La vía de escape de la crisis que han aplicado muchas empresas comienza a dar síntomas de agotamiento. Desde el verano, los trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) temporales están cediendo terreno ante los ajustes laborales que plantean la extinción definitiva del contrato. Los despidos han pasado de una media en España durante este año del 11,4% del total de los afectados por ERE al 18,5% en septiembre. La tendencia sobre la que han avisado los sindicatos CCOO y UGT y bufetes de abogados es más clara en Catalunya, donde las extinciones de contratos incrementaron su peso del 11,6% al 36% en octubre.
Las cifras reflejan dos tendencias en paralelo: por un lado se desacelera la presentación de expedientes y, por otro, empieza a haber un trasvase de suspensiones a extinciones. Tras alcanzar el nivel máximo en febrero, con 56.000 afectados por expedientes de suspensión, en septiembre se autorizó el envío temporal al paro de casi 12.000 empleados, la cifra más baja desde el último trimestre del 2008. Los afectados por regulaciones de empleo de extinción de contratos alcanzaron en septiembre las 2.898 personas.
En Catalunya, la distancia entre los afectados por ajustes temporales y definitivos es mucho más estrecha al registrar en octubre el departamento de Treball 3.299 suspensiones, muchas menos que el récord de 18.000 de marzo pasado, frente a 2.091 despidos, la tercera cifra mensual más alta durante esta crisis.
Para Camil Ros, secretario de Política Sindical de UGT, «los datos empiezan a mostrar un cambio en la preferencia de las empresas de los ERE temporales a los despidos que ya nos temíamos, aunque habrá que confirmar la tendencia en los próximos meses».
Los bufetes de abogados que representan a las empresas en las negociaciones de los ERE coinciden en que se está produciendo un giro. «Los datos no son ninguna sorpresa. Cada vez tenemos más empresas que nos piden transformar un ERE temporal en extinciones porque, aunque las suspensiones ahorran el salario, no son gratuitas y cuando acaba el plazo la plantilla vuelve a la empresa y hay que darle trabajo», explica Manel Hernàndez, codirector de Sagardoy en Barcelona.
Hernàndez admite que algunas empresas presentan un ERE temporal «para ganar tiempo» en busca de un acuerdo para reducir la plantilla de forma permanente o hasta que logra financiación para las indemnizaciones. La Conselleria de Treball se mostró cauta al considerar que el aumento del peso de los despidos se debe más a expedientes nuevos.
La prolongación de la crisis ha añadido otro inconveniente a las prórrogas de los ERE temporales ya que ya hay trabajadores que han agotado su prestación de desempleo. Por ello, Ros considera que un alargamiento de los 120 días a 180 del plazo de condonación del paro en caso de despido posterior «contribuiría a mantener los ERE temporales como alternativa al despido».
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |





