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Entrevista a Carlos Rivero Collado, colaborador de kaosenlared
Carlos, residente de Miami y defensor de la Revolución Cubana, es entrevistado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y comenta aspectos históricos de la Revolución Cubana que son inéditos.
Emilio Comas Paret | UNEAC | 26-1-2010 a las 17:42 | 2409 lecturas | 36 comentarios
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Carlos Rivero Collado

El 6 de Abril de 2008, Carlos Rivero concedió una entrevista a Kaosenlared, donde explicaba sus aspectos biográficos, al ser hijo de uno de los líderes del gobierno de Batista (del sucesor del presidente cubano F.Batista, Andrés Rivero Agüero), y su participación en la Batalla de Playa Girón contra la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro. Finalmente se "exilió" en Miami y conoció todos los vínculos terroristas de la mafia anticubana con el soporte del gobierno estadounidense. Al seguir Carlos el proceso de la Revolución Cubana, visitando la misma isla en los años 70, y su proceso de maduración política, se vinculó paulatinamente en la misma ciudad de Miami como defensor de la Revolución Cubana. Un trabajo nada fácil de hacer. Carlos publica sus escrito teóricos en kaosenlared semanalmente http://www.kaosenlared.net/colaboradores/carlosriverocollado (Kaos. Cuba)

1-. ¿Quien es Carlos Rivero Collado?

            --Un cubano que siempre le fue leal a su patria porque aunque participó en acciones que pudieran considerarse contrarias a Cuba, para él no lo eran. Si un ser humano está convencido que la causa que defiende es justa, para él la justicia radica en esa causa, aunque no sea así para la verdad objetiva. Lo infame sería defender la infamia sabiendo que lo es; pero si uno cree que lo infamante radica en lo que uno combate, entonces uno está en contra de la infamia, aunque desde el punto de vista objetivo sea todo lo contrario. Casi siempre, en la decisión de una persona, lo que decide es lo subjetivo, no lo objetivo, aunque, a veces, uno puede hacer que lo segundo domine a lo primero.

2-. ¿Qué recuerdas de tu infancia? ¿Cómo fueron tus primeros recuerdos, primeros años de vida, el seno familiar en que creciste, recuerdos mas nítidos?

        --Mi niñez estuvo, por supuesto, entregada a la familia que, en mi caso, siempre estuvo muy unida y tuvo sus altas y sus bajas, de acuerdo a los vaivenes de la política de aquella época. Mis padres fueron dos personas de origen muy modesto que a base de grandes sacrificios pudieron subir en la escala social de acuerdo a los valores de entonces. Mi padre nació en un bohío, cerca de San Luis, Oriente, y no sabía leer ni escribir a los catorce años, pero ya a los treinta y pico era abogado y ministro del gobierno. Mi madre nació en una aldea de Salamanca, casi fronteriza con Portugal, y llegó a Cuba a los nueve años, con su madre y sus hermanos.

        Cuando mi padre estaba en el gobierno, o sea en los de Batista, vivíamos en mansiones rodeadas de flores, con criados y grandes carros negros y choferes de uniforme. Cuando estaba en la oposición, andábamos en tranvía o a pie y vivíamos en un apartamento de planta baja en la Calle Estrella entre Marqués González y San Carlos, Pueblo Nuevo, modesto barrio en el que me crié de los cinco a los trece años y del que guardo una gratísima memoria. Me acuerdo que cuando aquello, allá por el año 46, comenzaron a fabricar el Palacio de la CTC. Y yo me lanzaba en patines y patineta, con varios amigos que siempre andábamos juntos, por la loma de Marqués González hasta el Placet de Llinás, pasándole por delante a la CTC en construcción, para ir a jugar pelota después cerca de la Escuela Normal.

        Estudiaba en la Academia de La Salle que estaba en Carlos III y Oquendo y recuerdo que, al salir de las clases, los niños del barrio íbamos en fila por las aceras para regresar a nuestros hogares y los curas nos decían que teníamos que virar la cara cuando pasáramos frente a la sede nacional del Partido Socialista Popular, que estaba en Carlos III entre Marqués Gonzalez y Oquendo, a media cuadra de una cafetería   que era famosa, El Agua Fría, al lado estaba el diario Alerta y en la esquina la embotelladora de la Pepsi Cola. Entonces, cuando llegaba a mi casa y le decía a mi padre que no podíamos mirarle la cara a los comunistas que estaban sentados en los portales de la oficina, se echaba a reír y me decía: “mira, mi hijo, esos comunistas, sobre todo Blas Roca y García Agüero, son amigos míos y nos llevamos muy bien. Con quienes nunca me he llevado es con los curas porque todos son una partida de mentirosos”.

          Esos son algunos de los recuerdos que guardo de mi niñez: La Salle, la construcción del Palacio de la CTC, Llinás, la oficina del PSP, la loma de Marqués Gonzalez, la Iglesia de Reina en la que hice la Primera Comunión cuando era devoto de todas aquellas pomposas mentiras, el Parque Finlay, frente al MINSAP de hoy que era el Ministerio de Salubridad de aquella época, adonde mamá me llevaba casi todas las tardes y yo veía siempre allí al Caballero de París y, muchas veces, al Hombre-Rana, un pobre hombre que se disfrazaba de rana y daba saltos de rana para vivir de las monedas que el público le lanzaba.

        El golpe del 10 de marzo me cambió toda aquella vida gregaria, inocente y feliz porque tuvimos que mudarnos para una casa grande que tenía hasta aire acondicionado y estaba cerca del Campamento de Columbia. Ya no vivíamos al lado del pueblo, sino al lado de los fusiles. Era muy lejos de mi barrio y me sentí muy solitario y, además, con una grippe terrible que me duró más de tres meses porque mamá, acostumbrada al frío de niña, al mudarse a la nueva casa, insistió en dejar prendido el aire acondicionado por varios días y era sólo el mes de marzo. Ese tipo de aire frío, pero más suave, yo sólo lo había sentido en los cines Favorito y Belascoaín, adonde iba todos los fines de semana. Mi padre era otra vez ministro, pero yo había perdido a todos mis amigos. El diez de marzo fue para Batista el poder; para el pueblo, la desgracia; para mí, la soledad   ... y para muchos, después, la sangre.

3-. Cómo ves la figura de tu padre desde el punto de vista histórico social? ¿Cómo fue tu padre en la intimidad? ¿Cómo funcionaba en el papel de pater familia?

