAEL Y EL LIBANO CRISTIANO SON  OCIDENTE.LA INFLUENCIA SIRIA E IRANIES SON NEFASTAS.ABOGAMOS POR EL  ARRASAMIENTO DE LA CENTRALES  ATOMICAS DE  LOS AYATOLAS,ESE NIDO DE  VIBORAS.Y NUESTRO APOYO SIEMPRE A ISRAEL.LA UNICA DEMOCRACIA DE  ORIENTE MEDIO. 
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EN DEFENSA DEL LIBANO
gabriel muriel|29-06-2007 00:37
ISRAEL Y EL LIBANO CRISTIANO SON  OCIDENTE.LA INFLUENCIA SIRIA E IRANIES SON NEFASTAS.ABOGAMOS POR EL  ARRASAMIENTO DE LA CENTRALES  ATOMICAS DE  LOS AYATOLAS,ESE NIDO DE  VIBORAS.Y NUESTRO APOYO SIEMPRE A ISRAEL.LA UNICA DEMOCRACIA DE  ORIENTE MEDIO. 
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ARRASAMIENTO
Perogrullo|29-06-2007 20:42
¿Y cuando vendrá el nuestro, el de los rojos?
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rosa|30-06-2007 00:05
  ISRAEL ES LA TUMBA DE TODOS LOS ENEMIGOS  A LO QUE SE HAN ENFRENTADO EN LA HISTORIA.ES LA UNICA DEMOCRACIA DE ORIENTE MEDIA.AOOSTEMOS POR EL Y PEDIMOS LA DESTRUCIO DE LAS BASES  ATOMICAS DE IRAN.HAMAS Y HEZBOLAH DEBEN SER DESTRUIDAS.NUESTROS AMIGOS LIBANESES CRISTIANOS DEBEN DE HACER UNA NOCHE DE CUCHILLOS LARGOS.
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