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El Teatro del bien y el mal
Un niño de tres años, llamado Luca, comentó en estos días: «El mundo no sabe dónde está su casa.» El estaba mirando un mapa. Podía haber estado mirando un noticiero.
Eduardo Galeano | Aporrea/Venezuela | 26-9-2009 a las 12:07 | 1694 lecturas | 13 comentarios
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En la lucha del bien contra el mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos.

Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta países, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal el presidente Bush jura venganza: 'Vamos a eliminar el Mal de este mundo', anuncia.

¿Eliminar el Mal? ¿Qué sería del Bien sin el Mal? No sólo los fanáticos religiosos necesitan enemigos para justificar su locura. También necesitan enemigos, para justificar su existencia, la industria de armamentos y el gigantesco aparato militar de Estados Unidos. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de máscaras, los héroes pasan a ser monstruos y los monstruos héroes, según exigen los que escriben el drama.

Eso no tiene nada de nuevo. El científico alemán Werner von Braun fue malo cuando inventó los cohetes V-2, que Hitler descargó sobre Londres, pero se convirtió en bueno el día en que puso su talento al servicio de Estados Unidos. Stalin fue bueno durante la Segunda Guerra Mundial y malo después, cuando pasó a dirigir el Imperio del Mal. En los años de la guerra fría escribió John Steinbeck: «Quizá todo el mundo necesita rusos. Apuesto a que también en Rusia necesitan rusos. Quizá ellos los llaman americanos.» Después, los rusos se abuenaron. Ahora, también Putin dice: «El Mal debe ser castigado.»

Saddam Hussein era bueno, y buenas eran las armas químicas que empleó contra los iraníes y los kurdos. Después, se amaló. Ya se llamaba Satán Hussein cuando los Estados Unidos, que venían de invadir Panamá, invadieron Irak porque Irak había invadido Kuwait. Bush Padre tuvo a su cargo esta guerra contra el Mal. Con el espíritu humanitario y compasivo que caracteriza a su familia, mató a más de cien mil iraquíes, civiles en su gran mayoría.

Satán Hussein sigue estando donde estaba, pero este enemigo número uno de la humanidad ha caído a la categoría de enemigo número dos. El flagelo del mundo se llama ahora Osama Bin Laden. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) le había enseñado todo lo que sabe en materia de terrorismo: Bin Laden, amado y armado por el gobierno de Estados Unidos, era uno de los principales «guerreros de la libertad» contra el comunismo en Afganistán. Bush Padre ocupaba la vicepresidencia cuando el presidente Reagan dijo que estos héroes eran «el equivalente moral de los Padres Fundadores de América». Hollywood estaba de acuerdo con la Casa Blanca. "El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado". En estos tiempos, se filmó Rambo 3: los afganos musulmanes eran los buenos. Ahora son malos malísimos, en tiempos de Bush Hijo, trece años después.

Henry Kissinger fue de los primeros en reaccionar ante la reciente tragedia. «Tan culpable como los terroristas son quienes les brindan apoyo, financiación e inspiración», sentenció, con palabras que el presidente Bush repitió horas después.
Si eso es así, habría que empezar por bombardear a Kissinger. El resultaría culpable de muchos más crímenes que los cometidos por Bin Laden y por todos los terroristas que en el mundo son. Y en muchos más países: actuando al servicio de varios gobiernos estadunidenses, brindó «apoyo, financiación e inspiración» al terror de Estado en Indonesia, Camboya, Chipre, Irán, Africa del Sur, Bangladesh y en los países sudamericanos que sufrieron la guerra sucia del Plan Cóndor.

El 11 de septiembre de 1973, exactamente 28 años antes de los fuegos de ahora, había ardido el palacio presidencial en Chile. Kissinger había anticipado el epitafio de Salvador Allende y de la democracia chilena, al comentar el resultado de las elecciones: «No tenemos por qué aceptar que un país se haga marxista por la irresponsabilidad de su pueblo.»

El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado. Por poner un ejemplo, la ETA, que mata gente en nombre de la independencia del País Vasco, dice a través de uno de sus voceros: «Los derechos no tienen nada que ver con mayorías y minorías.»