          --Mi padre entregó su vida, desde muy joven, a la política, siempre al lado de Batista, en las buenas y las malas. En Cuba, por supuesto, hay una imagen terrible, y con razón, de los políticos de aquella época, sobre todo los que estaban junto a Batista, pero es un error decir que todos eran iguales, que no había excepciones. Mi padre fue uno de los pocos de la excepción, en primer lugar porque nunca se enriqueció con las altas posiciones que ocupó, incluyendo la de ministro de educación que era, precisamente, el ministerio del que salieron los peores ladrones, como Alemán y otros. Además, siendo el primer consejero político de Batista, a principios de 1952, hizo todo lo que pudo por evitar el golpe del 10 de marzo, pero Batista se dejó llevar por su enfermiza ambición y, también, por las presiones que el gobierno de Estados Unidos ejerció sobre él para que diera el golpe, ya que pensaba, con esa ignorancia tan típica del imperio, que los ortodoxos iban a establecer en Cuba el sistema comunista. Mi padre asistió a varias reuniones en Cuquine en que agentes de la CIA y el State Department le decían a Batista que estaba obligado a tomar el poder por la fuerza para evitar la llegada del comunismo. Mi padre sabía que eso no era así y muchas veces le dijo a Batista que el golpe iba a traerle a Cuba un baño de sangre. El gravísimo error que mi padre cometió fue no haberse alejado de Batista a partir del golpe. Por el contrario, llegó a ser la segunda figura política del régimen. Un error que pagó con creces porque, amando la tierra en que nació, tuvo que vivir los ultimos 37 años de su vida en el destierro.

            En el orden familiar, mi padre fue un hombre bueno que quiso mucho a mi madre, a mis hermanos y a mí, y yo lo recuerdo con todo cariño porque siempre me trató muy bien y respetó mis ideas que, a partir de 1968, fueron contrarias a las de él. Ya en el destierro, hablé mucho con él en larguísimas horas que a veces llegaban hasta la madrugada. El, por supuesto, era contrario a la Revolución, pero no en la forma enloquecida y salvaje de muchos aquí en Miami, sino en una forma distinta porque siempre se opuso al bloqueo económico y siempre deseó un entendimiento entre Cuba y Estados Unidos basado en el respeto mutuo. El me confiaba eso en nuestras largas conversaciones íntimas, pero no lo decía en público por el grado de excesivo fanatismo que existía y existe en esta ciudad. Ya era muy viejo. Recuerdo una   vez que me miró fijamente y me dijo: “si yo hubiera nacido en Cuba en esta época no habría sido analfabeto a los 14 años”. No era, por supuesto, un revolucionario, pero mucho menos un contrarrevolucionario al estilo de Miami. Siempre hubo en él una cierta sensibilidad que era y es muy ajena a los de aquí. Además, por su vasta cultura no podía ser como estos ignorantes. Siempre tuvo por Fidel una enemistad llena de admiración, y por Batista, una amistad no ausente de reproches.

4-. ¿Qué recuerdas de la intempestiva salida de Cuba en las primeras horas del año 59?

            --Batista llamó a mi padre a eso de las seis de la tarde del día 31 y le dijo que quería reunirse con él esa noche. Mi padre le respondió que él no iba a esperar el año por respeto a la muerte de su hermano Nicolás, unos meses antes. Batista le dijo que no era fiesta, sino reunión, porque habían sucedido ciertos imprevistos. Mi padre no tenía la menor idea de que ya Batista había decidido renunciar hacía dos semanas y marcharse del país aquella misma noche. Yo tenía 19 años y esperé el año nuevo en Tropicana con mi novia, que después fue mi primera esposa. Mi mamá estaba con mi padre y mis hermanos se hallaban en diversas fiestas. Mi hermanito Jorge, el que fue asesinado por los médicos del Hospital Coral Gables de Miami hace cuatro años, tenía dos años y se quedó en nuestra casa al cuidado de mi abuela.

            A las doce y media de la noche, Batista subió a la parte alta de la casa presidencial de Columbia a reunirse con algunos jefes militares. Mi padre se quedó abajo conversando con García Montes y otros dirigentes civiles del gobierno. Mi padre no participó en la reunión en que Batista decidió renunciar y entregarle el poder al general Cantillo, más bien se enteró cuando, después, Batista bajó al primer piso. O sea que en la renuncia del gobierno ni siquiera se contó con quien en ese momento era el Presidente-electo del país. Batista lo cogió por un brazo y, casi temblando, le dijo: “Estamos rodeados, si nos quedamos aquí una hora más nos matan a ti y a mí, pero no los revolucionarios, sino los que se han rebelado dentro del ejército. Hay un avión esperando para llevarnos a Santo Domingo. Vamos. Vamos”. Era mentira, nunca hubo una sublevación en Columbia. Mi padre trató de salir para reunirse con nosotros y salir todos juntos, pero fue rodeado por varios oficiales, que ya recibían instrucciones de Cantillo, y le dijeron que tenía que irse con Batista en el mismo avión.

          Al ver aquello, mi madre le dijo al chofer que saliera de allí a la carrera y regresó a la casa para dar con nosotros, los hermanos. Unos ayudantes de mi padre nos localizaron porque sabían adonde estábamos. Llegamos al aeropuerto de Columbia a las cinco de la mañana y un avión de transporte de tropas nos trajo hasta West Palm Beach, adonde llegamos a las seis de la mañana. Fuimos los primeros cubanos que llegaron a Estados Unidos después del triunfo de la Revolución y fue mi hermanito de dos años el primero que bajó del avión, ayudado por mi madre.

5-. ¿Cómo fue ése, tu primer exilio?

            --Imagínate. Ya yo estaba preparando mis cosas para mudarme, en un mes y medio, al Palacio Presidencial y, de pronto, me vi viviendo en Miami en un apartamentico y trabajando en una fábrica de sillas de aluminio, en Hialeah, ganando un peso la hora. Casi todos los obreros eran cubanos y estaban con la Revolución y me miraban como si me fueran a linchar en cualquier momento. Además, mi mujer estaba en estado y mi hija mayor tenía casi dos años –se me olvidó decirte que mi novia era, en realidad, mi mujer porque ya habíamos tenido cierto entrenamiento táctico con vistas al matrimonio--. Precisamente nos casamos en la corte de Miami el 26 de enero, el mismo día en que lo hicieron Vilma y Raúl, aunque sospecho que no en la forma tan solitaria en que lo hicimos nosotros. Después, en junio, tuve que viajar a México para ayudar a mi padre a entrar ilegalmente a este país porque el Departamento de Estado le había negado la entrada sólo a dos miembros del régimen caído, Batista y mi padre, a pesar de que los dos eran muy aliados de Estados Unidos, pero eso no debe sorprenderle a nadie que conozca un poco la naturaleza putañera del imperio yanqui.

