enfrentamiento.
ELUNIVERSAL
DOMINGO 19 DE ABRIL DE 2009 
ACAPULCO, Gro. — Para ex militares y expertos en seguridad pública de Guerrero, el enfrentamiento entre tropas del Ejército y los narcotraficantes en el municipio de San Miguel Totolapan ocurre en plena temporada del levantamiento de la cosecha de la marihuana y amapola, cuya siembra se mantiene en la parte alta de la sierra guerrerense.
Coincidieron en que no fue casual que el choque ocurriera en San Nicolás del Oro, a 90 kilómetros de la cabecera municipal de San Miguel Totolapan, en la región de la Tierra Caliente, donde el camino para llegar a ese lugar es accidentado e intrincado.
La zona, dijo uno de los expertos, es lugar propicio para la siembra de enervantes, ya que debido a la gran marginación de sus pobladores los narcotraficantes los contratan para preparar y sembrar las tierras con droga, o como guardias de seguridad por conocer bien la región, sus veredas y caminos.
Para Enrique Castillo González, ex militar especialista en seguridad del estado, la captura en Guerrero de Rubén Granados Vargas, conocido como El Nene, fue el arranque para que las fuerzas federales se dedicaran a patrullar la región de la Tierra Caliente, que ha sido la más conflictiva por el control de la plaza para el narcotráfico.
“Por ello se dio el topón, que no es más que el enfrentamiento de frente con la gente de las bandas de ese rumbo, que con sus metralletas Barrett demostraron que tienen las mejores armas pero carecen de entrenamiento o tácticas de combate”, dijo.
Zona para reclutar sicarios
Castillo González dijo que en esa región se reclutan como sicarios a campesinos de las comunidades vecinas del municipio de San Miguel Totolapan o de Arcelia, para cuidar las siembra de enervantes, así como para la cosechas y su distribución. “Se trata de soldaditos del más bajo rango dentro de las mafias que se mueven en la región”, agregó.
Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, que pidieron omitir sus nombres, consideraron que el encuentro a balazos que dejó un saldo de 15 pistoleros y un militar muerto, evidencia la disposición de la autoridad para frenar, ahora si, a la delincuencia organizada.
“Y de paso demuestra que todos esos grupos de narcotraficantes mantienen una forzada relación con los campesinos que por muchos años se han dedicado a la siembra de estupefacientes”, añadió el ex militar.
“Nada más hay que imaginar cuántas toneladas de enervantes no han bajado, y sin que nadie les diga nada se desplazan por el corredor Guerrero-Michoacán-Colima hasta llegar a Sonora y a la frontera para vender la producción a los gringos”, agregó.
El experto dijo que el enfrentamiento fue “un éxito” para los militares debido a las armas que llevaban los narcotraficantes. “A veces, aquí lo que cuenta es la capacidad de mando”.
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