Mucho se parecen entre sí el terrorismo artesanal y el de alto nivel tecnológico, el de los fundamentalistas religiosos y el de los fundamentalistas del mercado, el de los desesperados y el de los poderosos, el de los locos sueltos y el de los profesionales de uniforme. Todos comparten el mismo desprecio por la vida humana: los asesinos de los cinco mil quinientos ciudadanos triturados bajo los escombros de las Torres Gemelas, que se desplomaron como castillos de arena seca, y los asesinos de los doscientos mil guatemaltecos, en su mayoría indígenas, que han sido exterminados sin que jamás la tele ni los diarios del mundo les prestaran la menor atención. Ellos, los guatemaltecos, no fueron sacrificados por ningún fanático musulmán, sino por los militares terroristas que recibieron «apoyo, financiación e inspiración» de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos.

Todos los enamorados de la muerte coinciden también en su obsesión por reducir a términos militares las contradicciones sociales, culturales y nacionales. En nombre del Bien contra el Mal, en nombre de la Unica Verdad, todos resuelven todo matando primero y preguntando después. Y por ese camino, terminan alimentando al enemigo que combaten. Fueron las atrocidades de Sendero Luminoso las que en gran medida incubaron al presidente Fujimori, que con considerable apoyo popular implantó un régimen de terror y vendió el Perú a precio de banana. Fueron las atrocidades de Estados Unidos en Medio Oriente las que en gran medida incubaron la guerra santa del terrorismo de Alá.

Aunque ahora el líder de la Civilización esté exhortando a una nueva Cruzada, Alá es inocente de los crímenes que se cometen en su nombre. Al fin y al cabo, Dios no ordenó el holocausto nazi contra los fieles de Jehová, y no fue Jehová quien dictó la matanza de Sabra y Chatila ni quien mandó expulsar a los palestinos de su tierra. ¿Acaso Jehová, Alá y Dios a secas no son tres nombres de una misma divinidad?

Una tragedia de equívocos: ya no se sabe quién es quién. El humo de las explosiones forma parte de una mucho más enorme cortina de humo que nos impide ver. De venganza en venganza, los terrorismos nos obligan a caminar a los tumbos. Veo una foto, publicada recientemente: en una pared de Nueva York alguna mano escribió: «Ojo por ojo deja al mundo ciego».

La espiral de la violencia engendra violencia y también confusión: dolor, miedo, intolerancia, odio, locura. En Porto Alegre, a comienzos de este año, el argelino Ahmed Ben Bella advirtió: «Este sistema, que ya enloqueció a las vacas, está enloqueciendo a la gente.» Y los locos, locos de odio, actúan igual que el poder que los genera.

Un niño de tres años, llamado Luca, comentó en estos días: «El mundo no sabe dónde está su casa.» El estaba mirando un mapa. Podía haber estado mirando un noticiero.
 
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Comentarios (13)

#1

26-09-2009 15:53

El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado. Por poner un ejemplo, la ETA, que mata gente en nombre de la independencia del País Vasco, dice a través de uno de sus voceros: «Los derechos no tienen nada que ver con mayorías y minorías.»

  No es cierto. ETA reclama el derecho de autodeterminación no la independencia. Supongo que si quieren que los vascos decidan lo que quieran ser o dejar de ser tendran cierto aprecio por la voluntad popular. Uno puede criticar sus acciones, lo cual es perfectamente legitimo, pero no creo que el razonamiento sea correcto.

  Es indudable el aporte de Galeano a las letras latinoamericanas, gracias a él algunos hemos conocido su historia desde fuera del continente (Las venas abietas, Memoria del fuego...). Pero en este artículo en general no ha estado fino.

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#2

26-09-2009 17:33

La frase «Los derechos no tienen nada que ver con mayorías y minorías.» no es de Galeano. El solo la cita y aclara de donde viene.

Grande Galeano, como siempre.

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#3.- A CARAY!

MARIO|26-09-2009 17:37

EN EL NOMBRE DEL BIEN Y DEL MAL  TE CONDENO PORQUE TU RAZONAMIENTO ES LOGICO... EL HOMBRE SIN DUDA QUE ES UN CANIBAL NO HAY LOGICA EN LO QUE HACE Y DICE! SALUDOS AL IMPERIO!

VIVA LA REVOLUCION MUERA EL CONSUMISMO!

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#4.- a #2

26-09-2009 17:40

El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado. Por poner un ejemplo, la ETA...