6-. ¿Por qué decidiste venir en la invasión de Girón?

          --Por muchos factores que no creo que a nadie le sea difícil entender, yo era un enemigo de la Revolución. Pero no un enemigo como lo han sido y lo son muchos aquí, por su entrega total al gobierno de Estados Unidos. No. Para nada. Había sido alumno de la Fragua Martiana y desde los doce años ya conocía los escritos antimperialistas de Martí. Y lo primero que me interesó fue que Martí luchó, también, por la independencia de Puerto Rico. Comencé a leer, a esa temprana edad, todo lo relativo a la ocupación de Puerto Rico, que tenía un gobierno autonómico y fue convertido en una simple colonia, el autoatentado del Maine, la invasión a Cuba, la sangrienta guerra contra el pueblo filipino y todo aquello me llevó, después, a seguir leyendo la historia de este país. Quien conozca esa historia y simpatice con el gobierno yanqui es tan canalla como el imperio. Yo nunca he sido así.

        ¿Entonces por qué viniste en una invasión financiada por el imperio? –dirán, por supuesto, muchos--. Yo pertenecía al grupo que, aquí en Miami, a principios de 1960, había fundado el Movimiento Nacionalista Cubano, dirigido por Felipe Rivero, que no era pariente mío, pero sí mi buen amigo, quien era casi veinte años mayor que nosotros, o sea los jóvenes del Movimiento.

        Cometimos el error de creer que la invasión que se preparaba podía triunfar y que nuestro deber era participar en ella para que lo que surgiera de ese triunfo, si salíamos con vida, no estuviera tan influenciado por los incondicionales al imperio que formaban la jefatura de la Brigada y el gobierno “en armas” presidido por Miró y Varona. Y con ese objetivo fuimos a pelear.

        Nuestros dos grandes errores fueron creer que podíamos triunfar y que nuestras ideas nacionalistas podían incidir en lo que surgiera de ese triunfo. Por supuesto que hubiera sido todo lo contrario. Nuestra victoria en Girón hubiera convertido a Cuba en un país mucho más sometido al imperio de lo que fue el gobierno de Batista. Y si traemos ese análisis a la actualidad debemos llegar a la conclusión de que si algún día la Revolución llegara a fracasar –algo que, por supuesto, no espero-- y el gobierno de Cuba fuese dirigido por éstos que hoy conducen el llamado “exilio de Miami”, el recuerdo de Batista sería algo así como la imagen de un Guiteras aun más radical.

        Unos años después comprendí que en Girón había defendido la mala causa, pero entonces, en aquel año 61, creía en todo lo contrario. Hay que destacar, también, que, a pesar del daño que le hicimos al país, peleamos de frente, en una guerra abierta y convencional, no haciendo emboscadas ni destruyendo aviones en el aire ni poniendo bombas en hoteles y restaurantes ni asesinando a diplomáticos ni defendiendo el cobarde bloqueo económico. Y cuando un ser humano pelea de frente contra un enemigo igualmente poderoso, merece, al menos, cierto respeto, aun cuando haya defendido una mala causa. Un respeto similar el que se le tuvo al capitán Abón Li, en el norte de Villaclara, al triunfar la Revolución. Excluyo de eso a la aviación de la brigada que perpetró bombardeos contra aeropuertos y concentraciones de tropas y asesinó a muchos revolucionarios. Me refería a quienes combatieron de frente a los que, entonces, eran nuestros enemigos.      

7-. ¿Qué recuerdas con más nitidez de los combates y los acontecimientos posteriores?

        --Tuve que pelear en lo más grueso del combate, en la rotonda de Playa Larga, adonde murió más de la mitad de los combatientes que cayeron en toda la operación. La encarnizada batalla duró desde las siete de la noche del lunes 17 de abril a las cuatro y media de la mañana del martes 18. Recuerdo el diabólico silbido de los cohetes que lanzaban las katiuskas, los gemidos de los moribundos, los tanques Stalin pasando frente a nosotros y como nos enterrábamos en la arena para no ser ametrallados. Fidel conocía muy bien aquella zona y le dijo al Gallego Fernández, quien era jefe de operaciones,  que había un camino, al borde de la ciénaga, que llegaba hasta la retaguardia de Playa Larga.

        A las dos de la mañana, cientos de revolucionarios, al mando directo de Fidel, comenzaron a avanzar por ese camino. De haber llegado al final, nos habrían aniquilados a todos los que estábamos allí, unos 300 hombres, porque nos hubieran cogido entre dos fuegos. Por suerte para nosotros, un rato después llegó una llamada de La Habana diciendo que se había producido un desembarco por Bahía Honda y Fidel tuvo que regresar con toda rapidez para ponerse al frente de los combatientes que iban a oponerse a ese desembarco. Resultó ser un simulacro de invasión, en que varias lanchas no tripuladas, dirigidas por control remoto, que tenían sonidos especiales, llegaron cerca de Bahía Honda y daban la impresión de que se trataba de otra invasión.

          Al dejar Fidel aquel camino escondido, parece que Fernández no estaba muy seguro sobre el lugar al que lo conducía y detuvo la marcha. Esa fue nuestra suerte porque a las cuatro y media de la mañana tuvimos que retiranos a toda carrera hacia Playa Girón.

        El miércoles participé en la defensa final de Girón, pude escapar al monte, estuve cuatro días sin agua y una semana sin alimento y al cabo fui hecho prisionero, creo que ya era el 25 de abril. Nunca me olvidaré que uno de los milicianos que me cogieron prisionero me puso una mano en un hombro y me dijo: “No te preocupes por nada, mi hermanito, que vas a desfilar con nosotros el primero de mayo”. Más o menos lo mismo que los soldados del imperio le decían a los prisioneros de Abú Ghraib y Guantánamo.  

8-. ¿Cómo fue tu prisión en Cuba hasta el momento del canje?       

