El Papa Benedicto XVI o “Papa verde”, como comienzan a llamarle, estuvo recientemente de visita en Australia. Su manifestación de mayor relevancia fue la condena al “insaciable consumo” de la humanidad que ha erosionado el planeta y saqueado “los recursos minerales y oceánicos del mundo”. Suena bien, pero… ¿a qué humanidad se refería el Santo Padre? ¿a los miles de millones de seres humanos que carecen de alimentación suficiente, agua potable, servicios médicos y educacionales, empleo decoroso y vivienda digna? –¡Seguramente que no!. Si, por el contrario, la humanidad en su criterio está constituida solamente por la población de los países desarrollados y las elites de los países del Tercer Mundo, entonces sí creo que tiene toda la razón aunque –la puntualización es necesaria- aún en los países con mayores recursos una buena parte de los habitantes vive por debajo de los índices de pobreza. Baste un solo ejemplo: en Estados Unidos, el país más rico y poderoso, 50 millones de personas carecen de seguro médico, sin contar los 13 millones de indocumentados que, por supuesto, tampoco lo tienen. Por consiguiente, los problemas ecológicos del planeta se deben sí al “consumo insaciable” pero no de toda la humanidad sino de aquellos que tienen el privilegio de consumir lo que les place.
Si el Papa desea mayor información puede preguntarle a la jerarquía católica colombiana (que compite con la venezolana por el podio más alto entre las más reaccionarias de América Latina). Como no puede –o no debe- mentirle, le informará que de acuerdo a datos actualizados de la CEPAL, el 49.2 % de la población colombiana vive en la pobreza y el 14.7 % en la miseria absoluta, lo cual hace un gran total de 63.9 % de colombianos que con toda seguridad no han participado nunca en el “insaciable consumo”. ¿Será que no forman parte de la humanidad?. No le pido al Papa que pregunte a la jerarquía de Venezuela, porque allí el presidente Hugo Chávez ha puesto a consumir a millones de venezolanos, y una parte sustancial de los privilegiados del “insaciable consumo” ahora practican esa actividad en lujosos barrios residenciales de Miami, azuzando al Imperio –como sus homólogos cubanos desde hace cincuenta años- contra su tierra natal.
Por consiguiente, y dicho sea con todo respeto para el Santo Padre, el gran problema del mundo no es el del “consumo insaciable” sino el de billones de seres humanos impedidos de consumir lo necesario.
El siguiente paso lógico sería investigar las causas de esta injusta situación. Eso nos llevaría, por ejemplo, a examinar el arcaico sistema latifundista en América Latina bajo el cual, muy conservadoramente, se estima que el 50 % de la tierra pertenece a sólo el 1 % de los propietarios rurales y donde, por otra parte, grandes extensiones de suelo fértil pertenecen a consorcios extranjeros que las dedican, casi siempre, a cultivos de exportación hacia países desarrollados. Este sistema de tenencia de la tierra genera dependencia, ignorancia y miseria entre grandes masas campesinas. Y el latifundio es sólo uno de los muchos vectores de desigualdad social cuya resultante inevitable es la revolución.
La ocasión es propicia, por tanto, para refrescar algunos conceptos en relación con la violencia que ejercen el Imperio y las oligarquías subordinadas para mantener el statu quo. Además de los tipos de violencia que pueden clasificarse como física, psicológica y biológica, ampliamente ejercitadas en los últimos años en las prisiones de Abu Grahib y Guantánamo, existe otro tipo mucho más terrible y letal, la violencia estructural, llamada también institucional o invisible, aunque descarto este ultimo término ya que sólo es invisible para el que no quiera verla. Por definición, la violencia estructural ocurre cuando las riquezas de un país están injusta y desigualmente distribuidas, concentradas en las manos de unos pocos, de una oligarquía que las utiliza para su propia satisfacción y que domina, controla y oprime a las otras capas de la población. Estas oligarquías ejercen la peor forma de violencia que existe, la misma que condena a morir de hambre a un ser humano cada siete segundos. Esta violencia institucionalizada pone la ley, el orden, y con gran frecuencia la religión, a su servicio. Así que, en el mundo actual, el imperialismo y las oligarquías locales utilizan todos los tipos de violencia y sobre todo la violencia estructural, para oprimir a billones de personas que son víctimas de la represión y de sistemas sociales injustos.
