Juan Andrade es uno de los grandes protagonistas en el curso del montaje del proceso contra el POUM,  y algunos de los testigos como la anarquista ruso-norteamericana Emma Goldman harán constar su integridad y su valor en su testimonio (que ya apareció en Kaos).  Así se recoge en mi libro Un ramo de rosas rojas y una foto. Variaciones sobre el proceso del POUM, que acaba de editar Laertes.           
      La historia de este proceso, que por lo general solía ocupar algún que otro pie de página, está  cobrando cada vez más relevancia. Después de Andreu Nin, el principal protagonista del proceso fue el madrileño Juan Andrade, cofundador del PCE, de la Izquierda Comunista y del POUM, y un revolucionario hasta el final de su vida. Sobre él recayó el mayor peso de las acusaciones,  de manera en el Sumario nº 1 letra O se habla de “los supuestos delitos de espionaje y alta traición (que) se viene instruyendo contra Juan Andrade Rodríguez y otros”; igualmente se dice al citar a Benito Pabón, “abogado defensor de Juan Andrade Rodríguez y nueve más”.  Andrade será además el más incisivo. El propio Andrade escribió sobre el tema páginas mucho más equilibrada que  otros camaradas suyos…Muestra de ello son estas líneas que parecen escritas para el presente: 
        “Para aquellos que no vivieron los años de la Guerra Civil es muy difícil comprender el por qué y el alcance que tuvo la persecución y el aniquilamiento del POUM. Ciertamente existen multitud de folletos, de libros y de declaraciones de todas las tendencias que tratan de explicar los hechos. En primer lugar porque no fue una lucha entre dos partido revolucionarios que se enfrentan por cuestiones de rivalidad, de propaganda o de proselitismo político. Por otra parte, porque tampoco fue una lucha como a las que está acostumbrada la clase obrera frente a sus enemigos capitalistas, lucha que han sufrido en su sangre todos los movimientos revolucionarios desde su existencia. En este caso es la  primera vez en la historia de las luchas sociales en que un partido de extrema izquierda se ve perseguido, insultado y aniquilado por otro que pretende ser el representante de esa misma lucha.
    Igualmente son diferentes los procedimientos de extinción. La clase obrera y los revolucionarios están desde siempre acostumbrados a los golpes violentos en las comisarías e incluso a la lucha a tiros. Pero ésta es también la primera vez que se emplean procedimientos bien preparados de tortura física y moral, procedimientos que, por desgracia, se popularizaron en muchos países después. A todo esto hay pues que buscarle otras razones Es indudable que el POUM ofrecía con sus cuadros bien preparados su prensa y su actividad política otra alternativa posible e independiente a la clase obrera frente a la que podía ofrecerles el Partido Comunista de España, dependiente de la URSS. El POUM no sólo combatía la política desarrollada por ésta, sino que criticaba la burocracia soviética y sus métodos de combate e incluso al propio Stalin.
    En un sentido muy parecido escribirá  en su prefacio Andrade a la recopilación de escritos de Andrés Nin, Los problemas de la revolución española, que publico Ruedo Ibérico en 1971:
      “... La burocracia estalinista internacional tuvo rápidamente conciencia de este peligro, movilizó todas las fuerzas y todos los medios. Jamás se había desencadenado hasta entonces, a parte de en la Unión Soviética, una campaña mayor de infamias y calumnias; nunca se habían puesto en servicio tantos medios materiales para acabar con un partido obrero e independiente a sangre y fuego. Una gran parte de la alta burocracia del mundo estalinista de entonces desde Tito a Togliatti, de Marty a Akadar, de Geróe a Luigi Longo, además de generales y coroneles rusos con nombres españoles, se establecieron inmediatamente en España, para cumplir los designios de Stalin y reducir el alcance de la Revolución Española estrictamente a las conveniencias de la política exterior rusa de entonces” (nota de Andrade). Porque es evidente que los planes soviéticos de aquel entonces no correspondían con el establecimiento de una España “roja” en aquellos momentos. (Hay una carta del 21 de diciembre de 1936 dirigida a Largo Caballero y firmada por Stalin, Vorochilov y Molotov que figura en el documento 32: “Le Gouvernement de Stalin et l’Espagne” del libro La révolution espagnole 1931-1939, de Pierre Broué) que confirma lo dicho.