          --El mejor trato que uno puede recibir en la cárcel es el que se da a sí mismo. Si se dedica a no hacer nada, a dormir doce horas o más, a jugar dominó o a las cartas y a pensar en las musarañas, entonces su encierro es inútil y dañino. Si se dedica a estudiar, entonces se convierte en un admirable encierro. Yo escogí este camino y muchas veces evoco aquellas muchas horas que me pasaba leyendo, sobre todo historia. Con unos libros muy buenos que me había llevado al Castillo del Príncipe una hermana de mi mamá que se había quedado a vivir en Cuba, organicé dos grupos de estudio y les estuve dando clases de historia y filosofía por varios meses hasta que me trasladaron a la galera séptima, quizás porque pensaron que aquellas reuniones tenían un matiz político, y entonces estuve en esa galera unos cinco meses y discutí mucho con los miembros de la jefatura,   los cuales habían sido aislados también en esa galera. Mi cuerpo estuvo preso casi dos años, pero mi mente nunca ha sido tan libre. Añoro aquella inefable libertad. 

9-. Cuando vuelves a USA ¿llevas ya una misión para trabajar a favor de Cuba? ¿Es en ese momento en que decides convertirte en un revolucionario cubano a pesar de los grandes inconvenientes que te esperaban por tu decisión?

        --Seguí siendo enemigo de la Revolución por varios años, pero unos días después de mi excarcelación tuve la primera gran experiencia negativa con mis supuestos “compañeros” que, unida a otras de los años siguientes, me llevaron eventualmente a dar un viraje político radical, ya a fines de los años sesenta. Unos días después de llegar a Miami, inauguré un programa radial diario por la antigua WMIE, ahora WQBA. Tenía bastante audiencia porque era la única tribuna diaria de los veteranos. Y resultó que los dirigentes de la Brigada, ya excarcelada, decidieron participar en un desfile militar ante el presidente Kennedy en el estadio Orange Bowl, que era entonces el más grande de la Florida. Yo no podía concebir que, si habíamos peleado como cubanos en Girón, fuéramos a desfilar ante un gobernante extranjero porque eso sí nos convertía, no propiamente la invasión, en mercenarios. Me opuse a aquel desfile, al igual que todos los miembros del Movimiento Nacionalista que habían participado de la invasión, y fue ya desde entonces que comencé a tener peleas y discusiones aun más fuertes que las que teníamos con la jefatura de la brigada cuando éramos prisioneros. Sólo unos diez o doce veteranos nos negamos a desfilar ante Kennedy. Todos los demás lo hicieron. No sólo eso, sino que, peor aun, ya a principios de enero muchos comenzaron a enrolarse en el ejército yanqui, convirtiéndose en mercenarios porque ya eran miembros de un ejército extranjero y estaban dispuestos a pelear en países que no eran el nuestro, como muchos lo hicieron en Vietnam, Cambodia y otros países. Aquel fue el principio de un proceso que, unido a los estudios que por varios años hice de las obras de Marx, Lenin y otros pensadores socialistas, e influido además por la tétrica experiencia del genocidio imperialista en Vietnam, me llevaron a un cambio radical de actitud política y a adoptar las ideas y los principios que había combatido desde enero del 59. Ya en 1969, me consideraba revolucionario y socialista, pero me tomó algún tiempo hacer contacto con el gobierno de Cuba, más que nada porque pensé que nunca me iba a aceptar. Entonces, el 10 de enero de 1972, visité la Misión de Cuba en la ONU y a partir de entonces me convertí en un aliado de la Revolución Cubana. 

10-. ¿Qué pensó tu padre entonces? ¿Qué pensó tu familia? ¿Quién te apoyó en tu decisión y quién no? ¿Qué inconvenientes surgieron con tus amigos? ¿Hubo represalias contra ti por parte de los sectores más retrógrados del exilio miamense?

            --El primer amor no es el amor a la familia sino el amor a la verdad. Si la familia pugna con la conciencia, uno escoge la conciencia y deja a la familia. Sin embargo, mi padre, el resto de mi familia y mis amigos no pudieron pensar en nada porque, mientras viví en Miami, no se enteraron de aquel cambio. La única que lo sabía era mi segunda esposa, con la que tuve una hija dos meses después de visitar la Misión en Nueva York. Por lo demás, mantuve mi colaboración con el gobierno de Cuba en el más absoluto secreto. Por dos años fui un operativo en Miami de la Dirección General de Inteligencia de Cuba (DGI), pero no infiltrando organizaciones ni realizando una labor que pudiera considerarse, en el sentido clásico, de espionaje. Y no porque yo no lo quisiera, porque al unirme a la Revolución estaba dispuesto a realizar cualquier acción por peligrosa que fuese, sino porque la propia DGI consideró que yo era más útil como analista político que infiltrando grupos, ya que para ese trabajo había otras personas más apropiadas, o más capacitadas, que yo. 

11-.     ¿Cuándo vuelves a vivir en Cuba y por qué te decides volver?

                --El gobierno de Cuba decidió que yo regresara en abril de 1974, en un viaje por casi medio mundo del que todavía no me explico por qué tuvo que ser así. Mi esposa regresó a Colombia, su país, con nuestra hija. Yo viajé a México, después en avión a Francfort, entonces en tren a París, después en avión a Praga, al día siguiente en avión a Moscú, y dos días después regresé en avión a La Habana, con escala en Rabat. Nunca me dijeron el porqué de aquel regreso tan curiosamente largo y nunca me interesé en averiguarlo, pero me dieron por la vena del gusto porque si algo aprecio en grande es viajar por Europa. Mi esposa y mi hijita se reunieron conmigo unas semanas después.

        En Cuba escribí “Los sobrinos del Tío Sam”, un estudio sobre la contrarrevolución externa que tuvo amplia divulgación nacional e internacional y fue traducido a varios idiomas. Hablé por radio y televisión varias veces y escribí artículos para Bohemia, Granma y otros vehículos de información, siempre como una especie de vocero de la Inteligencia, aunque nunca pertenecí de lleno a la DGI ni nunca tuve un rango militar. Era una especie de invitado ocasional al que, quizás, nunca le tuvieron confianza, y creo que, en la medida de mis limitaciones, hice una labor apropiada. En 1975, el presidente Dorticós y el primer ministro Fidel Castro firmaron un documento con el que me devolvieron la nacionalidad cubana, que había perdido catorce años antes por haber participado en la invasión. Mi hijo Carlitos nació en abril del 77 en Maternidad de Ciudad Libertad.     

