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Esclavos
Mucha gente piensa que la esclavitud pasó a la historia. Y pocos se dan cuenta de que, en nuestro avanzado siglo XXI, hay más esclavos que en los tiempos del imperio romano.
José M. Castillo | Para Kaos en la Red | 14-8-2008 a las 20:22 | 1843 lecturas | 6 comentarios
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Si las preocupaciones y estrecheces, que estamos pasando con la crisis económica, además de quejarnos y protestar de la mala gestión de los políticos, nos sirven para pensar en los problemas de fondo que tenemos planteados, comprenderemos que no todo lo que está ocurriendo es negativo. Si nuestras privaciones de ahora nos obligan a dejar a las generaciones futuras un mundo más humano, tendremos que concluir que estamos dando un paso importante.  No todo es negativo en este momento.

Digo estas cosas porque los apuros, que estamos sufriendo, me hacen pensar en los esclavos. No en los del pasado, sino en los del presente, los de ahora mismo. Mucha gente piensa que la esclavitud pasó a la historia. Y pocos se dan cuenta de que, en nuestro avanzado siglo XXI, hay más esclavos que en los tiempos del imperio romano. Entre otras razones porque ahora tener esclavos es más barato que entonces. Hace veinte siglos, sólo podían tener esclavos las gentes de dinero, los ricos, los potentados. Hoy, los que disfrutamos de la sociedad del bienestar, aunque el bienestar pase por una crisis (como ahora), todos tenemos esclavos. Y quiero destacar que, al decir esto, ni exagero, ni estoy utilizando frases que llamen la atención. Lo que pretendo es que tomemos conciencia de que, en los tiempos modernos, la democracia y la esclavitud coexisten en lo que los economistas ven como una fuerte correlación directa, en otras palabras, ambos fenómenos muestran idénticas tendencias y uno condiciona al otro (Loretta Napoleonni). Desde que en 1950 el proceso de descolonización consiguió la libertad democrática para millones de ciudadanos (el caso de África es elocuente), el número de esclavos y esclavas creció y su coste cayó en picado. Hoy los esclavos, y esclavos baratos, son imprescindibles para que nuestras democracias sigan funcionando.

Me explico. Por supuesto, abundan los casos de compra y venta de personas que son imprescindibles para ciertos servicios: niños para la pornografía infantil o para el comercio de  transplantes de órganos, mujeres de países del Este o de América Latina para la prostitución, niños para emplearlos en trabajos duros y ocultos, etc. Pero todo eso, con ser tan grave, no es lo peor. Lo que más impresiona es pensar en la cantidad de cientos de miles de personas, sobre todo mujeres, que trabajan para la producción de ropa, calzado, objetos de marcas deportivas, etc, etc. Si por esclavos se entiende, en su versión moderna, las gentes que no tienen más salida en la vida que someterse a las diversas formas de trabajo, más o menos forzado, y prácticamente sin retribuir, que se realizan en no pocos países del Tercer Mundo, enseguida se comprenden dos cosas: 1) que los esclavos son legión; 2) que sin esclavos, las grandes multinacionales y buena parte del “mercado canalla” del que vivimos, no podría funcionar.

Todo esto es posible, entre otras razones, porque la mayoría de la gente no lo sabe. Yo me quedé de una pieza, hace unos años, cuando una tarde, en Guatemala, una niña de doce años que encontré en la calle me dijo que trabajaba, en una “maquila” de confección de ropa, de ocho de la tarde a ocho de la mañana. Y por doce horas seguidas, trabajando de pie, ganaba un dólar. Con eso le podía dar de comer a su mamá enferma y a dos hermanos pequeños. Así viven los esclavos de ahora. Yo sé que casos como éste son de sobra conocidos. Lo que me impresiona no es tal o cual caso concreto, sino el hecho de que la oferta de bienestar, que se nos hace a todas horas, tiene sobre nosotros más fuerza que los gritos de dolor de todo el mundo. Esto impresiona mucho cuando se piensa en serio.