    La campaña estaba ya preparada al iniciarse la Guerra Civil. Louis Fischer, el gran periodista internacional que pasaba con frecuencia por Madrid, nos advirtió que lleváramos cuidado, pues tenía la seguridad de que había propósito en la URRSS de exterminar al POUM, advertencia que nos parecía en aquellos momentos increíble y a la cual se prestó poca atención. La campaña de calumnias comenzó por Madrid, que fue el primer blanco de ataque. Un asalto al local de la Juventud Comunista Ibérica (POUM) el 22 de octubre de 1936 por parte de las Juventudes Socialistas Unificadas (PCE) que después de haber coqueteado por algún tiempo con el trotskismo se convirtieron en mayoritarias y fueron la gran cantera de agentes de policía paralela y de miembros del Servicio Secreto (SIM). “El Carrillín“, como le llamábamos en aquellos tiempos y sus compañeros Serrano Poncela y Cazorla podrían testificar todo esto. Siguió la suspensión del semanario POUM en noviembre del 36 igualmente y a principios de febrero del 37 fueron incautados Radio POUM y El Combatiente Rojo, órgano de la sección madrileña. La campaña de calumnias fue en aumento. En primer lugar la acusación de trotskismo, según El Frente Rojo, periódico comunista publicado en Valencia, “Trotsky era un agente de la GPU y del Intelligence Service, o Andrés Nin se había pasado al enemigo y se encontraba en las filas fascistas. Es imposible, en principio, un cretinismo tan brutal y una mala fe tan criminal que permita mentir tan deliberadamente a sabiendas “.
    Estas líneas fueron incluidas en la recopilación de Juan Andrade,  Recuerdos personales aparecidas en Ediciones del Serbal, Barcelona, 1983, con un nota introductoria escrita por su compañera Mª Teresa García Banús y por Pelai Pagès. En la presentación del capítulo final, Última presión (que se puede encontrar íntegro en la WEB DESPAGE), su compañera Mª Teresa García Banús, añadirá los siguientes comentarios:
    “Esta campaña (estalinista) se fue enrareciendo hasta hacer una atmósfera irrespirable. Amigos y conocidos nos negaban la palabra y el saludo o no se atrevían a hablarnos abiertamente en la calle. Este sometimiento llegó hasta los intelectuales pequeños burgueses cuya captación no ofrecía gran dificultad, puesto que se llegaba provisionalmente a compensarlos. “Desde el poeta exquisito y católico José Bergamín que, habiendo permanecido toda su vida en el Olimpo, descendió entonces para firmar una petición de muerte contra “los fascistas del POUM” (puede consultarse el folleto “El espionaje en España con un prólogo de José Bergamín que quiero creer este no llegó en realidad a escribir), hasta el más banal y minúsculo periodista, todos los intelectuales se dejaron seducir por la “eficacia “de la política comunista, la aceptaban y eran remunerados”     
    Cuando todo se consideraba ya preparado, policía paralela, checas y el terrible Convento de Santa Úrsula, con sus torturas, llegó el día “H” (Largo Caballero había salido ya del gobierno y se había negado a declarar ilegal al POUM). El día 16 de junio de 1937, se procedió a la detención monstruo de militantes del POUM y a la incautación de sus locales. Nin detenido por la mañana por la policía paralela fue conducido a primeras horas de la tarde a Valencia y después conducido a una prisión paralela en Alcalá de Henares, de donde desapareció para siempre. Los dirigentes principales de esta campaña fueron los rusos Ovseenko y Orlov. El Comité Ejecutivo del POUM detenido aquella noche fue trasladado igualmente a Valencia y hubieran podido sufrir la misma suerte de Nin. Después de unos días en Valencia, se recibió la orden en la cárcel de que fueran puestos en libertad y al salir los esperaba la policía estaliniana que los condujo rápidamente a Madrid, donde desaparecieron en una checa. El entonces Ministro de Justicia, Irujo, que confesó que Nin se había escapado de su jurisdicción, prometió bajo su responsabilidad y guardias de asalto a su servicio que el Comité Ejecutivo del POUM volvería a la cárcel del Estado en Valencia, lo que así fue.