12-. ¿Por qué al cabo de unos años decides de nuevo vivir en USA?

          --El ser humano no está, por supuesto, exento de defectos y yo no soy, precisamente, la excepción. Uno trata de cambiarse a sí mismo adoptando las mejores ideas; pero las ideas, que viven en una dimensión distinta a la nuestra, nos mejoran como seres pensantes, pero no como seres vivientes. Cometí errores que provocaron mi salida del país en octubre de 1977. Aquel regreso lleno de luz en abril del 74, no fue nada más que sombra tres años y medio después. El cuerpo quizás fracasó en ese gran anhelo de vivir en la Patria; pero la mente no. La esencia sigue siendo la misma. La Revolución sigue allá y el imperio, aquí. Mi cuerpo está aquí, mi mente está allá. Mis ideas de hoy son las mismas que las de 1974.

13-. ¿Cómo recibió tu familia esta decisión? ¿Cómo tus amigos? ¿Cómo se mostraron los reaccionarios miamenses con tu decisión? 

          --Mi familia, por supuesto, se alegró de mi salida de Cuba. Para sobrevivir, después de mi regreso a Miami, en mayo de 1978, tuve que acudir a ciertos artificios estratégicos porque si llegaba hablando como lo hacía en Cuba o escribiendo como lo hago ahora ya hace rato que los gusanos se hubieran dado un pequeño banquete conmigo y no me refiero a los gusanos metafóricos, sino a los reales, a los que siempre esperan ávidos nuestros yertos despojos. Algunos en Miami aceptaron mis falacias, otros, por lo menos, se confundieron con ellas. De manera que pude vivir aquí sin mayores conflictos. La integridad de los contrarrevolucionarios siempre ha sido bastante relativa porque actúan por intereses, no por principios, como si estuvieran dirigiendo un negocio porque, en rigor, eso es lo que hacen, defender una empresa, el capitalismo, no una causa, la de la conciencia humana.

          Para ponerte un solo ejemplo, ahí tenemos a Elizardo Sánchez Santacruz, a quien se le probó, públicamente, que estaba colaborando con la Seguridad del Estado y, sin embargo, los enemigos de la Revolución lo siguen considerando uno de sus dirigentes. Esa ligereza, ese sentido relativo y hasta comercial que tienen los enemigos de la Revolución y el socialismo en todo lo que defienden y en todo lo que atacan fue para mí de gran conveniencia porque sólo me bastó coincidir con ellos en dos o tres cuestiones para que no me siguieran atacando como lo habían hecho hasta entonces y me dejaran tranquilo. Tuve que mantener esa falsa actitud por unos años. Era la época en que mataban por la espalda a los diplomáticos de Cuba en el exterior y a las personas que querían la coexistencia pacífica con el Gobierno Revolucionario, y en que las bombas explotaban casi todos los días. No era un escenario saludable.  Con el tiempo, cuando las circunstancias cambiaron, volví a ser el que realmente soy y a defender las ideas que hoy defiendo, que son las mismas que defendí en Cuba en los años 70. ¿Hice bien en dar a entender por algún tiempo que había vuelto a ser enemigo de la Revolución? No lo sé ... pero estoy vivo. 

14-. Háblame de tu obra literaria y de tu trabajo periodístico pasado y reciente. Tienes un libro publicado en Cuba, ¿cómo fue recibido por las autoridades cubanas, cómo por el público lector?

          --He hecho periodismo desde que era casi un niño, pues con quince años tenía un programa radial diario por Radio Mambí –la de verdad, la de Prado, no la cloaca retórica ésta de Miami que dice llamarse lo mismo—y una revista, “Centinela”. Nunca he dejado de hacer periodismo, es mi vocación, mi compañero, mi alegría.   Cuando escribo me transporto a otra galaxia. 

          Escribí “Los sobrinos del Tío Sam” en 1974 y se publicó, en La Habana, en 1976. Las autoridades cubanas tuvieron que haberlo recibido bastante bien ya que fueron ellas las que lo publicaron. Creo que nuestro pueblo lo recibió bien, también, pues en pocos días se agotó la edición. Después se publicó en varios países, como España México y Venezuela. Y se tradujo a otros idiomas, pero no recuerdo cuales.  

          Después, con los años, escribí dos novelas, “Danilo” y “Chapultepec”, esta última mexicana, pero como tengo el defecto de ser tan perfeccionista con mis escritos –aunque nunca lo logro—aún no las he publicado porque cada vez que vuelvo a leer algunos de sus capítulos les hago ciertos cambios. Ahora estoy escribiendo la novela “Akira Okura” sobre un niño japonés que sobrevive las masacres de Hiroshima y Nagasaki y va muriendo, lentamente, por los efectos de la radioactividad. También, desde hace unos años, he estado escribiendo sobre los muchos crímenes perpetrados por el gobierno de Estados Unidos desde 1783, libro al que he titulado “Imperio del Terror”, pero tendré que cambiarle el nombre porque el coronel Alejandro Castro Espín, hace poco, se me adelantó, allá en La Habana, y publicó un libro con el mismo título.    

15-. ¿Qué piensas que suceda en el mundo dada las características negativas de las consecuencias en que nos hemos metido? ¿Cómo ves el vaso: medio vacío o medio lleno?

              --El futuro del mundo tiene que ser, necesariamente, la desaparición del capitalismo porque es ese sistema el que ha ocasionado la gran crisis ecológica que amenaza la vida animal y vegetal en nuestro planeta en el insignificante espacio de un siglo, a lo sumo dos. O desaparece el capitalismo, o sea las guerras, la explotación, la esclavitud laboral,   la extrema ambición, la anarquía en la produccion y el consumo, y el mal uso de los recursos limitados que nos ha dado la Naturaleza, o desaparece la propia Naturaleza. El vaso se ha de vaciar por entero si la humanidad no cambia de vaso.

http://www.uneac.org.cu/
 
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[6-4-2008] | 6238 lecturas | 68 comentarios

Comentarios (36)

#2.- LAS DOS ENTREVISTAS

Conrado M. Rangel|26-01-2010 19:17

¿Qué te puedo decir, Carlos, de esa historia tuya tan personal que conozco desde hace tantos años? Felicito al escritor Emilio Comas Paret por las excelentes preguntas que te hizo, así como felicité hace dos años al sociólogo Aníbal Garzón Baeza por el brillante cuestionario de aquella otra entrevista. Un abrazo grande a los tres.