Y seguramente porque el gobierno norteamericano comprende bien este problema es por lo que ha decidido reactivar la IV Flota Naval. En cualquier caso, no hay por qué preocuparse; la decisión, según las primeras explicaciones estadounidenses, fue tomada con objetivos “pacíficos, humanitarios y ecológicos” por lo que, de ahora en adelante, sólo tendremos amenazas “pacíficas” y, eventualmente, desembarcos “humanitarios” y bombardeos “ecológicos”.
Lo único que realmente garantizará la presencia arrogante de la IV Flota es que los cientos de millones de marginados de América Latina sepan que no pueden romper por la vía pacífica las estructuras que los oprimen y que tal vez sean obligados a recurrir a las más violentas. Hay una frase famosa que dice: “Los que hacen imposible la revolución pacífica, hacen la revolución violenta inevitable.” Paradójicamente, su autor fue el presidente norteamericano John F. Kennedy, el mismo que autorizó la invasión a Cuba por Playa Girón.
La IV Flota ofrece una nueva justificación a las FARC –la mejor, pienso yo- para no deponer las armas. No es la única que tienen. Las mismas condiciones socio-económicas que denunció Jorge Eliecer Gaitán en 1948, acrecidas, permanecen todavía. Y ¿cómo olvidar la masacre de los militantes de la Unión Patriótica que un día creyeron en la paz? ¿Y qué se puede esperar de los miles de paramilitares, involucrados en el narcotráfico, en horribles crímenes, y en el robo de millones de acres de tierra a los campesinos violentamente desplazados, que permanecen libres con total impunidad? Y ¿qué clima de confianza se puede crear en un país donde la mayoría de los congresistas pertenecientes a los partidos oficialistas, y hasta la propia familia del presidente Uribe, presentan escandalosos vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico?
Jan Egeland, de nacionalidad noruega, quien durante varios años desempeñó un papel importante en las negociaciones de paz con las FARC en calidad de alto funcionario de Naciones Unidas, relata en su libro “A billion lives”, recién publicado, que a finales del año 2004 se entrevistó con Uribe en la Casa de Nariño con el fin de solicitar su autorización para contactos con las FARC que permitiesen enviar ayuda a las tribus indígenas cuya situación era crítica y enfrentaban peligro de extinción. El presidente Uribe se negó rotundamente –relata el ex-Subsecretario General de Asuntos Humanitarios de la onU- : “No, no tendré ningún contacto, diálogo o conversación con las FARC hasta que no hayamos destrozado su capacidad de ofensiva militar.” Cuatro años, miles de muertos, millones de desplazados y billones de dólares después, Uribe persiste en su guerra total contra las FARC. Ahora soplan aires de triunfalismo en el Palacio Presidencial y en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá por los golpes que últimamente ha sufrido la organización guerrillera. Pero Uribe está muy lejos, muy lejos de haber quebrado la resistencia de las FARC y debiera saber que en un movimiento revolucionario la pérdida de líderes queridos es hondamente dolorosa pero se compensa en parte con los nuevos bríos que aportan los combatientes más jóvenes que pasan a ocupar sus lugares. Además, cuando los jefes han sido consecuentes con los principios hasta el final y caen con las botas puestas, como es el caso de Marulanda y Reyes, aún después de muertos siguen ganando batallas. Si no, que le pregunten a los asesinos del Che.
