Breve sinopsis: Al final de la corrida taurina se produce un incidente entre quienes despliegan una pancarta pro amnistía en el ruedo y un sector de la plaza que los abuchea. De pronto aparecen unos 200 antidisturbios “a fuego y sangre”. Los miembros de las peñas, niños y mayores, se refugian como pueden en los tendidos y les lanzan de todo. Hay muchísimos heridos. Cuando por fin las fuerzas del “orden” se retiran, en las calles se concentra más gente indignada. Es entonces cuando es abatido por un disparo de bala Germán Rodríguez. La batalla es total durante toda la noche. Los heridos son cientos, y bastantes por armas de fuego.
Según adelantaba el Diario de Jerez el documental premiado en Cádiz “interesará a los amantes de la historia reciente”. Pues sí. Y por eso mismo quiero hablar de él a mis amigas lectoras y a mis amigos lectores, sabedor de que les interesará. Sólo siento, que si no pudieron verlo en Cádiz o en el festival de cine español de Málaga, tengan que peregrinar a una pequeña sala de cine pamplonica, que lleva semanas repleta. No conozco el caso de mayor exhibición comercial. Que sepa, ninguna copia más en Euskal Herria o en la capital Madrid. Por tanto, sí es el caso de menor exhibición comercial, según mis precarios datos.
En cambio, espero y no dudo de que 3.000 euros de inversión y dos años de trabajo sirvan para mantener la llama de “los amantes de la historia reciente” y prenderla en mucho más.
Sanfermines 78 no es una crónica taurina o festiva. “No mezclar la política con la fiesta”, dicen algunos. Como si para los de arriba hubiese algo neutral. Sanfermines 78 rememora 25 años después desde la propia fiesta con cámara en mano y con los documentos disponibles los trágicos sucesos de la tarde del 8 de julio de 1978 y de la madrugada siguiente. Para un resumen más amplio de los mismos remito a las lectoras y lectores de este diario a lo que en esas fechas de julio de este año publicó aquí y en Rebelión Jesús Prieto, con la addenda de un artículo de Gara. Javier Ortiz en su página en 2003 también reivindicó la memoria de estos hechos. El documental, a pesar de su davidesca difusión, es ocasión para lo mismo. El ejemplo de tantos pamploneses ayuda a sumarse en tal empeño.
La película muestra como nadie en Pamplona se olvida de lo sucedido, los homenajes que tienen lugar y, salvo raras excepciones, todo el mundo se moja, sea del ropaje que sea. Pocos tienen dudas de que aquello fue una barbaridad y de quien la cometió. De hecho, ante la cámara desfilan algunos testigos muy cualificados y protagonistas.
En una primera parte, el documental analiza la conflictividad y el contexto político que rodearon esos sanfermines. Como en las vísperas la extrema derecha, brazo largo y consentido de las fuerzas armadas, los calentó. Con bates de béisbol tomaron el casco viejo. En la calle Chapitela de un navajazo resultó muerto uno de sus integrantes, que resultó ser un teniente del ejército. Por otra parte, llevaba casi un año negociándose la Constitución sin resolverse el futuro de Navarra junto a Euskadi o como autonomía foral. Preocupaba y mucho –como se dice en el film- a los jerarcas del Estado la primera posibilidad. Navarra, con sus muchos kilómetros cuadrados de extensión, incluso de frontera, con su cuenca media de cereales y las huertas de su Rivera ofrece a Euskadi las evidentes hechuras de nación.
En cuanto a las responsabilidades, se incoó un sumario que se archivó. ¿Sería por falta de pruebas?, se preguntan algunos. La comisión de peñas investigó y aportó muchas de ellas. Lo que nunca se entregó por quienes además era su obligación fue el arma homicida. El gobernador civil de la época reconoce que se usaron pistolas (como que en pantalla aparece la grabación que uno de los más avispados testigos realizó: en la emisora policial se ordena: “…con todo a esos hijos de la gran puta”), pero no se le corta un ápice su risa sardónica cuando “matiza” que sólo dispararon al aire.
El relato del gobernador militar, por mucho que no quiera, es igual de transparente. Al final la culpa era de la deficiente tecnología comunicativa de los 70 que hizo entrar a la plaza a los antidisturbios desmedidamente. ¡Ah! Y del nuevo comisario que define como muy patriota, usted ya me entiende, que vino a sustituir al anterior asesinado por ETA, y de paso, a dar un escarmiento a tanto rojo y separatista como estaba saliendo. ¡Y ellos de brazos cruzados!