Hace un par de años, leí un libro del reconocido profesor de Historia Contemporánea, de la universidad de Oxford, Timothy Garton Ash, que lleva el pomposo título de “Mundo libre”. En ese libro, el sabio historiador y analista del mundo actual dice: “Nosotros, los libres, nos hallamos ante una ocasión de proporciones gigantescas. En las generaciones anteriores, también  para la gente que vivía en lo que se llamó ‘el mundo libre’, un mundo libre no era más que un sueño. Ahora podemos empezar a construirlo. Nunca ha habido tantas personas libres, y nunca nuestras posibilidades de ayudar a los demás a salir de la falta de libertad han sido tan grandes”.  No sé la información que maneja el profesor Garton Ash en cuanto se refiere a cómo funciona  el comercio que hace posible que nosotros, los ciudadanos de Europa, de Estados Unidos y de Canadá, nos sintamos tan libres y nos veamos con tan alta vocación liberadora para bien del mundo entero. Lo único que sé es que, como el mundo siga en nuestras manos (como viene ocurriendo desde el proceso que arranca en 1492 y se agrava a partir del final de la segunda guerra mundial), la esclavitud seguirá aumentando en flecha, al mismo ritmo que nosotros vayamos saliendo de la crisis y viviendo mejor. Me da por pensar que tenemos a la vista un futuro tan esperanzador como espantoso. A no ser que China apriete el acelerador y nos obligue a todos a hacer de este mundo un incesante y asombroso espectáculo como el que vimos el pasado día ocho, en la inauguración de los Juegos Olímpicos: miles de seres humanos convertidos en una impresionante máquina de marionetas.         

José M. Castillo

 
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Comentarios (6)

#1.- Nuestro propio rescate se impondrá

Jorge Enrique Chávez Murueta|15-08-2008 04:38

Vendrá la revolución mundial de los esclavos modernos y no dejará piedra sobre piedra del sistema de maldición bajo el que mueren aplastados por el trabajo asalariado. Hay que fundar esta esperanza en una V Asociación  Internacional de los Trabajadores con un programa de pleno empleo, bajo una jornada de trabajo de sólo 4 horas para todos.

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#2

xar|15-08-2008 14:03

Creo que, si bien el articulo es acertado en cuanto a la realidad mundial, no lo es tanto en el modo en que se expresa. Aunque todos entendemos a que se refiere no se deberia emplear la palabra esclavo para la clase social que ya tiene un nombre establecido desde hace muchos años, "El Proletariado". Da igual que tenga 12 o 30 años y que cobre 600, 900 o 1 euro, el trabajador asalariado no deja de ser proletario. Lo digo porque es importante distinguir entre estos y los verdaderos esclavos, que los sigue habiendo, los que son propiedad de una persona y hace con ellos lo que quiere a su antojo, o los que estan en regimen de semiesclavitud, que no se les permite salir de un recinto y cosas por el estilo. El proletario es libre como ser humano, aunque no como trabajador, ya que no posee los medios de produccion, es libre para elegir al capitalista que desea que le explote e incluso es libre para elegir no ser explotado (perdiendo su salario y medio de sustento, por supuesto).Es cierto que como proletarios podemos considerarnos como esclavos del capital, pero no es el mismo concepto que el esclavo tradicional, y como ambas figuras existen en el mundo debemos saber diferenciarlos mediante el lenguaje. Como alegoria esta bien llamarnos esclavos, pero en un texto serio es importante emplear los terminos correctamente.

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#3.- La letra y no el contenido...

15-08-2008 16:44

Logicamente no es el mismo concepto de esclavo tradicional, pero a la mie... el lenguaje.... no dejamos de ser esclavos. Proletarios, asalariados, empleados, esclavos, se pueden considerar sinónimos para muchos en estos tiempos.

Si vivís de un sueldo escaso, encima no podés faltar cuando estas enfermo, ni cuando se te muere un familiar, ni cuando tenés  un hijo enfermo, etc. ¿sos libre como ser humano? ¿sos libre verdaderamente para elegir el capitalista que te explote? o podés elegir no ser explotado perdiendo tu sustento? veo que no se sabe lo que es eso significa cuando tienes una familia que alimentar.  Te sentis esclavo de la peor manera, porque no tenés la libertad de elegir nada, solo contentarte con no perder lo poco que tenés. Y tu patrón es tu dueño no hay vuelta de hoja, sabe que dependés de él economicamente y se abusa, conoce tu miedo a perder el trabajo.

