¡EL PUEBLO TIENE LA PALABRA!
 
Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros
que tienen en sí el decoro de muchos hombres.
Esos son los que se rebelan con fuerza terrible
contra los que les roban a los pueblos su libertad,
que es robarles a los hombres su decoro.
José Martí
 
Más allá de la barbaridad jurídica de enjuiciar y privar de la libertad al Presidente Constitucional Manuel Zelaya, por parte de Juez, prima la barbaridad, en el amplio sentido de la palabra:¿Es delito para la Fiscalía y otros jueces de Honduras, que el Presidente convoque legalmente a una encuesta para que los ciudadanos se pronuncien libremente sobre la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente?
 
Sólo en el criterio de quienes esconden intereses ajenos al pueblo soberano, cabe semejante absurdo. La marcha de la encuesta del  domingo 28 de junio, puso en serios aprietos a la vieja partidocracia encaramada en el Congreso Nacional. ¿Quiénes están detrás del zarpazo? ¿Por qué el ciudadano Roberto Micheletti Bain declara con tanto desparpajo que no renunciará a "esa cosa" encargada en sus manos por el Congreso Nacional? ¿Quiénes son los beneficiarios?
 
No cabe la menor duda que los grandes empresarios, tanto nativos cuanto extranjeros, que han ganado millones de dólares como consecuencia de aplicación del TLC, son responsables de la situación caótica que vive Honduras. Y por más que el Presidente norteamericano Obama intente salir del atolladero urdido por su Embajador en Tegucigalpa, para decir al Mundo que no tiene responsabilidad alguna en el zarpazo, los latinoamericanos no damos fe porque hace rato que echamos la ingenuidad al basurero de la historia, habida cuenta de la extensa como espesa trayectoria de intervenciones abusivas de la Casa Blanca en los gobiernos legalmente constituidos.
 
Cuando el río retome su cause, aparecerá la hipocresía como espuma putrefacta: el destituido jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez,en vísperas del golpe, presto descartó la pretensión del zarpazo contra el Presidente Zelaya, en una de sus declaraciones al canal 63 de la televisión de Managua. Pocas horas más tarde, la evidencia del golpe echó por la borda la mentira fabricada por Vásquez.
 
Sería importante profundizar la investigación de los antecedentes inmediatos que cubren al golpe, como la usurpación de tierras cultivables por parte de los dueños de las bananeras (cuya raíz es la United Fruit Company, de principios del siglo XX), la privatización de los recursos naturales, entre ellos el agua, con los procedimientos del neoliberalismo, llámense concesión, donación, municipalizar o venta ficticia; la oposición malhadada a la solidaridad de los médicos cubanos, al ALBA, al derecho que tiene el Presidente constitucional para contratar con Petrocaribe a objeto de mejorar el abastecimiento de hidrocarburos, etc. Demás decir que el crimen siempre beneficia a un tercero.
 
Los militares de alta graduación, en los centros norteamericanos, tienen fama en esto de oponer la fuerza a la razón. No desean una nueva Constitución que sancione el racismo; detestan que se amplíe el derecho a favor de los indígenas, las mujeres, los niños y los homosexuales.
 
La cúpula militar de Honduras brilla por su atraso, que, sumado a su posición de aliada a la rancia oligarquía y al bipartidismo caduco, completa el panorama tétrico para vergüenza de de los mandos medios y bajos que,sin embargo, en más de una vez, no han compartido sus poses de garantizadores del viejo Estado capitalista.
 
El manido argumento relacionado con la intervención del Presidente Hugo Chávez, como justificación para que las fuerzas armadas hayan cumplido " el deber", es traído por los cabellos.
 
No cuenta el peso sin medida que se pretende adjudicar a la OEA por parte de quienes aún siguen confiando en ese organismo de dudosa trayectoria política, en la que la injerencia del Presidente en turno de los EE.UU., no es novedad. Por encima de ella está la voluntad del pueblo de Honduras: si sus hijos, y entre ellos el magisterio heroico, heredero de Morazán, hacen honor a la justicia por los medios adecuados que exige la situación presente, la intervención de los organismos multilateral pasarán a segundo plano.
 
Es hora que los militares honestos echen para siempre las cadenas de la injusticia, y se revelen para evitar la complicidad. No se puede servir a dos amos. Son militares defensores de la soberanía que radica en el pueblo, o fieles lebreles de quienes no tienen empacho de vender la Patria al mejor postor.
El pueblo lucha en las calles y carreteras, no sólo para retornar al estado de derecho sino para mejorar sus condiciones de vida. Las chozas que albergan a más de 500 mil personas indigentes, ubicadas en el borde de la capital de Honduras, no disponen de agua sana, y están sujetas al negocio de agua de carros cisternas cuyos dueños se enriquecen con la sed de las familias pobres; las barricadas encendidas tienen consignas antiguas: ya basta de desempleo, inseguridad, analfabetismo, insalubridad y miseria generalizada; ya basta de dependencia económica y política porque ambas contribuyen a elevar los índices de corrupción. El retorno del Presidente Zelaya sólo es un punto de la agenda popular y no el objetivo fundamental.
 
 
CCE. Quito.
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