Apuntan los directores (el narrador) a que el malestar en los cuarteles ante la nueva situación política, que iba mucho más lejos de lo que estaban dispuestos a tolerar, está detrás de los sangrientos sucesos. Provocaciones previas como las de Chapitela irían encaminadas a cargarse unos sanfermines que hervían de alegría desatada y de clamor popular por palpar sobre la arena la verdad de los cambios en marcha. Eso como mínimo. Después vendría “el hasta aquí hemos llegao” de la operación galaxia en noviembre por el mismo coronel que en febrero del 81 puso patas arriba los tendidos del llamado hemiciclo de las Cortes. ¿Quién volvió a hablar de autodeterminación, república o estado federal? Claro que esta fantasía al diputado por Navarra hasta la fecha Jaime del Burgo le produce risa. La misma que provoca él en el auditorio.
Rodolfo Martín Villa, ministro de Interior ese verano (en la actualidad es embajador de Falsimedia Polanco, S.A.) en rueda de prensa dixit: “Lo nuestro son errores. Lo suyo crímenes”. Yo le contesto hoy, dado que entonces era apenas un niño, a tan oscura persona que Germán Rodríguez, militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LKI) no fue un error. Que lo suyo fue un crimen del que él es responsable y el gobierno del que formaba parte. Como antes un 9 de mayo en Montejurra o cerca también en espacio y tiempo el encierro de Vitoria, sin querer ahora ser más exhaustivos.
Como el compañero y amigo Carlos Tena lamento que la Comisión Interministerial proponga equiparar a las víctimas causadas por el golpe militar del 36 con las que defendieron la legalidad republicana. Protesto también porque al presente de los días sean reconocidas las víctimas del terrorismo mientras no lo sea Germán Rodríguez y centenares más que desaparecieron o fueron reprimidos y muchas veces torturados por fascistas y policías arropados por los aparatos del Estado. Su error: defender los derechos de los obreros y de los pueblos con las armas de su libertad. Que nadie les había regalado ni regalará y de quienes somos deudores en cuanto a la que podamos gozar.
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Sanfermines 1978
Floren Aoiz|29-11-2005 19:57
No es habitual que el cine refleje la sangrante realidad de la Transición. Las versiones oficiales y la frivolidad han sido y siguen siendo la tónica dominante, así que al margen de que uno comparta más o menos el enfoque del film, es gratificante que llegue a las pantallas el recuerdo de lo ocurrido en Sanfermines de 1978.
Además, es sumamente oportuno. Siempre lo es, porque la memoria hace inteligentes a los pueblos, pero en momentos como el actual, recordar cómo se impuso la reforma y se evitó la ruptura es de una rabiosa actualidad. Mientras algunos hablan de darle una mano de barniz al Amejoramiento y otros siguen empeñados en confundir las necesidades de un cambio en profundidad con su obsesión por beneficiarse de las ilegalizaciones y llegar al poder de la mano del PSOE, no está de más insistir en que tras la muerte de Franco, Nafarroa fue sometida a una ingente presión desde el Estado para desactivar su combatividad y aislarla del resto de Euskal Herria.
La entrada de la Policía española en la Plaza de Toros de Iruñea fue uno de los momentos más representativos de la reforma postfranquista en Navarra. A tiro limpio se trasmitió el mensaje de que habría la transición que ellos querían o el caos, la represión pura y dura. Un estado que mandaba a sus militares (la Policía Armada era entonces parte de las Fuerzas Armadas, no lo olvidemos) a cargar contra la multitud reunida en el centro de una de las fiestas más famosas del mundo, no iba a vacilar en recurrir a cualquier medio para imponer su voluntad. Los hechos de Donostia y Orereta durante los días siguientes y la impunidad de sus autores lo evidenciaron. Lo extraño es que aquella gran demostración de fuerza no produjera más víctimas, porque como refleja la grabación de las trasmisiones policiales, no les importaba matar.