      Muchos hechos comprueban el dominio del poder ruso y los comunistas. Ante la campaña internacional provocada por la desaparición de Nin, el Gobierno nombró un juez especial para que aclarase lo sucedido. Moreno Leguía, nombrado para esta misión por el Gobierno, no tardó en esclarecer la intervención de algunos policías comunistas, a los que intentó destituir y procesar. Pero Moreno Leguía fue atemorizado con el secuestro de su madre y de su hija que estaban en Madrid y, naturalmente, no tuvo el valor cívico y dimitió de su cargo. Igualmente fue para nosotros muy difícil el encontrar un defensor para los procesados. Felizmente, Vicente Rodríguez Revilla, viejo compañero del Ministerio de Hacienda de Andrade, que ya le había ocultado en su casa durante los hechos de 1934, se prestó a la defensa de todos. Pero estuvo a punto de ser secuestrado, lo que impidieron la FAI y la CNT porque Revilla se prestaba igualmente a ser defensor de alguno de los suyos.     El proceso se celebró en Barcelona en noviembre de 1938. Todos los detalles son conocidos y están publicados. El falso documento por el que se acusaba al POUM de espionaje, fue desechado por su misma incongruencia y falsedad, así como todas las demás acusaciones. Pero lo que no se conoce es el ambiente que los comunistas crearon en aquel momento. Todas las tardes circulaban por Barcelona camiones con pancartas pidiendo la pena de muerte para “los fascistas del POUM’ Los ujieres entraban en la sala con bandejas de cartas de los militantes del frente pidiendo igual castigo. Las declaraciones en favor de los procesados entre las cuales las de Irujo, Largo Caballero, Montseny y otros, hicieron que se llegase a una condena de principio de quince años (no había más remedio que condenar) por el delito de haber querido implantar una sociedad de acuerdo con sus ideales revolucionarios”.
  La documentación más exhaustiva sobre este trágico episodio se encuentra en El proceso del POUM. Documentos judiciales y policiales, un volumen de casi 600 páginas (Lerna -Laertes, Barcelona, 1989), y esta sintetizada en la edición mencionada más arriba. A diferencia de otros camaradas suyos, Andrade siempre distinguió entre los que actuaron como sicarios de Stalin, y la militancia de base educada en la fe y la obediencia.
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#1.- POUM-CNT no hicieron la Revolución
ResistiresVencer|25-01-2010 10:50
La revolución no fue consumada porque los dirigentes del POUM y de la CNT ya desde agosto de 1936 decidieron acabar con el Comité de Milicias Antifascistas y restaurar el poder de la Generalitat. Todo eso antes de que Stalin hiciese nada. Un poco más de autocrítica y menos echar balones fuera. Stalin fue un asesino pero no intervino para nada en la conversión de los líderes anarquistas en ministros. Los mismos que no paraban de predicar la revolución y que en septiembre de 1936 hicieron lo imposible para recularla. Lean "El enigma Nin" de Miguel Romero, se puede descargar de la página de VientoSur. Es un artículo que no tiene precio.No hubo una REvolución traicionada por Moscú, hubo una revolución a medias que buena parte del PSOE, de los partidos republicanos y no solo el PCE desmontaron después que el POUM y la CNT hicieron lo propio en agosto-septiembre del 36.
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#14
25-01-2010 20:08
Este Alfanhuí-Gramsciez tiene menos cerebro que una ración de gambas al ajillo. Pero tranquilos que está en plena producción de copia y pega. Ya veréis con qué sarta de gilipolleces nos deleita el tarado éste. Acabará diciendo que entre Pepe y Nin (da igual el tempo histórico) mataron a Manolete de una salmonellosis
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#16.- Lao otra cara de la Memoria Historica
Fernando|25-01-2010 20:13
Interesante articulo.Cualquier libro o documento que arroje luz  sobre el P.O.U.M, contribuye a la tarea de recuperar la Memoria  Historica (La de todos los Comunistas).Gracias a la Fundacion Andreu Nin  y a  Pepe gutierrez por su labor de recuperar el honor de los revolucionarios proscritos
Salud Y Revolta.
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