Ya veo que este señor del ultimo comentario, con toda su buena voluntad, se ha fijado en la letra, pero no en el contenido de este artículo. Y así cuando es cuestión de defender algo, siempre nos fijamos en la letra impresa, la cuestión formal. el órden establecido, pero olvidamos lo importante, el quid de la question....

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#4

xar|15-08-2008 17:23

No, que va, si lo primero que he dicho es que el análisis en si mismo es correcto. Lo que pasa es que creo que es importante hablar con propiedad, utilizar nuestra terminologia, saber de que hablamos exactamente y no permitir al sistema que parasite nuestras palabras y cambie su significado. Es cierto que no se lo que es no poder alimentar a mi familia, de hecho hasta ahora he sido siempre alimentado. Todo lo que tu has dicho es cierto, pero no es mas que la vida de un proletario en un sistema capitalista, y por consiguiente esclavo del capital. Mas sigo pensando que el patron no es tu dueño, solo lo es de tu fuerza de trabajo y siempre y cuando se la des. Creo que es importante ser consciente de que somos libres para luchar, y no solo eso, sino que somos muy, muy fuertes. Dices que el patron conoce nuestro miedo a perder el trabajo, es cierto. El mayor problema es que pocos obreros conocen el miedo del patron hacia una clase obrera concienciada. Es muy sencillo, ellos nos necesitan, pero nosotros no les necesitamos a ellos.

  Me he ido un poco por la ramas. Solo decir que no tiene tampoco mucho sentido el perder el tiempo con esto. Llamemoslo como sea, pero luchemos contra ello.

Salud. 

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#5.- El verdadero problema

HEIGTRS|16-08-2008 00:11

Yo pien que la esclavitud aun sigue solo que con diferentes parametros, por desfortuna ahora las maquiladores o fabricas emplean a trabajadores pagandoles un salario minimo o insuficiente para sanar sus gastos, ahora en estos sistemas de produccion tratan de exprimir al trabajador al mas no poder, ejemplo la implementacion de estandares de produccion, en este tipo de sistemas si no logras el estandar vas para fuera, ahora si llegas al estandar y te sobra tiempo los encargados se enojan o te regañan por que no trabajas y eso que hiciste el estandar o las ideas locas de algunos que de su voluntad quieren tantas piezas haciendolo casi imposible y mas en el tiempo. Ya que una persona no rinde igual a cada dia por cansancio, tristeza, aungustias, etc...
Esto si es la explotacion aun que en algunas partes es peor de como acabo de contar.

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#6.- esclavos y ESCLAVAS

18-08-2008 00:53

No deseo polimizar, solo exponer mi opinión, pero debo decir que una clase obrera concientizada en estos momentos no asusta a nadie.
En la realidad la clase obrera sabe sus derechos, donde reclamar cuando son pisoteados, pero también en la realidad sabe que si molesta mucho se queda sin trabajo.
Un patrón no tiene a toda una clase obrera en su fábrica, tendrá al menos a muchos obreros de los que puede prescindir porque hay en la puerta de su fábrica otras tantos y tantas haciendo cola para poder entrar también.
No conozco patrón que tema quedarse sin mano de obra, que se queje de sus empleados-esclavos, sí, por diversas razones, pero nunca por  la falta de  trabajadores.
Agregaré algo más aún, la condición de la mujer,  es una verguenza el machismo que impera en nuestras sociedades  y solo daré un ejemplo propio,  me pagan la mitad de lo que le pagan a un hombre por hacer el mismo  trabajo, a un hombre cualquiera  a quien le tuve encima que enseñar todo lo referente al trabajo, a quien tuve que esperar que aprenda y  cubrir en sus  faltas para que no lo despidan, en fin...si hay esclavos, las mujeres somos más esclavas aún y denigradas continuamente.
 

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