Jaime Ignacio Del Burgo afirma en la película que aquello no les benefició. Le gusta aparecer como el gran hombre que libró a Navarra del «anexionismo euzkadiano», pero sin la intervención del Estado y especialmente de sus fuerzas represivas controladas y/o incontroladas, la transición habría sido muy diferente. Es comprensible que él y otros muchos tiemblen ante la posibilidad de que los navarros podamos afrontar nuestro futuro sin la bota militar española en el gaznate. -
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Murió de muerte matada
Jesús Prieto en Insurgente|29-11-2005 20:02
Los policías que asesinaron a Germán Rodríguez en la plaza de toros de Pamplona siguen impunes 27 años después del crimen
El 8 de julio de 1978, al finalizar la tradicional corrida sanferminera, una compañía de policías antidisturbios entró en el ruedo pamplonés tras haberse desplegado una pancarta reivindicativa en los tendidos. Lo hicieron salvajemente, a sangre y fuego, cargando contra quienes se disponían a salir, disparando a discreción y arrollando a cualquiera que se les pusiese por delante. La gente se refugió de nuevo en las gradas y desde allí se defendió como pudo, lanzando botellas y almohadillas a los agresores uniformados, hasta que las Fuerzas de Seguridad del Estado (del Estado, no del pueblo) se retiraron. Para entonces, ya habían asesinado a Germán Rodríguez, que yacía con un balazo en la cabeza.
Germán Rodríguez militaba en la LKI (Liga Comunista Revolucionaria).
Cuando la gente consiguió salir de la plaza, la noticia de su asesinato ya había corrido como un reguero de pólvora y los incidentes con la Policía fueron constantes.
Hubo alrededor de cien heridos, diez de ellos de bala y los sanfermines se suspendieron.
Jamás se supo quién dio la orden de entrar en la plaza ni quién mató a Germán. Supuestamente, se inició una investigación, que nunca dio resultados. Como tantas veces, nadie fue castigado ni destituido: ni los mandos policiales ni el gobernador civil. El de Germán es, todavía, un crimen impune.
Murió de muerte matada
(Artículo publicado en Gara por Sabino Cuadra Lasarte el 8 de julio de 2004)
Germán murió de muerte matada, que se dice por allá, en México. Porque lo suyo no fue un accidente, ni una enfermedad, sino un crimen. Pero como fue el poder y sus fuerzas los responsables del mismo, no fue su muerte ni sus matadores los declarados ilegales, sino su persona: Germán fue condenado a la cadena perpetua de la muerte silenciada. Con la excepción honrosa del Ayuntamiento preconstitucional (¿será por eso?) de aquel año 78, el de los Martínez Alegría-Muez-Velasco, ninguna otra institución, ni judicial, ni foral, ni municipal, ha reconocido posteriormente, ni señalado con el dedo a los culpables de aquellos hechos: el gobierno de UCD y la Policía a sus órdenes. La agresión sufrida por el pueblo de Iruñea y de Nafarroa entera aquel ocho de julio no ha tenido parangón en la historia reciente de nuestro pueblo en las últimas décadas. Que la Policía entre a los postres de una corrida sanferminera, con premeditación y alevosía, disparando fuego real sobre los miles de personas que llenaban la plaza, y que siembre el pánico con total impunidad por las calles de la ciudad en las horas posteriores, agotando municiones de todo tipo y dejando a Germán muerto matado en cualquier lugar, solamente puede explicarse por la existencia de una operación política previa planificada, impulsada y amparada desde el poder.
No eran fechas casuales aquellas. En el Aberri Eguna de aquel año 1978, todas las fuerzas nacionalistas, democráticas y de izquierdas vascas, incluidos PSOE y PCE, habían reclamado unitariamente el reconocimiento del derecho de autodeterminación y la exigencia de un Estatuto de Autonomía conjunto para los cuatro herrialdes (provincias). Incluso la UGT, en la realización de su primer Congreso de Euskal Herria, acababa de pronunciarse en favor de la autodeterminación. CCOO lo venía haciendo desde su propio nacimiento. Los niveles de reivindicación y exigencia de la mayoría de las fuerzas políticas y sociales de Euskal Herria superaban con mucho el rasero que la UCD y el poder habían establecido para la negociación del borrador de la Constitución.
En esta coyuntura, la agresión brutal del 8 de julio de 1978 fue, sobre todo, un fuerte puñetazo dado sobre la mesa (hubo más, si bien no tan visibles) para advertir a todos los comensales constitucionales, principalmente al PSOE, pero también al PNV, que «hasta allí habíamos llegado». Se había acabado el juego: o se cogía lo que se daba, o la confrontación sería abierta. Y a partir de entonces comenzó la rebobinada de la izquierda estatal (aceptación de la monarquía, de la indivisible unidad española, del tutelaje militar de un Ejército no depurados) y del nacionalismo moderado, quien pasó a conformarse con el plato de lentejas vascongadas y las referencias lírico-constitucionales a los «derechos históricos» vascos.