Algunos, al teorizar sobre la vieja cuestión maquiavélica de si el fin justifica los medios, hablan como si los movimientos revolucionarios tuviesen ante sí un amplio espectro de métodos de lucha donde escoger. ¡No es así! Sólo en teoría los combatientes pueden seleccionar los métodos de lucha. En la práctica, son el enemigo y las circunstancias los que imponen la conducta a seguir. Por ejemplo, cuando un ejército invasor posee superioridad militar abrumadora y utiliza una estrategia de tierra arrasada –piensen en Irak-, deja pocas opciones de moderación a los habitantes del país invadido; o cuando –piensen en Colombia- un ejército al servicio de la oligarquía organiza y apoya a bandas criminales de paramilitares y junto con ellos asesina a más de 5,000 combatientes traicionando los acuerdos de paz, y recibe todo el apoyo logístico y mediático del país más poderoso del mundo, no es a la guerrilla a la que se debe culpar por la prolongación de la guerra.
Y ¿qué sucede cuando un movimiento popular alcanza el poder por la vía pacífica? –Enseguida los corifeos de la derecha manifiestan su doble estándar moral. Los que antes justificaban la represión más brutal y la existencia de estructuras que perpetuaban las injusticias y las desigualdades, ahora se rasgan las vestiduras ante cualquier medida del gobierno revolucionario que intente siquiera alguna leve modificación del statu quo.
Una revolución , como la venezolana, para avanzar puede y debe prescindir de la violencia, pero no puede prescindir a priori de la fuerza. La nacionalización de una empresa extranjera, la expropiación de tierras para la reforma agraria, la intervención de un canal televisivo que incita al golpe de estado, la neutralización (sin excesos) de un acto de provocación, son medidas legales que pueden convertirse en medidas de fuerza en concordancia con el grado de resistencia que se les oponga. El uso justificado y controlado de la fuerza es necesario para llevar adelante los cambios sociales.
Ante el actual sistema de dominación del imperialismo, ante la globalización de la violencia, la izquierda latinoamericana se enfrenta a nuevos desafíos. No es posible descartar ninguna de las pocas opciones de lucha que nos dejan, incluída, desde luego, la lucha armada, pues no hay peor revolucionario que el revolucionario ingenuo, y es de una ingenuidad olímpica pensar que los que disfrutan del privilegio y del poder no van a defenderlos con dientes y garras y, al más pequeño susto que ponga en peligro su “insaciable consumo”, con la IV Flota.
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#1.- NO VIOLENCIA ACTIVA
DESOBEDIENCIA CIVIL|29-07-2008 19:15
      Existe la posibilidad de utilizar los métodos de lucha de la desobediencia civil y la no violencia activa. Quienes quieren cambios sociales profundos, no debieran ignorarla, sino más bien estudiar y reflexionar sobre ella y su papel en la historia.  
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#2
pablo|29-07-2008 20:24
De acuerdo con número 1. Cada dos por tres aparece algún "intelectual revolucionario" a repetir los mismos argumentos de siempre para justificar la violencia armada y para suscribir el aserto maquiavélico del fin justificado por sus medios.
Siempre las mismas ideas sin mayores profundizaciones, ni éticas ni de análisis de la realidad. Y siempre ignorando -cuando no denostando- las opciones noviolentas que los oprimidos también han utilizado a lo largo de la historia en diferentes luchas de liberación.
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#3
pablo|29-07-2008 20:36
Y ya que el autor del artículo cita a Colombia como ejemplo en el que según él -dadas las circustancias que allí hay- no es posible otra vía revolucionaria que la lucha guerrillera, aprovecho para hacer algún apunte.
Precisamente Colombia a día de hoy es el lugar del mundo con más experiencias de lucha y resistencia desde la noviolencia. El autor del artículo habla de las FARC como si fuera la única realidad revolucionaria que existe en el país. Yo le recomendaría que se documentara y conociera las expresiones noviolentas exitentes en todo el país y en diferentes ámbitos: cabildos indígenas, comunidades de afrodescendientes, comunidades campesinas en resistencia, organizaciones de mujeres como Ruta Pacífica o la OFP, comunidades de paz, objetores de conciencia... y un largo etc.