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#3

santiago maceiras|26-01-2010 19:17

Lo digo con la mano en el corazón, y no por afinidades o por que siempre este de acuerdo con sus articulos. El profesor Collado me parece un hombre honesto. Ahora despues de esta entrevista me reafirmo en mis pensamientos. Honestidad es lo que algunos como el comentario nº1 desconocen, que solo descalifican por inercia.

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#4

Democracia a la colombiana|26-01-2010 19:49

http://www.publico.es/internacional/288773/aparece/colombia/fosa/común/cadáveres?ct=bounce&cf=lomas&cfid=detalle

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#6.- Con sinceridad

Alicia|26-01-2010 20:35

Pienso que aquí hay material, Carlos,  para tu mejor  novela, aún sin escribir. Seguramente, cuando lo hagas conoceremos muchos detalles interesantes que, sólo entonces,  encajarán perfectamente en el "puzzle" de una vida a caballo entre dos ideologias tan próximas en el mapa, como opuestas en valores humanos. He leído con mucho interés esta entrevista,  en la que no me ha sorprendido nada  ese viaje largo a través de Europa para llegar a La Habana. Será que los años me han hecho un poco más sabia o más consciente de la miserable condición humana.

Gracias por compartir.

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#7

Elogio a la Locura|26-01-2010 21:08

He leído con mucha atención toda la entrevista, y me ha parecido magnífica y honesta Sr. Rivero Collado. Me gustaría que un día nos hablase de su viaje a Moscú, como encontró todo aquello, o si ya lo ha hecho nos deje algún enlace para poder leerlo.

Un abrazo.

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#9

Fran|26-01-2010 21:51

En Cuba puedes estar perfectamente en contra de su Gobierno o de sus medidas, y tienes muchos ejemplos de ello, desde Oswaldo Payá haciendo declaraciones contrarevolucionarias tranquilamente desde su casa, las damas de blanco manifestandose frecuentemente o los grupos internautas contrarevolucinarios. Lo que no puedes hacer es cobrar dinero de un país enemigo para llevar campañas de desestabilización y para provocar sublevaciones, que es algo que está recogido diría que   en todos los Códigos penales del Mundo y si no miralo en el tuyo.

En Venezuela han asesinado a un estudiante  pro Chávez   por mentiras difundidas por la televisión que apoyó el golpe de Estado y e Colombia hoy ha aparecido una fosa con más de 2000 CADÁVERES, asesinados por ejército y paramilitares, como otras que ya han ido apareciendo llenas de sindicalistas, defensores de los derechos humanos y demás grupos de protesta. En Perú se han cerrado actualmente medios de comunicación por hacer cobertura de las masacres indígenas del Gobierno. Pero seguramente todos estos te parecerán unos SUPERDEMÓCRATAS,valga la ironía del término.

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#10.- Un tiempo con Dios otro con el Diablo y viciversa.........

pedro perez fernandez|27-01-2010 00:01

Lo que dedusco de toda la entrevista es que el señor Rivero Collado se ha pasado la vida viviendo con Dios y con el Diablo. Vino para Cuba y en los setenta le apretó el zapato y regresó para USA. Si es tan revolucionario por qué no se quedó y esperó con nostros el Período Especial. Se me parece a muchos "revolucionarios" que hay por ahí, como la difunta  viuda de Salvador Allende, el expresidente Zelaya de Honduras, etc, etc, etc..................muy revolucionarios, muy anticapitalistas, pero todos van a vivir su destierro al capitalismo.
Que bonito eso, verdad?

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#12.- Una entrevista sincera y honesta

Apolonio|27-01-2010 05:30

Esta es una de las entrevistas más sinceras y honestas que he leído en mi vida. Don Rivero abre su corazón y sin que le quede nada por dentro cuenta su vida, su niñez, su barrio, el golpe de Batista que su padre trató de evitar –y de eso hay pruebas porque son muchos los que lo han dicho, no sólo su hijo--, el baño de sangre, su proximidad al palacio presidencial de La Habana, su caída que debe haber sido terrible para quien sólo tenía 19 años, sus tiempos como obrero en Miami, su error en participar en la invasión imperialista para neutralizar, como nacionalista, el poder de los cipayos del imperio, y años después su RECTIFICACION y, a partir de entonces, su larga lucha en defensa de la verdad.

Este cobarde de siete suelas que se firma como “verdades que espantan” y “pedro pérez fernández” y que no es otro, por supuesto, que The Untraceable, Katiuska, Jején del Southwest, etc. etc. dice que don Rivero ha estado con Dios y el Diablo y lo acusa de hipócrita.

Sí, efectivamente, don Rivero ha estado con Dios y el Diablo, pero no al mismo tiempo. Estuvo primero con el Diablo y después con Dios. Si recapacitar y rectificar no es de humanos, entonces ¿de qué lo es?

¿Sinónimo de hipocresía? Al contrario, la entrevista demuestra una sinceridad absoluta, casi cándida.

Mi abrazo esta vez va a don Rivero, a Comas Paret, a Garzón Baeza, a Alicia, a don Conrado, a Maceiras y a los otros compañeros y hermanos que aún no han llegado, como Lamela, Lía y otros.

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#13.- SOBRE UN DETALLE DE LA ENTREVISTA

Conrado M. Rangel|27-01-2010 06:49

Carlos, hay un asunto en la entrevista del que no te hablé en mi comentario anterior porque andaba de apuro. Y es cuando tú dices que se recibió una llamada de La Habana diciendo que se había producido un desembarco por Bahia Honda y Fidel tuvo que salir del camino al borde de la ciénaga para cercarlos a ustedes que estaban defendiendo a Playa larga.

Como tú sabes, yo fui uno de los que avanzó detrás de Fidel por aquel camino. Todo lo recuerdo perfectamente. No fue a las dos de la mañana, sino a la una cuando empezamos a avanzar por allí y era difícil porque había partes del camino cubierto de agua casi hasta la rodilla y había muchos cocodrilos.