A pesar de la gratuidad y brutalidad de la agresión, las distintas instituciones relacionadas con aquel ocho de julio no dudaron desde un principio en echar tierra sobre aquellos hechos, con el fin de hacer desaparecer sus huellas, activas o pasivas, del escenario del crimen. Los distintos gobiernos estatales, forales y ayuntamientos posteriores a aquel ocho de julio, hayan sido del PSOE, de UPN o progresistas tripartitos, han tenido todos, en el fondo, un comportamiento similar: «mejor no meneallo». Y eso es así porque, habiendo aceptado plenamente aquel punto de partida constitucional, visibilizar de alguna manera el crimen cometido, pondría nuevamente sobre la mesa el papel desempeñado por estos partidos durante la Transición. Su renuncia a las reivindicaciones planteadas por los mismos hasta aquellos momentos (República, disolución de la Policía y la Guardia Civil, autodeterminación,..), y el trague consiguiente de los sapos constitucionales derivados de lo anterior: monarquía, unidad indivisible e indisoluble de España, intocabilidad del Ejército y configuración del mismo como garante de la unidad patria.
La democracia española fue, desde sus mismos orígenes, bastante más española que democracia. Con el transcurso del tiempo, este carácter se ha acentuado mucho más, sobre todo en lo que hace referencia a Euskal Herria, donde las ilegalizaciones de todo tipo de grupos políticos, juveniles y sociales, los cierres de medios de comunicación y los recortes de derechos y libertades se han convertido en el pan de cada día de los últimos años. La democracia española se ha convertido, en esta medida, en una democracia anoréxica, a la que, a los ojos del PP -también del PSOE, en muchos aspectos-, siempre le sobran kilos de libertades democráticas y nacionales.
Lo decíamos al principio: Germán fue condenado a la cadena perpetua de una muerte silenciada. Al igual que se hizo con las más de 2.000 personas fusiladas en Nafarroa en los días inmediatos al alzamiento fascista del 36, para quienes la única losa que el poder puso sobre su tumba fue la del olvido; al igual que ha sucedido con Ángel Berroeta, panadero de Donibane, Iruñea, muerto matado también por la criminalización mediática del 11-M del gobierno del PP y sus pistolas y cuchillos ejecutores y al igual que está ocurriendo con esos grupos políticos y sociales que hoy están siendo legalmente muerto-desaparecidos por la política del PP-PSOE y sus jueces y fiscales.
El ocho de julio del 78 no consta en ningún calendario políticamente correcto, ni tampoco aparece en lista alguna de víctimas de nada. Por eso han tenido que ser sus antiguos compañeros y compañeras, familiares, miembros de peñas y, sobre todo, los miles de personas que a lo largo de estos años han participado en los distintos actos en recuerdo y denuncia de aquellos hechos los que han mantenido viva la llama del recuerdo y, junto a ella, la de la reivindicación y la exigencia.
Recuperar la memoria no sirve para dar vida a ningún muerto matado, pero sí para que la historia sea idéntica a si misma y, en esa medida, el presente y el futuro puedan escribirse sobre bases de dignidad y justicia. Por eso volveremos el día ocho de julio, a la una del mediodía, frente al monolito de Germán, y a la tarde, tras la salida de los toros, a soplar una vez más sobre los rescoldos del recuerdo, con la esperanza de echar abajo el manto de silencio con el que se ha cubierto aquella muerte matada y a recordar al poder la frase de Zorrilla que, en su «D. Juan Tenorio», afirmaba: «los muertos que vos matáis, gozan de buena salud». En eso estamos.
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25º aniversario de los sucesos del 78
29-11-2005 20:05
Un homenaje matinal y varios actos en la plaza de toros recordarán a Germán Rodríguez (8 de agosto de 2003) 08/07/2003
Diversos actos recordarán hoy el 25º aniversario de los sucesos de Sanfermin 1978, suspendidos el 8 de julio de aquel año después de los graves incidentes que se produjeron al término de la corrida, y en los que resultó muerto de un disparo el joven Germán Rodríguez. Una decena de personas más sufrieron heridas de bala tras la entrada de las Fuerzas de Orden Público en la plaza y los posteriores disparos registrados por las calles de Iruñea/Pamplona.
Está previsto que a las 13,00 h., en la calle Roncesvalles, en el lugar en el que cayó abatido Germán Rodríguez, se le brinde un homenaje, con txalaparta, aurresku y bertsolaris. También tomarán parte en el acto algunos de sus compañeros de LKI, partido al que pertenecía el joven. Los actos se trasladarán por la tarde a la plaza de toros, donde volverá a sonar la txalaparta y se bailará un aurresku. Además, a lo largo del festejo las peñas no interpretarán música en los tendidos y su salida de la plaza se llevará a cabo en silencio.