Todos estos grupos resisten mediante desobediencia civil tanto al estado con sus paramilitares como al militarismo izquierdista de las FARC. Por supuesto que tienen muchas personas amenazadas y asesinadas. Pero resisten, y es un movimiento en crecimiento en todo el país.
Yo desde luego para enfrentar a la oligarquía y a la injusticia de Colombia elijo estos medios, y no aquellos que sólo pueden ofrecer el balance de medio siglo de guerra y sufrimientos al pueblo colombiano.
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#4.- Contexto
Zaratustra|30-07-2008 02:00
Las cosas hay que verlas en un Contexto, no se puede decir sí o no: depende de la Nación, de la base social, de las condiciones, de la correlación de fuerzas...
Seamos Realistas, por más amarga que sea la Realidad, pues debemos partir de ella.
Un gran Artista y compañero revolucionario, el pintor realista francés Courbet, que tomó parte destacada en la Comuna de París... nos dijo que cuando estaba en su Estudio de Pintor, confiaba siempre en su Musa: La Realidad.
Puedo hablar de la Realidad inmediata que yo más conozco: la de Madrid, Castilla, Ex España...
Desgraciadamente, pese a mis deseos subjetivos, eso NO es posible en la actual situación objetiva, y mucho me jode reconocerlo, porque Nuestro Pueblo es incapaz de asumir hoy tal dinámica.
Estamos en Pelotas.
Hoy debemos crear, de la Nada, hasta  una Conciencia de Clase... que ni tan siquiera existe.
Un saludo comunista a los compañeros del PCE (R) y de los...
Volved a la Lucha Política, que todos sois muy necesarios. Aquí y ahora.
Y a vosotros os hace mucha falta, el contacto con las Masas y con la Realidad.
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#5
30-07-2008 03:20
Sólo diré:
Gora Eusko Gudariak!
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#6.- Lucha armada sin terrorismo, es posible
Gotzon Ugutz|30-07-2008 03:32
<<En la práctica, son el enemigo y las circunstancias los que imponen la conducta a seguir>>
Si el enemigo es un asesino le vamos a poner una bomba para joderle 100 niños. O los que hagan falta...
¡Por cabrón!
Si el enemigo recluta crios, los "revolusionarios" también.
Esa es...¿verdad? la lógica jesuítica, de que el fin, TODO LO JUSTIFICA...
Es cierto que ahora se ha sumado el neo-liberalismo a esa práctica, que no a esa teoría.
Al final todos los que matáis necesitáis un pretexto para seguir haciéndolo. Pero es la lógica del marxismo también, y la necesidad de seguir huyendo cuando el "cientifismo" fracasa.
El pueblo al final dictará también su veredicto, que es el que pone los muertos QUE MENOS CORREN.
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#7
30-07-2008 10:01
no me cae bien el papa y menos aun la institucion de la iglesia, ademas soy ateo
pero este articulo he dejado de leerlo en cuanto se ha tergiversado lo de que estamos consumiendo demasiados recursos, diciendo que si los pobres no son humanos, si se mira con prejuicios lo que dice alguien(en este caso el papa) todo lo que diga estara mal, y a pesar de lo gilimemo que es en muchos temas, en este lleva la razon, y aunque estoy de acuerdo con la muchos articulos, este me ha parecido tan demagogico como un discurso de Ansar o ZP(y eso que solo he leido el primer parrafo)
a ver si nos entendemos si se dice que hay crisis alimentaria para la HUMANIDAD, ¿estan excluidos de la humanidad los ricos que tienen pasta pa pagar lo ke sea o ke xD?
si esto lo llega a decir Chomsky le habriais aplaudido
por cierto dicho esto apoyo la violencia como autodefensa y de ninguna otra forma, y jamas contra gente inocente(vease alguien que pasa al lado de una bomba que han puesto a un guardia civil y esta le mata, o gente que es bombardeada porque cerca hay guerrilleros)
ahora linchadme a comentarios por estar en contra de los "daños colaterales" que ambos bandos provocan 
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#8
30-07-2008 10:02
soy el de antes que se me ha olvidao poner el correo para leer los comentarios
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