Cuando Fidel regresó a La Habana nos detuvimos no porque el gallego Fernández dudara de que el camino iba por detrás de Playa Larga sino porque muchos de los que estábamos allí habíamos combatido por casi 24 horas y estábamos muertos de cansancio. Algunos no podíamos ni caminar. Entonces nos detuvimos allí, en una zona seca, hicimos explotar a cierta distancia una pequeña mina para ahuyentar a los cocodrilos y algunos de nosotros pudimos dormir un rato. Eso fue lo que aprovecharon ustedes en Playa Larga para escapar porque de todas formas, aunque no los hubiéramos cercado, ya el asalto directo a Playa Larga estaba programado para las cinco o cinco y media y todos ustedes hubieran sido aniquilados.

Tu entrevista me ha traído inmensos recuerdos

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#14

27-01-2010 11:35

Conociendo lo intransigente que es fidel y viendo como es Rivero Collado ya me imagino porque no le dan residencia definitiva en Cuba.

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#15.- Porque te vendiste hijo de ...........................

pedro perez fernandez|27-01-2010 13:12

La historia de  Rivero Collado se parece al cuento de Alvarez Guedez sobre los antiguos políticos en Cuba, donde aparece un candidato  decursando que en épocas pasadas defendiera a tal partido y ahora aparecía defendiendo al partido contrario. Y lanza esta interrogante al público: !  Y ustedes se preguntarán ..........por qué?. A lo que uno del público le grita..........porque te vendiste hijo de puta.

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#16

27-01-2010 14:03

Pátetica la entrevista ha este traidor y terrorista arrepentido,ahora los Castro lo utilizan para tratar de "lavar"su imagen,pero ni con eso le van a permitir nunca volver ha residir en la finca castrista los hermanos son de lo peor que ha venido de Galicia,que te compre el que no te conozca R.C.

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#19.- lEL MISMO COBARDE DE SIEMPRE

Conrado M. Rangel|27-01-2010 16:18

Por supuesto que quien puso los comentarios 14 al 18 es el mismo cobarde que desde que Carlos comenzó a colaborar en Kaosenlared hace casi dos años vive pendiente de todo lo que escribe, sea del tema que sea, para insultarlo. Eso, por supuesto, no es democracia, sino coprocracia. La mierda haciendo uso infame de esta falsa “libertad de expresión”, que profesa este sitio de la web.

Para mí, quien le dé credito a los insultos de quien se esconde en la sombra del anonimato para insultar, es tan cobarde como el que insulta.

Ayer se firmaba “The Untraceable, Jején, cubano, Katiuska”, pero como quemó esos nombrecitos con tantas mentiras, ahora inventa otros, como el de “pérez fernández”, pero sigue haciendo lo mismo de antes.

El comentario 14 aparece a las 11:35 hora de España, o sea hora de Kaosenlared. Como hay seis horas de diferencia con Miami, el comentario fue puesto a las 5:35 de la mañana de aquí. O sea se trata de una rata noctámbula, o madrugadora, que, efectivamente, no duerme, o duerme menos, con tal de insultar al autor de este articulo y a los de otros, entre ellos nada menos que el glorioso Jefe de la Revolución Cubana, una gran figura histórica que debe merecer el respeto de todos, hasta de sus enemigos.

Carlos y yo peleamos en trincheras opuestas en Playa Larga y Playa Girón, como dije en mi comentario anterior, y somos hermanos desde 1964, a tan solo tres años de la batalla.

Juzgue el lector adonde está la mentira y la cobardía, y adonde el valor y la verdad.

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#20.- Y ALGO MAS: UN INSULTO A LA MEMORIA DE JORGE RIVERO COLLADO

Conrado M. Rangel|27-01-2010 16:38

La prueba de que ésa es la misma rata que ayer se firmaba The Untraceable, etc. es que es el único que ha dicho que Jorge Rivero Collado padecía de trastornos siquiátricos, a pesar de que Carlos ha dicho muchas veces que su hermano padecía de DISLEXIA.

Hay que ser bien ignorante para decir que la dislexia es un trastorno siquiátrico.

Yo fui muy amigo de Jorge y no había nadie que fuera más sano mentalmente que él. Fue un gran héroe de la vida que se sobrepuso a su problema disléxico –incapacidad o deficiencia de los nervios ópticos para llevar al cerebro lo que se lee--, aprendió a leer y escribir a los veinte años y dedicó el resto de su vida a estudiar, a pesar de que le costaba mucho esfuerzo hacerlo. Llegó a tener una cultura en historia que muy pocas personas poseen. Era un ángel de bondad que recogía a los animales que veía por la calle y los curaba y los alimentaba. No había un desamparado –homeless- que le pasara cerca que no le diera una limosna. Una vez pasó frente a uno y sacó su cartera y como estaba vacía, le dio su reloj. Practicaba el ahimsa, una rama del Jainismo, o sea no hacerle daño a ningún ser vivo a no ser que fuese para salvar la propia vida.

Carlos no le puso al Coral Gables Hospital una demanda porque es un hombre que tiene valores muy distintos a los de estos cobardes. Estos si se hubieran ganado un buen dinero con aquel asesinato médico porque el dinero es su único valor. Jorge hubiera hecho lo mismo si el muerto hubiese sido Carlos.

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#21

moe ronga|27-01-2010 16:40

http://www.nypost.com/p/news/opinion/opedcolumnists/cuba_catastrophe_in_waiting_2mxc47ygRRAlGKEw0myEUM

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#22

Héctor Hernández Pérez (el de Güines)|27-01-2010 17:05

Una entrevista llena de sinceridad que merece un gran aplauso. Un acierto de la UNEAC al darle este crédito, desde La Habana, a un escritor cubano emigrado que defiende lo mismo que defendemos nosotros, la defensa de la ecología –o sea la salvación del mundo--, el anticapitalismo, el antimperialismo, la Revolución Cubana, la Revolución Sandinista, la Revolución Zapatista, la Revolucion Colombiana, el Socialismo del Siglo XXI y todas las otras causas justas que hoy se defienden en el mundo.

Este mariquita que puso el comentario 21 es, también, untraceable, jején, pérez fernández, etc. etc. Fíjense en el seudónimo con el que firma, moe ronga, o sea morronga, nombre que le dan los cubanos de la crápula al pene. Y se firma con él porque al parecer  lo tiene siempre en la boca. Esa es la escoria que se opone a quienes defienden la verdad.