Los incidentes de aquel trágico 8 de julio de 1978 comenzaron en la propia plaza. Al acabar la corrida, y tras haberse producido una bronca en los tendidos, la policía antidisturbios entró al ruedo cargando y arrollando a quienes ya se disponían a salir. La gente se refugió de nuevo en los tendidos y desde allí se defendió con botellas, almohadillas o cubos hasta que las Fuerzas de Orden Público se retiraron. En ese momento ya se habían producido varios disparos por parte de la policía.
Cuando la gente consiguió salir de la plaza, la noticia corrió como un reguero de pólvora y los incidentes con la policía volvieron a reproducirse. Hubo alrededor de cien heridos, diez de ellos de bala, y un muerto: Germán Rodríguez, abatido por un disparo en la cabeza. Los sanfermines se suspendieron. Hoy se recordarán estos sucesos.
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A veinticinco años vista
Miguel Sánchez-Ostiz|29-11-2005 20:48
Los sanfermines de 1978 pasan ya a la historia cuando se cumplen los veinticinco años de aquella infamia urdida a todas luces desde las cloacas del gobierno. No se procesó a nadie. No fueron suficientes los documentos gráficos, ni los racimos de testigos. No bastaron unas pruebas tan delirantes como contundentes, es decir, las grabaciones de las conversaciones de los policías que intervinieron en la creación de los desórdenes; unas conversaciones canallescas, criminales, de intención claramente criminal. Nada bastó. El comisario charlatán, los jefes directos de aquella horda, el gobernador civil, el o los ministros del ramo (con sus manos al pil-pil)... todos salieron de rositas. ¿Se les tomó declaración? Era más fácil de lo que se dijo identificar a quien ordenaba tirar a matar, muy fácil en realidad, salvo que se fuera un profesional de la mala intención o de la trampa entogada que venía a ser lo mismo.
Eran las rebabas del franquismo y la Policía era intocable, su palabra era ley, como en el famoso corrido, por no hablar de una magistratura que había medrado a los pechos de la dictadura nacional-sindicalista y demás casposas mandangas, en su más directo apoyo. En eso consistió la famosa Transición, la que solo sirvió para que a su amparo medrara la clase política del nuevo régimen: el de la Ventaja. Quienes ejercimos la abogacía en aquella época, y tenemos memoria, sabemos de qué hablamos y con qué gente nos tocó lidiar, que no tratar. Tengo para mí que nunca, jamás, hubo una intención seria de investigar acerca de quiénes fueron los responsables de aquella infamia y de exigir con firmeza responsabilidades penales y civiles. Estaría bien que se publicara lo más granado del sumario para que el curioso lector pudiera comprobar por si mismo qué hubo o mejor, qué no hubo. Se estilaba mucho en aquella época el mucho ruido y las pocas nueces. Y si no que se lo pregunten a los carlistas de Montejurra o a los vitorianos del 3 de Mayo o a los deudos de los muertos en extrañas circunstancias de la transición entera o a la familia de Santiago Brouard, ahora mismo, después de la última burla que han padecido: un testigo cobra un pastón de Interior y no acude al juicio. ¡Idioro! ¿Pero quién controla a esta gentuza?
Resultó inútil exigir justicia entonces y poco menos que grotesco hacerlo ahora cuando aquellos episodios siniestros suscitan un desdén informativo que habla a las claras de por donde van los tiros de la opinión pública española y neodemókrata. Las irregularidades eran la ley y había que andarse con pies de plomo para no molestar a los amos del momento. No convenía que te pusieran mala cara. Sólo queda el escribirlo de la manera más clara posible, más directa, y aun así, porque me gustaría saber dónde están los lectores de aquellos episodios nacionales en los que no hay juez ni fiscal estrella que meta el morro.