Yo me refiero a esta frase. Y digo que no estoy de acuerdo. 

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#5

Bianchi|26-09-2009 19:12

¿Terrorismo privado?,como dice el equidistante Galeano,¿qué significa eso? ¿que ETA es una mafia,como gusta decir el discurso dominante y alienante? Y,lo peor,¿de dónde ha sacado que un "vocero" ha dicho que los derechos no tienen que ver con mayorías y minorías? ¿Puede ser más explícito,por favor? Y conste que admiro a Galeano,pero no paso porque se haga lenguas de salivas babosas.

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#6.- DERECHOS Y MAYORIAS

BAKARTI|26-09-2009 19:40


es evidente que los derechos (se supone que humanos y políticos) no tienen nada que ver con el juego de mayorías/minorias (electorales o demográficas).
los derechos se tienen o no, se ejercen o no...
ni son otorgables ni dependen de factores coyunturales.

también opino que galdeano ha metido la pata con el párrafo d e marras, y es que la falsimedia tiene mucho poder; se nos incrusta en el cerebro sin querer.

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#7

26-09-2009 20:10

No veo claro por donde va este Galeano.

si empieza por el comienzo los muertos de las torres gemelas no son el comienzo , sino que este pais mata a diestro y siniestro por todo el orbe con lo cual ,para que vamos nosotros a entrar en este asunto, yo le veo muy en la linea de los politicamente correctos , mezcla churras con merinas el terrorismo de estado queda impune no tiene ningun preso en la carcel por todos sus crimenes   y  ETA se defiende y tiene unos cuantos presos no pongo la cantidad pero son mas de 100  , no entiendo como esta gente ha podido entrar en el pensamiento alineante del poder y mezclar a  los que se mataron con sus rehenes en las torres gemelas y los militares que matan impunemente a los indios en sudamerica , se quedan con sus tierras sus riquezas y reciben honores, por que mezclamos los muertos, unos matan para desposeer a sus victimas de sus derechos y riquezas y los otros matan para defender justamente loque les quieren quitar o les han quitado. No creo que son lo mismo

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#8

27-09-2009 07:46

Y cuando Eta pone una bomba en un supermercado  o en un aeropuerto y asesina a gente que nada tiene que ver con el conflicto, y encima lo justifica porque los otros son muy malos, que lo son,   pues es que ha perdido el norte definitivamente.

Excelente artículo de Galeano.

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#9

27-09-2009 09:58

No existe nadie que no sea responsable de ningun conflicto , si en mayor o menor grado, si se calla se otorga es decir tambien asi estas inbolucrado, ciertamente si ponen una bomba en cualquier parte, por que no te preguntas ¿por que? y no que no tienen nada que ver con el conflicto , cualquiera que viva en un pais que se niega la existencia a un pueblo es responsable de lo que suceda , aunque se diga yo no entro en eso, no es cierto , todos estamos dentro del problema  por mucho que no lo quieras ver ,y otra vez que suceda  hazte esta pregunta ¿porque? y tal vez encuentres la respuesta, claro que para esto tendras que salirte del pensamiento unico .   

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#10.- Sin comparaciones

Sebastián Serrot|27-09-2009 14:46

  Seguir con esa supuesta contradicción entre el Mal y el Bien nos es acertado.  No debe existir ese maniqueísmo desacreditado.  El Mal no lo es por la oposición que reciba del Bien, sino por su utilidad.  De modo siguiente el Bien tampoco lo es.  Cada cual es una instancia propia; existe para un fin.

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#11

27-09-2009 18:36

Me ha defraudado Galeano, me parece increible que demuestre tal desconocimiento.. o bien que utilice ese simplismo para enmascarar una posición inconfesable a favor de quienes se dedican a perseguir a más del 10% del censo vasco.

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#12

28-09-2009 01:03

El 9 demuestra un fanatismo increíble. ¿ Qué culpa tenían los latinoamericanos muertos en el aeropuerto? ¿ Qué culpa tiene la gente que está en un supermercado? ¿ Son todos complices del Gobierno? ¿ Sabía Eta la postura de cada uno respecto al conflicto vasco? ¿ Qué posicionamiento tenían los niños asesinados ? No se puede justificar lo injustificable

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#13

28-09-2009 01:04

Porque terminas convirtiéndote en lo que tanto odias.

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