Estoy de acuerdo con todo lo dicho por Carlos Rivero Collado en esta entrevista y con lo que acaba de escribir Conrado Rangel. Un abrazo a ellos y a los demás camaradas.

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#23

27-01-2010 17:21

Rangel tú eres también un traidor a tu pueblo,dejas esas morcerga que si tu eres fan del dictador cubano,si puedes regresa a la isla haber si tu querido dictador te acoje en su seno nuevamente,si vas con las manos vacias lo dudo mucho,pero si llevas unos milloncitos de esos que le gusta tanto al dictador (medicare) de seguro te da  una medalla y te da un apartamento pagado en Alamar en la zona de los combatientes.

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#24.- Los hombres tienen derecho a la reinvindicacion.

Cofresi Ramirez|27-01-2010 17:36

Los detractores de carlos collado,lo que le inculpan es que no puso veinte bombas en aviones de cubana,llenos de psajeros civiles,si hubira sido asi,hubiran tildado a carlos como un heroe,como en la actualidad defienden al cobarde de posada carriles y la macoya de asesinos que pululan en todo miami.
  Que haya reconocido su error y que se haya convertido en critico de lo que fue,eso es imperdonable para estas hienas sedientas de sangre.
  En mi pais,republica dominicana,dos hijos y familiares de dos de los mas destacados asesinos de la dictadura de trujillo,hoy son heroes de nuestra patria;muriendo ambos defendiendo la nacionalidad dominicana,me refiero al coronel fernandez dominguez y al coronel de abril,caamaño deño.
  Los hombres tienen el derecho de elevarse o hundirse.El hombre de decoro,tiene el valor de saber cuando se a equivocado,el hombre sin decoro,se vende por cualquier pedazo de chatarra y cuatro ruedas,unos tenis o un pantalon.
  Carlos siga caminando su propio camino,que si los perros ladran es por que avanza su verdad,la verdad de una humanidad cansada de genocidio y la exclusion....Viva cuba libre y soberana.

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#25.- Rivero

Carlos|27-01-2010 19:25

Esta entrevista me deja perplejo, pues no puedo concebir un hombre hijo de un ministro de Batista que se haya vuelto tan anticapitalista como es Rivero Collado y por lo tanto tan fervoroso en apoyo de la revolución en su país de nacimiento.

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#26.- Al autor del comentario 17 y de otros

Héctor Hernández Pérez|27-01-2010 20:16

Pero ¿no te das cuenta, puta infame, que nadie que se respete un poco a si mismo  va a aceptar los insultos de quien esconde su nombre para insultar? 

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#27.- A un Carlos que en nada se parece a a este Carlos

Apolonio|27-01-2010 20:26

Entronces, usted, el del comentario #26, no cree que Rivero  pueda pensar en  forma distinta a como pensaba su padre.
Por lo visto usted no ha leído nada de la entrevista, o sea del proceso de rectificacion política que atravesó Rivero porque desde muy joven ya era antimperialista aunque estuviera comnbatiendo al lado de los lacayos del imperio.
El fanatismo más ciego que puede haber es el de creer que una persona no puede cambiar de posición política en el transcurso de su vida porque su padre, o su abuelo o sus amigos o el que sea piensa de una forma distinta. 
¡Compadre, no sea tan obtuso, usted vive en la era de los quitrines!   

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#28.- Al Cervantes del comentario 23

Uno que ni vive|27-01-2010 20:35

No se dice moncerga, imbécil, sino monserga, y no se dice haber, sino a ver.

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#29.- Ninguno viene para aquí.

pedro perez fernandez|27-01-2010 21:45

Lo único que he he escrito, y repito porque no es mentira, es que  el señor Rivero Collado ha vivido y defendido a Dios y al Diablo. Cuando muera, y ojalá que nunca muera, no sabrá si tocar en la puerta del cielo o en la puerta del infierno. Pero si le gusta tanto Cuba y su sistema, por qué no le  ha pedido al gobierno cubano que le permita regresar y vivir aquí el día a día de los cubanos. Porque yo veo aquí en Kaos  a muchos defensores del socialismo cubano pero desde lejos; "este capitalismo salvaje es malo, es una explotación, tao, tao, tao,etc" pero no vienen a vivir aquí. Vengan para Cuba. Ni vienen estos defensores de Cuba en Kaos ni viene para acá un sólo expresidente, político, intelectual, etc que abandona su país. Ni los socialistas. Todos se van a residir al capitalismo salvaje, inhumano y explotador.

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#30.- Sr, CARLOS RIVERO COLLADO....GRACIAS!!

Lía|27-01-2010 23:02

Sr. Carlos, que puedo agregar a lo que ya han dicho?? Su vida ha sido tan bien vivida desde que era chico, que me deja con la boca abierta. Desde su padre que hasta los catorce años no sabía leer y luego se ha destacado tanto!, ha tenido un ejemplo maravilloso en su familia que ha seguido Ud., como si fuera un mandato (que sabemos no fue así en cuánto a ideas  y conocimientos adquiridos por su voluntad) pero si rico, muy rico en superación. Es Ud., tan honorable, sincero, valiente , amistoso, tiene una voluntad envidiable y  una mente privilegiada que me honra Ud., al considerarme dentro de su círculo(que debe ser muy grande) su amiga.
Si me lee, le ruego haga llegar mis sinceros y cordiales saludos al Sr. Conrado Rangel, por el que siento gran admiración, es una persona muy honorable también, lo deduzco de sus comentarios.
He tenido el placer de leer el que hace dos años le hizo Aníbal Garzón, excelente!,el cual  supo hacer preguntas inteligentes extraordinariamente contestadas por Ud.,
Felicitaciones y muchas gracias Sr. Carlos Rivero Collado, por su enorme sinceridad y por brindarnos estos aspectos de su vida que enriquecen y mucho.
Lía/Argentina

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#31.- Su odio sigue sin dejarlo ver

27-01-2010 23:36

Aqui estan los actores, reunidos para la comprension y la alabanza. La mayoria personajes inventados por la mente enferma del articulista que de alguna forma trata de encontrar justificacion a su vida llena de contradicciones.
Si el articulista fuera de los contrarios a la revolucion entonces todos estos babosos estarian diciendole como minimo traidor y preguntandole cuanto le paga la CIA, se acordarian de cuando era hijo de papa y podia pasar el fin de anno con su novia en Tropicana, que vida tan dura!, gracias a la proteccion de Batista.

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