Yo no veo en estos casos las autorizadas firmas de los escritores auténticos, a los orgánicos me refiero. De hecho no veo nada, al margen de las voces militantes. Indiferencia, marginalidad, desdén, complicidad satisfecha con lo sucedido, pruebas contundentes de que se diga lo que se diga vivimos alentados por los trabajos del odio y del desprecio. Son cosas que pasaron. Sin más. “Algo habrían hecho”, “A fin de cuentas era un rojo”, dirán los más canallas, los que nunca faltan a la cita de la infamia, de la complicidad con el crimen de estado, en su apoyo, a su voz. Es contra esa gente contra la que hay que escribir la historia, la pequeña historia, la que es combativa a la fuerza porque no queda otro remedio. Hacia 1985 le escuché decir a un poetaciruelo que los incidentes de la plaza de toros de Pamplona los había organizado el Partido Comunista para crear confusión y clima propicio a la pugna, a la cuartelada, a la sublevación, y para provocar la intervención desmedida de la policía. Así las cosas los disparos los hicieron los militantes del PC disfrazados de mozopeñas, no la policía. Y el jambo lo decía con la convicción de quien había estado en el ajo, de quien estaba bien informado. También dijo que a España le hacía falta un nuevo José Antonio Primo de Rivera a lo que yo le repliqué: “Sí, y tú su Sánchez Mazas, ¿no?”.
Se sintió halagado. Así andaban las cosas al poco de suceder el asesinato de Germán Rodríguez. Había sido de izquierdas el pavo (como otros muchos que ahora pitan y repitan y vuelven a pitar), aunque quien le conoció en sus tiempos de estudiante sin estudios, sabe que era confidente de la policía. Había mucho confidente de la policía en aquella época siniestra, mucho, más de lo que podemos imaginar. La muerte criminal de Germán Rodríguez, ocurrida hacía entonces siete años, era ya pasto de la mentira, de la calumnia, urdida desde el gobierno de la UCD, que era desde donde se orquestaron todos aquellos atropellos, la propaganda negra, los trabajos sucios. Y es que el neofascismo bajo celofán, el esteticismo acrítico, la connivencia con el gansterismo franquista, cuando no la pura y simple complicidad, la mentira interesada ha sido una seña de identidad de la España democrática. Entre poetas andaba el juego entonces, es decir, entre profesionales de la calumnia, la que hasta se festeja desde ciertos puestos de gobierno y aledaños de la Comunidad Foral.
El votante de la derechona (eterno él, eterna ella) prefiere ver indescifrables manos negras detrás de los incidentes oscuros, birlibirloques, culpa de la víctima por serlo, antes que señalar con el dedo al gobernador civil de turno, al poder político, a las fuerzas del orden que a menudo lo son del desorden más absoluto, a la magistratura claramente franquista de la época, a los políticos chaqueteros y hasta a los abogados marrones, de toda confianza, que gastan vitola de preocupaos y son unos vendidos, los eternos vendidos al poder de turno, los que viven de sus rebabas. Cualquier cosa con tal de no abrir la boca más que para vocear las consignas de los amos. De aquellos días de las fiestas de San Fermín solo se acuerdan los que las padecieron y tal vez, tal vez quienes urdieron aquella infamia desde sus despachazos madrileños, al tiempo que se fuman un buen puro. Y así vamos tirando.
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TRSK|30-11-2005 10:22
Está bien lo de Floren Aoiz. Ahora, de lo q no dice nada es de SUS fuerzas represivas. Él sabrá porqué
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Sucesos relacionados en Zaragoza
Angel Gomez|30-11-2005 16:53
Los sucesos de Pamplona causaron una gran conmocion en todo el pais.Como curiosidad os contare que en una manifestacion que quiso organizar como protesta en Zaragoza ,y que por supuesto no fue autorizada,se infiltraron tres elementos de Fuerza Nueva de fuera de nuestra ciudad (para no ser reconocidos),y que hasta que fueron detectados e invitados a salir por patas se dedicaron a incitar a la gente a que cruzara coches etc.En suma pretendieron crear incidentes graves para con un poco de suerte se repitiera en mi ciudad lo ocurrido en Pamplona.Y no os hablo de oidas porque yo estuve alli.Aun recuerdo a uno de aquellos hijos de puta en la esquina entre la calle San Miguel y la calle isaac Peral dandonos un "mitin" y diciendo que habia que dar una "respuesta" a todo aquello,cuando de pronto unos chavales le increparon diciendole que dos horas antes le habian visto hablando amigablemente con "Pepon" (apodo uno de los mas conocidos cabecillas de Fuerza Joven en Zaragoza y cuyo nombre real era Francisco de Asis Garcia Sanchez,y al cual conocia yo perfectamente pues fue compañero de clase mio en los maristas.).A esto el "agitador" se puso blanco como el papel y toda su elocuencia se esfumo entre tartamudeos (estabamos unas 30 personas rodeandole en ese momento).En un descuido se echo a correr como alma que lleva el diablo,esfumado de pronto todo su "ardor revolucionario" y su "solidaridad con los compañeros de Pamplona"
Tras estos incidentes la tarde trancurrio como era habitual por aquel entonces,numerosos "saltos" en el paseo independencia cortando el trafico e inmediata carrera de grises en pos nuestro.Por el paseo tambien rulaban una veintena de fachas (con el inefable Pepon a la cabeza),intimidando a los viandantes,sin que por supuesto la policia,que estaba alli mismo les dijera ni mu.Yo tenia entonces 17 años pero ese dia no se ha borrado de mi particular memoria de la "transicion"
Otro dia os contare mas anecdotas del tal Pepon,que es todo un personaje
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Dossier San Fermines 1978. Viaje a la modélica transición
Tertulisto|01-12-2005 01:39
Indice:
Este dossier ha sido confeccionado y editado por la comisión investigadora de las peñas de mozos de Pamplona. Pamplona, Agosto 1978
Tomado de www.websanfermin.com
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Extracto del Dossier arriba adjuntado
Tertulisto|01-12-2005 01:50
http://www.websanfermin.com/Es/Publicaciones/Sanfermin78/Dossier/Pag09.html
¿Qué podemos pensar de un comisario jefe de Policía -Miguel Rubio Rubio- que en momentos de nervios habla de los suyos como "Fuerzas Represivas"? ¿Qué se puede decir de un comandante de las F.O.P. que vino a Pamplona a sustituir al Comandante Imaz? ¿Qué hay que decir de un Gobernador Civil -Ignacio Llano Cifuente- que asegura no poder controlar la situación y que no tiene palabras para justificar la entrada de las F.O.P. en la plaza de toros? Al parecer se interpretó mal una orden, al parecer todo fue un error. Pero, un error, ¿de cuántos heridos? ¿de cuántas balas?
El Ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, de triste recuerdo para todos nosotros, aseguró en Televisión Española "que lo nuestro son errores, lo suyo son crímenes". ¿Errores? Errores, sí. Pero errores criminales porque Germán Rodríguez y Joseba Barandiarán murieron abatidos por las balas de las fuerzas del "error".
Porque pudimos observar, en medio de aquel intenso infierno que nos tocó vivir en la tarde del día 8 de Julio, cómo cuando un oficial ordenaba la retirada de la policía, éstos cargaban con más fuerza que nunca, disparando pelotas y botes de humo sin parar. ¿A quién obedece la policía? ¿Quién es el individuo que a través de la radio policial se dirige a las Fuerzas Especiales y les ordena: "Dar la vuelta a la plaza. Preparar todas las bocachas y tirar con todas las energías y lo más fuerte que podáis. NO OS IMPORTE MATAR"? ¿Es que el Ministerio del Interior se va a cruzar de brazos ante un individuo que incita a la propia policía al disturbio, al terrorismo y a la muerte?
¿Quién es quién en los mandos, quién es quien dirige y manipula, quién es quien manda matar y mata, quién es quien manda cargar y carga, quién es quien manda ultrajar unas fiestas y las ultraja, quién es quien manda resistir nueve horas seguidas, pase lo que pase, quién es quien inyecta saña y odio? ¿Quién es quien manda dividir a un pueblo, a una cultura, quién es quien decide sobre nuestra libertad de expresión...? ¿Quién es quien ahoga nuestras gargantas hasta aniquilarlas con los gases o la muerte, quien es el responsable de dar muerte y de ultrajar unas fiestas sagradas? ¿Quién aterroriza a la población, quién es el terrorista? ¿Quién castiga a los responsables?
¿A quién obedecen las Fuerzas de Orden Público? ¿Quién está por encima, por debajo, en el centro, por delante y por detrás, a su derecha ya su izquierda?
Queremos creer que la serenidad nos hará presenciar, en el banquillo de los acusados, a los que Intentar tomar la justicia por su mano. ¿Quién nos envenena y envenena el aparato policial?
¿O es que la policía tiene plena autonomía para todo tipo de acciones, sin tener más freno que sus propios instintos? Porque nos atrevemos a decir que, aquí y ahora, estamos viviendo una situación más difícil, más injusta y más insostenible que en años pasados, en años de dictadura.
Argumentar que todo lo sucedido se debió a un intento de separar a grupos de distintas ideologías, nos suena a Montejurra, a Vitoria y a sangre. Este es un montaje para dividir y separarnos, preparado por nuestros enemigos de siempre, y conviene decir que si la libertad es patrimonio de todos, no tienen derecho a organizarse ni disfrutar de sus beneficios los que se valen de la libertad para atacarla y atacarnos.
DATOS IMPORTANTES PARA COMPLETAR LA HISTORIA
LA POLICIA, desde las 8,30 del día 8 hasta las 5 del día 9, batió todos los récords en el uso de material antidisturbios y balas. En tan corto plazo de tiempo realizaron más fuego antidisturbios y más fuego real que en los seis meses anteriores juntos.
Las armas utilizadas... Escopeta Rudo y fusil Nato, el usado para lanzar pelotas de Goma, con empleo de bocachas y también los llamados botes de humo o de ocultación, así como botes de gases lacrimógenos. En cuanto a armas de fuego real, emplearon la pistola individual calibre 9 mm corto y subfusil Z-70 ametrallador de calibre 9 mm Parabellum.
El material utilizado:
Esto según sus propias declaraciones, aunque pensamos fueron muchos más.
http://www.websanfermin.com/Es/Publicaciones/Sanfermin78/Dossier/Pag09.html
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20-12-2005 21:20
El policia que dio la orden estaba afiliado a Fuerza Nueva,partido ultraderechista cuyos miembros asesinaron a 50 personas por sus ideas politicas entre 1977 y 1982.Su lider,Blas Piñar,participo en un acto de homenaje a Franco recientemente,pero no fue acusado de pro-terrorista por la AVT,cosa que si hizo con la manifestacion antifascista por recordar a los fusilados del 27 de septiembre
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IMÁGENES EN LA PLAZA DE TOROS
miguel angel ochoa barandalla|05-01-2006 17:33
El otro día vi el documental sobre Pamplona en 1978, y quisiera recordar las imágenes grabadas entonces. Lo primero que vemos es la pancarta solicitando amnistía mezclándose con las peñas en la entrada de la plaza. Al ser abucheada por parte del público, la reacción de sus soportadores es dirigirse con actitud amenazadora hacia los disconformes con su mensaje.
Entonces se ordena la entrada de la Policía Armada que no duda en emplear toda su fuerza, provocando el pánico en los graderíos. Pero no se hacen con el control pues les arrojan todo tipo de objetos, caen varios agentes desplomados en el tendido. Se ven obligados a replegarse, quedando alguno acorralado y pateado por grupos de al borotadores. Destacar la actitud de algún peñista que intentaba poner fin al linchamiento y se interponía en las refriegas. Posteriormente ofrecen imágenes de ciudadanos con heridas; no especifican si han sido heridas de bala, por pelotas de goma, golpes, botellazos, almohadillas etc...
De estas imágenes mi impresión es que además de la desmedida actuación de la Policía para controlar la situación, hay que destacar la presencia emergente de grupos que no dudan usar la violencia para sus fines, importándoles un bledo la voluntad popular, y así como a los primeros el paso de los años ha ido ajustando a las normas de la legalidad, y sino para eso está la justicia; en cambio muchos de los violentos no se han bajado de esa actitud matoinil llegando a la extorsión y el asesinato de las voces libres como medio de sustento.
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Raro Raro
Salvador Alemán Elizondo|10-01-2006 18:38
Pamplona Julio del 78.
Corrida de toros tranquila hasta que aparecen los redimidores de condenados. Bronca asegurada. Interviene la Policía. Que carga más brutal dicen. Resultado más de diez agentes heridos de consideración. Continuan los actos festivos en la calle con la quema de coches y destrozo de cristales. Nada preparado, "espontáneamente" arrojan más de doscientas botellas con gasolina.
Nueva intervención policial. Otra carga brutal saliendo la policía a la carrera de la zona. Mucho humo. Se oyen disparos. Aparece Rodríguez, de nombre Germán, con herida mortal de bala. Sus compañeros dicen que estaba festejando y bailando por la Avenida Roncesvalles, como lo haría cualquier militante de la Liga Comunista Revolucionaria en sanfermines. Pesadumbre por su muerte y, por supuesto, noche de cristales rotos.
La fiesta, entendiendola como expresión popular de alegría y convivencia entre vecinos, no se puede suspender, ya murió en la Plaza de Toros. QUIENES SON LOS QUE LA MATARON. DONDE SE ESCONDEN ACTUALMENTE. PORQUE SE ESCONDEN TRAS CAPUCHAS
Quizás lo sepa esa amiga de Rodriguez que abrumada por las barbaridades entregó su alma al pacifismo y a cambiar este mundo luchanco contra las causas últimas de la violencia.... O eso decía ella mientras cobijaba, municionaba y alentaba a apretar el gatillo, eso sí por la espalda, a esa caterva de asesinos despiadados y cobardes cuyo único fin es llenar de dolor y sangre los hogares de nuestra tierra.
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